Como el tren a Pingyao es a las tres de la tarde, apuramos el check out en el hotel de Datong casi hasta mediodía.
Después, buscamos un Banco de China para cambiar dinero. Tenemos suerte y no tardamos demasiado tiempo en encontrar uno. Pero nos advierten con el traductor, de que al ser una sucursal y no la central, la cosa va para largo. Tras una hora, conseguimos el objetivo, después de que la chica de la caja nos interrogue , sobre si preferimos monedas de plata o renminbi (dinero del pueblo).
Quinto día desde la nevada y salvo en la zona de tiendas y negocios, todo sigue exactamente igual. Me temo, que nos iremos de este país el día 28 y todo seguirá tal cual. Pasamos el resto de la mañana tomando cervezas.
Sobre las dos y tras pasar el control de equipajes , nos vamos a las ventanillas para comprar los billetes de Pingyao a Xi'am para la noche de pasado mañana. De nuevo, no hay nadie y como nos están tocando chicas listas, en un par de minutos conseguimos nuestro objetivo. ¡Esto de los trenes está siendo mucho más sencillo de lo esperado!
Partimos puntuales y el tren , que es como el de la otra noche, va bastante completo. Pero esto no es India y la gente viaja mucho más tranquila. Las paradas resultan numerosísimas. El paisaje es plano y nevado y solo aparecen montañas tras cruzar un larguísimo túnel. Después de acabar las cervezas me termino durmiendo, sin siquiera comer nada. Aunque hemos descubierto, que en los trenes, que viajan de día sí hay agua caliente para sopas y cafés, que incluso te venden en tu asiento.
Llegamos solo diez minutos tarde y nos tranquilizamos , al comprobar, que en los algo abruptos y nevados alrededores existen numerosos hoteles, que no parecen muy caros. Preguntamos en un par de ellos, donde nos indican que solo aceptan pasaportes chinos. En un tercero nos solicitan 179 yuanes. Podríamos haber aceptado, pero aguantamos y acabamos encontrando un Oyo -como en Indonesia, Malasia o India-, por tan solo 100 yuanes. En realidad , este hotel es solo para nacionales y debemos dar las gracias al dueño , que hace la visita gorda.
La habitación es grande, luminosa, con cortinas automáticas, wifi, calefacción, baño completo, dos camas, hervidor, televisión. Todo un paraíso a 11,50 la noche.
Estamos encantados con los hoteles en los que nos hemos alojado en China. Por el momento, en cuatro diferentes y con una un media de gasto de 23€ por noche (Shanghái y Beijing elevan mucho esa cifra)
En todos hemos tenido camas muy grandes, calefacción suficiente, baño completo en el interior, wifi capado -cosa del gobierno, no de los hosteleros -, amplio escritorio, iluminación suficiente y con gusto y amplio ventanal (salvo en Shanghái).
Además suelen ser habituales determinados extras, que te hacen la vida más agradable: hervidores de agua para sopas y cafés, zapatillas, té, botellas de agua y productos de aseo -incluido el kit dental-, chanclas para la ducha, secador de pelo, toallitas húmedas, luz en el contorno de los espejos, toallas... Vamos, ¡una auténtica maravilla!.





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