Las pasadas navidades, antes de fin de año, ha fallecido el catalán, Jorge Sánchez, el viajero español más notable de largo, de los periplos modernos. He encontrado la información por casualidad, porque no ha sido muy difundida, salvo por algún medio especializado. Es curioso y triste, que ni siquiera tenga una entrada en wikipedia, donde si aparecen millones de frikis, con muchísimos menos méritos en la vida.
Decía ser el tercer viajero más experimentado del mundo -tras un alemán y un francés - y conocer los 193 países de la ONU. No lo dudamos, aunque resulta algo extraordinariamente difícil.
Según cuenta la inteligencia artificial -la IA , sí se acuerda de él - viajó durante más de treinta años netos y trabajó para su sostenimiento en todo el planeta en decenas de profesiones, incluidas buscador de oro, extra de cine en Taiwán y Santa Claus, en Hawaii.
En una entrevista en la Vanguardia en 2011, comentó, que se había escapado de casa con 13 años, atraído por los mapas y había llegado hasta el Sáhara Occidental, donde le detuvo la policía. Entonces su padre le dijo: "para hacer esto tendrás, que esperarte a los 18 años y sobre todo, sacarte el pasaporte".
También aseguró en ella, que se desenvolvía en seis idiomas, incluido el chino, el árabe y el ruso, lo que supone un hecho excepcional.
No tuvimos la suerte de conocerlo en persona, pero si interactuamos varias veces por internet hace un par de décadas, cuando ya estaba pendiente de la salud de su madre y viajaba menos. Nos apoyo mucho cuando unos cuantos subnormales, envidiosos, aburridos y trolls, nos trataban de destrozar la vida en el extinto y descontrolado -como las guías de ahora- foro de viajes de Lonely Planet.
Tuvo cierta admiración por mi cónyuge, a la que definió como la segunda mujer más viajera de la historia de España e Hispanoamérica, después de la esposa de Samaranch, María Teresa Sallsachs. La denominó, la viajera impenetrable.
No le deseamos, que descanse en paz, porque donde quiera que haya ido Jorge, seguirá activo planificando estupendos viajes.
Hasta siempre, Jorge y un abrazo para tus tres hijas (cada una de una mujer diferente)
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