Mi pareja y yo formamos un tándem viajero, casi perfecto. Yo soy prácticamente infalible ideando y planificando. Ella es muy buena sobre el terreno, cuando hay, que improvisar, porque es más atrevida. Y así, llevamos casi cuatro décadas de éxito por el mundo. Durante el tercer viaje largo tuvimos, que tirar, de todos nuestros recursos e imaginación para poder sobrevivir y salir adelante. Y aún así, caímos en el mayor auto atrapamiento de nuestra historia, que duró más de un mes.
Estábamos en Kariba, el mejor lugar de nuestras vidas para ver animales salvajes en libertad, gratis y sin necesidad de transporte, aunque con cierto peligro. Habíamos recorrido ya Sudáfrica, Lesoto, Bostwana y Zimbabue.
Salimos una mañana húmeda y muy calurosa hacia Slavonga, en Zambia. El transporte público no lleva hasta el paso fronterizo, así, que tuvimos, que caminar duro y cuesta arriba siguiendo el curso del Zambeze y el lago y presa Kariba. Llegamos exhaustos.
Habíamos decidido prescindir de la visita a Mozambique e ir subiendo hacia el norte por Zambia y Malawi.
Salimos de Zimbabue sin problemas y en el solitario puesto de Zambia nos topamos con dos impíos mafiosos. Íbamos preparados para pagar los 50 dólares del visado, pero para nuestra sorpresa nos piden 100 por cabeza y pagados en moneda local, con un cambio absolutamente desventajoso.
Estábamos muertos de sed y al fondo vimos unas Coca-Colas y preguntamos por su precio. ¡10 dólares por cada botellín!.
Sabíamos, que volver sobre nuestros pasos nos generaría incertidumbre y muchos más gastos, pero nuestra dignidad nos impedía soportar semejantes atropellos. Nos dimos la vuelta.
Tuvimos suerte y un amable conductor nos devolvió a la frontera del lago Kariba. Ahora el problema era, que en Zimbabue nos dejarán volver a ingresar con el mismo visado de una sola entrada. ¡Lo conseguimos!, aunque nos quedaba la duda de si no tendríamos dificultades al salir por otro sitio.
Kariba es el único lugar del mundo donde hemos visto luciérnagas y a miles. Pero también, hay otros seres nocturnos mucho más indeseables y que estuvieron a punto de lograr el objetivo de asaltarnos. ¡Otra vez, nos salvó nuestra pericia!.
Decidimos, que volveríamos a Harare -la capital- y de ahí a la frontera de Mozambique, en Nyanapanda.
Había muchísima gente y tardamos un buen rato en cruzar, tras pagar 25 dólares de visado. No hubo problema para salir de Zimbabue, a pesar de tantos sellos.
Al otro lado nos esperaba Kuchamano, un lugar pequeño y cutre, con un alojamiento más básico todavía. A medianoche nos despertó una discusión entre un cliente y una prostituta, que acabó llevándose una buena paliza.
No había transporte público, por lo que nos enrolamos con un camionero, que iba hasta Chimoio, a 409 kilómetros al sur.
Y de una fatalidad meridiána en la frontera Zambiana, arrancó un bonito periplo por Mozambique, visitando lugares como, Beira, Inhamabane, Maputo -donde nos comieron las pulgas y otros bichos -, Resano García, Vilanculos... Entonces, el país era caro y los transportes insufribles.






No hay comentarios:
Publicar un comentario