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domingo, 27 de mayo de 2012

Friendo pescado con 6 años, mientras cuida de sus hermanos menores


            Ver a alocados militares, cargando su arma o disparando al aire desde sus jeeps, en Bamako y en apenas 24 horas, a una niña  de seis años en Mopti, friendo pescado –encendiendo y apagando la hoguera, mientras cuida de sus dos hermanos menores y comercializa su género-, evoca sensaciones muy distintas y difícilmente entrelazables. Pero, en Mali ocurre y allá cada uno, con su interpretación. La mía sería demoledora.
Mopti
            Mopti es una ciudad agradable, aunque llena de pelmas, que añoran mejores tiempos turísticos. Hasta los niños, montados en bicicleta, tratan de sacarte de tu hotel –en el que has negociado la mitad de la tarifa-, para ofrecerte la terraza de su vivienda familiar, a 2.000 francos. Te aseguran multiculturalidad, a buen precio.

            El paisaje del río –con su nuevo puerto- resulta entrañable, aunque denota, en sus diferentes usos, que las piraguas tuvieron épocas, de mayor actividad y esplendor. Es bella, la puesta de sol y más nítida, de lo que acostumbramos, últimamente. El casco viejo es armónico –sólo alterado por el caos motorístico-, el mercado vibrante y ordenado –para estar en África- y la mezquita impactante, a pesar de haberla ya visto en fotos.

                                                                      Mopti
            De todas formas, en nuestro periplo por Mali y hasta ahora, lo más impresionante no es lo que vemos, sino lo que acontece en general y nos sucede, en particular.

No nos gusta, que por primera vez en este viaje, se hayan manifestado en masa los mosquitos, atacándonos y machacándonos toda la piel expuesta, a sus picos. Debe de ser la única resistencia, al triunfante golpe de estado, anunciado en televisión, por un militar de boina verde y de traje de baile dedisfraces de nochevieja, mientras otro, de menor rango y altura, le sujeta un micrófono rojo, mientras lee el discurso en los folios, que sujeta en sus manos. Aquí no ha llegado el teleprompter (pantalla donde leen los presentadores de TV)

            Como en Senegal –donde mañana hay elecciones- están bastante entretenidos con sus disputas políticas y militares, en las escasas televisiones, como para ocuparse de poner, constantemente fútbol, como ocurre en Marruecos. A pesar, de que la mayoría de los lugareños, portan como indumentaria habitual, camisetas de la liga italiana (y algunas del Barça, tan inéditas y desconocidas, que Sandro Rosell, pagaría unos cuantos miles de euros, por añadirlas a su colección).     Mopti