No hace tantos años, entrar en Arabia Saudí era una labor bastante complicada, dado que el país era bastante hermético. Pero eso ha cambiado y -aparte de atraer a futbolistas casi acabados- han facilitado el acceso hasta tal punto, que incluso aceptan visa a la llegada (VOA), aunque esta opción parece arriesgada en la actualidad.
Pero todavía, existe un gran escalón -casi insalvable -, que nos separa de este país y es, que no nos hace ninguna gracia la estricta prohibición de la importación, consumo y venta de alcohol. No nos apetece nada, estar quince o veinte días sin poder tomar una triste cerveza. Es lo mismo, que nos ocurre con Irán.
No hace mucho, escuché a uno de los dirigentes de la cúpula Saudí, que serían capaces de hacer cualquier cosa con el fin de elevar si PIB uno o dos puntos, a base del turismo, fundamentalmente. Pues ya se están poniendo al lío!.
De momento, parece ser, que en este 2026 van a conceder licencias de alcohol para residentes extranjeros, para que se puedan mamar allí a gusto y sin esfuerzo. Algo parecido, a lo que hacen en Omán y allí -como pudimos comprobar- son muy estrictos. Sin embargo y por ahora, no se contempla esa posibilidad para viajeros, aunque no sean musulmanes.
Iremos preparándolo todo, como si fuéramos a arribar allí y cuando llegue el momento veremos, que es lo que hacemos.
El visado para Arabia Saudí se consigue con facilidad de manera electrónica. Es válido para múltiples entradas y puede ser utilizado hasta completar noventa días en el periodo de un año. La e-visa cuesta entre 100 y 130€ -nada barata- e incluye sin coste adicional un seguro médico para toda la estancia en el país.
Arabia es considerado uno de los países más seguros del mundo y en eso, coinciden todas las fuentes consultadas, así, que sobre este tema está todo dicho, salvo evitar la frontera con Yemen.
En cuanto a los lugares a visitar, hablamos de yacimientos arqueológicos milenarios, ciudades, naturaleza y centros religiosos, algos de ellos limitados para los no musulmanes.
Estos son los sitios que forman el patrimonio de la UNESCO: Al-Vla -llamada "la joya del desierto"-, Diriyah -cuna de la familia real saudí- y Al-Balad, que es el casco histórico de Yeda.
Metrópolis modernas: Riad, la propia Yeda y The red sea prodject, como destino de lujo, que suponemos, evitaremos.
Naturaleza y paisajes únicos: Edge of the world -acantilados con vistas infinitas del desierto -, el Mar Rojo -como destino de buceo- y Abha y las montañas de Asir, una región más verde y fresca, famosa por sus parques naturales y el pueblo de Rijal Almaa..






















































