Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

domingo, 19 de octubre de 2014

Mitos y falsas verdades: India (parte I)

                                                                  Trichy, arriba y cuevas de Ellora, debajo
       -“Como colonia británica, que fue, en India todo el mundo habla inglés”: ¡Absolutamente falso!. Ya quisieran en este país, hablar la mitad de inglés, que manejan otras ex-colonias, como Sudáfrica o Botswana, por ejemplo. En India, la gente que habla inglés es escasa –y mucho más, que lo hagan bien-, si bien la mayoría, al menos saben los números y cuatro frases. En torno a un 5% de la población, instruida y con medios económicos, domina a la perfección, la lengua de Shakespeare.
                                                                                                               Bombay
          Es verdad, que en el sector turístico, no hay problemas para entenderse en los hoteles, agencias de viajes o estaciones de bus y tren, aunque ssí muchas veces, en los restaurantes de gama económica o en los puestos de los escasos mercados.

          Parece, que en la actualidad –y según nos comentaron-, hay bastante interés, en que los niños aprendan inglés en el colegio, pero de momento, aún les queda mucho camino por andar, para convertir esto en una realidad.

          -“India o la amas o la odias”: Pues ni lo uno ni lo otro. Probablemente, acabe siendo de los países más interesantes, que he visitado en mi vida –sino, el que más-, pero sin sentimientos extremos.
Margao
          -“Para conocer un poco India, hay que ir al menos un mes”: Sencillamente, se trata de una soberana estupidez. Hay, quien en diez días, asimila más esencias, que otros en un montón de años. Nosotros nos recorrimos el sur del país, en tan solo 15 días y nos dio bastante de sí. Y es que la ventaja, en India, es que puedes hacer muchos trayectos de noche y se avanza, extraordinariamente, rápido.
                                                                                                                 Varkala
          -“India es durísimo”; Durísimo, durísimo, tampoco. A ratos es bastante estresante y determinadas cosas del país, te sacan de quicio, pero nada más. En general y salvo el insufrible tráfico, no hay muchos más padecimientos, que evitar a los pelmas. Si es posible, que en el sur del país, hayamos encontrado a la gente más desagradable –por detrás de los judíos-, de los 108 países, que conocemos.

          El caso es, también, que mucha gente, atraída por supuestas frases hechas, leyendas y tópicos, acude a este país, apenas habiendo salido de Europa. ¡Y entonces, si que puede ser desagradable y duro¡
Kovalam
          La dureza de un viaje, la marca cada uno, decidiendo, como se transporta, en que sitios duerme, que come o cuantas horas andas al día y por donde. Nosotros viajamos con un presupuesto muy ajustado -unos 200 euros mensuales, cada uno-, pero añadiendo un poco más de dinero, el confort sube, como la espuma.

          Finalmente, para evitar la dureza de la India, nada mejor, que abstenerse de viajar, entre abril y agosto, ambos meses incluidos.
Kanyakumari
          -”En India hay mucha miseria”: Lo que me apetece es, escribir de forma visceral, pero aún así, me controlo y busco datos. Es posible, que esta sea una de las reflexiones más duras, pero es que estamos hartos, hartos, hartos y lo siguiente, de que desde que hemos llegado, cada vez que nos encontramos con alguien y le decimos, que hemos estado varios meses en India, siempre nos espeten lo mismo: “¡Ah, pero allí hay mucha miseria!”.



          Cierto es, que la tercera parte de la población de India, vive bajo el umbral de la pobreza. Pero, no nos olvidemos, que un 20% de los habitantes padecen la misma situación, en la próspera y honorable España. Con la diferencia, de que aquí, el porcentaje sube, progresivamente y allí, baja, constantemente.