Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

martes, 19 de mayo de 2026

Sobre churros y paellas por el mundo

           No nos atreveríamos a decir -porque tampoco estamos seguros de ello-, que la cocina española sea la mejor del mundo, aunque sí la más variada y de eso, sí que podemos dar fe.

          Sin embargo y a nivel internacional, tradicionalmente no ha tenido mucha repercusión, al margen de un puñado de restaurantes esparcidos por el mundo y especializados, normalmente, en carísimas tapas.

          Los hispanos fuimos capaces de dejar América llena de iglesias y edificios de diferente fuste, además de dotar a la población de un nuevo idioma, pero por lo que fuera -no tenemos ni idea-, nuestra gastronomía no caló. Sin embargo, si que hay vestigios importantes de la cocina española en Filipinas, que resultan muy agradables al paladar, porque están mezclados con sabores asiáticos. 

          Te puedes recorrer el continente desde Patagonia a México y las numerosas tortillas, que encontrarás, no son precisamente de patata, huevo y cebolla.

          Los italianos han universalizado cosas tan vulgares -y a la vez, deliciosas-, como la pizza y la pasta. ¿ Y los españoles, qué?

          Bien. No todo es oscuridad. Sobre todo si nos referimos a los diez o ultimos quince años.

          Aunque a muchos les pueda sorprender, en la actualidad, el elemento más exportado de nuestra cocina son los churros, llamados así, en español -a veces, añadiendo la palabra spanish- en un montón de lenguas. Los hemos visto y probado en países de los cinco continentes tan separados entre sí, como Australia, Corea del Sur, Dinamarca -en Copenhague, con más variedad de rellenos, que en la propia Madrid- o en Marruecos. También, en nuestro aún reciente periplo por China. Y en la mayor parte de los lugares no decepcionan o resultan burdas imitaciones.

          Otro elemento nacional muy en auge son las paellas, elaboradas por residentes españoles en todo el mundo y casi exclusivamente de abundante -insisto en el término y más, que en España- marisco. Eso sí: a unos precios de vértigo. Especialmente se las devoran en los países asiáticos, Oceanía - donde hay mucha población de esa zona del planeta - o en los nórdicos.

          En el mercado de fin de semana de Melbourne conocimos a un catalán, que nos dijo, que casi se ganaba la vida, vendiendo generosos platos de este guiso ibérico.

          La más extraña la vimos -no lo probamos - en el mercado de Chatu Chack de Bangkok, aunque en este caso, el cocinero era autóctono. Predominaba el pimiento rojo sobre cualquier otro ingrediente.

          La mejor elaborada, la de Bergen, en Noruega, donde la cola de nórdicos para almorzar era casi infinita.

          No es una comida, pero está tomando auge por ahí, la sangría, aunque deben seguir mejorándola.

          La tortilla de patatas, la fabada, el cocido madrileño o el pulpo a feira, están aún por exportarse de manera relevante.

Sidonie en Valladolid


         Los organizadores de la II Feria del Vino+Tapas de Valladolid, montaron una carpa semicerrada con un escenario debajo, en el paseo lateral del Campo Grande, colindante con la Acera de Recoletos y cerca de las casetas de comida y bebida.

          Aunque no es un espacio muy habitual, en el que se celebren conciertos -alguna vez, sí se ha festejado aquí ascensos a primera del Pucela -, el lugar resulta bastante adecuado. Es grande y alargado, a modo de donde se celebran los eventos musicales de la pradera de San Isidro de Madrid, aunque con más escapatorias a los lados.

          Sobre las tablas concurrieron cuatro DJ'S, repartidos entre los tres días (dos el viernes). Y para el sábado a las diez de la noche y con una climatología agradable, quedó el concierto estelar de Sidonie, que la verdad es, se lo dejaron todo sobre el escenario.


          Ya quisimos ver a la banda catalana hace un par de meses en el Mahou Vibra Fest en Valladolid, pero las cosas se torcieron finalmente. Pero a nosotros, la vida siempre nos da segundas -y terceras- oportunidades.

          El evento comenzó puntual, con buena asistencia, aunque sin agobios. Gentes relativamente tranquilas en un margen entre los treinta y los cuarenta y pico (nosotros rompíamos la media para mal).

          Ya os hemos explicado alguna vez, la diferencia entre los conciertos de los jóvenes y los de los mayores. En los primeros, no paran de hablar y de inmortalizar escenas con el móvil, además de pegarse culazos. En los de los de más edad ocurre exactamente todo lo contrario. Eso sí: ambos se asemejan en que muchos fuman, como corachas y esto al margen de poco respetuoso -y suerte tienes si no te queman la ropa o el cuerpo- resulta altamente desagradable.


      El espectáculo comenzó fuerte con el temazo "El incendio". La banda estrenó, posteriormente y como novedad un tema de su próximo disco en catalán. Según dijeron se sienten bastante apegados a Valladolid, porque la mitad de su equipo técnico es de aquí.


        No faltó ni una sola de las melodías más esperadas. Ni tampoco el espectáculo de la conga Sidoniana, en la que el cantante se lució cabalgando a hombros de un compañero, mientras varios espectadores -generalmente parejas con la chica arriba- hacían lo mismo, siguiéndole (tenéis el vídeo en una entrada más abajo).

          A los cincuenta minutos hicieron un breve amago de irse, para terminar como un huracán con cuatro temas estelares, entre ellos "Fascinado", "Carreteras infinitas" y "No salgo", canción con la que concluyó la gala.

lunes, 18 de mayo de 2026

II Feria del Vino+ Tapas de Valladolid


           Pasaron sin pena ni gloria las abúlicas fiestas de San Pedro Regalado de Pucela -las segundas en importancia y presupuesto, después de las de la Virgen de San Lorenzo de septiembre-, aunque sin embargo, concluyeron con un destacadísimo colofón: La II Feria del Vino + Tapas de Valladolid.

          Acostumbramos a criticarlo casi todo y a veces, con saña. Pero cuando algo está muy bien hecho, es nuestra obligación destacarlo y en este caso, así lo haremos. ¡Un 9,99 para los organizadores!.

          Este certamen se desarrolló por primera vez el año pasado, con el concierto de La Bien Querida, como eje musical central. No podemos llevar a cabo una valoración de su transcurrir -en esas mismas fechas-, porque por entonces nos decantamos por sumergirnos en las coincidentes Fiestas de San Isidro de Madrid. En esta ocasión, tuvimos nuestras dudas, pero finalmente, nos quedamos en nuestra ciudad, al calor del espectacular concierto de Sidonie.


        El evento se desarrolló en el paseo lateral del Campo Grande, durante la tarde del viernes 15, el sábado a tiempo completo y el domingo por la mañana. En él han estado presentes un montón de bodegas de la zona, agrupadas en casetas por sus denominaciones de origen: Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y León.

          Por un imbatible precio de 15€ se tenía derecho a dos vinos, tres tapas y un guiso, lo que demuestra, que la Feria se ha montado más, como muestra promocional, que para hacer el agosto económico. Además el lote incluía la copa oficial y un porta copas.


          Como comparación y en un evento de barrio proletario al día siguiente, un triste plato de paella, con pocos tropezones y arroz pasado te costaba ocho pavos.

          Había otras modalidades, que incluían solo vinos, solo tapas o propuestas más creativas para todos los gustos, como las diversas catas y las excursiones a las bodegas. Y las tapas no fueron cualquier cosa, porque eran las ganadoras del ya legendario concurso del género, que se celebra en Valladolid a lo largo de unos días de otoño, en sus categorías de nacional e internacional y al que se presentan anualmente decenas de restaurantes de todo el planeta.


          Su presentación es en formato minimalista, aunque de carácter  muy sofisticado y apetitoso. Tengo la sensación desde hace tiempo, de que cuantos más ingredientes - y más raros- son ,te lo presentan en un soporte más pequeño y más caro 🫰 

          Aquí os dejamos los nombres de las tres presentadas en ambas categorías y si queréis saber su composición, no es difícil encontrarla en internet.

          Nacionales: Milpa, Tronko Porko y Perdiz, maíz y escabeche.

          Internacionales: Humo bajo la tapa, Esmeralda y La Reina del Mar.

martes, 12 de mayo de 2026

Doce días de julio

           Buscamos destinos para un periplo de doce días, que previsiblemente, transcurrirá entre el 10 y el 21 de julio.

          Nuestra primera intención era ir a Argelia, a pesar de las altas temperaturas de la época. Los vuelos cuentan con un precio razonable, bien desde Madrid, bien desde Alicante, a Argel y Oran. Sin embargo, hemos tardado poco en descartar el país tras ver, que las exigencias legales son excesivas y el alto coste del visado (95€ para 90 días).

          También hemos descartado Cabo Verde -país de moda-, Madeira y Azores por el elevado importe de los billetes aéreos. El mismo caso para la siempre pendiente Islandia o para destinos más alejados, como la inquietante Cuba, Republica Dominicana y Haití o el este de Estados Unidos.

          Igualmente, valoramos volver a Túnez -donde ya estuvimos en 2008- o a Turquía -donde hemos estado mil veces -, pero tampoco nos ha convencido el plan, porque en el primer sitio nos queda poco por ver y en el segundo los precios y la inflación están disparados. Y ¿qué nos queda?. Mucho desde luego, a pesar de que los vuelos y casi a todas partes están carísimos para este ansiado verano venidero. 

          Un recorrido por Austria podría ser bien recibido, a pesar de los precios del alojamiento, porque, solo conocemos Viena. Salsburgo, Insbruk, Graz, Valle de Wachau..., parecen lugares apetecibles con una climatología fresca.

          Serbia -donde solo hemos estado en Belgrado hace un par de décadas -resulta un destino barato y con frontera a ocho países, sin incluir a la autoproclamada República de Kosovo, donde arribamos en 2012. Hay vuelo directo a Belgrado desde Madrid, que no sale demasiado caro con Wizzair.

          Otro posible escenario por explorar son las tres Repúblicas Balticas, dado que solo hemos visitado sus capitales y Kaunas y ya hace más de veinte años. Partu, Tartu, Narva, en Estonia; Jurmara y varios parques nacionales, en Letonia o ciertas joyas históricas y naturales de Lituania podrían ser lugares a considerar.

          Por supuesto, no descartamos un destino sorpresa, que se imponga a última hora.

          Lo que si se muestra muy difícil es llevar a cabo nuestro cuarto "interair" -varias ciudades salteadas a golpe de vuelos por Europa-, debido a la carestía de los trayectos aéreos continentales para este estío.


lunes, 11 de mayo de 2026

Sidonie, aunque habríamos preferido a Las Dianas

           Para nosotros, que de momento no estamos de cuarentena, se avecina un fin de semana interesante, a pesar de la lluvia -que no nos deja de ninguna de las maneras - y el frío.

          Podría haber sido mucho mejor, porque en tres días podríamos haber encadenado cinco conciertos, lo que hubiera sido el éxtasis, pero nos vamos a quedar solo en uno. ¡Que le vamos a hacer!.

          Deberíamos empezar el viernes en el concierto madrileño de San Isidro, de Camellos. Pero por el horario laboral nos resulta imposible llegar.

          El sábado y en las fiestas madrileñas, dos platos fuertes, pero, coinciden en horario: Triángulo de Amor Bizarro y Las Dianas.

          Paralelamente y en una Feria del Vino de Valladolid, tocan Sidonie y estaremos encantados de verlos y escucharlos, dado que por contratiempos no pudimos hacerlo hace dos meses.

          Hubiéramos preferido a Las Dianas, más macarrillas, punks y de letras transgresoras, pero es, lo que hay.

          Para el domingo y también en la capital de España, quedaría la Bien Querida, pero no nos daría tiempo a regresar a Valladolid para trabajar el lunes.

Ni la OMS, ni el gobierno, están para sacar pecho

           Y al fin  -y se ha hecho largo para todos, no me quiero imaginar para los desvalidos pasajeros -, el barco de los zombies llegó a tierra. Bueno. Casi, porque Clavijo no le dejó amarrar en el puerto, como elemento peligroso y letal hacia los tinerfeños, después de que cada día, decenas de cruceros de turistas o de cargueros varios -seguro, en muchas peores condiciones higiénicas -, lo hagan.

          Pero dejemos ya a un Clavijo de mala rima, que ha demostrado ser capaz de ser más irresponsable y faltón, que Ayuso y Feijoo juntos. Por cierto y después de sus enfrentamientos a golpes de tacos -nunca mejor dicho- y chiles, a la primera la llaman "la galga de Aguas Calientes". Como hemos leído a Jordi Evole, lo que ha hecho es como ir al Camp Nou con la camiseta de Figo.¡Ándale manita!.

          Bueno. Que en esto del Hondius - le podían haber llamado Flotiun, para mayor seguridad de flotación -, nadie ha estado a la altura de las circunstancias, a pesar de que ahora, el rescate y la cuarentena -casi hasta Navidad-, nos la quieren vender, como un éxito, que seguro, que lo consiguen.

          - La OMS, lo habrá hecho muy bien y no lo dudamos. Menos en materia de comunicación. Tendrán razón, pero aún les queda por explicar, por qué lo que se ha hecho en Tenerife, no se pudo llevar a buen puerto en Cabo Verde y nos habíamos ahorrado una semana de incertidumbre y sobre todo, de humanidad para los sufridos pasajeros. De acuerdo, que el país africano no reúne las condiciones para una evacuación masiva, pero, ¿ no lo podrían haber hecho desde allí, una suma de países europeos organizados?. Quizás no, pero arrogancias al margen -que las tienen y grandes-, deberían explicarse.

          - El gobierno: Mal, por lo dubitativo. Peor,  por protocolos. No parece lógico, que una emergencia y de entrada tenga, que pasar por cuatro ministerios diferentes y por una comunidad autónoma. ¡Que lío!. Y francamente: una señora muy buena, como garrote de Ayuso en la Comunidad de Madrid, ha dejado mucho, que desear, como ministra de Sanidad.

          El gobierno también debería explicar -oh, ilusos de nosotros -, por qué se atiende a unos compatriotas en el extranjero y a otros no. ¿Porque lo mandó la OMS?. ¿Porque estos señores del crucero son ricos (o casi)?. ¿Por qué les ofrecieron aviones medicalizados sin condiciones, llegado el caso  y por ejemplo, se le denegó la ayuda sí o sí , a Ángela Agudo, la española, que tuvo un accidente de moto en Tailandia hace año y medio?.

          -Sobre la oposición política, tipo PP y VOX: poco, que decir. Simplemente, que acumulan más basura en sus filas, que el supuesto vertedero de Ushuaia, que pudo ser el origen del celebre hantavirus.

domingo, 10 de mayo de 2026

"¿Estas ahí?. Sal, ratita, que quiero verte la colita"

 


         Algun@s -nosotros también- os habréis preguntado en cierta ocasión: ¿ Para que sirven las embajadas españolas en el extranjero?

          Desde luego, ya os anticipamos , que para asistir a los viajeros patrios, no. Evidentemente -y no siempre-, salvo que el caso se convierta en muy mediático.

          Y os vamos a poner solo tres ejemplos para no aburrir. Aunque seguro, muchos de vosotros tendréis los vuestros propios.


        En mayo de 2008 y en nuestro primer viaje largo por Hispanoamerica, escribimos en repetidas ocasiones a la embajada española en Cuba, para obtener ciertas recomendaciones y respuestas. Hasta el día de hoy no hemos obtenido respuesta y desde luego -es ironía- ya no la esperamos.

          En 2012, durante nuestro quinto periplo dilatado, nos acercamos a preguntar en el Consulado de Nouadhibu, en Mauritania. Nos quedaban pocas hojas libres en el pasaporte y queríamos saber como obtener uno nuevo. Y allí, nos dijeron, que no podían ayudarnos. Pero se cuidaron muy bien de hacer fotocopias de nuestros documentos para simular,que habían hecho algo.

          En ese mismo viaje y ya en Mali, intentamos hablar con la Embajada de Bamako, después de haberse producido un golpe de estado en el país. Como diría el otro: ¡"Ni puto caso"!.


        En esas andaban también el gobierno español y el presidente canario, cuando hace días se conoció lo del MV Hondius. El primero y acertadamente rectificó, mientras Clavijo siguió beligerante hasta el final, poniendo todo tipo de palitos en las ruedas. Dicen, que si por interés electoral, al tener sus autonómicas ya cerca. Pero la realidad es, que este señor es una insensible, despiadada, inhumana y cruel persona.

          ¿Que habría dicho, si hubiera habido canarios en el barco? Y voy más lejos: ¿Que habría propuesto, si uno o varios de sus familiares hubieran estado a bordo?.

          Consiguió fondear el trasatlántico, en vez de atracarlo, bajo la excusa, de que los ratones llegarían a tierra por las maromas de la embarcación. Sin lugar a dudas, Clavijo debió confundir un crucero moderno -y sin ratones, por cierto -, equipado con la última tecnología, con el barco pirata de Playmobil.  


      La última noche y a la a desesperada hizo una sencilla búsqueda en la inteligencia artificial, en la que demostraba, que las ratas son hábiles nadadoras. No cayó en la cuenta de que no se trata de estas, sino de ratones colilargos, que no tienen -ni quieren- contar con esa habilidad. Le deberemos la hipotética invención a Clavijo de por vida del sector tecnológico de la tontería artificial.

          Al dirigente canario solo le ha faltado ponerse en la piel del malo de "El cabo del miedo" -Scorsese, 1991 y con Robert de Niro- y gritar a los cuatro vientos: "¿Estás ahí?. Sal, ratita, que quiero verte la colita".

viernes, 8 de mayo de 2026

Alrededores de Oporto para Junio

           Marruecos y Portugal son destinos tan frecuentes para nuestras escapadas -normalmente, de una semana, más o menos -, que ya hemos perdido la cuenta de las veces, que hemos viajado a ambos países.

          A mediados de mayo íbamos a volver a Oporto y alrededores -donde ya estuvimos en varias ocasiones, incluido un periplo, durante el pasado enero -, pero hemos decidido posponerlo para iniciarlo el 5 de junio, debido a varios conciertos: especialmente, las fiestas de San  Isidro de Madrid y Sidonie en una feria de vino de Valladolid.

          Braga, Guimaraes, Aveiro, Coimbra, Vila do Conde... Todos esos lugares ya los conocemos, pero aún nos queda mucho que hacer en las inmediaciones de Oporto.

          Amarante se ubica a unos 60 kilómetros y es famoso por su patrimonio religioso y por el entorno del río Tamega. A unos 70 más allá se halla Pinhao, ideal para los amantes del vino y los paisajes fluviales.

          Los hoteles son caros en ambos lugares y se debe tirar de autobús, porque para el primer destino no hay tren y para el segundo, solo cambiando en Regua.

          Desde Pinhao, se  puede volver directamente en ferrocarril, a Oporto, atravesando uno de los paisajes  más bellos de Portugal, como es el valle del Duero, presidido por un río serpenteante, viñedos, puentes de hierro y angostos cañones de piedra.

          En materia de playas nos faltaría Costa Nova -también para pasear en barco-,  pero es improbable su visita dado que está en el entorno de Aveiro y no está previsto volver por allí.

          Caminando, se puede llegar a las de Foz de Douro, un barrio elegante y tranquilo, con una fortaleza y otros atractivos turísticos.

          Quedaría la de Matosinhos, ideal para los surfistas y para comer pescado.

          No muy lejos se encuentra el Parque Nacional Geneda Perés, con cascadas, lagunas naturales y rutas diversas de senderismo.

          Para terminar, la impresionante ruta  de los pasadizos del Paiva, a unos 60 kilómetros de Oporto. En transporte público es complicado. Se debe llegar hasta Arouca, famosa por contar con el puente 516, que es el tercero suspendido más largo del mundo (cruzarlo cuesta 12€).

          Desde allí, se debe tomar un taxi o hacer dedo hasta Areinho o Espiunca. Mejor ir al primer sitio y terminar en el segundo, dado que los casi nueve kilómetros de trayecto son más descendentes (2€). Se trata de una ruta lineal, por lo que sería bueno tener un coche a cada lado o un taxi esperando. Si no, toca ir y volver.

          Naturalmente, estás dos últimas opciones expuestas quedan muy lejos de nuestro alcance por la falta de medios y de tiempo (solo iremos cuatro días). Quedarán para otra vez, ¡porque el país luso nos encanta!.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Puente de mayo en Carreño y Gijón

           Al margen de fines de semana sueltos, con el de Gijón y alrededores hemos completado nuestro cuarto viaje importante del año. Y previsiblemente, aún quedarían al menos otros tantos, incluido uno de casi cuarenta días para diciembre y enero venideros. Como los tres anteriores, ha estado marcado por la intensa y persistente lluvia y eso supone un desagradable agobio. De seguir así, nos tememos, que nos terminarán saliendo champiñones por todo el cuerpo.

          A lo largo de los últimos nueve meses hemos llevado a cabo tres viajes a Asturias y no nos cansamos de este destino, sin faltarnos cosas por hacer, aunque algunas puedan ser repetidas, después de varios años. 

          Aprovechamos el final de nuestro bono único de abril, para que el periplo nos saliera gratis, después de haber rentabilizado el pase en un 600% de su valor de 60€.¡ Siempre vamos arrasando!.

          Partimos para Gijón en un vehículo casi nuevo de ALSA. Han cambiado las pantallas multifunción por otras dedicadas exclusivamente a juegos, con más de mil.

          Llegamos ya bien pasada la medianoche y descubrimos que el cercano Camping del Rinconín está todavía cerrado hasta el verano. Era una de nuestras opciones de alojamiento, que quedaba descartada.

          Aún teníamos otras dos posibilidades, siempre tirando de tienda de campaña, porque el precio de los hoteles no bajaba de los 80€.

          El Camping de Deva está a unos cinco kilómetros -vale el irregular bus 26- y es bastante familiar y no caro. Pero terminamos optando por volver al de Candás -donde ya estuvimos en agosto pasado-, en el concejo de Carreño, por razones más logisticas que de preferencia. Eso sí: la primera noche la pasamos tirados encima de un banco, por no haber transporte a esas horas.

          Nos encanta Candás, por su empinado casco histórico, sus museos -el de la conserva y el de Antón -, sus alrededores marineros y la deteriorada y cercana Perlora, que también da nombre al camping (20€ la noche, trato amable y buenas instalaciones).

          En Candás, también se come bien, a precios razonables: muy recomendables la ensaladilla de pulpo -sustituye al bonito - y el cachopo de merluza, relleno de jamón y queso o mejor, de gambas, otros mariscos o salmón ahumado.

          En esta ocasión, volvimos a llevar a cabo la Vía Verde del Tranqueru, que el verano pasado estaba cerrada. El paisaje costero es impresionante y atraviesas tres túneles y un puente, antes de llegar a la fantástica playa de Xivares.

          Aprovechamos también, para acercarnos al Mirador de la Providencia de Gijón y su cercana ermita con su virgen negra. Geniales vistas sobre la costa y el paseo del Cervigón, desde lo alto de un barco, varado en el prado. No habíamos estado antes allí.

          El viernes no llovió, pero el sábado y el domingo padecimos el diluvio universal. Más de cuatro horas de tremenda lluvia, cada día.

martes, 5 de mayo de 2026

De la playa de Arckmane al regreso a casa

           Nos dejamos gobernar por el despertador y no ponemos pie en tierra  hasta las diez y media de la mañana, después de haber llevado a cabo el check in de Ryanair para el tempranero vuelo de mañana, de retorno a Madrid. Tenemos dudas, de que hacer esta noche. Dormir aquí supondría madrugar mucho y encomendarnos a un taxi, con lo que esta opción queda descartada.

          Otra posibilidad sería pernoctar en Al Aaroui, localidad cercana al aeropuerto, pero allí y como ya vimos, los alojamientos son escasos y caros. La esperanza estaría, en que el aeropuerto permanezca abierto las 24 horas, pero las informaciones en este sentido son contradictorias (incluso con inteligencia artificial).

          Han sido tres noches en este hotel y estamos bastante contentos de nuestra estancia, a pesar de la cercana mezquita, cosa bastante frecuente en el país alauita. Llueve, pero con menor intensidad, que ayer y lo dejará -para no volver-, a partir del mediodía.

          Nos encaminamos hasta la estación de Vectalia. Son cerca de las once de la mañana y no hay casi nada abierto y poca gente por la calle. Es más festivo el domingo, que el propio viernes, aunque en Marruecos, generalmente, se madruga poco. Sufrimos un desagradable incidente en un puesto de bocadillos. Nos quieren cobrar el doble de lo pactado, alegando el alto precio del bonito y de los huevos. Discutimos con ganas y amenazamos con llamar a la policía, ante lo que el estafador recurre al socorrido chantaje emocional habitual: "venga, pues llevaróslos gratis". Ni caso: le dejamos los 20 dirhams pactados y a otra cosa. 

          No tarda demasiado tiempo en llegar el autobús número 8, que nos deja en la playa de Arckmane en tres cuartos de hora (a la vuelta, más de una). El arenal es de los que corta el hipo, apenas sin basura, con tremendo y desafiante oleaje y con fina y pegajosa arena.

          Otra cosa es el insulso pueblo, que supongo, en verano estará un poco más animado. Algunas calles están sin asfaltar y los edificios se dividen en dos: los que están reformando -incluyendo un complejo hotelero- y los que se hallan en estado semi o ruinoso. Paseamos en todas las direcciones posibles, durante más de dos horas.

         El bus de vuelta llega tarde y el regreso resulta algo largo y tedioso, a pesar de que me duermo un rato. En los alrededores de la estación compramos la cena.

          Son las cuatro de la tarde, cuando tomamos el bus 21, para Zeluan. Y posteriormente, el 22, hasta la rotonda de Al Aaroui, cercana al aeropuerto. El sol está resplandeciente por primera vez en este viaje.

          Como tenemos tiempo y hace bueno, recorremos esta alargada localidad hasta la mezquita y las letronas nominativas. Una hora y diez minutos de ida y otro tanto de vuelta. Solo encontramos un hotel, el Barcelona, viejo, dejado y donde nos piden más de 400 dirhams. ¡Va a ser que no!.

          Son más de las ocho, cuando llegamos al aeropuerto y ya es de noche. El viento es virulento y ya hace bastante fresco. Nos va a tocar dormir aquí, aunque la duda es, si será fuera o dentro.

          No tardamos en obtener la información y las noticias son buenas: la terminal abre las 24 horas del día, se puede dormir en el interior y no se necesita presentar documentación alguna. ¡Igualito, que en Barajas!.

          A las cuatro de la madrugada ya estamos en la cola para obtener la tarjeta de embarque física (siempre es así, en Marruecos).

          Traspasamos sin problemas los controles de seguridad de  manera ágil y partimos en hora. El vuelo va algo más lleno, que el otro día .

          Antes de las nueve de la mañana estamos en Barajas. Pasamos la mañana de Samplia, en Samplia. Nos da mucha rabia, que hoy en día, a todo le hayan añadido pistacho . Cuando se genera una maldita moda es un no parar, hasta que llegado un momento todo se diluye y nunca más se vuelve a saber. Estamos muy cansados y después de comer, nos tumbamos sobre la hierba de la zona de Madrid Río, colindante con Príncipe Pío. En los parques de Madrid no se puede beber alcohol, pero sí reposar o hacer picnic. 

          Siesta de tres horas y a las ocho y media de la tarde, Media Distancia a Valladolid.

lunes, 4 de mayo de 2026

Flamencos rosas, garzas y la playa de La Bocana

           Dicen, que Melilla es un paraíso de multicularidad y un claro escenario de tolerancia religiosa, pero en todas partes cuecen habas. Siendo la una de la tarde del viernes y comenzando el ferviente rezo de la mezquita, un musulmán abronca a un español, que se está tomando una Mahou cinco estrellas en la misma puerta. Y este le replica: ¿Que pasa, que te da envidia, moro?

          Paralelamente y un solo minuto después, un imbécil desgarrado me insulta, porque he dicho, que el estado es laico y él alega, que no, que es aconfesional. No sabe el subnormal, que ambos términos significan exactamente lo mismo.

          Es sábado y Melilla y las historias de frontera quedaron atrás. Hoy era el día seleccionado para ir al Cabo de Tres Forcas, Tibouda y La Charrana, pero las previsiones meteorológicas son muy malas, con lluvias intensas y persistentes, además de una baja visibilidad, que se agudiza en las costas. Por tanto, dejaremos la excursión para mañana o quien sabe, para un próximo viaje.

          Decidimos, mientras la lluvia y los barros nos enfangan, que llegaremos hasta el final de la reserva ornitológica del primer día y así lo hacemos, casi en soledad, atravesando el paseo marítimo. Contemplamos un sinfín de marismas, además de un montón de aves, zancudas, entre ellas, flamencos rosas y garzas, además de otras especies para nosotros desconocidas.

          Comemos algo y tomamos el autobús número 20 -el mismo de ayer-, rumbo a Beni Ensar. Hoy, no queremos cruzar la movida frontera, sino conocer está localidad y acercarnos a la playa salvaje de La Bocana ( o de Los Boquerones).

          La irrefrenable lluvia nos ataca de continuo, sin darnos tregua. Ya no nos cabe una sola gota de agua más en los pies y los playeros y no tiene pinta de parar.

          Aparte de decenas y decenas de pelmas de todas las edades y condición, que molestan mucho, más que amenazan, Beni Ensar tiene muy poca cosa y el ambiente resulta igual de triste -o más-, que el de Nador. Para llegar a la playa de La Bocana debemos cruzar muy abruptamente las vías del tren, rodeadas de un inmenso lodazal.

          El arenal se muestra bastante espectacular, aunque está plagado de basura diversa y dispersa, recordando el pasado playero marroquí de hace una o dos décadas. ¡Una auténtica pena!. Apenas pulula nadie en los extensos alrededores, asolados por la lluvia y el insoportable viento. Han montado cinco camiones de comida -food tracks- cerca de la orilla, pero sus sombrillas han sido abatidas por el aire y sin clientes a la vista, están comenzando a recoger.

          Nada más nos aporta Beni Ensar, así, que tomamos el bus de vuelta a Nador, que va completamente abarrotado de gente con cara cansada y de resignación, provenientes de la frontera de Melilla. En veinticinco minutos estamos de regreso en la estación de autobuses de Vectalia. Sigue sin dejar de jarrear y esto ya nos pone de muy mala leche.

          Matamos la tarde paseando arriba y abajo por la avenida de las FAR, que es el único lugar animado en Nador, a pesar de ser sábado por la tarde. Es un buen lugar para llevar a cabo un receso y atiborrarse de pescados fritos y rebozados, de pollo asado o de los típicos e imprescindibles bocadillos locales de bonito y huevo.

          Mañana también diluviará, así que tomamos la decisión definitiva de prescindir de la excursión al Cabo de Tres Forcas y alrededores. ¡Esa buena cantidad de dinero, que nos ahorramos!. Además, su visita será un aliciente para programar un viaje futuro.

          Ya en el hotel, mientras escuchamos al muecín de la mezquita y tomamos cerveza, buscamos un plan para mañana y no tardamos demasiado tiempo en encontrarlo;: la última parada de la línea ocho de los autobuses urbanos te deja en la playa de Arckmane, que tiene bastante buena pinta.

Historias de frontera (Melilla)

           Al llegar al borde fronterizo español nos damos cuenta, de que la cosa no va a ser tan sencilla y rápida, como esta mañana. La cola es larguísima y no avanza. Nos llama la atención, que la mayoría de la fila está formada por mujeres, fundamentalmente, de mediana edad o más mayores. Casi la totalidad habla español y buena parte de ellas porta taburetes plegables para sentarse y hacer más llevadera la tediosa espera.

          Justo delante de nosotros está una dicharachera y parlanchina mujer con su hija de tres años -tiene otra de diez, no presente -, llamada Aleina. La sonriente cría es tremendamente inquieta y no hay forma, de que pare ni un segundo. Para que se entretenga, le ha dado una enorme bolsa de caramelos, para repartir a lo largo de toda la cola. Y cuando termina, otra de pistachos del Mercadona (después nos dirían, que siempre lo hace).

          Por su extenso vocabulario en español, por sus finas y caras ropas, por la calidad del cochecito para niños o por su maleta se ve claramente, que es una mujer de ciertos posibles, muy por encima de la media marroquí de la presente fila y del país en general.

          No para de conversar agradablemente y se va a convertir en "nuestro cicerone" para el paso de la frontera, sin ni siquiera habérselo pedido.

          Ella solo atraviesa este paso los viernes -hoy lo es- y de vuelta los lunes. Durante la semana trabaja y duerme en Melilla, sin especificar en qué. Pero hay gente, como otras dos mujeres de mediana edad, que se han incorporado a la conversación, que lo hacen todos los días. "A veces -dice una de ellas-, siete horas trabajando y luego aquí otras cinco para volver a mi país".

          Los marroquíes y para cruzar por aquí o tienen visado o tarjeta de frontera (no sabemos, como se obtiene, aunque suponemos, que será con un permiso de residencia).

          Pasa el tiempo y nos damos cuenta, de que la cola es una especie de canal de Panamá, que va como por exclusas, a trompicones. Estas veinte minutos parado y de repente, avanzas cincuenta metros o más. Y el revuelo se hace palpable entre griteríos y gentes sin escrúpulos, que tratan de avanzar de cualquier forma. Pero nuestra anfitriona no permite, que se nos cuele nadie y sus broncas en árabe resultan muy contundentes.

          Finalmente y entrando en la oficina española se nos cuelan dos personas. La madre de Aleina -no sabemos su nombre- se dirige a un policía y le espeta: "estás dos maleducadas están tratando de ponerse delante de este matrimonio cristiano" y nos deja de piedra. El agente las devuelve a su antigua posición sin rechistar.

          Allí, ya perdemos contacto con nuestra protectora -su marido no tiene permiso para entrar en España-, que pasó por delante de nosotros. Pero nos quedamos de charla con las otras dos mujeres, que nos cuentan sus penurias diarias, sus discretos sueldos y el desgaste cotidiano de cada jornada. Una de ellas dice: "estoy tan cansada, que ya no quiero ir a una boda. Prefiero, que no me inviten". Tiene 45 años, tres hijos y una madre mayor, que los cuida. No habla de su marido, por lo que suponemos, que es viuda.

          También nos indican, el autobús, que debemos tomar para volver a Nador: el 20. No debemos confundirnos con otro de idéntico número, que llega hasta Farjana, donde van ellas. "De todas formas -dice-, si os equivocáis, la cena la tenéis garantizada en nuestra casa".

          No entendemos , tanta animadversión a los marroquíes, por parte de muchos españoles, con lo que ellos nos quieren y su indiscutible hospitalidad.

          Al final, el tiempo total del cruce de frontera, de sus cuatro torniquetes, de los dos controles de pasaportes y aduanas, se eleva a dos horas y diez minutos, más de cuatro veces de tiempo, que por la mañana. Una y tres cuartos para salir de España y casi media hora para ingresar en Marruecos.

jueves, 30 de abril de 2026

La chica de turismo de Melilla

           El momento de la mañana llega, cuando visitamos la céntrica oficina de turismo. Nos atiende una chica joven, simpática y locuaz, que tras entregarnos el plano solicitado y sin preguntarle , nos entretiene más de media hora, contándonos historias de la zona.

          La frontera de Beni Ensar la cerraron justo el día del inicio del confinamiento (13 de marzo de 2020). Y así estuvo, ininterrumpidamente, durante veintiséis meses. Muchos marroquíes quedaron atrapados en Melilla este tiempo y poco a poco fueron encontrando trabajo -también pareja- y regularizaron su situación. 

          Nadia Mohamed Aomar, asi se llama la chica, es española, aunque sus parientes más cercanos son de nacionalidad marroquí. No lleva velo, ni ningún símbolo, que la delate, como de religión musulmana.

          Asegura, que cuando la frontera reabrió, lo hizo de otra manera, a su modo de ver, muy perjudicial para ambos países. Se restringió mucho el tránsito de personas y de mercancías, estás últimas, hasta casi desaparecer. Se modernizaron los controles de seguridad, los escáneres y se doto al paso de más policía.

          "Mirad -dice-, esto ha sido muy perjudicial para toda la zona. Ha hecho mucho daño.

          Antes, un porteador transfronterizo se podía sacar unos treinta o cuarenta euros cada día. Eso en Marruecos -dónde en cada casa viven diez personas o más - supone mucho dinero, porque ellos  no ganan de media más de 300€ al mes. Y una chica marroquí, podía cruzar libremente, cuando quisiera y trabajar limpiando casas en Melilla y obtener unos 400€, que le venían muy bien , a pesar de currar muchas horas. Ahora, los sueldos del servicio doméstico aquí, sobrepasan los mil mensuales. Todos hemos salido perdiendo".

          La chavala basa su discurso en motivaciones económicas. No entra a valorar, si la forma de portear era digna -que no lo era- o si trabajar doce horas por 400 pavos está o no cercano a la esclavitud. Habría mucho que decir, pero este no es el espacio adecuado.

          Sobre las cuatro de la tarde y tras comprar en Mercadona -no hemos comido peores sandwiches helados en la vida-, nos dirigimos a la frontera. La marea de la playa ha subido mucho, pero las olas tienen menos fuerza. En 2012, la antesala fronteriza estaba precedida de un enorme y vibrante mercadillo, donde se vendia comida , aunque no solo. Había hasta dulces de navidad patrios, comercializados por unidades, porque los alauitas son tremendamente golosos.

          Hoy, ese mismo parque se encuentra absolutamente vacío, triste, muerto.

¡Cien novias jovencitas para tu marido!

           Ya habíamos estado en Melilla en febrero de 2012. Por entonces, la frontera de Beni Ensar -la única existente - era un auténtico y colorido circo, donde el llamado "comercio atípico" -contrabando o portes transfonterizos- se desarrollaba con la vista gorda de las autoridades españolas y marroquíes. Escasos o nulos controles a porteadores con enormes fardos a cuestas o señoras cruzando día a día a Melilla para ganarse un discreto salario de chacha. Policias divertidos y relajados completando el pintoresco paisaje. Para el turista, todo un espectáculo de luz y color muy entretenido y que contar a la vuelta a familiares y amigos (o años después a los nietos).

          Hoy, ya no queda absolutamente nada de aquello. Pero vayamos por partes.

          Duermo mal y la cercana mezquita tampoco ayuda a otra cosa. A las siete y media de la mañana ya estamos arriba y media hora después, en la calle, con la lluvia cayendo con fuerza. 

          No hemos investigado todavía sobre los autobuses a la frontera, por lo que nos acercamos a una parada de taxis compartidos. El vehículo tarda en llenarse. Puedes haber estado veinte veces en Marruecos y pensar, que lo controlas todo, pero si ven un resquicio, por mínimo, que sea, van a intentar colártela. 

          Así, nos quieren cobrar tres veces más de lo que cuesta la plaza. Cuando vamos a bajarnos, aparece un simpático hombre ya entrado en años, que nos aclara , que son siete dirhams y no los 30 , que nos querían hacer pagar.

          La conversación se hace amena en los 13 kilómetros, que dura el trayecto. Al enterarse, de que llevamos veinte años viajando a su país, le espeta a mi pareja: "Has tenido mucha suerte de poder conservar a tu marido. Con un DNI español, como el de él, podría haberse echado aquí cien novias jovencitas". Asegura también, que a él le caen bien los ciudadanos de cualquier país, "porque todos dejan dinero". Y sentencia: "España va bien y Marruecos también. La diferencia es que allí mandan muchos y aquí solo uno". No logramos deducir por sus gestos, para cual de los dos países es la crítica.

          Son casi las nueve de la mañana, cuando llegamos a Beni Ensar, donde nos recibe algún pedigüeño. Sigue lloviendo y nosotros sin paraguas. No hay prácticamente nadie en la incomoda frontera.

          Tardamos en traspasarla media hora exacta, después de los dos controles de pasaportes, las aduanas -ni miran, porque nuestro bulto es mínimo - y cuatro tornos giratorios con barras de suelo a techo. A los lados son visibles las famosas y temibles concertinas.

          No amaina, mientras ya en España nos recibe un desaliñado polígono industrial, que deja paso al largo paseo marítimo, que bordea la playa de la Hípica y la de Los Carabos. Hay marea baja y un montón de abruptas olas, que rompen contra la arena.

          Hay tres kilómetros hasta el centro y tenemos la suerte de encontrarnos un paraguas, levemente dañado, que perderíamos dos días después.

          Llegando al final del paseo y hacia la derecha, arribas a Melilla la Vieja, una enorme fortaleza amurallada con vistas infinitas al agitado y sublime mar. Está bastante bien conservada y la visita es gratuita, con vídeos explicativos muy bien hechos sobre su historia y funciones, además de sus personajes más celebres. Puertas, torres, muros, iglesias, acantilados... Imprescindible visita, que puede durar más de dos horas.

          Volviendo al paseo marítimo y girando a la derecha, se llega a la plaza de España -en la actualidad, completamente en obras- y a las famosas calles plagadas de edificios modernistas de gran belleza, aunque para nuestro gusto, demasiado simétricos. La multirreligiosidad de la urbe está latente en la cercanía en la zona de una mezquita -junto al mercado central -, una iglesia -también en restauración -, una sinagoga judía y un templo hinduista.

           Buscamos el barato supermercado de 2012, pero no dimos con él. Sí con un Mercadona, edificado en unos antiguos y enormes talleres. Los precios de todo son los mismos, que en la península -vino y cerveza incluidos-, salvo para las bebidas alcohólicas, que tienen un descuento de un 30% aproximadamente. ¡Nos abastecemos!

miércoles, 29 de abril de 2026

Nador

           Habíamos estado en dos ocasiones anteriores en Nador. Una , en 2010 con una amiga, camino de Alhucemas y Chaouen. La otra, dos años después, en el inicio de nuestro quinto viaje largo, que nos llevó a cruzar el desierto por Sáhara Occidental y Mauritania, hasta Senegal y Mali. En este periplo actual, queremos dedicar a la ciudad y alrededores algo más de tiempo.

          Y por eso, pasaremos aquí todo el día de hoy. Mañana nos acercaremos hasta Melilla, donde ya estuvimos hace catorce años. El sábado trataremos de hacer la excursión al cabo Tres Forcas y a Tibouda y La Charrana. Y para el domingo podríamos dejar las playas de La Bocana y Arckmane.

          Finalmente, el viaje real iba a ser algo distinto, aunque iremos poco a poco y por partes.

          Para nuestra sorpresa, además de ser un lugar muy barato, la mayor fortaleza de Nador es su excelente y económico sistema de transporte público, gestionado por una empresa de Alicante. Por unos pocos dirhams te llevan a casi todas partes, incluidas algunas playas casi vírgenes y algo alejadas.

          Existen tres estaciones en la ciudad: la de transporte urbano explotada por Vectalia. La antigua, también en el centro y abandonada. Y la nueva del transporte interurbano, camino de Zeluan y el aeropuerto.

          Sin embargo, al Cabo de Tres Forcas no arriba ningún transporte colectivo. Existen algunas agencias de viajes en la ciudad, pero no gestionan esa excursión o es más cara, que negociada con un taxista.

          A pesar, de que estamos  muy cansados, no nos acostamos un rato, como otras veces y nos encaminamos  a una de las numerosas paradas de taxis compartidos, cercana al hotel. Existen vehículos de este tipo para llegar hasta Tibouda, pero el problema es la vuelta, dado, que allí no hay parada estable - ni casi alojamientos-, por lo que habría, que gestionar el retorno por teléfono y en vehículo privado, lo que puede salir más caro y problemático.

          Por eso, un amable "charlas" nos ofrece  por 70€ un transporte hasta la zona -unos 43 kilómetros -, tres horas de espera del conductor, para que podamos llevar a cabo las visitas y el retorno. No llegamos a negociar los detalles, como las paradas concretas. Nos parece algo caro, pero nos da la sensación, de qué son lentejas y no vamos a encontrar otra cosa. De todas formas y hasta el sábado, nos lo vamos a pensar. 

          A ratos llueve y otros no, pero el potente viento no desaparece nunca. Desde luego, la metereología - y las previsiones son malas- va a marcar enormemente el devenir de este periplo.

          De momento y tras recorrer el centro, enfilamos -mirando el mar-, la parte derecha del paseo marítimo, por donde no transita casi nadie. Son tres cuartos de hora de agradable paseo hasta llegar a un puente y a una reserva ornitológica, que en la actualidad -desconocemos hasta cuando - se encuentra cerrada. De camino se contemplan  las agradables vistas sobre la laguna salada llamada Mar Chica y una playa algo más fea, debido al color de su arena.

          Deberíamos haber llegado hasta el final del refugio de los pájaros, pero estamos demasiado cansados y lo dejamos para otro día. Tanto, que a la vuelta nos tumbamos a dormir un rato en un banco, hasta que la lluvia nos despierta. ¡Y nosotros sin paraguas!.

          Ahora toca recorrer el paseo marítimo hacia el otro lado, una vez, que hemos dejado atrás las letronas típicas con el nombre de la ciudad. Se trata de un tramo sensiblemente más corto, que finaliza con la contemplación de un morabito, tumba de piedra blanca y coronada por una cúpula que alberga los restos de un santon o ermitaño musulmán en el Magreb.

          En Nador -como en el resto de Marruecos - son infinitos los gatos, que se agolpan en las calles (casi más, que personas). Están ampliamente alimentados por la mayor parte de la población, a diferencia de los perros, que además, resultan escasos. Esto se debe, a qué los felinos son más independientes y pueden ser protegidos por toda la comunidad, a diferencia de los canes, que necesitan dueño propio.

Arribando a Nador sin sobresaltos

           Son las siete de la tarde del 22 de abril, cuando llegamos a Madrid. Aún nos da tiempo a dar un largo paseo por el centro, dado que la climatología es muy generosa, rondando los 25 grados.

          El sábado anterior habíamos tenido problemas con los desagradables seguratas de Barajas, cuando tratábamos de acceder a la estación de autobuses de la T4 y hoy vamos -como quien dice- con el cuchillo entre los dientes para enfrentarnos a todo tipo de conflictos con energía y contundencia. Pero está vez los cancerberos están de mejor humor y ni nos ponen pegas, ni nos piden documentación alguna. Lamentablemente, el Adolfo Suárez se ha convertido en una lotería emocional y en un nido de abusos de autoridad y chulería, en pos de la supuesta seguridad de los viajeros. Y luego, algunos de nuestros  gobernantes ¡Van dando lecciones de democracia por el mundo!.

          Nuestro vuelo a Nador parte a las seis de la mañana. Son casi las tres, cuando entramos a la terminal 1 y decidimos, pasar de inmediato los controles para poder dormir algo dentro. A pesar de no haber casi nadie y estar bastante aburridos, los de los controles de seguridad no nos tocan demasiado las narices, como en otras ocasiones.

          Partimos en hora, en un avión con muchos asientos, libres y con un pasaje compuesto mayoritariamente por matrimonios mixtos -generalmente, ella española y él marroquí - y sus correspondientes vástagos. Me duermo, durante el cortísimo vuelo.

          En Nador no hace malo, pero el cielo se halla muy nublado y no tardará en empezar a llover, circunstancia, que se va a convertir en la mayor molestia del viaje, además del incesante viento, siempre presente en todas las costas marroquíes. El control de pasaportes y el acceso al país alauita resulta tedioso y lentísimo. Como ellos suelen decir: "prisa mata".

          Caminamos cuarto de hora hasta la rotonda de Al Aaroui y cogemos el autobús 22 -4 dirhams -, que nos deja en Zeluan. Aprovechamos para visitar su antigua kasbah del siglo XVII, que se encuentra en estado algo ruinoso, aunque los muros y las torres están bien. Acortamos el recorrido en su interior, dado que nos persigue a ladridos un enorme perro con cara de pocos amigos y mal carácter.

          Ahora toca tomar el bus 21 -sirve también el 26- para llegar a Nador. Lo primero es encontrar una oficina de cambio. El dirham se ha devaluado bastante en los últimos días y eso nos favorece. Lo segundo buscar un hotel y eso nos cuesta algo más. Hay decenas de ellos, pero en la mayoría nos piden demasiado dinero.

          Finalmente y por 120 dirhams, conseguimos una habitación doble con baño compartido. Es enorme, luminosa, limpia y disponemos de potente wifi. Están en obras de mejora y la propiedad resulta muy amable. Se trata del Hotel Parc  ubicado en la calle Ibn Roch.

          Nador es una ciudad sosa y algo abúlica, cuyo nivel de vida y armonía resultan bastante superiores a la media de Marruecos. Casi todos los negocios abren tarde y cierran bastante pronto. Esto último no es común al resto del país. Aquí, el porcentaje de personas, que hablan español resulta elevadísimo. No parece extraña la presencia de una sede del Instituto Cervantes, ubicada en el largo y bien pavimentado paseo marítimo.

          Destacan unas cuantas mezquitas, aunque ninguna es de relumbrón. Hay un mercado central de alimentación y una especie de centro comercial abierto con numerosas tiendas al estilo bazar marroquí. Nador no dispone de medina 

          La calle más animada es la de las FAR, con numerosos locales de comida rápida, donde degustar pollo asado, pescados y cefalópodos fritos y el típico bocata emblemático de la ciudad, ideado en 1964 por un restaurante, que todavía existe. Se trata de una baguette rellena de bonito, huevo cocido, mortadela de pollo -o queso- y patatas fritas con salsas diversas. Cada maestrillo le añade su toque personal: pepinillos, aceitunas, alcaparras... Se vende por unos diez dirhams en decenas de establecimientos.

          Otra calle importante de la ciudad es la Mohamed V con una zona central peatonal. Pero apenas tiene actividad y gente. A diferencia de la mayor parte de Marruecos, en Nador apenas existen puestos callejeros. No transitan turistas por las calles y los lugareños son tranquilos y amables, sin aspavientos, sobre escenificaciones y griteríos. Eso sí, tienen dos de las habilidades más características de los marroquíes: la zalamería exagerada y que si pueden, te la van a intentar colar.

martes, 28 de abril de 2026

Exposiciones en Madrid: un valor refugio

           Hacia algún tiempo, que no pasábamos un fin de semana completo en Madrid. Las razones eran variopintas: expiración de los abonos de transporte gratuitos, hartazgo general, precios abusivos de los alojamientos, masificación insoportable y trivialidad inconsciente y agotadora...

          Pero, avivados por el abono único, decidimos volver a las andadas de paseos capitalinos, exposiciones notables, experiencias variables y propuestas de Samplia.

          No habíamos elegido mal fin de semana, porque el 18 de abril se celebraba el Día de los Monumentos y muchos museos madrileños eran gratis. ¡Otra cosa es lo de las desgastantes y constantes colas!.

          Decidimos, volver al Reina Sofía, donde solo habíamos estado unas vez en nuestras vidas hace más de un par de años. Y no resultó mala elección, porque salvo la aglomeración insoportable en torno al Guernica, pudimos transitar con cierta holgura y tranquilidad.

          Lo bueno de este museo es, que tienes un poquito de todo y no te aburres. Desde lo rompedor, transgresor y original, hasta lo cutre a lo cursi y cada uno, sin más, decide, con lo que se queda. Desde la guerra civil a la movida, pasando por otros varios acontecimientos históricos y estados de ánimo.

          Nuestro segundo recurso fue la cercana Serrería Belga, abarrotada de gente, inusualmente. Nos acogió una agradable exposición de cuadros de Menchu Gal, muy entretenida y después, un cuento de la ciudad de Madrid y sus versatibilidades, dividido en catorce escenas con sus imágenes y texto explicativos. ¡Todo muy fresquito, digerible y recomendable!.

          Y para el domingo -las entradas el sábado estaban agotadas-, dejamos la exposición de Caixa Forum, sobre el inquietante y potente -hace más de 2500 años- imperio asirio, en cooperación con el siempre interesante y expoliador Museo Británico.

          Está civilización ocupó buena parte de Oriente Medio, con base en Nínibe, su capital, que se corresponde con la actual Mosul, en Irak.

          La muestra se centra en Asurbanipal, uno de sus máximos líderes, que llegó al trono por casualidad, porque este estaba reservado para sus hermanos mayores. Y por eso, es de los pocos dirigentes, que sabía leer y escribir, cuando por aquel entonces y para reinar y masacrar -a los tuyos y a los rivales-, no hacía siquiera falta.

          Todo muy interactivo y recomendable, como suele suceder casi siempre en esta fantástica Fundación de CaixaBank, a la que los clientes tenemos acceso gratuito.

Madrid ya es invivible

           Una tarde de hace mucho tiempo, cuando tenía 14 o 15 años, leí en El País, que estábamos a punto de ser 5000 millones de habitantes sobre la faz de este planeta. Y pensé: "¡Madre mía, cuánta gente!.

          Hoy en día, ya sobrepasamos los 8000 y me temo, que una buena parte de esas millonarias incorporaciones se han ido a vivir -o al menos, a residir temporalmente-, a Madrid, especialmente, durante los fines de semana.

          Cada día, la capital de España resulta más insufrible y deteriorada, pero no parece importarle a nadie. De verdad y con toda naturalidad, que hemos perdido todo tipo de sentido, sobre lo que significa -o fue- calidad de vida. ¡Todo vale y ya sin asombro!

          Resulta imposible caminar por Madrid -salvo a unas reducidas deshoras-, hacer algo sin guardar una larga y tediosa cola; visitar una exposición -si es, que hay entrada- sin colección de codazos, transitar por el metro sin que te arrollen sin pedirte perdón con cuerpo o bulto - en Madrid diez de cada cinco personas lo portan-, tratar de coger aliento...

          Y ya no digamos, encontrar un hotel digno y no abusivo, para la noche de un viernes a sábado o a domingo -lo budget supera los 150€- o una vivienda para ser un madrileño más: de 1500€ para arriba por espacios reducidísimos, no aptos para más de dos personas. Pero, todo fluye y se ha normalizado, sin que se vea el cambio de tendencia o el final.

          El caos es tan evidente, disfuncional y recurrente, que ya nadie lo considera tal, en un mundo puro de supervivencia sin normas, que daría miedo, si no fuera, porque nos hemos acostumbrado a todo y a una terrible y constante resignación (que no, resiliencia).

          La vida diaria capitalina resulta un horror mayúsculo, pero los fines de semana todo se transforma en peor, porque la ciudad se llena de eventos y cada uno se cree capacitado y bendecido para llevar a cabo el suyo. ¡Veamos, el finde pasado!.

          El sábado a primera hora, colapso en los entornos de Neptuno, provocado por la policía, que montaba el dispositivo atlético de la final de la Copa del Rey de fútbol.

          No demasiado lejos y en Sol, un solo acto multitudinario por la visita a España de la fascista María Corina Machado, que ha venido a darnos lecciones a los españoles, de cómo se deben hacer unas elecciones limpias y transparentes. ¡Lecciones de los lameculostrumperos Machado y Rute, necesitamos muy pocas y racismo de Carlos Baute -como abanderado de tal causa-, aún menos.

          Para el domingo quedaba el desmontado de vallas coperas, que de nada habían servido, porque la Real le había dado sopas con honda al equipo de Simeone.

          Casi al lado, una carrera popular -con muy buenos objetivos, pero arramplándolo todo -, contra el cáncer: desorden, confusión, embrollo y vorágine vestidas con camiseta verde, en las que llegamos a ver el dorsal cincuenta mil.

          Y casi en paralelo y sin poder respirar -Ayuso colecciona protestas diarias sin pestañear -, una nutrida manifestación de la Enseñanza Pública coreando, que no pueden hacerse cargo de veinte alumnos por clase, cuando en nuestra época éramos cuarenta y ningún profe se quejaba. ¡Se trata de un hecho y no de una opinión, que la mia me la guardo!.

          Y mientras y en cotidiana escena, subsaharianos y musulmanes abarrotando la Plaza de Lavapiés ( los primeros, cargados de latas de cerveza). 

          Vivimos en Madrid casi dos décadas y tenemos una conexión bestial con la ciudad, pero este Revolutum Selvático, ya no hay quien lo aguante. ¡Ni nosotros!.

          O quizás, nos estemos volviendo viejos!

martes, 21 de abril de 2026

Maderos y seguratas (parte II)

           Sé, que el título de este post y el anterior no está exento de cierta polémica. ¿Por qué llamarlos maderos y seguratas, cuando son cuerpos de seguridad del estado -pobre estado - y "guardianes" de nuestra seguridad?. A ver: yo soy periodista de profesión y no me molesta, si me llaman plumilla, pero no estamos aquí para hablar del lenguaje o de intentar controlar lo incontrolable, que ofende a cada cual a discreción.

          Un segurata es un madero aún más rústico, más agresivo, menos formado y empático, chulo y arrogante por genética y naturaleza, perdonavidas universal e inagotable perseguidor sin desaliento hacia los débiles e inseguros. Podríamos seguir, pero parecería, que es cebarse y no vamos a ser como ellos.

          Solo conocemos tres formas -habrá más - de combatir esta profesión -por llamarla de alguna manera- y todas están basadas en ser más chulos y bordes, que ellos. Aún así, no siempre entran en razón pero suele funcionar.

          Primero es, pedirles, que se identifiquen. Después, que te remitan a su superior. Y finalmente, amenazarlos con la policía (curiosamente, sus alter egos). Los tres pasos son necesarios, pero en realidad no tienen, que ser por ese orden.

          Si tú quieres, que una situación, que te incomoda se convierta en una venganza -y una vergüenza -, hacia algo o alguien evítala y ponla en manos de seguratas y si puede ser , elige a los más agresivos del lugar, que no te va a faltar una extensa lista de voluntarios. El madero se hace, el segurata y su chulería, nacen.

          Lo del aeropuerto de Barajas y AENA se está convirtiendo en una vergüenza nacional, curiosamente, de la que ya nadie habla. No solo, porque hayan expulsado a los mendigos -la mitad de ellos trabajadores- de las instalaciones sin darles alternativa alguna, sino por humillar, constantemente, a los pasajeros/viajeros o a transeúntes, que se acercan  a las terminales para viajar o simplemente, porque les da la gana, que para eso es un lugar público.

           Conversación con un indeseable, el pasado sábado sobre las nueve de la noche, tras abandonar Cercanías e intentar acceder a la terminal 4:

          - ¿Me pueden enseñar sus tarjetas de embarque? (con bestial soberbia)

          - No vamos a tomar un avión, sino a salir a la calle -no hay otro camino posible-, para en unas horas coger un bus en la colindante estación de autobuses.

          - Ya, pero me tienen, que enseñar el billete.

          - Solo queremos salir a la calle, nada más y para eso es necesario pasar por aquí. Si acaso, cambien los accesos.

          Y como le hemos hecho frente, aún se indigna más: 

          - No, es que ustedes no me dejan hablar, ni explicarme (y seguidamente, nos manda a un ascensor).

          En resumen: nos machaca a preguntas y como las respondemos, no  le permitirnos expresarse. Curiosa visión de las cosas, pero normalmente y ante la abulia general, les funciona.

          Domingo por la tarde, en Príncipe Pío, a punto de coger el Media Distancia, a Valladolid. Nos entretenemos, mirando los descuentos de una panadería, que líquida todo a mitad de precio a partir de las ocho y media de la tarde.

          Estoy justo detrás de mi pareja, cuando un segurata se acerca y le dice, que le están abriendo la mochila para robarla. Ella se indigna y en vez de pedir perdón y sonrojarse, se enaltece y espeta: "nosotros estamos aquí para acabar con los malos, que hay muchos". Le cayó la del pulpo.

          Ya no queremos la defensa del estado de derecho, batalla completamente perdida, sino que al menos la próxima vez y antes de humillar o hundir a alguien se lo piensen.

lunes, 20 de abril de 2026

Sobre maderos y seguratas (parte I)

           Además de Trump, Netanyahu, la caída irremediable del viejo y más cómodo orden mundial, el fascismo, el insoportable precio de la vivienda, la inflación, el turismo de masas...y toda esa sucesión de cosas, que últimamente hacen realmente insoportables y peligrosas nuestras vidas, dos son los elementos, que casi imperceptiblemente, están atacando y socavando nuestra libertad y nuestra democracia: la policía y los muy desagradables vigilantes de seguridad, que campan a sus anchas por los derechos fundamentales e individuales de las personas.

          De la policía se ha hablado bastante en diversos artículos de este blog. Esa querencia natural, que tienen los agentes de acojonarse contra los peligros reales y de ir a chulear y molestar a los débiles. No los verás nunca, cuando se está cometiendo un delito flagrante y contra la seguridad, pero hallarás cuatro furgonas y decenas de tipos arrogantes y maleducados, en una pacífica manifestación de mayores, quejándose por la precariedad de sus pensiones o con un par de parejas sentadas tranquilamente haciendo botellón en un parque. ¡Entonces, si se vienen arriba!.

          Para ser madero o segurata en este país -no se en otros-, se premia al necio, al macarra, al chuloputas de barrio, al matón de la clase, al ignorante, al extremista. ¡De donde habrán sacado a los psicólogos, que controlan las capacidades -y sobre todo, las evidentes taras y psicopatías- de estos cancerígenos gremios, que horadan y enferman nuestra sociedad en tiempos difíciles.

          Todos -o casi- conocemos a alguien, que nos escandaliza y del que pensamos: ¡como este tip@, ha podido llegar a ser policía, con sus antecedentes mentales!.

          Dicho sea de paso , que nosotros nunca hemos sido denunciados o multados por la policía en nuestras largas vidas. Pero encontronazos y humillaciones si hemos padecido unos cuantos y más, porque no solemos callarnos, ni ser sumisos y preguntamos, siempre que nos molestan, donde está su extraña agudeza visual para ver los indicios de un delito.

          La verdad es, que habiendo sido víctimas de muchos atropellos por ellos, no nos lo tomamos demasiado en plan personal. Se trata de personas, que cuanto más desamparado te vean -y en eso sí son expertos-, más te machacan y más te vejan.

          Pero al menos, los polis tienen estudios y han debido pasar algunas pruebas de capacitación, para nosotros, realmente dudosas e insuficientes.

          Es verdad, que nosotros tampoco somos unos ciudadanos convencionales y nos mostramos casi siempre bastante echados para adelante -aunque respetuosos, defendemos firmemente nuestros derechos-, lo que suele conllevar más inquietud e incomodidades en general y en la vida.

          Pues eso, que nosotros no somos humanos al uso: viajamos casi constantemente y pasamos demasiado tiempo en la calle, lo que te expone aún más a sus detestables focos. Además, solemos beber cerveza en la vía pública o teñirnos el pelo de colores raros. En la pandemia evitábamos ponernos la mascarilla -la norma más estúpida, que hemos debido soportar- y -aunque los asumimos-, no estamos demasiado de acuerdo con los convencionalismos sociales y esa necesidad casi enfermiza de aprobación, que necesitan la mayor parte de las personas. Evidentemente, todo esto facilidades y paz no te dan.

          Lo de la policía es un mundo, pero normalmente, puedes razonar con ellos. Lo del poli bueno y el poli malo en parejita no es para nada un mito, porque a nosotros nos han tocado unos cuantos. Además y salvo excepciones -que también las hemos tenido -, suelen parar y dejarte tranquilo, cuando comprueban -ademas de la actividad de tu DNI-, que no tienen demasiado donde rascar.

          Lo de los vigilantes de seguridad es otra cosa, que abordamos en la segunda parte de este artículo, ademas con dos concretos y clarificadores ejemplos, que nos han acaecido este mismo fin de semana en Madrid.