sábado, 2 de marzo de 2024
viernes, 1 de marzo de 2024
Los extraordinarios ghats de Ganga, en Nashik
La mañana comenzó con una escena cotidiana india: un joven orinando en el recinto de la estación de autobuses, un conductor, que da el chivatazo y un policía, que aparece corriendo con una gruesa vara y le da dos buenos palos en las piernas y uno por encima del culo, sin que este se inmute. Nada, que ver, cuando en 2014 y en Bhubaneswar, varios adultos ataron a un adolescente a un árbol y le propinaron una paliza de espanto, sin que nadie hiciera nada.
Cogimos el autobús 208 -también sirve el 210- y en poco más de media hora, nos plantamos en los ghats de Ganga, de Nashik. Se accede a ellos por una calle ancha y descendente, que a veces, deben cortar al tráfico. Se trata de una especie de varios estanques, que por ambos lados están conectados con el río Godavari. Custodiandolos alrededor numerosos templos y otros edificios decadentes de épocas y estilos variados.
La mañana es muy calurosa y el ambiente resulta colosal, con centenares de bañistas de todas las edades y de ambos sexos, cumpliendo con sus liturgias religiosas en unas aguas llenas de basura y contaminación diversa. Además, cientos de vendedores de ofrendas y snacks, shadus de edad avanzada, pedigüeños -desde la infancia hasta la vejez -, buscavidas, gentes ociosas... y hasta un guiri, el primero en los últimos cuatro días.
Y todo, empapado en vida cotidiana, con grupos comiendo o durmiendo en el suelo, rezando o disfrutando de ceremonias con músicas que inspiran paz. Dedicamos un par de horas al lugar y quedamos fascinados.
A nuestro modo de ver -esto puede resultar polémico -, los ghats de Haridwar o incluso, de Varanasi no superan ampliamente a este. Es verdad, que carece de la mística de la muerte de este último, pero a su favor cuenta, con que aquí nada está montado para el turista. No digo, que Nashik sea imprescindible en un primer viaje a India, pero si ser tenido en cuenta, por quién transite por Maharastra.
Algunos nos decís que qué bonitos quedan los vídeos o los post y que suerte tenemos por estar aquí. Es verdad, pero es, que en ellos no contamos, por ejemplo, que hemos hecho la visita con 36 grados y que hemos caminado más de media hora por calles congestionadas y horribles, buscando una coca cola con la que saciar la sed aguda. O el día de Calcuta, cuando desesperados, nos tiramos más de dos horas buscando alojamiento. O cuando no podemos llevarnos algo decente a la boca, porque en Maharastra la oferta culinaria es escasa, repetitiva y poco carnívora.
Mañana, si no hay contratiempos, partimos para Vapi, con el objetivo en la cercana y alcohólica Daman, antigua y playera ex-colonia portuguesa.
jueves, 29 de febrero de 2024
El templo de Trimbakesward
Hay que decir, que nuestro hotel -donde ratos huele a incienso de ginseng y otros a chapati quemado-, es de los de 24 horas del sur, donde sales a la misma hora, que entras y por tanto -de haberlo sabido -, podríamos haber ingresado el día de la llegada, a las tres de la mañana. Está ha sido, la primera noche de ventilador en nuestros 42 días de viaje.
El segundo día, en Nashik, comenzó con mucho calor y mi pareja devolviendo todo el picante, que ha ingerido en los últimos días. Y es, que de amarlo, ya casi no lo toleramos.
Tomamos el bus 245, que nos lleva al templo de Trimbakesward, ubicado a unos 30 kilómetros de Nashik. Otra vez, nos encontramos con una ciudad populosa y dividida en mi cachos, separados por la nada y donde resulta imposible orientarse. Como yo las llamé en nuestro primer viaje largo a África son las ciudades no ciudades. Pensamos, que podríamos resolver la l trámite de la ida en poco más de una hora, pero fueron casi dos, en un vehículo ardiente, abarrotado y tortuoso.
Este templo es uno de los doce sagrados de Shi a y el ambiente de sus extensos y comerciales alrededores, no nos gustó nada desde el principio: niños y adultos muy agresivos para tratar de poner el tikaen la frente -punto rojo-, además de ancianas con mal carácter, tratándose de vender, hierbajos indistinguibles para las ofrendas. Gente para aburrir y poca buena. Para colmo y al tratar de comer algo descubrimos, que por lo mismo, que nos llevamos a la boca ayer, en Nashik, pretendían cobrarnos entre un 50 y un 100% más.
La traca final llegó al arribar a la puerta del santuario, donde un tipo muy maleducada nos espetó gritando, que a pagar, a pagar y a pagar, señalando un cartel, donde pone: donativo 200 rupias. El caso es, que de los indios no soltaba nadie nada. Es la primera vez en cinco viajes, que nos tratan de cobrar por un templo a ierti al culto. Teniendo en cuenta, además, que un donativo es voluntario y elige la cantidad quien lo da.
Por supuesto, los mandamos a la mierda y a que se fueran a estafar a otros. ¡Será por templos, en el sur de India!.
Rodeamos sel templo, viendo solo la parte de arriba, paseamos pors malolientes y degradados ghats, nos divertimos recorriendo el animado mercado y volvimos a Nashik, empapados en sudor y con la sensacion de no haber tenido una buena mañana.