Soñamos despiertos y dormidos, que llegue el día, en el que al descargar la portada del periódico y buscar el primer titular, no comience por la palabra Trump.
Habríamos deseado, que la operación "Furia Épica" -germen de una posible y terrible tercera guerra mundial-, se hubiera denominado "Lujuria Épica" y los problemas de nuestro querido mundo se hubieran resuelto -o se estuviera en camino- con un folleteo universal.
Pero, es lo que hay y nos tememos, que lo único efectivo para acabar con el sueño de tanto sátrapa es la desaparición definitiva de Trump y Netanyahu -a riesgo, de que incluso vengan otros peores- y de forma natural no va a ser precisamente sencillo. Cada quien, que lo entienda, como quiera y si son los servicios de inteligencia o la CIA, los que lo captan, mejor. Dicho en cuatro palabras: "A tomar por culo".
No nos vamos a detener demasiado en los aspectos generales de estos desmanes. Que esto es una guerra ilegal, sin motivaciones claras, injusta, desproporcionada, que destruye el orden mundial..., no lo duda casi nadie. Pero no lo llamemos guerra de Irán, sino invasión de Trump y Netanyahu, sin ni siquiera haber consultado a sus propios pueblos.
Sobre, lo que nos vamos a centrar en mayor medida es, en como va a afectar el conflicto a nuestros viajes y a los de la mayoría de trotamund@s.
Veamos. A Irán, le interesa ir a una guerra larga para conseguir estas consecuencias: caos en el estrecho de Ormuz -por donde transita el 20% del comercio mundial-, máximo tiempo de cierre de los aeropuertos de todo el Golfo Pérsico, subida del precio del petróleo y colapso global de la economía del planeta con la inflación saltando por los aires.
Evidentemente, ninguna de estas situaciones beneficia a l@s viajer@s independientes (tampoco a los grupos). Tal vez, la única ventaja va a ser, que va a viajar mucha menos gente y ello podría contener algo el galopante encarecimiento de los precios turísticos.
No somos expertos en aviación, pero al parecer, existen tres corredores aéreos para viajar entre Europa y Asia. Al norte, se encuentra el polar, que atraviesa Rusia. No es utilizable en todas las épocas del año, pero es que además, está vetado a 36 países, incluidas todas las aerolíneas con base en la Unión Europea, Reino Unido y Canadá, entre otros (el veto es recíproco).
La ruta inferior discurre por el Golfo Pérsico y Arabia Saudí y en la actualidad sus aeropuertos están cerrados, destruidos o dañados. El futuro es muy incierto.
Y nos quedaría el corredor central, que es, por el que nosotros fuimos y volvimos hace unos meses hasta y desde Shanghái. Transita a través del Mar Caspio, Azerbaiyán y Kazajistán para entrar en China. La demanda de esta única vía -habrá alguna otra dando rodeos- va a tirar de los precios hacia arriba, además de la subida del combustible y el aumento de tiempos de vuelo para algunos destinos, lo que implica más consumo de queroseno. ¡Un posible y previsible desastre!.
Evidentemente y mientras el disparate dure, se nos reducen muchísimo los destinos a visitar.
No dudamos, de que Estados Unidos ganará la guerra, pero el problema mayor va a ser, como se gestiona la posguerra y no hay que ser muy viejo para acordarse de Irak, Afganistán o Siria.
Por ejemplo: ¿Quien va a dar trabajo a todos esos militares del régimen derrocado? ¿Acabarán en el ISIS, en algún otro grupo terrorista o de mercenarios?.



















































