jueves, 11 de julio de 2024
miércoles, 10 de julio de 2024
lunes, 8 de julio de 2024
Madrid, ciudad de vergüenza. Madrid, ciudad policial.
Sorprendentemente, los Media Distancia de ida y vuelta a Madrid iban abarrotados, pero no de gentes con destino a la marcha del Orgullo, sino al concierto de Luis Miguel, en el Bernabéu. La mayoría, chonis de la periferia, entradas en años y en carnes y portadoras de rudeza y escasa educación. Muchas de ellas, no dudan en jactarse de haber pagado 1500 euros por un espectáculo, sin trato VIP, sin contacto alguno con el cantante y sin ni siquiera bebidas o merchandising gratis.
Y yo pienso, " van de farol" y miro en internet y no mienten. Algunas de las entradas de pista tienen ese precio. Alucinamos aún más, al comprobar, que la localidad más cara para un concierto de Bruce Springsteen ronda los 125 euros.
Aunque ya peinamos canas, iba a ser nuestra primera asistencia a las actividades festivas del colectivo LGTBIQ+ y nuestras sensaciones han sido, a la vez, de severa indignación y de maravilloso disfrute.
Empezamos por lo chungo: es una vergüenza sin igual, que las autoridades fascistas, que gobiernan la capital en la actualidad, conviertan Madrid, sin justificación alguna, en una ciudad policial, durante el día más populoso del Orgullo. No se hace en ninguna otra festividad o festival de los numerosos, que se celebran a lo largo del año en la principal ciudad española.
La premeditada misión de esta actuación no es otra, que incomodar a los asistentes o paseantes con rigurosos registros de las mochilas -taponando las calles adyacentes -, en todos los lugares, donde se celebran eventos o actividades y se ve, que muchos de los maderos disfrutan de lo lindo con esto.
Afortunadamente, solo consiguen su objetivo en una pequeña parte, porque el ambiente festivo es tan brutal, participativo y de buen rollo, que estás enormes molestias, fruto de intransigentes sin escrúpulos quedan muy mitigadas
En un Madrid central, casi cortado totalmente al tráfico y lleno de incómodas vallas azules, por todas partes -obstaculos para la movilidad-, se llevó a cabo un completo programa, en lugares, como Chueca, Sol, Plaza de España...
Se habla de una participación cercana y total de un millón de personas, distribuidas por todas partes y que desde luego, ninguno pasamos sed. Un 90% de gente pertenece a asociaciones o colectivos orgullosos de serlo y nosotros, como heterosexuales, en pocos sitios nos hemos sentido más cómodos.
El acto central es la marcha desde la Glorieta de Carlos V hasta Colón, con un interminable desfile de personas -incluidas las ministras de Igualdad y Trabajo-, banderas y sonidos de batucadas a los que siguieron 51 carrozas. Debemos decir, que era tal la multitud y el calor tan asfixiante, que nosotros solo aguantamos en el Paseo del Prado, hora y media. Aquí, la policía fue más comedida. No por gusto, sino por la imposibilidad de poder controlar este amplio lugar.
Tras un último mes lleno de eventos diversos y de constantes idas y vueltas, a Madrid -en plan Óscar Puente -, mañana comienza nuestro undécimo viaje largo, que nos llevará a India -sexto periplo-, a través de Italia, Albania, Grecia, Emiratos y Omán.
domingo, 7 de julio de 2024
viernes, 5 de julio de 2024
El inminente undécimo viaje largo
Si no se producen contratiempos, el próximo 9 de julio comienza nuestro undécimo viaje largo. Muchas han sido las dudas, durante el último mes, sobre los destinos, a cubrir.
Comenzamos con la idea de volver a Sudamérica, para visitar el norte de Argentina, parte del este de Bolivia y costa de Brasil, para finalizar, en Venezuela. Pero, al margen de los elevados precios aéreos, hemos encontrado exigencias por parte del ultraderechista gobierno argentino, que nos han echado para atrás. No se puede pagar tanto dinero por un billete aéreo y que luego te denieguen el embarque.
Posteriormente, evaluamos volver, a Japón. Existe una compañía de bajo coste, que se llama T way y que tiene vuelos a Tokio y Osaka -via Seul-, no demasiado caros.
Finalmente y por aquello de diversificar y asegurar el gasto, hemos optado por retornar a India -tenemos visado en vigor-, a saltitos, de la siguiente manera:
Vuelo, con Ryanair, Madrid Bolonia. Bus de Flixbus, a Venecia. De Treviso, a Tirana, con la misma compañía aérea. Y posteriormente y por tierra, cinco días para llegar, a Atenas.
Desde allí y con Wizzair, volaremos, a Abu Dhabi y posteriormente, a Mascate, con Iceland, para una estancia menor, a una semana.
Después, Etihad nos llevará a Bombay, desde donde exploraremos algunos sitios pendientes de Madya Pradesh, volveremos a Sikkim y nos adentraremos en estados del nordeste, fallidos la última vez.
El viaje concluirá en algunas islas de Tailandia no conocidas, el sur de Vietnam y previsiblemente, Japón, antes de regresar, a finales de septiembre.
Son muchos saltos pero al menos, nos moveremos sin gestionar visados y por territorios ya conocidos, siendo conscientes de que nos moriremos de calor. ¡Que el monzón nos alivie!