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viernes, 2 de enero de 2026

Templos, Navidad china y a Beijing

   

      Los chinos son muy pesados e inflexibles. Basta estar en el acceso de una visita turística para que un anuncio grabado te repita un mensaje corto - en chino, claro-, constantemente. O vas al banco a cambiar dinero y sin haber más clientes, tardan más de media hora en hacer el canje, porque reiteran los mismos procedimientos absurdos veinte veces (te hacen hasta una foto).
   
          Pero, eso sí. Hay, que reconocerles un espíritu práctico muy agudo. Aunque a veces nos parezca raro algo, porque no estamos acostumbrados, al final reconoces, que lo hacen mejor, que nosotros.
 
          Es el caso de la impecable gestión de las colas, de los traductores telefónicos de la policía y de la rapidez en la gestión de la nevada, que aún estaba por venir.

 

        Llega nuestro último día en Shanghái -nublado- pero no vamos a perder el tiempo. Llevamos a cabo el check out del hotel y nos toca estar todo el día con los bultos a cuestas. Arrancamos por un bonito y pacífico canal con edificios de aluvión. Después, una sucesión de eternas e inexpugnables avenidas nos llevan hasta el magnífico templo del Buda de Jade. Uno de los más bonitos, que hemos visto en China -no hay tantos, porque fueron destruidos- y ademas, -rarisimo-, es gratis.

          Nos vamos camino de otro santuario  y aparece un Aldi, que es lo más similar hasta ahora, que hemos visto a un supermercado europeo. Compramos varios perecederos a punto de caducar, con un 30% de descuento.

 

        El trayecto está plagado de centros comerciales con música y adornos navideños, donde se ubican la mayoría de las tiendas internacionales. Salvo esto, no hemos visto mucho ambiente de Pascua. Si, algunas luces -a veces, junto a farolillos- que tiene pinta, que están puestas todo el año. El templo Jiang 'An por fuera es bonito y está situado junto a un animado barrio con algunas calles peatonales y un extraordinario mercado con degustaciones de comida y dulces.

          No entramos. En China para compras en general  y pagar se utiliza Alipay y debes tener cuenta en el país. Y, para adquirir las entradas a monumentos, se usa una aplicación, llamada webchat, que solo está en su idioma y  debes tener un padrino chino. No se muestran muy ilusionados por ayudarte. Ellos siempre a lo suyo, porque para cuatro guiris, que visitamos el país...

          Estamos andando, como tontos  y vamos ya  por los cuarenta y cinco mil pasos. Cuando llegamos a la calle peatonal ya está anocheciendo. Gran decepción en el Bund, porque la antena de la televisión no está iluminada.


          A la estación de tren vamos en el metro. Son solo tres paradas. Flipamos, al darnos cuenta, de que estamos accediendo  por la boca número 20 de la Plaza del Pueblo. ¡Aquí, no todo a lo grande, sino a lo enorme!

          El acceso al tren se hace, como sigue: pasas el billete por el lector del torno -como en el aeropuerto - y te dan acceso. Los extranjeros, sin ID china, debemos hacerlo manualmente. Después, control de equipajes no muy exigente. Las pantallas te redirigen  a tu número de sala de espera -hay tropecientas- y allí aguardas a qué nuevamente, te lea una máquina, el billete y tú DNI o pasaporte (los guiris, de nuevo, manualmente).

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