Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Pesadilla en el vuelo AF0116. Pánico a bordo (parte III de III)

           Al salir del avión el personal de cabina, nos despide de forma más amable de lo habitual, pero yo me niego a contestarles. ¿Se habrán dado cuenta, de que todo ha tenido pinta de un intento de chantaje?. Yo al principio, era incapaz de creer, que alguien obrará así, pero todos los caminos llevan a esa amarga conclusión.

          Además, mi pareja se pasó los últimos tramos del vuelo mirando a la china y fue incapaz de sostenerle la mirada.

          Otro elemento irrefutable es, que alguien, que sufre una agresión o acoso sexual, lo cuenta con todo detalle y no, con un " me ha tocado la pierna", en genérico y sin más.

          Quedaba el último fantasma irracional, pero inevitablemente emocional de las posibles dificultades para la entrada en China por los hechos relatados. Fuera miedos. La mas sencilla de las tres, que hemos llevado a cabo, porque para un mes no se necesita visado. En realidad, son cuatro, porque en el primer viaje accedimos dos veces, porque intercalamos la visita a Hong Kong y Macao.

          Lo peor ha llegado en los días posteriores: me ha encogido la mente y me ha dado un bajón. Bajón, porque no pensaba , que alguien fuera capaz de hacer eso. Bajón, por lo que sin quererlo, te pueda complicar la vida  a muchos kilómetros de tu casa y de tu país. Y bajón, porque he sufrido repentina desconfianza en las mujeres. Desde luego y durante largo tiempo, no trataré de sentarme junto a una -sea de la edad que sea-, en transporte público.

          Lo siento tanto, por las mujeres, que denuncian una violación y no las creen, como por las denuncias falsas, por mínimas, que sean. Pero las hay.

          ¿Qué habría ocurrido si estos acontecimientos se hubieran producido en una compañía aérea no europea, china o del Golfo Pérsico?. Se me pone la piel de gallina 🐓 🐔 

Pesadilla en el vuelo AF0116. Pánico a bordo (parte II de III)

           Sigo inmerso en la cruenta guerra interior entre el sesteo y la lucidez, cuando se me encienden todas las alarmas. La china ha hablado con un azafato y solo he entendido la respuesta de él: "en cinco minutos te llamamos a la oficina". ¿Puede ser, que aún siga enredando  con el asunto más de diez horas después?.

          La respuesta es sí. Pedimos, que lo que nos tengan, que decir sea en español -y no en inglés, porque el asunto es serio- o que hablemos a través de un traductor, pero parece ser, que un elemento, que encuentras en un hotel de segunda de China, no lo tiene la tripulación de Air France.

          Así, que toca charla con la Sobrecargo, que lo chapurrea, pero lo entiende bien. Debo decir, que su comportamiento resulta lamentable en un principio - luego va cediendo -, pero no la culpo, porque quizás ese sea el protocolo.

          Nos entra, como si los hechos estuvieran probados y le explicamos, que tenemos derecho, a defendernos.

          Asegura, que hay fotos, pero si las hubiera, las habría traído y no es así. Además, si la china ha tomado esa foto es contradictoria esa actitud reposada con la histeria posterior. Entonces y tal vez, ¿No habría puesto ella esa mano mía en su pierna, para buscar un chantaje?. Por tanto, no damos ninguna credibilidad a ese farol de principiante jugador de póquer.

          Ahora, me dice, que yo estaba tomando alcohol, cosa nada ilegal en un avión, porque ellos mismos lo ofrecen o venden. Además está práctica es más un atenuante, que un agravante y limita la capacidad de juicio. Y, por supuesto, alguien, que bebe mucho, se va a dormir la mona, en lugar de acosar.

          Pero es, que la chica había visto, perfectamente, que lo que había ingerido era medio bote de cien centilitros, lo que no es gran cosa.

          Mi pareja atina al corroborar, que alcohol, también había bebido ella: una botella de vino y champán. ¡Bien jugado!.

          Ahora nos indica , que es muy difícil meter a la policía en un avión, pero... Y ahí, yo que soy campeón del mundo de la intuición, empiezo a pensar en la inminente extorsión y arreglarlo todo con una cantidad económica.

          No sé si me lo ve en el rostro o que, pero de inmediato pega un volantazo y asegura:  "Bueno, bueno, de momento, dejaremos las cosas así".

          Nunca perdí los nervios, porque había dormido tanto, que era capaz de razonar a gran velocidad. Tú, no puedes cometer un supuesto delito en cielo europeo y ser detenido en China y menos, con un único testimonio.

          La partida de hoy estaba ganada y eso, que en ocasiones, como estas, siempre aparecen los fantasmas de lo irracional o de lo trágico.

          Porque también nos había amenazado con meterme en una especie de lista -como la de los morosos- para que no pudiera volar de por vida. Desconozco si eso es posible o existe, aunque lo dudo enormemente y no sería aplicable sin una sentencia firme.

Pesadilla en el vuelo AF0116. Pánico a bordo (pate I de III)

           El avión, que nos debe transportar desde Paris, a Shangái, es un mastodóntico Boing 777, con diez asientos por cada fila (3-4-3), como si fuera un sistema de equipo de fútbol.

          Lo que, en un principio podría ser baladí, va a convertirse en el asunto más importante de este y los siguientes posts. Mi pareja va sentada en el 49J -pasillo-, yo en el  49K -central- y una chica relativamente joven -es difícil adivinarles la edad, a las asiáticas-, en la ventanilla (49L).

          Partimos media hora tarde después de un embarque larguísimo y tedioso, porque el avión va completo. Dejamos atrás la Ciudad de la Luz, que por cierto, en el aterrizaje y despegue se ven bastantes.

          Sobre la medianoche, nos sirven la cena, consistente en una bandeja de rico pescado con arroz -mi pareja pide pasta-, una especie de ensalada de bulgur y un postre, además de quesito, mantequilla, mermelada... Pedimos vino blanco y tinto ( mejor este último).¡Buen y generoso menú, acompañado de un copazo de champán francés!

          Nada más terminar, Ana se pone a ver una película y yo caigo frito, para relajarme y tener un vuelo tranquilo y corto. 

          Sobre la una y media de la madrugada me despiertan, abruptamente, unos gritos histéricos en inglés, por parte de mi compañera de asiento. Entiendo entre sueños algo de pierna. Mi pareja me intercambia el asiento y paso al pasillo, a seguir durmiendo y la china parece, que se queda tranquila.

          Pero al cabo de un par de minutos vuelve el desconsolado griterío. Quiere, no que la cambien de asiento, sino que la pongan en uno a ella sola. El par de azafatas, que han venido le explican , que es imposible, porque el vuelo va completo. Ahora, me entero, de que me acusa de haberle tocado la pierna. Me limitó a decir, que no tengo ni idea, de lo que está hablando, porque sencillamente, iba durmiendo. Puede ser, que se me haya caído una mano encima, aunque desde luego no de forma voluntaria.

          Aunque a mí pareja le extraña, porque me asegura, que yo en los transportes duermo con los brazos cruzados.

          Hacemos un rápido cambio de asientos con un chico de la fila de atrás y parece, que ya todo queda solucionado.

          No le doy más vueltas, pero ya empiezo a ver algo raro. Si solo le he tocado una pierna, lo normal hubiera sido, que me hubiera quitado la mano o me hubiera despertado y advertido, de que me separe un poco y yo habría entendido el mensaje. Sería lo normal y no montar semejante follón. Otra cosa sería si hubiera habido abusos.

          Pero bueno. Como parece, que el asunto ha quedado zanjado y sigo teniendo sueño, decido no investigar más.

          Me despierto unas cinco horas después y todo transcurre con normalidad. Sigo sesteando a ratos, porque me aburro y no tengo ganas de interactuar con la pantalla del asiento. Una hora y media antes del aterrizaje llega una cajita con el desayuno. No está mal de cantidad, pero la calidad podía ser muy mejorable. Como algunas cosas concretas y sin ganas y el resto se las doy a Ana, que las acepta con gratitud. Estamos deseando aterrizar después de casi catorce horas de vuelo, pero aún así, continuo sesteando.

martes, 30 de diciembre de 2025

Barajas es imprevisible. Camino de París.

 


         Es viernes, cinco de diciembre, pero no hace nada de frío. Si nuestro destino hubiera sido tropical -dudamos de volver a Tailandia hasta el final-, no haría falta , que hubiéramos necesitado coger el abrigo para bajar a la estación de autobuses de Valladolid.

          Son las ocho y media de la tarde, cuando tomamos el ALSA, que en tres horas y media y sin novedad  nos deja en la terminal de buses de la T4 de Barajas 

           Nuestro primer vuelo, a Paris, está programado para las seis de la tarde del sábado.

   


      Nos extraña, porque es casi medianoche, y no hay ningún segurata vigilando los accesos a la T4 y en  la nuestra, que es la 2, no nos piden la tarjeta de embarque, como otras veces, desde el pasado mayo.

          La noche va a ser increíblemente tranquila y no, como la de la última vez hace tan solo diez días, cuando volamos al Sáhara Occidental. Tanto, que ni siquiera, como es costumbre, nos levantan del suelo a las cinco de la madrugada. Lo hacemos voluntariamente sobre las ocho y pico, cuando está a punto de amanecer.

          Como debemos aguardar unas cuantas horas, nos dirigimos a un Mercadona, accesible desde  la T3 cruzando un paso elevado sobre una autovía y accediendo al distrito de Barajas. Este atajo lo descubrimos, durante las fiestas de este lugar el pasado septiembre. Compramos algunos snacks y sobre todo, un buen cargamento de cerveza. Regresamos y nos sumimos en el desconcierto, porque hay abiertas muy pocas puertas y en todas un segurata controla las tarjetas de embarque, siendo casi mediodía. ¿ Pero, la vigilancia no era solo de nueve de la noche a cinco de la madrugada?. Ahora, han quitado esos carteles. Lo de este aeropuerto y lo de Óscar Puente es altamente desconcertante, aunque ya nadie hable de ello.

   


      Como hace buen solillo y siguiendo a decenas de personas, nos sentamos afuera a engullir birra tras birra. Después, comemos algo. Entramos al interior y nadie nos pide nada. ¡Lo dicho: aquí, nunca se sabe!

          Los controles de acceso a la zona de tránsito son otra lotería y hoy nos ha tocado el premio gordo, a diferencia de la última ocasión, cuando nos robaron el décimo. Es un decir. Cuanta más gente hay -y ahora hay muchos viajeros marchándose de puente -, más flexibles son. Si podéis, tratar de evitar la madrugada, porque a esas horas se aburren mucho ( menos en el aeropuerto de Málaga, donde hace un par de años y a esas horas nos atendieron unas chicas divertidísimas). 

          El vuelo de Air France, a Paris, va petado. Ni un solo asiento libre. Salimos en hora y aterrizamos dos después, tras servirnos un refrigerio consistente  en un mini bocadillo de queso y un zumo.

   


      No pisábamos  el Charles De Gaulle de Paris desde finales del siglo pasado. Acabamos encantados de la vida, porque es muy confortable, luminoso y no nos vuelven a controlar los equipajes de mano -no hemos facturado nada, que es carísimo -, a pesar de que el vuelo tiene como destino un país, que no es de la Unión Europea.

          Tenemos tan solo dos horas de tránsito, para tomar el AF0116, que en unas catorce largas horas nos depositará en el aeropuerto principal de Shanghái.