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sábado, 10 de enero de 2026

Nanjing , en Nochebuena y Navidad

   


       La mañana es de perros en Nanjing. Frío, aire y densa niebla. Es por eso, que cambiamos nuestros planes. Dejaremos el cercano lago para mañana y nos dirigiremos al centro en el barato metro ( ocho estaciones por la línea 1). Tardamos cuarto de hora en desembarcar en zhonghuamen y llega la primera sorpresa: la puerta de la muralla no está frente al metro, como parece en el mapa de la pésima Lonely de 2025. Preguntamos cien metros más allá a una tendera, que con el traductor nos dice, que vamos en dirección contraria. Volvemos y otro chico nos muestra el camino y un tercero nos lo confirma: recto primero y después a la izquierda. Caminamos, bajamos unas escaleras y no aparece nada a la vista y menos una muralla con su puerta. Desesperación, tras atravesar con miedo y peligro uno de los peores cruces del viaje.

          Cuando estamos a punto de rendirnos, vemos al fondo una pagoda. En total hemos andado más de tres kilómetros hasta el Gran Templo de Bao'en. Junto a él, unas ruinas y un museo por los que los sinvergüenzas piden 90 yuanes.

          Seguimos el camino y al fin vemos la maldita puerta y otra triple por la que cobran otro pastizal. Continuamos por otra calle, buscando el templo de Confucio y una peatonal, pero el camino se va poniendo peligroso porque desaparecen las aceras. Sin mapa, sin traductor,con una mala guía y con el tráfico rodeándonos por todos los lados, desistimos y nos damos la vuelta.

 


        Sin cruzar el río, nos ponemos a pasear por el borde de la muralla. Este camino sí es peatonal y mientras, vemos a los mayores jugar al Majong. Ahora, si y en una valla, contemplamos el mapa detallado de la zona y nos hacemos una idea de lo que podemos hacer, pero ya es demasiado tarde para retornar. Todavía nos quedaba un buen tramo para llegar a los objetivos pretendidos. La cosa nos sienta mal, porque no solemos rendirnos casi nunca. Volvemos en el metro, que aquí también se puede pagar en efectivo.

          La zona de nuestro hotel, el Hi Inn, es muy buena para alojarse, pero mala para hacer compras, porque con los edificios de la estación y de correos, anulan casi, la posibilidad de tiendas. Deberemos caminar bastante para hacernos con el kit de supervivencia del día.

          Seguimos dándole vueltas a si iremos el viernes a Suzhou o nos quedaremos un día más aquí.

   


      Dormimos genial y al pisar la calle vemos que el panorama es muy diferente: el sol luce  resplandeciente y no hay una sola nube. Será un plan estupendo rodear el bonito lago Xuanwu por su amplio trazado peatonal. Aparte del bello camino en si, con impresionantes panorámicas, dos son los atractivos fundamentales de esta ruta que va bordeando la muralla: las puertas Xuanwu y Jiefang. Al lado de esta última se encuentra el maravilloso templo budista de Jiming. Es un enorme complejo de santuarios sagrados en forma de edificios  con tejados chinos y unos cuantos Budas de diversa factura y tamaño. Y, como es un lugar de culto activo, solo te piden diez yuanes, como donativo para poder acceder . También tiene una pagoda chulísima.

     


    En el lago hay además varias islas, conectadas entre ellas y con el paseo principal por puentes. En las cuatro existen pagodas y templetes.

          En total, hemos tardado cuatro horas justas en llevar a cabo este recorrido, durante este día de Navidad tan especial. Hay mucha gente por aquí, pero solo hemos visto a una chica güiri con su pareja asiática (sándwich mixto).

 


        Tengo la total seguridad, de que si preguntáramos hoy a cien personas que festividad es en el mundo cristiano, noventa y nueve no sabrían responder.

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