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domingo, 25 de octubre de 2026

Barcolana a la nepalí

           Si Udine o Gorizia son ciudades sosísimas en cuanto a su ambiente lúdico y festivo, con Trieste ocurre todo lo contrario. Existe más animación en sus muelles y el Canal Grande, que en todo el resto de Friuli Venecia Julia junto. A una parte importante de esta contribuyen en gran medida la gran cantidad de universitarios -italianos y de Erasmus- que llenan sus calles.

          Pero es, que además, es sábado y se está celebrando la festividad de la Barcolana, famosa en todo el planeta: la carrera de barcos de vela más grande del mundo, que va a tener lugar este domingo por la mañana.

          Se trata de la 58 edición -tiene ya solera- y se desarrolla siempre, durante la segunda semana de octubre, aunque en realidad, los eventos duran casi quince días. Los lugares centrales son la Plaza de la Unitá de Italia y los muelles, aunque la fiesta se extiende a lo largo de todos los rincones de la ciudad.

          Al estilo azurro, los festejos son muy variados y algo caóticos. Cada uno aporta su granito de arena o coloca su propio negocio, esperando obtener beneficios. Hay actos culturales, ferias gastronómicas, conciertos, talleres ...y mucha mucha música.

          Los lugares más privilegiados para contemplar el evento son las colinas de Corso y el faro de la Victoria.

          Nos inmiscuimos en el ambiente festivo, durante toda la tarde y sobre las diez de la noche, nos acoplamos en la estación de trenes, esperando, como días atrás en Treviso, que abra las veinticuatro horas y podamos pasar la noche con calma. Pero a las doce y media nos ponen a todos de patitas en la calle.

          Sin darnos cuenta, se nos ha acoplado, como una lapa, una joven nepalí , que ni habla buen inglés, ni tiene demasiado interés en ser locuaz. A través del traductor conseguimos saber su nacionalidad, que se llama Sana, que ha quedado la mañana siguiente con su hermano y que tiene la intención de convertirse en nuestra sombra está noche.

          Y desde luego, va en serio, porque no se separa de nosotros ni medio metro, a cada paso que damos. Da igual, incluso, cuando nos sumergimos en la gigantesca rave, que ocupa a estas horas el centro de la ciudad. ¡Una pasada: más de diez DJ'S casi juntos en vivo y en directo y miles de personas enloquecidas!.

          Sobre las tres, volvemos a la estación y junto a nuestra nueva y callada amiga, nos ponemos a dormir en los bancos de la plaza de enfrente.

          Cuando la terminal abre, sobre las cinco, la chica desaparece entre la multitud y no volveremos a saber nada de ella.

Super Ribadavia