Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

domingo, 18 de octubre de 2020

Autocheck-ins: moda entre los alojamientos vanguardistas

               Fotos de Salamanca

         Sea por la expansión del corinavirus, que genera miedo al contacto físico o sea, porque ahora se ha puesto de moda telehacer de todo, este año 2020 está siendo el primero -al menos para nosotros, que viajamos bastante- el de los autocheck-ins en los hostales de dimensiones medias. Tiene pinta, de que ha venido para quedarse e irse expandiendo rápidamente, como la propia pandemia.

          La primera vez, que nos topamos con esta fórmula, fue en agosto, en Atenas, en el Urban Rooms. En el post anterior, ya he hecho referencia a sus ventajas e inconvenientes.

        Pero es, que este puente del Pilar, en Salamanca, donde hemos estado practicando senderismo, hemos visto la técnica mucho más perfeccionada.

          En el hostal Plaza de España, al realizar la reserva con Booking, te mandan un formulario de autocheck-in, que debes cumplimentar con los datos, que allí se solicitan. Una vez enviado, te mandan los códigos de la puerta de la calle y el de acceso al establecimiento, además de otro, para que abras un cajetín, donde se encuentran las llaves físicas. Esto te garantiza -a diferencia del Urban Rooms-, que nadie más podrá acceder a tu habitación. 

        El hostal Albero, aún dispone de un sistema más avanzado y sofisticado: el autocheck-in in situ, a través de una tablet. Haces la reserva, igualmente, por Booking. Puedes optar por el check-in on line -a veces falla- o por hacerlo en el alojamiento de la siguiente forma:

        Marcas en el portero automático el timbre del hostal y la puerta de la calle se abre. Previamente, te han mandado el código de la entrada al establecimiento. Ahora, te plantas frente a la tablet e insertas el apellido del primer huésped y los cuatro últimos números de la reserva. A continuación, te sale una cámara, donde debes fotografiar tu DNI. Y así, con cada persona, que vaya a ocupar la habitación.

          Llega la hora de pagar con la tarjeta de crédito, confirmando con un código, que te mandan al teléfono móvil. Le das a aceptar y la puerta de tu habitación se abre, automáticamente, estando las llaves dentro.

        Como veis, todo muy del siglo XXI.

          Os dejo aquí unas líneas de nuestros tres itinerarios por los alrededores de Salamanca, para evitar la maldita mascarilla: 

          -Aldeatejada, teso, camino de los peregrinos y la cruz

          -Santa Marta de Tormes, isla del Soto, Aldehuela y Los Cabrerizos y vuelta por la otra orilla, bordeando el río Tormes.

          -La ruta de la ermita del Viso.

miércoles, 7 de octubre de 2020

Urban Rooms

 

       Existe un alojamiento en Atenas, ubicado en la tercera planta de la calle Evripidou, 30 y llamado Urban Rooms. Tiene, como peculiaridad, que el check -in te lo haces tú mismo. Cuándo reservas, te envían un correo electrónico con las claves de la puerta de abajo, la del alojamiento,  la de tu habitación y el wifi, que debes marcar en los diferentes teclados colocados al efecto. Según ellos, esos códigos caducan al día siguiente, a las once de la mañana y se renuevan, durante otras 24 horas.

        Sería un muy buen sistema si no fuera, porque las claves son siempre las mismas para las puertas de abajo -parece logico- y de acceso. Y lo peor: para las habitaciones existe una única clave de cuatro dígitos, que es válida para todos los días y todas las alcobas del hotel. Y lo podemos asegurar, porque estuvimos alojados en varias estancias separadas por el tiempo y en habitaciones diferentes.

        Esto significa, que si alguien lo descubre -no es difícil, si te alojas dos veces-, puede darte en tu propia cama una sorpresa en mitad de la noche y no me quiero imaginar, si eres mujer.

          Estuvimos tentados de denunciarlo a Booking, pero al final, preferimos no meternos en problemas. 

        Existe una consigna exterior, que tampoco cambia el código -7373-, por lo que puedes dejar allí los bultos, aunque no estés alojado, porque nunca hay nadie, salvo de 11 a 12, hora en que limpian.