Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

domingo, 18 de enero de 2026

¿Preparados para viajar 🚞✈️ a Groenlandia?

 

 


       No, de momento. A pesar de que mí pareja tiene los ojos verdes, no planeamos en el medio plazo un viaje ✈️ a Greenland, esa región danesa de más de dos millones de kilómetros cuadrados (cuatro 🍀 veces España).

          No es un dato exacto, pero pará entendernos, la isla 🏝️ está casi equidistante con Copenhague, Nueva York y Madrid, formando una especie de rombo 🔶 amorfo.

          El territorio cuenta con tan solo 57.000 habitantes, aunque presenta bastantes atractivos turísticos desde su capital, Nuuk.

 


        El viajecito en cuestión, no sale nada barato. El avión 🛩️, con escala -normalmente- en la capital danesa y con Air Greenland, cuesta unos 1.150 euros y el hotel 🏩 más económico en Nuuk y con baño 🚽 compartido ronda los sesenta y siete pavos.

          Desconocemos la forma de moverse por el interior de la isla 🏝️.

          Sin embargo y de cara 😃 al futuro, no descartamos nada.

          De momento y para 2.026, planeamos siete viajes, que ya os iremos detallando. El más largo, al final 🔚 de año, de 38 días.


Curiosidades chinas (parte VII)


           Como habéis podido comprobar, hemos debido tirar de las fotos de nuestro viaje a China, de 2009, porque si no, no había manera  de añadir material gráfico a los posts. Así, que no. No nos hemos vuelto locos y paseábamos en Beijing en manga corta y en diciembre, a quince grados bajo cero.

          Una de las cosas más simples en China es cambiar dinero. No debes buscarte demasiado la vida. Basta con ir al Banco de China -omnipresente- y canjear tus euros a una tasa altísima, sin comisiones, sin colas (aunque las gestiones suelen ser largas y a veces, absurdas). Abren incluso los sábados hasta las cinco de la tarde y también, alguna oficina la vimos operativa en domingo. Eso sí: las sedes centrales son mucho más ágiles, que las de los barrios y ellos, amablemente, así te lo advierten.

 


        No lo recordábamos, pero ya pasaba en 2009 y lo recibes, como una molestia absoluta. Los negocios en China no tienen muchas puertas, sino gruesas láminas de plástico en forma de cortinillas, que debes desplazar -o zafarte de ellas-, para entrar. Al final y dejando al lado nuestra rígida mentalidad occidental, el sistema, aunque no cómodo, resulta bastante práctico y barato para el aislamiento del frio o el calor.

          Hablemos de alcohol y cervezas, en China. Salvo la craft, las birras no son muy buenas y tienen pocos grados (normalmente, no llegan a cuatro, incluida la Tsingtao). Se debe recurrir a las marcas espirituosas internacionales o bajar mucho el nivel -no tenemos ningún problema -, para ingerir bebidas alcohólicas locales. ¡Pero todo sale baratísimo!.

 


        Tenemos noticia, aunque incierta, de una aplicación llamada Nihao, en inglés y para extranjeros, que puede cubrir los servicios de Alipay y Webchat, pero de momento, no podemos precisar más.

          Y vamos, con las cuatro últimas y ya os dejamos en paz. La Torre de Shangái, sí estaba iluminada en 2009 y no ahora, como demuestra una foto, que hemos puesto en otra entrada.

 


        China no es uniforme, ni en verano, ni en invierno, como muestran las diferencias de temperatura entre Beijing y Shanghai, que supusieron hasta 20° de diferencia. Por eso, si lleváis a cabo un viaje en invierno en forma de óvalo o triángulo, mejor volar a este segundo destino, porque pasaréis menos frío al principio y al final del viaje. Los precios de los vuelos a estos destinos transcontinentales son similares.

          Y va de plata: no os pasará desapercibido, la omnipresente actividad  en las joyerías, de martillear la plata, constantemente y de cara al público. No sabemos, si es de verdad o un puro paripé.

 


        Y termino. Han creado una inteligencia artificial china, que en tres segundos es capaz, de clonar una voz humana, con todos sus dejes y tonalidades. ¡Qué miedo!.

Curiosidades chinas (parte VI)


           Bueno. Pues a cuatro días de largarnos a Portugal y cambiar por fin de pantalla, vamos con las últimas entregas de las curiosidades chinas, empezando por terminar los capítulos de alojamiento y de transporte.

          En China y sin que lo pidas, te cambian las toallas todos los días, aunque nunca te hacen la cama, ni siquiera, si te alojas tres o cuatro noches. Siempre hay papel higiénico de bastante alta calidad, aunque los rollos tienen el canutillo más delgado y con menos cantidad de celulosa, que aquí.

          Nosotros somos de ir andando a todas partes o en transporte público -baratisímo, en China-, pero para quienes buscáis otras fórmulas más cómodas, no penséis en Uber o Cabify, sino en una plataforma llamada Didi.

 


        Como os hemos indicado cien mil veces, el mayor problema en China son las malditas y molestas motos. En India, Indonesia, Vietnam, Filipinas y otros cuantos países asiáticos, sufren la misma plaga, pero se trata de un asunto distinto. En todos estos lugares son vehículos de gasolina o bencina, muy ruidosos y extraordinariamente lentos y torpes en sus movimientos, debido a la alta densidad del tráfico. En China, la circulación resulta mucho más fluida, las aceras son enormes y despejadas -relativamente- y los cacharros eléctricos y escasamente sonoros se mueven a toda velocidad por todas partes y sin normas. Lo que en India es un atropello leve o moderado, en el coloso asiático significa seguro, gravedad o la muerte.

 


        Hablando de palmarlas, lo tenemos totalmente confirmado: el cuatro es para los chinos el número de la mala suerte, porque la pronunciación de esta palabra se asemeja, a la de muerte. Por el contrario, el ocho es la cifra más venerada, porque en la dicción sale un término parecido al vocablo suerte. Como ya os dijimos, al menos tres wifis de nuestros hoteles, tenían como clave ocho ochos, sin más.

 


        Este viaje ha dado para casi cien videos y medio centenar de posts. El siguiente será el último y contendrá la séptima entrega de curiosidades chinas.

sábado, 17 de enero de 2026

El actual declive de Lonely Planet, ya comenzó con el delictivo foro de Geoplaneta (parte II)

 


         Aquel foro de Geoplaneta no fue un espacio para compartir, sino un territorio delictivo y sin ley alguna. Y eso, que por allí pasaba la flor y nata de los viajeros independientes españoles con informaciones y experiencias completísimas y de primer nivel. No recuerdo los nicks de la mayoría de ellos, aunque si me viene a la mente Jreverter -creo-, que era una auténtica enciclopedia andante y escribiente sobre India.

          Pero el y otros, fuimos víctimas del acoso brutal, de muy malas, malas y malísimas personas. Me río yo, de lo de las redes asociales de hoy en día.

 


        Tengo más memoria para acordarme de esa gentuza, que de los buenos, que incluso eran la mayoría.

          Tres despiadados usuarios de entonces, me vienen rápidamente a la mente: un cacereño, por entonces, creo, residente en Alcalá de Henares, viajero "muy  familiar".

          Otro de Girona, que fue una auténtica máquina de destrozar a imprudentes usuarios. Aunque este fue más activo en otro foro anterior, llamado el Viajero Solidario, de propietario de infausto recuerdo, que tenía más moderadores, que usuarios y que era  más mafia que la Venezuela de Maduro o el Irán de Jamenei.

 


        El tercero, más que malo en si -que también - era demasiado joven e ingenuo y se dejó manipular a lo bestia por usuarios, como los anteriores. Hablo de un madrileño, muy madridista y muy sensacionalista en el relato de su vida.

 


        No sé si alguno de ellos todavía nos lee -antes, sí -, ni voy a poner aquí sus nicks, pero ellos y muchos usuarios de aquel entonces del salvaje espacio de Geoplaneta, saben de quienes hablo, a poca memoria, que tengan.

          Podría dar muchos más datos, porque aunque ya vamos teniendo una edad respetable, dispongo de buena memoria. Pero no queremos resucitar viejas rencillas del pasado. Solo digo, que cuando alguien se ofrece, como creador de un viaje de autor, asesorando a agencias de viajes de autor, el negocio parece bastante confuso, porque el autor de un viaje de autor, suele ser el propio autor. O sea: el viajero interesado  y no tanta asesoría.

 


        Detrás de estas perversas mentes, hay personas malintencionadas, envidiosas, que desean tu fracaso y sobre todo, que carecen de los medios económicos para imitar en su décima parte, lo que otros y nosotros hacemos de forma tan frecuente, amena y despreocupada.

Enero, desde nuestra ventana 🪟


 

El actual declive de Lonely Planet, ya comenzó con el delictivo foro de Geoplaneta (parte I)

 


         A lo largo de esta basta serie de posts de nuestro último viaje, habíamos hablado muy de soslayo de la Lonely Planet de China de 2025. Ha llegado el momento de hacerle un poco más de caso a este asunto, para darse cuenta, de la deriva imparable y sin vuelta atrás de la editorial australiana, que en su dia -ya lejano- fue referente o la Biblia de los viajeros independientes, que a mí, la palabra mochileros, no me gusta nada.

 


        Sin apenas mirarla -si lo hubiéramos hecho, habríamos tirado de una edición muy anterior -, realizamos el préstamo en la biblioteca más importante de Valladolid de la Lonely Planet de China, edición de 2025.

          Ya habíamos leído por ahí, que desde hace tiempo, la editorial hacia textos mucho más elitistas, olvidándose de los trotamundos de presupuestos más ajustados.

 


        Esa opinión resulta bastante benigna, para lo que es la cruda realidad: la Lonely Planet de China 2025 resulta una total y absoluta basura y lo mismo te cobran por ella, 40€ (no pone el precio en la contraportada como antes). No es, que la hayan hecho para viajeros ricos, sino que ya no es útil para nadie, porque la poca información, que tiene, se puede encontrar sin esfuerzo en internet en cinco minutos.

          Ha desaparecido de golpe toda la información práctica, sin saber los motivos, porque no lo explican y los precios de todo, incluidos los hoteles -supuestamente económicos- ya no aparecen.

 


        A mí me da, que las razones son puramente de presupuesto. O no pueden o no quieren pagar a los antiguos -o nuevos- colaboradores. Es, que ni siquiera aparecen ya, en la mayoría de los casos, las estaciones de transporte y los planos son horribles o inexistentes.

          De verdad, que mejor buscaros otros recursos, porque el otro día vimos una guía de Mallorca y es igual.

 


        Con la reciente, inesperada -al menos para nosotros- y triste muerte de Jorge Sánchez, al que conocimos en su día a través de nuestra antigua web -destituida por Google, en 2023- y del foro de Lonely Planet, recordamos, que el declive de la editorial ya viene de aquellos tiempos de la primera década de este siglo, en la que los editores crearon aquella lamentable herramienta de debate e intercambio de experiencias.

          De aquello y no con muy buenos recuerdos, hablaremos en la segunda parte de este post.




viernes, 16 de enero de 2026

Indice de satisfacción de un viaje

   


       Será una gilipollez mundial, una especie de alivio de los primeros días de un viaje -siempre con la caraja a cuestas, en los inicios-o un triste pasatiempos de un periplo, que empezó regular (como todos, normalmente, que tampoco debemos lamentarnos).

          Tal vez, fue un consuelo, un alivio, para darme cuenta, que este viaje estaba mereciendo la pena, que no es poco y sobre todo, cuando te has largado tan lejos, cuando hace mucho frío y cuando no sabes, si tomaste una decisión adecuada.

          A partir de aquí, el que odie la metafísica, que no siga leyendo, porque para él -ella- va a ser una verdadera perdida de tiempo.


          Hablemos hoy de un baremo, llamado "índice de satisfacción de un viaje" o traducido en vulgares siglas ISV. No se trata de nada complicado, aunque la valoración de los datos no es para nada científica y está llena de interpretación personal.

          En realidad se trata -a modo de consuelo o de paliar el afligimiento-, de saber, el momento, en que un viaje, ya te ha merecido la pena. Y para ello, como matemático de la escuela más cutre del mundo, voy a hacer una clasificación del cero al cien, entendiendo, que llegados a la mitad, el periplo ya ha merecido la pena, estamos satisfechos y nos hemos quitado todos los fantasmas de encima (que alguien dirá, que si no nos los hubiéramos puesto, habríamos acabado antes).

          Pues eso, del cero al cien y según mis caprichosas -absurdas, tal vez-, cuentas:

          -. Preparativos del viaje: en mi juventud, con la magia de las guías, con la escasa experiencia, con la ilusión y otras cuantas cosas más, le habría dado a este apartado treinta de los cien puntos. Hoy en día, no le adjudicó más de cinco, porque resulta muy fácil ir solventando los problemas de camino, sin haber hecho nada antes y además, ya no me hace ilusión, como entonces.


          -. Precio del vuelo, escalas, compañía aérea, aeropuertos de tránsito... A esto si le daría una importancia vital, porque supone el inicio y final del viaje y eso afecta mucho a los estados de ánimo. Le damos quince puntos y llegado el caso, ya sumamos veinte posibles, como máximo.

         -. A la compañía personal o no -dependiendo de lo deseado por cada uno-, le otorgaría de cero a diez puntos.

 


        -.A las facilidades y/o complicaciones del transporte local en destino otros tantos y a las cualidades del alojamiento los mismos y ya estaríamos en la mitad posible.

          -.El nivel de estrés sumaria otros diez, siendo más puntuable el tener poco.

         -. A la capacidad de reacción ante las adversidades, le endosaría  otros cinco y el resto -que daría una tercera parte-, lo iría dividiendo entre  el numeros de los distintos destinos, uno a uno. ¿Difícil de explicar y solución inútil?. Es bastante probable.

          Pues digamos, que en nuestro caso quedando treinta y cinco puntos y siete destinos, cada uno valdría cinco -como máximo - y si fueran el doble, la mitad. ¡Un auténtico lío!, aunque -sea el único -, yo me entiendo.

 


        Y aunque no sirva para nada, hagamos la valoración final de nuestro reciente viaje: 2+10+9+7+10+8+4+25. En definitiva, el indice total de satisfaccion del viaje a China, es 75 sobre 100. Un 75% de satisfacción de un periplo no es ninguna tontería.

          ¡Quien lo quiera entender, que lo entienda y se asume que podáis dejar de leernos sin ningún remordimiento, por haber maquinado semejante estupidez!.

¡Somos unos perfectos irresponsables!

 


         Corría la tarde del 27 de diciembre, era ya hora del crepúsculo y nos disponíamos a transitar por nuestra última noche en el agradable hotel de Shanghai, unas treinta horas antes de volar, a París y después, a Madrid.

          Después de ducharnos, como casi cada tarde, pusimos un rato la Cadena Ser por internet -no está censurada, aunque es del mismo grupo, que EL PAÍS -, para conocer las últimas noticias patrias y quedamos absolutamente conmovidos y horrorizados.

           De una familia de siete miembros, cinco habían realizado un viaje a Indonesia y tres han desaparecido en un accidente de una embarcación pequeña entre Flores -donde estuvimos hace no mucho - y la isla de los dragones de Komodo.

 


        La verdad, que estás cosas impresionan y más, cuando estás tan lejos, como nosotros y en los últimos días de viaje, fechas, que a nosotros nos dan siempre tanto miedo, porque ya no tienes nada que ganar y si mucho, que perder.

          Entre las informaciones obtenidas -escasas por entonces - y nuestras propias suposiciones, comenzamos a atar cabos y elaborar una teoría.

          Sabíamos, que el barco se había partido por la mitad, salvándose la madre y una hija y quedando desaparecidos abajo otros dos hijos y el padre.

          Y no tardamos mucho más en sentenciar, que se trataba de un golpe de mala suerte, de un accidente, de una tripulación negligente -hoy en día están imputados- y no de una irresponsabilidad o descuido por parte de los pasajeros.

 


        Hemos hecho tres viajes a Indonesia entre 2008 y 2024 y conocemos muchas de sus islas y el lamentable estado de la mayoría de los ferris e incluso, de las embarcaciones privadas.

          Dedujimos, que se trataba de una familia con dinero. Cinco viajes a tan lejano país no los puede pagar cualquiera y además, la excursión a la isla de los dragones y/o a otros lugares de la zona salen carísimas.


          Más adelante sabríamos, que nuestras deducciones eran acertadas, porque el padre había sido un futbolista notable y ahora era entrenador de un filial femenino del Valencia.

          Es decir: lo habían hecho casi todo bien, invirtiendo  el dinero y los medios suficientes y habían sufrido un castigo terrible e insuperable para los supervivientes (padre y los dos hijos perdieron la vida, como se suponía iba a ocurrir, desde que saltó la nefasta noticia).

          Y entonces, entramos en pánico, pensando en todas las cosas, que nosotros hacemos mal, en los casi cuarenta años, que llevamos rulando por el mundo y la suerte, que hemos tenido, al no sufrir apenas, ningún incidente serio.

          Vamos con ellas:

          -. Viajar casi siempre sin seguro, por dejadez, más que por evitar el gasto. Tuvimos una época, en la que íbamos cubiertos por el de una VISA oro gratuito, pero hace más de una década, que lo suprimieron y todavía no hemos reaccionado. Os aseguro, que no somos los únicos.

          -. Dormir en cualquier parte y a veces, por varias noches consecutivas. Y cuando digo en cualquier parte, significa exactamente eso.

 


        -. Comer en lugares dudosos, aunque en ese caso, solo cuando no hay otra opción ( por ejemplo, sitios pequeños, en India).

          -. Trasladarnos en medios de transporte en muy mal estado o abarrotados.

          -. Llevar a cabo trekings peligrosos con calzado inadecuado o sin los recursos necesarios. A esto y en los últimos tiempos, le hemos cogido miedo, pero en 2008, llegamos a subir el Guaina Pichu con niebla, yo con playeros y mi pareja con sandalias de goma de piscina.

          -. Meternos en sitios, donde no deberíamos por razones obvias de seguridad. Lo hicimos mucho en nuestro tercer viaje largo por África austral y oriental, pero también de forma regular.

          -. Beber alcohol en momentos inadecuados o en lugares prohibidos, más veces de la cuenta y con amagos vividos de funestas consecuencias.

          -. Lo que siempre hemos seguido a rajatabla es el asunto del agua -siempre embotellada- y en no llevar o mostrar objetos de valor, porque tampoco los tenemos. Además de no alquilar coches o motos en el tercer mundo.

 


        Por cierto y hablando de desgracias viajeras por el mundo, un abrazo grande a la valenciana Ángela Agudo, víctima de un accidente de moto hace más de un año en Tailandia. ¡Ánimo y recupérate cuanto antes!

jueves, 15 de enero de 2026

¿Es recomendable viajar en diciembre a China?

 


         Como ya sabéis los habituales de este blog, mi pareja el pasado mes de febrero saco plaza en una oposición de funcionaria de nuestro ayuntamiento, comenzando a trabajar el 17 de marzo. En la administración pública, las vacaciones se toman por días hábiless, excluyendo fines de semana y festivos. En este caso, son 23 días anuales, pero al empezar más tarde del 1 de enero, le correspondían 18. Cogimos cinco en julio, aprovechando dos festivos locales y dejamos el resto para diciembre. En total, incluyendo el puente, Nochebuena, Navidad y Nochevieja, conseguimos juntar 26 jornadas 

          Aunque varias veces en viajes largos habíamos usado este mes, nunca habíamos tomado vacaciones anuales. En principio, no  parecía un problema, porque nuestra intención era visitar el norte de Argentina y allí es verano. Pero los vuelos salían  por unos mil doscientos euros y nos parecía un despilfarro para tan poco tiempo.

          Al final, optamos por volver a China, donde ya habíamos estado en 2009. Estuvimos tentados de regresar por enésima vez a Tailandia, pero allí ya no nos queda casi nada por ver y hacer.


          En China, a parte de ser  los días muy cortos en diciembre, las temperaturas son bajísimas, sobre todo en el norte. Lo pudimos comprobar in situ con los dos bajo cero de Pekín de máxima o los trece bajo cero de Datong, como mínima.

          No obstante, nos resignamos y aceptamos el reto. Adivinamos, que el mayor problema iba a ser las esperas para subir o bajar de un transporte, de noche y de madrugada. Debiamos cuadrar ese asunto para nuestro beneficio. Y nos prometimos, que nunca volveríamos a un país gélido en inviernos venideros (nos apetecería Canadá).

          Y, llega la gran pregunta: ¿Es recomendable viajar en diciembre a China?. Si, absolutamente, si y vamos con las razones.

 


        Es cierto, que hace mucho frío, pero con matices, porque no suele correr aire y normalmente luce el sol, con algo de fuerza (solo llovió un día y nevó otro). Cuando fuimos en primavera, cinco días menos -21-, soportamos seis de fuertes precipitaciones.

          En cuanto a las esperas en el transporte, las estaciones son grandes y bien aclimatadas y si dispones de billete puedes permanecer en ellas durante horas.

          Y de los hoteles, ya hemos hablado largo y tendido: los mejores, que hayamos ocupado en mucho tiempo y con precios de risa (salvo en Pekín y Shanghai). Habitaciones a casi treinta grados, pudiendo estar en bragas o gayumbos (unas con calefacción central, otras con aparatos de calor regulables).

          Las visitas y actividades las ajustas a las horas de luz y te vistes con cuatro capas de ropa. Listo.

 


        El único inconveniente es, si te cae una nevada. Vas a estar padeciendo nieve y hielo, durante una semana.

          Paradójicamente, recomendaríamos más  ir a China, en diciembre, que al norte de Marruecos, India o Tailandia. Al primero por las bajas temperaturas y los gélidos hoteles económicos.

          A los otros dos, porque aunque las temperaturas son un poco menos altas, que durante el monzón, hay sol todo el día y no llueve. Esto hace, que tragues polvo y contaminación hasta en el cerebro. Y la vegetación, que te rodea está triste, mustia y seca. En el norte de India, además y en las grandes ciudades, existe el problema de los cientos de miles de hogueras, que prenden para calentarse y que llenan las urbes de humo.

 


        Por razones diversas, somos unos enamorados del monzón.

Los sentimientos de un viaje.

 


       Empezamos  a follar y a viajar desde muy jóvenes, rabiosamente y alocadamente jóvenes. Para lo primero no había manual, ni tutoriales. Para lo segundo, estaba la Biblia -Lonely Planet- o en un escalón algo más bajo, la Guía del Trotamundos.

          En aquella época los viajes tenían un ritual, casi estricto: se trataba de comprar la guía y empaparse de todos sus contenidos, hasta ser capaz de sacar una oposición sobre ella, sin fallar una sola pregunta.

          Desafortunadamente, hoy la Biblia se ha convertido en el apocalipsis, sobre todo, viendo las últimas ediciones de la Lonely Planet, incluida la de China.

 


        A ver y a pesar , de lo que pudiera parecer, no voy a hablar de si eran mejores los viajes de antes o de ahora, de la pésima calidad de las guías actuales o de dar clases magistrales de viajero con más de 150 países a la espalda.

          Vamos a referirnos, a otro asunto más importante: a sentimientos. Os vamos a contar, como nos sentimos nosotros desde hace tiempo, cuando viajamos en periodos largos o medios (excluimos escapadas de menos de una semana o diez días).

          Preparativos, ya no hay casi ninguno y creedme, no los echo de menos, más allá de comprar los billetes de avión, normalmente, con muy escasos días de antelación. Eso, de reservar con meses de anticipación para tener un mejor precio, hace tiempo, que pasó a la historia.


          Da igual, conozcamos el destino o no, los periplos siempre comienzan con descontrol, aturdimiento y riñas. Sabemos, desde hace tiempo, que es el rango, en el que más errores -a veces, de mucho bulto-cometemos, pero a la vez, es el periodo, en el que más cosas arriesgadas nos atrevemos a hacer.

          Tras pasada la adaptación llega, la relativa calma, en busca de lo que yo llamo, índice de satisfacción del viaje, sobre lo que escribiré en un post posterior. Básicamente, se refiere a ese momento, en el que dices: "Está aventura y este gran esfuerzo, ya me han compensado y puedo vivir, dormir y viajar tranquilo". 

 


        A partir de ahí, nos llenamos plenamente de paz interior, aunque vamos bajando el ritmo y renunciando a determinados destinos, que al principio eran innegociables e imprescindibles.

          Y al final, llega la época de la precaución y el miedo de que lo que no has logrado en noventa minutos, no lo pierdas en el descuento, a modo de simil futbolístico. Para nosotros, se trata de la etapa más angustiosa del viaje. Está dominada por lo absolutamente irracional y por el surgimiento de fantasmas con cadenas muy pesadas.

          El coche, que toreabas el primer día en la avenida más concurrida y peligrosa, hoy te va a atropellar seguro, saliendo a baja velocidad de un garaje de una calle peatonal. La comida poco hecha de un puesto callejero, donde comías los primeros días, ya no la puedes ni ver y te da pánico hasta la hamburguesa del MacDonalds.

 


        Y te consuelas, pensando: "Mañana a estas horas, ya no estaré aquí, sino en el aeropuerto, ya en lugar seguro camino de casa".

          Y una vez de regreso, nos llega el momento de la euforia irrefrenable, que se va descomponiendo, paulatina y afortunadamente con el paso de los días. Y, piensas: "¿Como he sido capaz de hacer esto?. Si es, que a mí, no me puede ni el cáncer". E incluso, otros pensamientos, que ni siquiera son confesables.