Toca madrugar, para regresar hasta la estación de Santa Justa. Marchena y Osuna se hallan en la linea de Málaga, pero no paran todos los trenes, por lo que no circulan demasiados al día. Ya hace bastante calor.
Seguimos con el tremendo cabreo de la denegación de embarque y otras dos cuestiones que también nos preocupan: sigo rascándome las alergias contraídas en el parque de el Retiro y se han borrado accidentalmente, la mitad de los vídeos grabados ayer.
Tomamos el Media Distancia y me duermo, durante la hora y media del recorrido, a Osuna. La estación no está lejos del centro, ni tampoco los tres grandes supermercados de este bello pueblo, que están juntos: Lidl, Mercadona y El Jamón.
Osuna es una localidad de casas blancas bajas, por lo que a pesar de sus escasos 17000 habitantes, no dejas de andar. Además, todo está bastante disperso y evidentemente, casi no existen sombras por ninguna parte.
Comenzamos por la bellísima calle de Don Pedro, llena de palacios barrocos como el Hotel Palacio Marqués de la Gomera y la Cilla del Cabildo.
En Osuna las aceras son estrechas o inexistentes, así, que cuesta y molesta transitar, porque apenas las hay peatonales.
Una que si lo es, es la empinadísima, que conduce al centro histórico, formado por la magnífica Colegiata, el Monasterio de La Encarnación, la Antigua Universidad y un fantástico mirador.
Otros atractivos a las afueras son las ruinas de una Necrópolis Romana, gratuita y bien conservada y El Coto de las Canteras, que algún escritor famoso ha comparado con Petra, pero este sitio hoy está cerrado. Ya solo nos quedan la Puerta de la Pastora y la encajonada Plaza de Toros, que ha sido escenario en la quinta temporada de Juego de Tronos.
Marchena es una población con casa más altas, aunque de estructura general más cutre y abandonada. El asfalto -cuando lo hay-, es accidentado y con restos de grava.
Tiene dos iglesias de relumbrón y otra más en la arqueada y decadentes Plaza Ducal. Podemos completar la visita con la Puerta de la Rosa y la agradable calle de Las Torres, donde han construido las casas, juntándolas unas con otras y la Alcazaba.
Cuando por fin, llegamos al hotel cansados, pero contentos, es más de medianoche.
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