Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

domingo, 17 de marzo de 2024

Siete motivos que te indican, que ya estás sobrando en India

           Aunque el final de este décimo viaje largo estaba previsto desde un principio para los albores de la Semana Santa, no es menos cierto, que uno sabe perfectamente, cuando está sobrando aquí, en India. El detonante final ha sido el insoportable calor. Hemos pasado de los 30-32 grados de las costas de Gujarat, a , los 40 en nuestra actual estancia en Maharastra. Y las previsiones para los próximos días son más aterradoras. 

          A pesar de los siempre potentes y eficaces ventiladores, estas temperaturas  extremas empiezan, a sacar las deficiencias más flagrantes de los alojamientos y fundamentalmente, de la mayoría de los colchones. En las últimas jornadas, hemos padecido las mordeduras de algunas chinches - o similares-, las feroces picaduras de los incansables mosquitos y alergias por el calor y la humedad, manifestadas de formas diversas. La realidad es, que tenemos la piel destrozada, incluida la de los brazos, cuello y cara, en este caso, destruida por el omnipresente e implacable sol.

          Pero climatología al margen, volvamos al asunto inicial de cuando uno empieza, a darse cuenta, de que sobra en India y que debe huir cuanto antes. Los síntomas pueden variar en el orden de aparición pero son siempre los mismos :

          1.- Perdida paulatina de la capacidad de aguante en todos los medios de transporte, comenzando en los más incómodos, como los cercanías y cacharros con ruedas, de proximidad y trasladándose poco a poco, incluso, a los más cómodos como el sleeper.¿ Quién aguantaría ahora las más de 43 horas de tren, que nos hicimos entre Delhi y New Jalpaiguri?

          2.- Reducción paulatina del tiempo de exposición en las calles, llegando a ser mínimo durante los últimos días. Hartos ya del insoportable tráfico, de los buscavidas y los pedigüeños, empiezas a pensar, que tienes altas posibilidades de sufrir un accidente o cualquier otro percance.  De hecho, está tarde me ha atropellado ligeramente una moto, después de que mi pareja dijera que, que bien había ido este viaje, cuando aún le quedan diez días .

          3.- Empiezas a eliminar destinos, solo por el cansancio, que genera llegar hasta ellos. No solo los prescindibles, sino también, los de perfil medio y a veces, hasta los importantes, aunque la verdad es, que de esos y una vez visitada Palitana,  a nosotros ya no nos queda ninguno.

          4.- Empiezas a eliminar los gastos más superfluos y te conformas con casi cualquier cosa con tal de no caminar demasiado para conseguirla.

          5.- Aburrimiento extremo con la comida , hasta con la que mas te gustaba al principio. A ello contribuye también la escasa variedad, que te va minando. En mi caso concreto, cada vez voy dando más importancia a la cerveza y al güisqui, que a la propia alimentación.

          6.-  Cuando compras los billetes de avion de regreso, aunque  queden tres días para tu marcha, las horas se te empiezan a hacer lentas e insoportables. Es entonces, cuando empiezan las irrefrenables ganas de tirar todo o la mayor parte del equipaje, que te ha acompañado, a la basura.

          7.- Pero el síntoma más evidente de que ya estás sobrando en este país es, cuando tu indiometro sube hasta índices de alarma insoportables y está a punto de estallar. Esta gente y en general -con pocas excepciones- es insoportable y salvaje siempre, pero al principio y con resignación, lo vas sobrellevando. Cuando te moleste cualquier cosa o te enfades con ellos varias veces al día, ha llegado el momento de largarse.

          Y eso es, lo que haremos en los próximos días a traves de cuatro vuelos. El primero, con Air India, desde Bombay, a Kuwait. El segundo y el tercero nos transportarán, con Turkis, entre esta última ciudad y Bérgamo.  Para este mismo tramo, nos habíamos ahorrado algo de dinero, volando con Pegasus, pero hemos optado por la comodidad y la comida, porque estamos muy castigados. Y el cuarto tramo nos llevará desde la ciudad italiana a Madrid. En total, unos 220 euros cada uno.        

          

¡A casi cuarenta grados a la sombra, aquí ya sobramos!


 

sábado, 16 de marzo de 2024

Camino de las montañas de Matheran

          Dejamos con pena y con pereza , Daman, aunque nos llevamos una buena remesa de güisqui para los próximos días. Eso que habíamos cogido algo de miedo, pero lo llevamos bien escondido. En el arco fronterizo, está vez, no aparece ningún policía. En las cinco ocasiones desde Daman y Diu a Gujarat y en este sentido, hemos vivido tres situaciones diferentes: sube un madero y registra a algún lugareño joven, sube pero baja enseguida y no revisa ningún bulto y directamente, en el bus no aparece nadie .

          Tras desayunar copiosamente, tomamos un tren desde Vapi a Mumbai Central. Vamos en segunda con aire acondicionado y viajamos hasta holgados, pero a mitad de camino se rompe el cacharro del fresquito y nos asamos como pollos al ser las ventanas del vagón herméticas. Ahora, debemos cambiar de estación, hasta la de Dadar. Otra de las terminales de Bombay. El transbordo es rápido y en no mucho tiempo estamos camino de Neral, para llevar a cabo, mañana, la visita de Matheran. Ya quisimos hacer está excursión, cuando estuvimos aquí, hace año y medio, resultando imposible, por las aglomeraciones de sábado y los escasos trenes panorámicos. Pero a nosotros, afortunadamente, la vida nos suele dar segundas oportunidades.

          El cercanías va abarrotado, mientras en la calle se ronda los 36 grados. No hay peores experiencias en India, que viajar en los trenes de proximidad a cualquier hora del día o en el metro de Delhi en horas punta.

          En Neral, nos acoplamos en el alojamiento de la otra vez. Han reformado algo el hotel y eso se nota en los precios. Parece ser que en Matheran solo hay tres establecimientos donde admiten extranjeros y todos ellos tienen unos precios disparatados, por lo que es posible, que debamos volver a recalar aquí despues de llevar el bulto todo el día. Porque no podemos arriesgarnos a pagar una noche más y luego quedarnos tirados en nuestro montañoso destino.

          Seguimos buscando vuelos para regresar a casa en la inminente Semana Santa, que nos está complicando bastante las cosas como ya nos ocurrió en el noveno viaje largo, que nos coincidió con las Navidades. De momento, solo hemos comprado un vuelo europeo desde Milán a Madrid. Desde Bombay a la ciudad italiana barajamos varias opciones con Gulf Air, Turkis y Pegasus Airlines 

          El día 25 se celebra la festividad del Holi y nos lo vamos a perder por escasas horas, pero no hay forma de cuadrar las cosas de esta semana. Quizás y con el mismo  visado de un año, nos desquitamos viniendo al Khumb Mela, en enero del próximo año. Ya iremos viendo.

¡Bendita India de los monzones!

           Llevamos 57  días -49 en India- de viaje, de los que ha llovido uno -fue en Viena, donde esta vez, ni siquiera bajamos a la ciudad y ha pinteado, levemente, otro, en Calcuta. La mayoría de la gente está muy equivocada cuando piensa, que viajar a India -o al sudeste asiático - en época de monzones es un error. Es verdad, que las lluvias son torrenciales, pero suelen pasar pronto. A cambio, los cielos están nublados y la temperatura baja con las tormentas 

          Sin embargo, ahora, nosotros estamos sufriendo temperaturas, que rondan los 35 grados; hace tres semanas, que no vemos una sola nube y estamos sufriendo con resignación y de largo, la India más polvorienta jamas vivida, a pesar de que a manguerazos o con cubos -cada comerciante en su zona - rieguen -encharquen, más bien-parcialmente las calles. No me extraña, que los lugareños se pongan tan contentos, cuando llegan las primeras precipitaciones monzónicas.

          Hemos vuelto a Daman y nos hemos aburguesado, paseando ya poco y dándonos a la cerveza y al buen güisqui de 45 rupias (unos 50 céntimos, la botella de 180 mililitros). La razón de no tener prisa es, que hemos encontrado un alojamiento, que ofreciendo casi lo mismo, nos cuesta la mitad, que la vez anterior.

          Mañana, probablemente y con Barhein, compremos el vuelo de vuelta, a Milán (ya tenemos adquirido el de esta ciudad a Madrid, con tiempo, por volar en plena Semana Santa.

          En las próximas horas -si no lo retrasamos más-, iremos en tren, a Bombay, para visitar destinos de naturaleza, como Matheran y los alrededores, de Lonevala. En el primer lugar, tratamos -hace unas jornadas- de reservar alojamiento por Booking, dado los precios tentadores. En el primer hotel -y la plataforma lo consiente-, nos rechazaron por extranjeros, por lo que tuvimos nuestro primer "no rooms" cibernético, en cinco viajes al país. En el segundo, nos piden una transferencia de la  mitad del importe de la habitación para garantizar la reserva ya garantizada: 360 rupias (no llegan a 4 euros). Aquí, no te dejan de tomar el pelo hasta el último día.

miércoles, 13 de marzo de 2024

El tren ya tiene cierta competencia: los autobuses estatales mejorados

          La mejor  manera  de viajar por India - lo decimos nosotros y el 90% de los viajeros - es en tren. Muchas veces es más veloz, que hacerlo en coche por carretera. Pero este medio de transporte -aparte de sucio, masificado y con constantes retrasos, tiene dos inconvenientes principales: no llega a todas partes -aunque, si a la mayoría - y la dificultad para obtener billetes, sobre todo, con reserva en el sleper (la más barata de las dignas).

          Nosotros y después de haber viajado e más de 50 nocturnos y aunque con algún contratiempo, siempre habíamos tenido suerte y con un par de días de antelación -gracias, a veces, a la cuota para extranjeros -, siempre habíamos tenido una plaza. Pero en nuestros dos últimos intentos, el fracaso ha sido rotundo. Así, que no conseguimos asientos, ni para el Vapi Ratnagiri, ni para el Bombay Ratnagiri, ni tampoco, para volver, desde Junagadh, a Vapi. Es entonces y para largos recorridos, donde entra en juego el autobús y sus diferentes modalidades (omito las de corta distancia)

         Digamos, que hace algún tiempo y para trayectos largos, había dos fórmulas: autobuses privados -poco frecuentes y limitados trayectos- y los desastrosos estatales, que circulaban, básicamente, donde no llega el tren (muy frecuentes en los Himalayas, con noches llenas de sufrimiento de culo y espalda destrozados).

          Pues bien en este viaje y en los trayectos Tezpur Siliguri y el de Junagadh Vapi, hemos visto una novedad muy razonable, que no sabemos, si ya existía antes por aquí o se ha incorporado ahora en todo el territorio.

          Se trata de los autobuses estatales mejorados. Sin ser mucho más caros, que los otros, los asientos son más confortables, en vez , de 3+2,  llevan 2+1 y también incorporan literas arriba (nosotros preferimos ir sentados).

          Creedme, que no es mala fórmula. Las ventajas son, que no tienes, que aguantar a tus compañeros de sleper; que la gente se alborota menos -al ir más separados-; que no hay vendedores -constantemente--, que las paradas son más cortas -menos las de parar para la cena- y que a tramos, el cacharro coge buena velocidad. El principal inconveniente es que no puedes alterar tu posición y para muchas horas acabas destrozado corporalmente.

El inicio de la cuenta atrás

          La segunda  noche en el alojamiento de Junagadh volvieron los picores en brazos, piernas y manos, aunque menos intensos. Como medidas de emergencia y a las seis de la mañana, dimos la vuelta al colchón y empapamos las sábanas, pero con el ventilador a tope, salía frío del colchón y debimos apagarlo. Fue entonces, cuando aparecieron los mosquitos, a los que no habíamos invitado a la fiesta.

          Por la mañana, entre el polvo y un calor insoportable, tratamos de hacer el último intento de reservar plazas, a la costera Ratnagiri. Es el tercero, que llevamos a cabo en los últimos días (dos desde Vapi y este, desde Bombay). El primero era un tren especial por el cercano Holly - no lo pillaremos esta festividad por tan solo 24 horas y nos da pena- y el el segundo, nos mandaron a la posición 66 de la lista de espera. Hoy, a la 200 y eso, que faltan  cuatro días para la fecha de salida. Desistimos y buscamos el plan b de nuestro recorrido -más cómodo, incluso -, que consiste en dedicar la última semana del viaje a los alrededores de Bombay, disfrutando de laen naturaleza, despues de tanto estres acumulado. En concreto, a los extensos extrarradios de Lonevala -donde ya visitamos hace año y medio las cuevas de Karla- y en Matheran, excursión fallida en ese mismo viaje por coincidir con un sábado, cuando el tren de juguete, que lleva hasta allí, estaba colapsado por los viajeros nacionales. Hemos aprendido e iremos en jornada de diario.

          Casi quince horas duró el regreso desde Junagadh hasta Vapi, pero sobre ese asunto, se escribe una entrada posterior. 

          Al llegar a este destino, tomamos el hotel de la otra vez y el check in, fue más sencillo y corto. La tarde la pasamos vagueando, pero por la mañana, estuvimos a punto de tener un disgusto. Nos fuimos a Daman, a cambiar dinero -en una agencia de viajes con productos de bazar en todas sus estanterías, en una bocacalle de la principal, con excelente tasa y llamada Abhi Fly y Fly Travels-, a comprar comida -más rica, que la de Vapi- y a adquirir cerveza y alcohol, estando con la despensa vacía.

          Al llegar al arco -que hace de simbólica frontera-, subió un policía, pero está vez, empezó a palpar equipajes, de indios jóvenes. Afortunadamente, el nuestro se lo saltó -y el de una chica -, porque con cuatro botellas de cristal, no tendría, que haber investigado mucho. Creemos que con los extranjeros hacen la visita gorda, pero en realidad, no sabemos que puede pasar , si te pillan con la mercancía. ¿Simple requisamiento o acusación de delito y consecuencias inciertas? . Esperemos que la duda siga, porque aún nos queda otro viajecito.

lunes, 11 de marzo de 2024

¡Con los precios de las visitas turísticas, a tomar el pelo a otros!

           Puede haber, quien se extrañe, de que después de miles de kilómetros recorridos, del sufrimiento en los transportes, de las carencias alimentarias, de las decenas de aventuras vividas, de la empatía/odio con la población local, del demoledor calor de primeros de marzo...no nos estiremos y paguemos los poco mas de cinco euros, que cuesta el fuerte de Junagadh.

          Para estos, que se sorprenden, darles un dato bien clarificador: hemos estado cuatro veces en Agra y todavía no hemos visitado el Taj Mahal. Simplemente, porque no nos da la gana entrar en el juego de las autoridades indias, ya sean locales, estatales o centrales. Para los habituales de nuestras andanzas, este hecho no les extrañará nada.

          Nosotros, como viajeros concienciados y defensores de la igualdad entre sexos, nacionalidades y religiones -entre otros- no podemos permitir ser discriminados, por el mero hecho, de que cuatro avispados sin escrúpulos y con tintes altamente corruptos, quieran hacer caja a consta de los cuatro guiris mensuales, que podemos venir aquí (en dos días no hemos visto ninguno).

          ¡Lo hacen, además, de forma tan descarada, que no ocultan su alegría -como si hubieran visto a Dios-, cuando avistan a un extranjero. ¿Podemos aceptar con naturalidad y sin sentirnos humillados, que por lo mismo, nos quieran cobrar veinte veces más -exactas-, que a los nacionales?.

          Y después y sin ser siquiera un dotado lumbreras, está la comparativa y el que te tomen por tonto en tu propia cara. El precio de las dos entradas al fuerte de Junagadh, equivale en precios locales, a lo siguiente: una noche de hotel de precio medio, 1.700 kilómetros de un viajero en clase sleper de tren, casi la mitad de la visa de 30 días de un extranjero, 10 platos de arroz biryani con pollo en un restaurante, 100 samosas o bondad en un puesto callejero, 10 kilos de snaks en una tienda del mercado, 200 paquetes de galletas, 200 plátanos en un puesto de fruta -o 12 kilos de uvas-, 14 cervezas de 65 centilitros en los estados más baratos o cinco litros de whisky en Daman.

          ¡Con los precios de las visitas turísticas a tomar el pelo a otros!