Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Dakhla destruction

           Estoy tocado -pero no hundido-, después del lío de los botecitos de alcohol y de ese segurata hijo de puta, que con su arrogancia e ineptitud, ni siquiera era capaz de encontrar la fecha en la tarjeta de embarque. Debimos pedirle, que se identificará y darle un buen escarmiento. Yo soy así. Me gusta dar clases a la gente y que se lleven su merecido, faltaría más. Afortunadamente, mi pareja es más reposada y menos vendetista.

          A pesar del intenso e indisimulado cabreo, logro dormirme íntegramente, durante las tres horas y media de vuelo. Vamos separados por dos filas, pero el agotamiento es tal, que ni siquiera tratamos de juntarnos.

          Llegamos y son las nueve y media de la mañana, cuando afrontamos la escalerilla del avión  y nos golpea un sopapo de ventolera y de calor húmedo. Por aquello de no cargar con los abrigos, durante cinco días seguidos, venimos vestidos con mil capas de ropajes diversos. Nos ha salido bien, a pesar del intensísimo frío de Madrid, de ayer tarde.

          La cola de entrada es larga y algo farragosa. Para todo, los marroquíes siempre se toman su tiempo "porque prisa mata", argumentan. Nos ponen el sello en la hoja, que queremos y dejamos atrás el céntrico aeropuerto. El mismo, donde ya habíamos aterrizado hace diez meses, cuando mi pareja, aún esperaba el resultado de su exitosa oposición.

      Han arreglado la antes lamentable acera al centro, pero en realidad es un espejismo, porque todo el pavimento en general, está mucho peor, que en enero. Dakhla nos recuerda a ese absurdo anuncio de Temu, en el que mazo en mano, destruyen todas las tablets, porque nadie las quiere. Aquí han hecho lo mismo con las aceras. Es, que hasta las que estaban bien, ahora están derruidas.

          No hay, quien lo entienda. Hasta han destrozado el amistoso y agradable paseo marítimo, donde se encontraba la tetera gigante. Menudo vicio tienen. Es más fácil, que yo vuelva a tener veinte años, a qué esta ciudad se convierta en un centro turístico de referencia y de gente de dinero, como aseguran pretender las ansias del poder alauita.

          A ver, si soy capaz de explicarme y resumir. La acera, que estaba bien -pocas-, ahora está mal. La que estaba mal, ahora está peor. Pero al parecer y sine die y casi sin maquinaria presente, todas a la vez, las están reconstruyendo. El panorama habitual es el siguiente: bordes de piedra sobrepuestos haciendo labores de bordillo exterior y el espacio de la acera cubierto de escombros diversos. Y nosotros y todo el mundo, a caminar por la calzada, entre los poco respetuosos y ancianos coches, dignos de cualquier museo de lo cutre.

          Al menos, comemos bien. Cada plato de pescado tiene nueve buenos trozos -muchas espinas, eso sí- y nos dan para comer, cenar y desayunar, al día siguiente.

          Matamos la tarde en la plaza principal, con su iglesia cristiana y sus jardines bien cuidados. Compartimos nuestro espacio tumbados en un banco a la sombra, con los jardineros, que llevan a cabo un trabajo minucioso, rama a rama, hoja a hoja y hierba a hierba y con un mendigo, que cae muy bien, porque todo el mundo -incluidos los numerosos militares de por aquí-, lo agasaja con viandas diversas.

¿Barajas o Guantanamo?

           Hemos hablado de un viaje anodino, pero lleno de experiencias y en este sentido, la peor de todas y con diferencia, ha sido la del aeropuerto de Barajas. Fue tranquilo hogar de mendigos y luego, diana de los insaciables grupos de la fachosfera. Hoy -sin que el Tribunal Supremo lo sepa-, es un nido de seguratas hijos de puta, que campan a sus anchas y de ansiosos y sinvergüenzas controladores de equipajes y bienes personales. ¿Hasta cuándo?. Tiene pinta, que va para largo y no queda otra, que joderse.

          En teoría, el control de acceso a Barajas es de nueve de la noche, a cinco de la madrugada, pero hacen, lo que les da la gana, como a semejantes bestias, les gusta.

          Llegamos sobre las ocho y media de la tarde y en la única puerta abierta, nos recibe un segurata despistado, que apenas mira nuestras tarjetas de embarque. Para adentro, porque hace un frío tremendo.

          Sobre las once y sentados en unas de las pocas sillas, que se ofertan en la T1 -no más de cincuenta-, para todos los sufridos viajeros, llega otra chica con uniforme, tan tímida, como educada, a pedirnos la documentación. Todo correcto, por ahora, pero nos vamos cansado un poco, porque solo somos pasajeros con una ilusión de viaje. Sobre la media noche nos abordan tres matones, uno confeso y dos silenciosos. Esto se ha convertido en normal en las vidas de la gente y es muy grave. La conversación transcurre de la siguiente manera, como en la canción de León Benavente:

          -Buenas. ¿Van a viajar ustedes?

          -Si, pero es que es la tercera vez, que nos piden la tarjeta de embarque y no nos parece normal.

          -Mire, se las pediremos todas las veces, que nos entre en gana y ya está (amenaza, con odio latente en su cara)

          -Usted debe respetar nuestros derechos, como ciudadanos y como pasajeros y además, no tratarnos mal.

          El ejemplar de ser humano, se vuelve aún más rabioso y continúa cos sus macarras e injustificables intimidaciones.

          Nos callamos y aún hoy me da rabia. Deberíamos haber llamado a la policía, pero como estábamos bebiendo algo de alcohol, evitamos el pulso.

          Seguimos merodeando por la terminal, a la espera de que abran las puertas de embarque. Otro segurata de mal carácter, avisa por walkie a su jefe: "acaba de entrar un indigente, con un gorro, una manta y una lata de cerveza, ¿qué hago?". Evidentemente, la solución es complicada, porque estamos hablando de enfrentarse a tres poderosas armas de destrucción masiva e irremediable.

          Entramos dentro y llega la sonora e insoportable traca final. Siempre lo he dicho: no accedas a los controles de acceso de un aeropuerto, cuando no hay casi nadie, porque te tocan todos los huevos posibles. Si, es sí y más sí.

          Ahora el problema es, que llevamos demasiado alcohol en los bultos de mano. La máster class consiste en explicarnos, que es solo un litro por persona, en bolsas de 20 por 20 centímetros. Y nos quieren  -y consiguen- tirar cinco botes. Además y en una pantalla, nos enseñan la legislación vigente desde hace veinte años.

         La cosa es, que en esas dos décadas, hemos llevado a cabo unos doscientos vuelos por el mundo y nunca nos había ocurrido algo parecido.

         Al fin y con el cuerpo roto, tenemos más suerte en la sentencia, que el fiscal general y nos permiten viajar al Sáhara Occidental.

Navidad 🎂🎄, pensando 🤔 en China


 

sábado, 29 de noviembre de 2025

La logística en Sáhara Occidental

 


         En el Sáhara Occidental, en la costa y aún más en el interior, el calor y el sol te destrozan en casi cualquier época del año, noviembre incluido. Eso sí: se hace de noche casi a las ocho de la tarde, al tener la misma hora, que en España, lo cual resulta una gozada.

          Pero no ha sido la climatología -ni gota de agua -, el mayor quebradero de cabeza del viaje, sino el transporte. En general y resumiendo: escasa frecuencia, horarios y paradas confusas y vehículos pesadilla (no todos).

          Para empezar, decir, que básicamente, son cuatro las compañías de autobuses, que operan en Sáhara Occidental. De mayor a menor precio -no siempre más comodidad -:  Supratours, CTM -la estatal-, SAT y SATAS. Os recomendamos evitar la última, que utilizamos en el nocturno de Dakhla a El Aaiun. Sin duda, el peor transporte, que hemos cogido en los últimos quince años. Vehículo viejo y con tan poco espacio para las piernas, que hasta un bebé sentado se da con las rodillas en el asiento de delante.

 


        Todas las compañías y especialmente SATAS, transportan a la vez, pasajeros y mercancías diversas, lo que alarga los trayectos y aumenta las paradas. La carretera principal -unica recorrida por nosotros- entre Dakhla y El Aaiun es bastante buena, en casi todo su trazado. Los buses de medio y largo recorrido salen mayormente, a primera y última hora del día, desapareciendo en las intermedias. Aún en el mismo trayecto entre dos puntos, no siempre los vehículos paran en idénticos sitios, lo que aumenta enormemente el lío y el estrés. Por el contrario, no suele haber problema alguno en conseguir billetes para el día en curso, porque la afluencia de pasajeros no cubre la oferta.

          No tenemos constancia de autobuses urbanos en Dakhla, pero si en El Aaiun, donde al menos, funcionan dos líneas. La 18 enlaza la ciudad con Marsa y el puerto y la 19 lleva a cabo otro recorrido para nosotros desconocido.

          A diferencia de las zonas más turísticas de Marruecos, los alojamientos económicos no abundan, aunque con más o menos paciencia se terminan encontrando. Pagamos 15 y 20€ por dos habitaciones excelentes, una de ellas con el baño dentro.

          La mejor tasa de cambio la da con diferencia, el BMCI. Después, algunos negocios particulares y las no muy frecuentes casas de cambio (10,52, 10,40 y 10,27, por euro, respectivamente).

          En esta zona de costa, los reyes de la gastronomía son el pescado -predominantemente sardinas y  fritura mixta-, a unos precios realmente increíbles. Se suelen tomar emplatados y con guarnición diversa - por unos 30 dirhams la enorme ración - o en bocadillos por 15. El de sardinas cuesta poco más de medio euro y es nuestro favorito, porque suele incluir patatas fritas y rebozadas, cebolla, berenjena, pimiento, tomate y salsa un poco picante. Hay también tajines y pollos asados, aunque no en todas partes.

          En la amplia franja del país alauita, que transcurre entre Tánger y Sidi Ifni, resulta altamente fácil entenderse en francés, español y cada vez más, en inglés. Pero según vas descendiendo, comienzan las complicaciones y el lenguaje por gestos, porque la mayoría de las veces los paisanos solo hablan árabe. Cuesta encontrar franco hablantes.

          En 2012 y en el El Aaiun, muchas personas hablaba perfecto español, pero hoy en día son muchas menos y generalmente, mayores de 50. El pasado colonial, del que se cumple medio siglo, parece ser, que cada vez queda más lejano.

          A modo de ejemplo de lo dicho: preguntamos a quince personas en El Aaiun, para encontrar la duna y nadie entendió la palabra ni en español, ni en francés, ni en inglés.

          Las autoridades marroquíes viven obsesionadas por colocar sus banderas por miles en todas partes y muy juntitas. Con el fuerte y constante viento, el ruido resulta omnipresente y agobiante y por la noche , la calzada se llena de sospechosas sombras en movimiento.

          Sí. Sáhara Occidental también está plagada de simpáticos gatos.

Viaje algo decepcionante, aunque con muy buenas experiencias

 


         Ha sido un viaje por descarte, como tantos otros. Queríamos ir a Friuli Venecia Julia, pero los vuelos a buen precio no casaban de ninguna de las maneras. Otra opción era Mallorca, pero como todo es carisisimo, incluso en temporada baja, nos echamos para atrás. Y dentro del trío, nos quedaba Sáhara Occidental : bueno, relativamente bonito y sobre todo, barato, aunque nada fácil. Y más, si no se cuenta con demasiado tiempo, como era nuestro caso.

          Sáhara Occidental es un territorio absolutamente despreciado, en la totalidad de guías de Marruecos, que consultamos ( de la última colonia de África no encontramos ninguna). En ellas, pocas referencias e informaciones muy vagas. Por eso, estamos aquí para tratar de poner un poquito de luz, o más bien, nuestro granito de arena ( nunca mejor dicho).

          -¿Ha sido un viaje esforzado?

          Sí y mucho, además del persistente calor.

          -¿Ha merecido la pena?

          Sí, claro, todos los periplos resultan valiosos.

          -¿Hemos visto o visitado lugares interesantes o increíbles?.

          No, la verdad, que no, pero seguro, que por nuestra culpa.

          -¿Hemos vivido experiencias fantásticas?

 


        Rotundamente, si. Ya hace mucho tiempo, que este es el faro, que nos guia más, que el de ir de iglesia a templo hinduista, de montaña a cascada o valle o de experiencias culinarias únicas - las conocemos casi todas -, a interminables noches locas de fiesta.

          Vayamos por partes y con el debido detalle.

          En 2012, en nuestro quinto viaje largo por Marruecos, Mauritania, Senegal, Mali, Líbano y Chipre, arribamos por primera vez, a Sáhara Occidental. Entonces y aunque esforzada, la vida fue sencilla, porque solo nos dedicamos a recorrer el territorio, entrando por Tarfaya, siguiendo por El Aaiun ,-he visto este nombre escrito de una docena de maneras- y Dakhla y saliendo por Guerguerat, junto a la indomable y efervescente frontera mauritana 

          La segunda visita a esta zona ocupada del planeta fue a primeros de este año, cuando Ryanair inauguró los baratos vuelos -subvencionados por Marruecos -, a Dakhla. Fue menos complicado todavía, dado que no nos movimos de esta ciudad y sus alrededores, durante los cuatro días, por lo que apenas necesitamos más logística, que buscar un hotel.

          En esta ocasión, todo parecía más complejo y en la realidad, así ha resultado tal cual. Las razónes han sido varias y ya estaban previstas de antemano: la mencionada falta de información en guías e internet, los seis escasos días, los mil setecientos kilómetros recorridos -en los planes eran todavía mas-, a pasar cuatro noches sin alojamiento - en Barajas, buses y regresando a casa- y sobre todo, por la enorme dificultad y falta de frecuencia de los transportes en este área. Iremos desglosándolo todo, en el desarrollo del diario de viaje, con calma.

          Los horarios de los vuelos de Ryanair, desde Madrid, a Dakhla, parecían hechos para nosotros, porque el de ida partía el sábado de madrugada y el de vuelta regresaba a última hora del miércoles. Hasta ahí, todas nuestras ventajas.

          Nuestros propósitos eran exigentes y visto lo visto, poco realistas. Tras pernoctar el viernes en Barajas -eso es otra historia, que ya narraremos-, llegaríamos a Dakhla y tomaríamos un bus nocturno, a El Aaiun, para visitar la ciudad, la colosal duna y el puerto, en la cercana Marsa. El lunes, ida y vuelta, a la no muy distante Smara y en la jornada siguiente, Bojador y su cabo, para retornar en autobús nocturno, a Dakhla. Pues bien: la mayor parte de los objetivos no los hemos conseguido, a pesar de darnos una auténtica paliza, malgastar y aburrirnos mucho, mucho gran parte del tiempo.

          Ha sido un periplo extraño y algo decepcionante, en el que sin embargo, hemos disfrutado de estupendas experiencias. Afortunadamente y en determinadas zonas del planeta -como esta-, estas siempre están garantizadas.

viernes, 28 de noviembre de 2025

¡Llega la Navidad 🎄!


           Si nada se tuerce, el viernes que viene, partimos para China. Será nuestra cuarta Navidad 🎂 por el mundo 🌍, después de las de 2.010, en Gabarone (Botsuana), la de 2.022, en Nápoles (Italia) y la de 2.023, en Kuala Lumpur (Malasia).

miércoles, 19 de noviembre de 2025

El milagro de China no lo hicieron los chinos, sino nosotros ( parte II)

           Guilin, Guilin, Guilin, fue el origen y el final de nuestras pesadillas, que en un principio, ni siquiera apaciguaron  las dos bellísimas pagodas del lago 

          Llegamos de noche, algo desorientados y lloviendo a cántaros. El primer objetivo era concretar, como iríamos a Xi'am . Habíamos tratado de reservar un vuelo con las webs  chinas durante los días anteriores, pero sin resultado alguno. Por si acaso, habíamos guardado dos jornadas para los trámites. Una entera para llevar a cabo el largo recorrido en tren y otra , por lo que pudiera pasar a mayores.

          El segundo logro parecía más sencillo y consistía en contratar una excursión para el día siguiente, cruzando el magnífico río Li, hasta Yangshuo.

          No recuerdo cómo, aunque todavía no habíamos encontrado alojamiento, acabamos en una calle, junto a un larguísimo canal, repleta de agencias de viajes, en las que no había nadie. Elegimos una al azar y esa fue nuestra fortuna y más, en aquel entonces, cuando todavía faltaban dos años para el aterrizaje de los teléfonos inteligentes -para usuarios estúpidos-, que habrían facilitado las cosas.

          La amable chica , no sabía decir ni yes, pero se empeñó, en que yes o yes, nos tramitaba unos boletos para Xi'am por unos 35€ cada uno. Me cuesta acordarme de una persona más amable en mi vida, incluida mi familia. La mañana no resultó fácil, porque además, mi apellido de doce letras seguía siendo "too long". Tiró de sonrisas, de imaginación, de los precarios traductores del Google de entonces y en "solo" cuatro horas, ya teníamos nuestro premio.

          Evidentemente, lo de la excursión por el serpenteante Li, resultó bastante más sencillo.

          Xi'am nos gustó bastante, aunque no la experiencia soldados de terracota. Los pobres -puede haber cambiado - apilados y cuadrados ahí, en una especie de nave industrial.

          Un tren -y no fue el Pekín Express -, nos llevó hasta la capital de China, que nos recibió con una tromba de agua diez veces superior, que la de Guilin. Tanto, que nos perdimos por la propia y gigantesca plaza de Tianamen. Como a mí pareja  le encanta perder algo casi todos los días, en ese caso concreto, extravío las gafas, aunque pudimos recuperarlas.

          No sabemos, que quedará en este momento de los hutongs de Pekín, pero a nosotros nos encantaron por su cotidianidad y parsimonia. Pero como son viviendas de pobres, pues sí han desaparecido y sus moradores han prosperado, mejor.

          La muralla también nos encantó, incluso en su zona más turística, que creo, se llama Badaling o algo así.

          La experiencia de la estación de trenes de Pekín, la pongo en el top one de estrés de mi vida. Allí, tomamos un lúgubre convoy de regreso, a Shanghái. Los asientos eran tan incómodos , que nos salió más a cuenta dormir tirados en el suelo en la plataforma entre vagones, meneito tras meneito.

          Para ser exactos, estuvimos una segunda vez en China. Fue en diciembre de 2018. Teníamos el reto de llegar desde Taiwán a una comida navideña, sobre todo -era el final de nuestro octavo viaje largo - por ver a nuestra única sobrina, entonces de nueve años. Resultó complicado y caro. También, con riesgo, porque los trámites de escala y salida de la zona de tránsito en Shanghái eran lentos y farragosos. Todo salió bien y llegamos a tiempo.

          Sobre la sobrina, no hemos vuelto a saber nada de ella desde  hace más de un lustro. Ella se pierde nuestro amor, pero también nuestra herencia, consistente en una enorme casa y un puñado de cientos de miles de euros. Alguna ONG -aún sin determinar -, va a agradecer todo esto.

El milagro de China no lo hicieron los chinos, sino nosotros (parte I)

           Corría marzo de 2009 y habíamos comprado con KLM billetes para ir a China, pero me echaron del trabajo y no pudimos ir, entre otras cosas, por desatención de mi por entonces abogado.Resultado final y resumiendo: perdimos el dinero de los pasajes, pero el letrado se quedó sin cobrar.

          Al final y dos meses después, conseguimos nuestro objetivo y Qatar Airways nos depositó en Shanghái.

          Mi pareja estaba acojonada, tanto, que en el trabajo, se iba despidiendo paulatinamente de todos sus compañeros, asegurando, que de aquel periplo no íbamos a volver. Yo por el contrario, creía tenerlo todo bajo control, porque había hecho los deberes en los preparativos. Pero la realidad fue, que acabamos teniendo mucha suerte, porque nos aguardaban unos cuantos imprevistos, incluso, antes de salir.

          Cuatro días antes de partir y con el entonces portal chino ctrip -hoy , trip.com-, reservé vuelos de Shanghái a Shenzhen (junto a Hong Kong). Eran las tres de la mañana de aquí e inmediatamente recibí una llamada al teléfono de casa. Un señor me hablaba en mandarín y no había forma de progresar en la conversación. 

          Llegó el día siguiente y recibí un correo electrónico, está vez en inglés. El problema era, que mi primer apellido -de doce letras- era "too long", para emitir el billete. Milagrosamente, el asunto se resolvió unas pocas horas antes de partir hacia el coloso asiático.

          Habíamos reservado una habitación dúplex en el corazón financiero de Shanghái. Me pregunto, como fuimos capaces de encontrarla, siendo de noche, con el correspondiente jet lag y después de los habituales y arduos trámites del ingreso y además, agravados por un pequeño defecto en uno de los visados.

          No sé tampoco, como después de dos días, nos hicimos de carrerilla las no muy alejadas Hangzhou -la del lago - y Suzhou -la de los canales -, como si fuéramos habitantes de la zona.

          Y sí y desde un aeropuerto secundario, volamos a Shenzhen sin problemas y además, nos dieron de desayunar, habiendo pagado solo 30€ por el pasaje. De ahí, a Hong Kong, un corto tramo de autobús y fáciles trámites de salida y entrada.

          Esta ciudad resultó muy sencilla y sigue siendo de nuestras favoritas en Asia.

          Y de ahí y en barco, a Macao y su pasado portugués, aunque evitamos los casinos. Reentrar en China supuso pocos quebraderos de cabeza. No recuerdo el nombre del lugar, aunque sí, que queríamos tomar un autobús nocturno para llegar a Guilin. Eso no resultó tan plácido, porque acabamos en uno con literas -no nos gustan nada-, por primera vez en nuestras vidas.

          En realidad, dábamos un riñón casa uno, por no llegar nunca a nuestro destino, porque lo único, que preveíamos allí, eran serios inconvenientes, que ponían en riesgo el viaje y más, teniendo el regreso a España cerrado y sin mucho margen de maniobra.

martes, 18 de noviembre de 2025

Comiendo y bebiendo, como cerdos y como en los viejos tiempos

           Vamos siendo ya mayores y casi, sin darnos cuenta. Es tan tópico como real. Recuerdo, cuando hace casi tres décadas, no faltábamos a una sola cita con FITUR, allá por finales de enero.

          Yo por entonces, trabajaba en Onda Cero, primero, como locutor de cadena y después, como director de provincias. Aprovechábamos nuestros carnets de prensa para acudir a las jornadas de los profesionales -no abiertas al público en general- y además de coger algún folleto -pocos-, nos poníamos hasta las cejas a comer de gañote y sobre todo, a beber. Daba igual un ron canario, un tequila mexicano, una cerveza checa o una margarita típica de Las Vegas. Al salir, nos costaba encontrar la puerta.

          La vida avanza y ya hace más de veinte años, que no nos dejamos caer por esta emblemática feria madrileña. Pero todavía y si no estamos de viaje, cada mes de noviembre, acudimos a la cita con INTUR, en la Feria de Valladolid. Ha sido el caso de este último fin de semana y nos ha recordado a aquellos viejos tiempos.

          Literalmente es, Feria Internacional del Turismo Interior. Lo de Internacional, es demasiado pretencioso, porque solo ha estado Portugal. Lo de Interior, hace tiempo, que dejó de serlo, porque Tenerife, País Vasco, Cantabria o Valencia con sus stands, son bastante costeros 

          El certamen ha ido evolucionando desde sus orígenes, cuando apenas se promocionaban destinos de Castilla y León. Eso sí: los pinchos de lechazo gratuitos y al horno de leña eran tan generosos, como sabrosos y espectaculares, siempre acompañados de tintos gloriosos.

          Este año, en unas jornadas más lluviosas, que frías, montaron dos pabellones. Uno con stands nacionales llenos de folletos insulsos y atendidos por niñas tan monas, como sosas y otro exclusivo para Portugal y sus variopintos y atractivos destinos (conocemos la mayoría de ellos).

          Y aquí, si que reverdecieron los viejos tiempos del yantar y el trincar: pasteles de bacalao -y de nata-, salchichas sabrosas, queso, chorizo luso -algo más grasiento, que el nuestro -, morcilla, jamón, dulces de todo tipo...

          Y sobre todo, maravillosos vinos de todos los colores, champán, licores varios y ese orujo de cerezas, que nos vuelve locos y que se llama Ginjinha. Como clamaba aquel glorioso album de Siniestro Total: " Menos mal que nos queda Portugal"

          Dejamos el finde pasado y la glotonería y nos vamos, al que viene, que nos llevará, hasta el siguiente jueves por el Sáhara Occidental.

          La información turística de esta zona resulta muy escasa y debemos remitirnos a nuestras propias experiencias, ya plasmadas por escrito y a un simpático blog llamado "Salimos de Bilbao".

          Creo, que nos vamos a pegar una panzada de kilómetros, similar al atracón de INTUR, porque los destinos a visitar -algunos ya conocidos-, están bastante distantes entre si. Dakhla, El Aaiun -y su famosa duna-, Smara y Bojador serán nuestros objetivos, aunque donde podamos llegar de verdad, nos resulta bastante incierto en este momento.

lunes, 17 de noviembre de 2025

A China, por segunda vez

           La verdad es, que nos hubiera apetecido más hacer la mil kilométrica costa de Brasil y Manaos o el norte de Argentina, pero no estamos dispuestos a gastarnos los 1200€ de media de los vuelos, rumbo a Buenos Aires, Sao Paulo, Salvador o Fortaleza.

          Por eso y por casi la tercera parte de dinero, volveremos a China -no hace falta visado hasta el 31 de diciembre -, donde ya estuvimos en 2009. Al final, serán 25 días, empezando el 5 del mes venidero y regresando el 29.

          El plan inicial pasaría por volar desde Madrid, a Shanghái, Hong Kong o Pekín. Principalmente, a las dos primeras, por hacer mejor temperatura en diciembre. Pero, de momento, es más barato, hacerlo a la última (461€ con Royal Air Maroc y escala en Casablanca). De todas formas, no compraremos los billetes hasta nuestro retorno del Sáhara Occidental.

          Aunque tenemos varios recorridos sobre la mesa, vamos a simular uno, partiendo desde Pekín y siguiendo la dirección contraria a las agujas del reloj y luego, ya se verá:

          - Beijing - Cuevas de Yungang (356 kilómetros)

          - Cuevas de Yungang - Pingyao (406 kilómetros)

          - Pingyao - Xi'am (506 kilómetros)

          - Xi'am - Zhangjajie (1008 kilómetros y por tanto, vuelo interno)

          - Zhangjajie - Chengdu (867 kilómetros y vuelo interno)

          - Chengdu - Leshan (138 kilómetros)

          - Leshan - Fenghuang (969 kilómetros y vuelo interior)

          - Fenghuang - Guilin ( 102 kilómetros)

          - Guilin - Huangshan (1188 kilómetros y vuelo interno)

          - Huangshan - Shanghái (421 kilómetros).

          Parece ser, que entre Shanghái y Pekín hay 1208 kilómetros y que si de por medio ponemos Taishan, las distancias serán respectivamente, 681 y 418 kilómetros, pero nos ha costado conseguir esta información y no la damos totalmente por buena.

          La otra opción posible sería volver por enésima vez a Tailandia, donde hace más calorcito, que en China. Allí y aunque sorprenda, nos quedan destinos nuevos, como Ko Tao, Chumphon, Samat Songkhram, Samut Pakham y Nakhon Si Thammarat.

domingo, 9 de noviembre de 2025

Hagamos historia

           Resultó un error de bulto, incluir Tifarati y Bir Lehlu entre los destinos a visitar en el Sáhara Occidental. De hecho, Google Maps, ya me daba una pista, de que algo estaba haciendo mal, porque al pedir recorrido a ambos lugares desde Layoune no demasiado distantes, me mandaba bajar hasta Mauritania y subir por Argelia. ¡Aparentemente, toda una locura!. Pero no.

          Hagamos un poco de historia. Ya desdé la época de los Reyes Católicos se utilizó el Sáhara para operaciones diversas desde Canarias. Pero fue a finales del siglo XIX, cuando se ocupó completamente.

          En 1958, esta zona se convirtió en una provincia española, siendo la última colonia de África. Y en 1975, literalmente, les dejamos tirados, tras la Marcha Verde, firmando un tratado, en el que se repartían el territorio entre Marruecos y Mauritania ( este último, lo abandonó en 1979).

          En 1975 comenzó una guerra entre el país alauita y el Frente Polisario, que duró hasta 1991, tras garantizar la ONU un referéndum, que nunca se ha celebrado (ni se celebrará). En 2007, Rabat propuso una provincia con cierta autonomía, plan, que es el aceptado por Estados Unidos, Francia -antiguo colonizador de Marruecos - y la propia España, desde no hace mucho. Así, ¡que blanco y en botella!.

          Dos veces -2012- y este mismo año, habíamos estado en Sáhara Occidental y nunca nos habíamos preocupado de su historia, hasta hace un par de días. Y, ¿Por qué no se puede ir desde Layoune, a Tifarati o Lehlu?. Vamos con ello y de forma didáctica, más que exacta o geopolítica.

          Digamos y para entendernos, que existen, tres Sáharas distintos. Uno ocupado por Marruecos (80% del territorio,. más próspero y cercano a la costa, con caladeros, fosfatos, gas, petróleo y arena, que también se vende).

          Otro es el territorio liberado por el Polisario -20% y con menos recursos económicos -, en torno a las ciudades citadas anteriormente. Para separar estos enclaves y entre 1980 - 1987, se construyó el muro más largo del mundo de 2720 kilómetros -solo superado por la muralla china y equivalente a ir de Barcelona a Estambul-, con ocho millones de minas y ciento treinta mil soldados vigilando desde torretas ubicadas cada cinco kilómetros.

          Y por último los campamentos de refugiados. Estos se concentran en territorio argelino, en torno a la región de Tinduf. Replican nombres de ciudades originales,como Layoune, Smara, Dakhla, Auserd y Bojador y con la capital administrativa en Rabuni.

          Treinta mil personas viven en el Sáhara liberado y cien mil en los campos de refugiados, lo que suman la misma cantidad, que los soldados del muro.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Volveremos al Sáhara Occidental

           Definitivamente, hemos tomado la decisión del destino, que visitaremos, desde el 21 al 26 de noviembre y como preveíamos, ha sido por puro descarte. Regresaremos al Sáhara Occidental, por varias razones: 

          -El precio de los vuelos -15€ por billete - y unos horarios muy convenientes. Volamos a Dakhla a primera hora del sábado y volvemos a última del miércoles, optimizando el tiempo.

          -El coste total del viaje, siendo considerablemente mas reducido, que en cualquier otra opción. Debemos  controlar el gasto, porque en diciembre nos vienen grandes desembolsos con el viaje a China.

          -Hemos seguido investigando y hemos descubierto, que si existen autobuses a lugares, como Bojador o Guerguerat.

          -En la actualidad, en el Sáhara Occidental es la misma hora, que en España, pero como está más al oeste, se hace de noche mucho más tarde (sobre las ocho p.m.)

          -Lo céntrico, que está el aeropuerto de Dakhla, en mitad de la ciudad.

          -La posibilidad de autobuses nocturnos, que ahorran noches de hotel.

          Así, que ya está. No enredamos más y dejamos el periplo a Mallorca para más adelante.

          Finalmente y en estos últimos días, habíamos barajado otras dos opciones, pero la drástica reducción de vuelos de Ryanair en otoño - invierno, nos ponía la logística difícil.

          Una era Friuli - Venecia - Julia -como de ha expuesto en otros posts-, Liubliana y terminar el viaje en Zagreb o Zadar.

          La otra habría sido, volar a Turín y desde allí, ir a Génova, para enlazar con Mónaco , Niza, Cannes y el aeropuerto de Marsella. Conocemos todos estos destinos, pero a la mayoría de ellos no hemos vuelto en más de dos décadas, por lo que seguro, han cambiado enormemente.

          En ambos casos, la ida era bastante factible pero los inconvenientes surgían a la vuelta.

          Mañana compraremos los billetes.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

¿A Mallorca?

           El otro gran destino, donde podríamos recalar esos seis días de finales de noviembre no es otro, que Mallorca, donde ya estuvimos en 2003, además de en Ibiza y Formentera. 

          Vuelos baratos -35€ ida y vuelta -, para un plan, que nos apetece bastante y que parece sencillo y escasamente esforzado, con un clima agradable (a diferencia del calor del Sáhara Occidental).

          El problema fundamental y casi único son los altos precios de todo, a pesar de que la temporada alta ya quedó muy atrás. Sobre todo, el transporte y el alojamiento.

          Sobre el primero decir, que es gratis a lo largo de 2025, pero solo para los residentes empadronados en la isla, a través de la obtención de una tarjeta, que se consigue por internet o presencialmente, en los ayuntamientos isleños. Al parecer, no existe un abono turístico con descuentos. Así, que todo para la buchaca gubernamental.

          Las habitaciones de hotel o particulares más baratas rondan entre los 50-80€ (más caras los fines de semana).

          De llevarse a cabo -este mes o más adelante- este periplo, lo haríamos de forma circular en el sentido de las agujas del reloj y alojándonos, previsiblemente, en Palma o El Arenal, Sóller y Alcudia.

          Tras visitar la capital de la isla, iríamos a través de autobuses a Valldemosa, Deia y Sóller. Existe también un carísimo tren de época -29€ ida y vuelta -, que lleva hasta el último lugar. Otra opción es gratuita: tirar de zapatillas y tomar el GR 221, con vistas espectaculares de mar y montaña, pero no será la nuestra por falta de tiempo y porque la dificultad no resulta precisamente baja 

          Desde Sóller y hasta su puerto, iríamos caminando y no en el caro tranvía (unos 4,5 kilómetros).

          Desde Port Sóller, bus a Pollenza. Desde aquí, tal vez, al Faro de Formentor, ubicado a unos 16 kilómetros.

          En cualquier caso, la siguiente parada sería Alcudia y antes de volver a Palma, quizás, alguna cala de la costa este de la isla.

          La decisión entre Sáhara Occidental y Mallorca la tomaremos, esperamos, antes del fin de semana.

martes, 4 de noviembre de 2025

¿Al Sáhara Occidental?

           Pues ahí seguimos, sin hacer todavía click en la página de Ryanair y sin comprar los vuelos de nuestra escapada de finales de noviembre.

          Aunque no descartamos una sorpresa de última hora, nuestras principales dos opciones siguen siendo Sáhara Occidental y Mallorca y creemos, que terminaremos adoptando la decisión por descarte, porque ambas propuestas resultan bastante apetecibles, los inconvenientes no son pocos.

          Menos mal, que de momento, los precios de los vuelos permanecen bastante estables. Hablando de aviones, es muy posible, que en el viaje a China de diciembre, aterricemos en Shanghái y no en Pekín, porque resulta más barato (entre 410 y 500 euros, ida y vuelta).

          Pero vayamos con Sáhara Occidental, lugar con unos precios muy interesantes en cuanto al alojamiento y transporte y muchos destinos muy atractivos. Los problemas fundamentales son la amplitud del territorio para tan pocos días y la difícil accesibilidad a través del transporte público. Veamos:

          -Dakhla: hemos estado dos veces allí, la última en enero de este año, por lo que la ciudad en sí y los alrededores más cercanos -lo que se puede hacer andando -, no esconden demasiados secretos para nosotros.

          Sí nos quedaría, algo más lejos, la Duna Blanca, diversas playas, entre ellas, la del surf de los guiris y La Source. Pero la no muy larga excursión resulta cara. Tenemos la referencia de 60€ hace tres años y no creemos poder conseguirla por menos.

          -El Aaiun, a unos 600 kilómetros al norte del destino anterior. Ya estuvimos en la ciudad en 2012, pero no nos importaría volver a descubrir el desierto y playas de los alrededores. Está bien comunicada con Dakhla a través de SATAS -más barata- y CTM, que tienen buses nocturnos, por lo que la larga distancia se amortigua.

          -Smara: a unos 200 kilómetros de El Aaiun, parece ser, también cuenta con transporte público.

          A partir de aquí, hablamos de otros lugares con muy buena pinta, pero a los que al parecer, no llegan ni buses, ni taxis compartidos:

          -Guergueral, en la frontera con Mauritania, por donde pasamos fugazmente en 2012. Existe allí una importante reserva de focas monje.

          -Tifariti y Bir Lahlou, lugares  no muy distantes entre si y de interés histórico y cultural.

          -Laguna de Naila, un atractivo paraje natural, situado en el Parque Nacional de Khenifiss, donde las dunas se encuentran con el mar. Se trata de un área protegida con una amplia diversidad de fauna.

          -Playa de Taroume, bastante salvaje y desértica, según cuentan.

          -Ruinas de la Torre Santa Cruz de la Mar, construida por los Reyes Católicos (no personalmente, claro).

          -Bojador y su cabo: entre Dakhla y El Aaiun.

          Como podéis comprobar, destinos diversos y variados, pero para contar con más días y para visitar en coche. O mejor, en 4*4.

domingo, 2 de noviembre de 2025

¡China nos espera y nosotros a ella!


           Segundo 🥈 viaje 🛩️ a China, después del de 2.009, previsto para diciembre, si no hay cambios.

            Hemos limpiado el mapa 🗺️, para un periplo, que tiene pinta de ser en forma de círculo 🛞 y con vuelos internos, volviendo a Pekín y Shanghái y pasando por Xian.

            El mapa 🗾 es muy básico, pero supone un paso gigante para organizarnos.