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lunes, 8 de septiembre de 2014

Bangkokeando

                                                                   Sangkhlaburi (Tailandia)          
          ¿Y Bangkok?. Pues, como siempre. Tengo la sensación y es motivada, de que si me reencarnara, dentro de 150 años en algo o alguien -bicho frito de Khaosan incluido-, todo sería igual: los abundantes puestos de calduverios, las sopas picantes del Eleven, los viejos guiris baboseando con jovencitas, los molestos tuck tuck, el caos controlado, la humedad, los olores fuertes, los tranquilos templos, las piernas y el culo perfecto de las jovenes lugareñas, el incienso tapándolo todo, los anglosajones mamándose en el Khaosan, la deliciosa, animada y colorida Chinatown... A pesar, de no haber cambiado casi nada y tras siete visitas en los últimos seis años, nos sigue fascinando Bangkok.
     
          Aunque, sí podemos detallar dos acontecimientos novedosos. Vivimos el cumpleaños del rey, en el que enfervorizadas decenas de miles de personas con camisetas amarillas e inscripciones diversas, vitoreaban a su monarca. Gente esperando horas y horas bajo el sol, a más de 40 grados, para recibir como respuesta, arengas, agua algo fresca, helados, caramelos pegajosos del Eleven e imposibles de abrir, refrescos calientes con sabor a azúcar artificial y poco más.
Bangkok (Tailandia)
          El otro hecho tiene relación con la conflictividad social del país, esporádicamente comentada en los medios de comunicación. pero no siempre tan evidente, como durante nuestras diversas estancias: concertinas escalofriantes y sacos terreros, salvaguardando los edificios oficiales y gran acampada de protesta en la Thanon Ratchadammen Kiang, justo detrás del Monumento a la Democracia.

                                                                             Kanchanaburi (Tailandia)
          Por lo demás, sino venís a esta ciudad en mayo, haréis muy bien. 29º-39º de máxima/mínima no es la mejor forma de disfrutar de nada. Estamos esperando el monzón, como agua de mayo. Perdón, de junio, que es cuando debe de llegar. Pero, que no os engañen, que en este mes ya hay un pre-monzón y también llueve, aunque no refresca. Y dicho eso, nos vamos con el ventilador a otro sitio porque para aire acondicionado, no nos llega (salvo cuando entramos en centros comerciales, en tiendas y los escasos supermercados)


           Por no aburriros ni un minuto más, termino con unos pocos flashes: Kanchanaburi, me gusta -por ejemplo- más que Chiang Mai (aunque pueda sonar raro). Shangkhlaburi, está bien, pero no merece la pena, por lo lejos que está. Y lo de las tres pagodas de la frontera con Myanmar, sencillamente, es un timo (al margen, de que está cerrada, como todas las líneas fronterizas del país birmano).  
Kanchanaburi, en ambas imágenes