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martes, 23 de septiembre de 2014

Allahabad: sucia y desagradable

                                                  Todas las fotos de este post son, de Allahabad (India)
          La ciudad sagrada de la India, que menos lo es -se puede comer carne y beber alcohol, sin problema alguno-, merece un post aparte en este blog, aunque sea corto

        Allahabad es el lugar santo, donde el azul río Yamuna -cuentos chinos, viéndolo in situ-, desemboca en el marrón Ganges -verdad, verdadera-. Cuenta con una atractiva fortaleza -no visitable por dentro-, un decepcionante templo subterráneo y unos ghats, a los que ni llegamos – ni creo, que se acerque nadie en esta época-, dadas las toneladas de barro fresco, que dificultan su acceso. Y es que aquí, todo es muy agreste y carente de infraestrucuturas, a diferencia de Rishikesh y Haridwar.

          Los pelmas -numerosísimos y en su mayoría, del gremio de los barqueros- tratan de fastidiarte la visita, si no consiguen sacar su correspondiente tajada. Da igual, que les expliques, que ni tienes interés en llegar hasta la desembocadura o que no te montarías en su destartalada barcichuela, ni harto de vodka, ni siquiera, después de encomendarte a todos los dioses hindúes conocidos.

        Peor que ellos, aún, resultan los conductores de vikrams, que pretenden cobrarnos precios exhorbitados -20 veces más, que el valor real- y como no lo consiguen -hecho real- te mandan sentarte en la parte de delante para así poder meterte mano, mientras cambian de marchas. Como tantas otras cosas, podía haber ocurrido en cualquier parte, pero fue a sucedder en India. Pero, en lo que Allahabad muestra su peor cara, es en ser la ciudad más desagradable, sucia y con gente más salvaje de todo nuestra India conocida -que a estas alturas, ya es bastante-.


          Por todas estas cosas y alguna más, tenemos ya ganas de abandonar Uttar Pradesh para siempre, estado dónde una botella de alcohol, cuesta cinco veces más que en Goa, por aportar un ejemplo.

          Por lo demás, hemos dejado atrás los calores del pasado, la temperatura es buena -para lo que llevamos padeciendo- y aquí, hemos comido los mejores garbanzos con salsa, y vegetales, de todo el viaje. ¡Ñam, ñam!.