Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

miércoles, 1 de julio de 2026

Nos vemos en el Camino, pero afloja la cartera

           Fue tímido, para lo que se explaya con gusto y comodidad Goñi. Sacó un vaso lleno y aludió, a que era una bebida energética, para decir, que habia dejado de beber -se supone alcohol-, hace nueve meses y referirse a una perdida humana, que no supimos captar. Nos dejó a cuadros, porque a Carlos se le entiende todo y nos quedamos con dudas e incertidumbre sobre su incompleto mensaje, que aún nos ronda por la cabeza.

          Bueno. Pero esta entrada está encaminada a sentenciar, que nunca haremos el Camino de Santiago y eso, que nos hubiera gustado la experiencia, sin lugar a dudas.

          Pero o nos hemos vuelto viejos y pensamos mal o como todo lo cotidiano -incluido el pasional fútbol - se ha convertido en un insensible negocio.

          ¿Pero no es una deprimente vergüenza, que la propia iglesia te cobre como peregrino, cinco euros, por la simple visita de la catedral de León?.

          Soy viejo y trasladarme a 1993 es cosa mía, que no sirve para nada y menos, a vosotros, que vivís vuestro día a día.

          Pero algo tan mítico, íntimo y autogratificante, como hacer el Camino de Santiago, hoy se ha convertido en un espurio negocio inhumano. Antes, lo podían hacer los pobres e incluso, los mendigos, pero hoy no. Aunque seguro y sin mucho investigar, alguien ofrece la versión premium para gilipollas, que no tienen donde caerse muertos, pero al menos y puntualmente, pueden pagar lo mucho que les piden.

          Cuando yo lo hice de aquella manera, que os he contado, en el Camino de Santiago en 1993, casi todo era gratis, amparado por lo público, aunque a veces, de forma muy precaria. Porque yo no sugiero o pido que alguien esté en un negocio para perder dinero o por labores humanitarias o de filantropía, que eso ya ni se lleva, pero si sería satisfactorio, que el puro y duro negocio no hubiera devorado a la bestia milenaria peregrina.

          Pero, rómpete tu cuerpo y espíritu, después de tu esmerado esfuerzo, para pagar cinco euros por entrar a la catedral de León y a otros tantos santuarios o museos del Camino.

          Hoy el Camino es para ricos o para los que lo dilapidan todo y como existe mucha gente así, pues se aprovechan.

          En 1993 y desde Calzada del Coto, a Santiago, solo pagamos por un alojamiento de curas en Villafranca del Bierzo y fue un precio casi simbólico. Todo lo demás gratis, público, aunque a veces cutre, más en Castilla y León, que en Galicia, donde se habían puesto las pilas con unos alojamientos de cine, creados para la ocasión o recursos sustitutivos (polideportivos y otras instalaciones municipales adecuadas).

          Hoy, una triste litera, te cuesta entre 10 y 15 euros en albergues oficiales -no se puede reservar y es por orden de llegada- y hasta 25 por persona en los privados.

          Ser peregrino, ya no sale a cuenta, desde luego. Y dentro de poco en este mundo deteriorado y hostil y a este paso, ni siquiera nos va a compensar vivir de pie. Tocará hacerlo de rodillas.


 

martes, 30 de junio de 2026

Magia en Villafranca del Bierzo

           Amanece con frescor y cierto airecito, lo que agradecemos mucho, a pesar  de ni siquiera haber traído jersey. Un par de mendigos se buscan la vida en la estación de autobuses de León. Ella es endeble, pero nos cuesta entender, como él, con esa locuacidad argentina, no haya sabido encontrar las habichuelas de otra manera.

          Tomamos el ALSA para Villafranca y roncamos buena parte de su recorrido, amparados por el salvador aire acondicionado. No existe estación de autobuses en nuestro destino -menos de tres mil habitantes -, sino paradas puntuales.

          Villafranca se ubica entre elevadas montañas, pero permanece en un valle, con una altitud de poco más de 500 metros sobre el nivel del mar. Aún así, hace un par de grados menos, que en León y cinco , que en Valladolid.

          La Plaza Mayor resulta algo fría, a pesar de sus calidas terrazas, pero el casco histórico es espectacular, a pesar del palpable abandono de sus casonas señoriales -algunas con blasones-, que están dejadas de la mano de Dios y en venta, pero que nadie compra o arregla. ¡Una pena, que es extensible a otros lugares con despoblación, en Castilla y León y en España!.

          La calle del Agua es la joya de esta ciudad, a pesar, de que no nos cruzamos con nadie. Ni siquiera, con los presentes peregrinos, que alegran el camino. Los hay pobres y con más recursos y eso se nota a la legua, nada más verlos. Aunque hoy en día el Camino de Santiago es una experiencia para ricos y no tardaré muchos días en explicarlo.

          De la calle del Agua y a la izquierda sale la de Zamora,que conduce hasta el Puente Romano y el río Burbia. Un potente sendero peatonal nos llenarîa unas horas, si no fuera por el persistente calor. ¡Ya volveremos a finales de otoño, que los buses seguirán siendo gratis!.

          En cuanto a iglesias y asimilables, Villafranca se sale, con la Colegiata de Santa María y la de San Francisco. La más famosa -aunque no la más bonita- es la de Santiago con su celebre Puerta del Perdón, donde los peregrinos más perjudicados físicamente, hace cientos de años, podían obtener la Compostela y la indulgencia plenaria eclesiástica, sin necesidad de llegar a Santiago.

          Allí, encontramos un grupo de unos treinta jovencisimos boy scouts, haciendo el Camino bajo un estricto control de sus monitores. ¡Que mierda de vida y encima, no lo saben!.

          Toca volver a León en el bus de las cinco. Nos esperan los conciertos de Comandante Twin y Zahara, antes de volver a casa.

          Los primeros nos encandilan , a pesar del escaso público presente. La segunda nos decepciona enormemente. No sabíamos  -y eso es culpa nuestra-, que ha dejado su folk indie y se ha pasado con lujuria a la música electrónica más carroñera y agresiva, tipo rave. ¡Cada uno con su vida...!

Café Quijano

           Villafranca del Bierzo es nuestro principal destino de este ultimo fin de semana de junio. Pero antes y dejándolo para mañana, asistimos al concierto de Café Quijano, en la Explanada de los Pendones Leoneses.

          No es una banda, que nos enamore, ni ahora, ni antes, pero despertó nuestra curiosidad el viernes anterior, al verlos, fugazmente, en el Escenario Dial.

          El lugar está abarrotado, porque está gente sí, que son profetas en su tierra y el concierto muy currado. A nosotros nos gustan más sus temas rockeros, que cuando coquetean con la música latina. No sabemos porqué, a su cantante Manuel, le encanta tanto decir y repetir, que las letras de sus canciones en su mayoría, no son experiencias propias, pero que les hubiera gustado, que lo fueran.¡Ese toque insistente de misterio no viene nada mal!.

          La canción de esta banda que más nos gusta es "La taberna del Buda".¿Existió realmente este lugar tan emblemático?. La respuesta es algo compleja. No, físicamente, pero si el pub La Lola -calle Ruiz Salazar 22-, que aún opera hoy en día y que es propiedad del padre de los hermanos Quijano.

          Vamos por partes: La Lola no es una chica, como tampoco lo era Mescalina, sino un bar de las características expresadas en La taberna del Buda: un supuesto antro -con perdón- alternativo, donde se reunía toda la gente diferente, inquieta y creativa leonesa de los años 90. ¡No sé, si me he explicado bien!.

          ¡Que buenos momentos con esta banda, pero ahora toca hacer una carambola!. Habíamos pensado pasar la noche en una habitación de hotel por 50 euros, pero han desaparecido vertiginosamente en pocas horas y la siguiente cuesta 80 y no los vamos a pagar.

          ¿Y cómo dormiremos?. Sencillo. En dos ALSAS gratuitos, camino de Valladolid y vuelta a León.

          Es triste y estando, como estamos , forrados, usar estás tácticas de guerrilla, pero no vamos a consentir, ni siendo viejos, que nos toreen los de los alojamientos.

          Y ahora sí, ¡a Villafranca, que hay ganas!

Nostalgia del Camino de Santiago

           ¿Alguien se acuerda de aquel anuncio, que decía: "¿italiano?, no gallego" y otros similares, cuando la Xunta de Galicia se esforzaba en resucitar el Xacobeo, patrocinando la Vuelta a España y otros eventos?.

          Corría el lejano 1993 y sí, yo también hice el Camino de Santiago, aunque a medias y con un montón de trampas. Para que engañarme.

          Se trató de una experiencia ciclista, con mucha infraestructura, con dos coches y otras tantas furgonetas de apoyo. Nada, que ver, con el peregrinaje tradicional. Desde vehículo de logística, a coche escoba, como si fuera una gran ronda ciclista.

          Yo iba ubicado en el último transporte, como periodista, dado que habíamos conseguido un soberbio patrocinio para transmitir nuestra aventura con una cadena de radio nacional.

          Los del coche escoba currábamos poco, bebíamos mucho y comíamos aún más, priorizando todo esto sobre nuestras obligaciones, aunque tampoco dejamos a nadie tirado. ¡Nunca he comido más pulpo, que en aquel mes de mayo!.

          Aprovechando las lesiones de algunos participantes, también hacia mis kilómetros de bicicleta. Fue épica la bajada desde Foncebadon a Ponferrada. 27 kilómetros a tumba abierta y a ochenta por horas, en los que no me estampé contra un tractor de milagro. 

          Más difíciles fueron algunas etapas rompepiernas, ya entrados en Galicia, por O Cebreiro. Y, ¿por que traigo esto a cuenta, después de 33 años?. Pues, porque nunca había vuelto al lugar del Camino, que más me encantó y que se llama Villafranca del Bierzo, con su iglesia de Santiago y su Puerta del Perdón.

          Me emocionaba volver allí y no decepcionarme. Pero antes, nos esperaba el fantástico concierto de Café Quijano, en la Explanada de los Pendones Leoneses de León.

lunes, 29 de junio de 2026

Alborotos de hoy en dia

           No se exactamente, si es, porque últimamente en nuestros viajes madrugamos y trasnochamos demasiado o es por la canícula o incluso, por la situación muy polarizada del país, pero últimamente la gente está bastante alborotada y agresiva.

          La otra madrugada y yendo a tomar el ALSA, un gitano amenazaba con todas sus sentencias, supersticiones y males, a cuenta de una sudadera inexistente, a una pareja desprevenida, que ni siquiera supo responder o defenderse. Nadie en el bus abrimos la boca para mediar o ponerlo en su sitio, ni siquiera el -supuestamente- despistado conductor. Seguro, que si en vez de una dura agresión verbal, le hubiera tocado el culo a la chica, tímidamente, a los dos minutos teníamos de frente dos furgonas con maderos con metralletas entre los dientes.

          ¡ Lo que me gusta provocar!, pero ahí lo dejo.

          Al volver, de madrugada, iba yo comentando con mi pareja la actualidad tan peculiar del juez Peinado, sobre las decisiones que afectan a la mujer de Pedro Sánchez, cuando sin previo aviso y sin permiso, un joven se me vino encima, me insultó y tuvimos que salir por piernas. Vivimos en un país donde hablar del presidente, por la calle, sea a favor o en contra, se ha convertido en un deporte de alto riesgo. ¡O te abrazan y te invitan a un café o te torturan y te rompen las piernas!. Y en esas estamos y no tiene pinta, de que la cosa vaya a cambiar.

          Nuestro último viaje, del que os hablamos en el próximo post, no empezó de noche y disfrutamos de un inicio más tranquilo, afortunadamente.

          Nos esperaba la inigualable Villafranca del Bierzo, rodeada de historia y de montañas y abarrotada de peregrinos.

          Y además, tres conciertazos en la Explanada de los Pendones Leoneses de la ciudad de los autollamados cazurros.

          Sin generalizar, a los leoneses no les caemos muy bien los de Valladolid, porque nos consideran privilegiados por el poder (no se, en qué).

          Ojalá, y como tienen ellos, pudiéramos contar con un Palacio de Congresos -aunque solo fuera para ir al Festival de la Tortilla- o unas estaciones de buses o de tren, a la altura de las suyas, espacios, que en Pucela, dan absoluta vergüenza.

domingo, 28 de junio de 2026

Más Revolver, que en el oeste

           Es San Juan, día de mi fallida cirugía de cataratas. Pero no hay mal, que por bien no venga, porque nos vamos a ir al concierto de Revólver, en las fiestas de León. Como mi esposa trabaja hoy, vamos por la tarde y regresamos de madrugada.

          Antes de nada, vamos a contextualizar el panorama festivo de León. 

          Existen dos escenarios principales: el de la Explanada de los Pendones Leoneses -magnifico, junto a San Marcos - y el de la Plaza Mayor. El otro día fuimos al primero y hoy toca el segundo.

          Otro punto caliente es el Jardín de San Francisco, donde han montado más de veinte furgonetas de comidas, fundamentalmente, de hamburguesas . Las hay bastante originales y atractivas, pero los 14-16 euros por pieza disuaden.

          En León los bares no montan casetas, integrando pincho de feria y bebida, como ocurre en Valladolid. Nos preguntamos por qué y pronto, montamos una teoría sólida: los aperitivos de cada día son tan buenos y gratis, que resultaría una estafa cobrar el doble por casi lo mismo.

          Los de Goñi comienzan a las nueve y llenan el escenario con sus temazos -algunos nuevos o casi-, durante dos horas y media y es que Carlos -65 años ya-, habla casi tanto, como canta (incluso en acústico y a capela).

          "Calle Mayor", "No es tan solo amor", "El camino", "El roce de tu piel", "Odio"... y una fantástica versión  de más de diez minutos de "El Dorado".

          Resumo sus especiales charlas, en cuatro parlamentos:

          -. "Cuando yo hablo desde el escenario, la gente escucha y se calla y eso no es muy común"

          -. "En una entrevista de televisión el periodista me dijo: no vas a llegar muy lejos, porque caes mal, a los unos y a los otros"

          -. "Pero yo también tengo parte de culpa. Me invitaron a tocar en los Ondas de 1996 delante de todas las jerarquías y rostros famosos de la comunicación y habíamos pactado cantar "Mi rendición ". Cambié de opinión, desobedeciendo a la propia discográfica, tocando "Mestizo", de gran critica social. No hubo palabras, las caras de esa gente lo dijeron todo".

          -. "Tras grabar el tercer disco me dijo la compañía: no hay dinero para la promoción, así que te coges la guitarra, el coche y te vas por las plazas de toda España. Llegó a ocurrir, que aglutinaba a más gente en esos eventos, que cuando tocaba con la propia banda en el escenario"

Villafranca del Bierzo, ayer





 





Bembibre, Ponferrada e inicio de las fiestas de León

           La semana no había ido muy bien. La maldita e interminable canícula nos tenía mermados. Menos mal, que en nuestro chalet disponemos de un aire acondicionado barato y limpio. Se llama bodega y en ella, casi nunca sube de 20 grados.

          Por otra parte, me habían suspendido la cirugía de cataratas programada para el día de San Juan, sin nueva fecha asignada para el futuro. Un malentendido con el nuevo cristalino y una citación tardía por escrito habían tenido la culpa. Quizás no sea mala cosa, ¡porque un postoperatorio con este calor...!.

          Así, que decidimos tomarnos el último tramo del mes de junio de fiesta en fiesta como los almendreros. Entre San Juan y San Pedro se celebran en cuatro provincias de Castilla y León: León, Burgos, Segovia y Zamora.

          Nuestros planes para el finde del 20 y 21 no iban a cambiar en absoluto. Partimos muy tempranito para Bembibre, que nos había quedado pendiente casi un mes antes, cuando visitamos Astorga.

          Las dos horas de estancia nos resultan algo decepcionantes. El insufrible calor y la dispersión de sus escasos monumentos no ayudan mucho. La Plaza Mayor con sus terrazas es agradable y tiene una bella iglesia. Aunque más bonita todavía y extraña es la del Ecce Homo. Otro curioso lugar es la plaza del minero, que tiene una fuente antigua y un lavadero y cerca un molino gigante de pimienta. También es recomendable un paseo por la Villa Vieja con sus casas antiguas y decadentes situadas en calles estrechas y empedradas .

          Después tomamos el bus para Ponferrada. El centro está algo lejos de la terminal. El atractivo principal consiste en su espectacular castillo templario, muy bien conservado, gracias a tres décadas de restauraciones. El centro tiene una extensa Plaza del Ayuntamiento, unas pocas iglesias, varias calles peatonales a las que se accede por la Torre del Reloj, antigua puerta de la muralla.

          Siendo ya las seis de la tarde toca volver a León, a vivir el inicio de sus fiestas patronales, comenzando por un mercadillo adyacente a la estación y los carruseles.

          Y luego, al Palacio de Congresos a disfrutar del Festival de la Tortilla. Hay ocho variedades, llegadas de varias partes y con ingredientes y mezclas muy atractivos. Pero los cinco euros de cada pinchito nos echan para atrás.

          Tras un paseíto por el animado centro llega la hora del concierto. Hoy toca Escenario Dial. Demasiada publicidad en las pantallas y comienzo bastante tardío.

          Como pasada la medianoche debemos tomar el ALSA de vuelta, a Valladolid, nos quedamos solo a las actuaciones de La Llave -bastante bien-, Borja -algo moñas- y un aperitivo de Café Quijano, que darán concierto completo el próximo viernes.

Zahara en las fiestas de León


 

Zahara en León 🦁🦁🦁


 

La más famosa de Comandante Twin


 

Comandante Twin en las fiestas de León


 

Comandante Twin en León


 

Calle del Agua 🔫💧 en Villafranca del Bierzo


 

Río Burbia y puente romano en Villafranca del Bierzo


 

Castillo 🏰 de Villafranca del Bierzo de frente


 

Otra panorámica de Villafranca del Bierzo


 

Panorámica de Villafranca del Bierzo


 

Iglesia de san Francisco en Villafranca del Bierzo


 

Castillo 🏯🏰 de Villafranca del Bierzo


 

🪖 histórico de Villafranca del Bierzo


 

Iglesia en Villafranca del Bierzo


 

Colegiata de Villafranca del Bierzo por dentro


 

Colegiata de Villafranca del Bierzo


 

lunes, 22 de junio de 2026

Viajes relámpago a coste cero

           No somos, ni hemos sido capaces de inventar nada relevante, ni siquiera, irrelevante en nuestras vidas y además, ¿ para qué?. Pero sí nos mostramos rocosos, disconformes por naturaleza, camaleónicos y sabemos adaptarnos a los tiempos con cierta facilidad, esquivando problemas y aprovechando oportunidades.

          Hace unos tres años y en otras circunstancias, diseñamos el "interair". Todos los que leéis esta web, sabéis de que se trata. Resumiendo: picoteo fugaz por destinos europeos, tomando vuelos muy baratos y alternando aeropuertos y hoteles para dormir y reducir el coste. Hicimos tres entre 2023 y 2024 y ahora tenemos el formato abandonado -de momento -, por circunstancias personales y por los altos precios aéreos. ¡Volveremos!.

          Lo que ahora nos sostiene en pie son, los que vamos, a llamar, viajes relámpago cero.

          Creo, que como tanto imbécil suelto, también tuve la tentación de poner a esta fórmula un nombre en inglés, tipo, "flash lightning low trip", "oportunity travel", "BUSCYL conection" o "total explosión", entre otros.

          La iniciativa  nos la han puesto a huevo, tanto la Junta de Castilla y León, como los imposibles precios de los hoteles de la comunidad autónoma (nada discordantes con los del resto de España y Europa).

          La primera, nos facilita buses sin costes -no gratuitos, porque todos los pagamos vía impuestos -, a lo largo la extensa comunidad. Los segundos y al contrario, nos hacen imposible pernoctar dignamente y a un precio razonable.

          Y por eso, también podríamos haber llamado a este formato coste cero o 24 horas, que viene a ser, lo que dura cada trepidante y esforzada experiencia.

          Con el transporte sin cargo y despreciando  a los alojamientos -mas bien, nos maltratan ellos-, lo que nos queda es partir un día de buena madrugada y retornar al siguiente, más o menos, en el mismo horario, aprovechando el tiempo intermedio para acometer varios destinos de forma rápida, dormir algo en los buses y si puede ser -que lo está siendo-, terminar el día con algún concierto potente, antes de llegar muertos a casa.

          Nunca hicimos algo similar con veinte años , ni pensamos , que podríamos hacerlo con casi sesenta.

martes, 16 de junio de 2026

Un incierto verano

           Queda apenas una semana para mí operación de cataratas y quiero agradecer la gran profesionalidad de mi médica de cabecera, del brillante oftalmólogo Corrales y de la responsable de la preanestesia.

          Debido a la intervención y a algún asuntillo laboral, nuestro calendario de viajes para el verano queda algo descuadrado e incierto. Nos olvidamos de la noche de San Juan y de un concierto de Zahara, el día 26, en León.

          Pretendemos reincorporarnos a los viajes, el fin de semana del 4 y el 5 de julio, yendo a Bejar  y a otros pueblos de su sierra, durmiendo de camping. Después, iremos viendo (y nunca mejor dicho).

          Antes de la operación, este fin de semana venidero nos marchamos a Bembibre y Ponferrada, a coste cero, debido a la gratuidad de BUSCYL. Parece ser, que va a hacer bastante calor.

          Y el finde pasado -como habéis visto en los vídeos - estuvimos en las fiestas de La Flecha, municipio cercano a Valladolid en los conciertos de Maymona -rock andaluz- y Sinestesia, banda de versiones de música indie (Viva Suecia, Arde Bogotá, La La Love You, Leiva...).

          Por fin y ya iba siendo hora, cada vez más ayuntamientos apuestan por este estilo independiente y dejan un poco de lado a los de versiones de los ochenta. ¡Aunque queda mucho por andar!.

          En aquella época se hicieron muy buenos temas, pero no debemos olvidarnos, que de aquello ha pasado ya casi medio siglo y hay, que actualizarse.

          También actuó la Orquesta Anaconda, pero a nosotros ese rollo no nos va.

lunes, 15 de junio de 2026

Un apátrida del fútbol

           Tenía 8 o 9 años y estudiaba interno en Madrid. Juanito todavía jugaba en el Burgos. Pero a mí, quien me encandilaba era un chico de Cantabria, apodado Santillana -o "el puma", si hacemos caso al gran Héctor del Mar- y que quizás, haya sido uno de los mejores rematadores de cabeza de la historia del fútbol.

          Desde aquel tiempo me hice ferviente seguidor del Real Madrid, aunque tuve, que esperar a mes y medio antes de cumplir los treinta, para celebrar mi primera Champions de las nueve, que he vivido hasta ahora.

          Pues bien, todo iba casi genial hasta el pasado 7 de junio, domingo, en que Florentino Pérez ganó las elecciones del Real Madrid y la vuelta de Mourinho. Me niego a pasar por ahí, por la contratación de un tipo malvado y acabado, que apenas ganó nada y que sembró la más gigante ola de odio vivida en la historia del fútbol español. ¿Quién chochea más de los dos: el presidente o el técnico?.

          He comenzado mi viaje al lado apátrida del fútbol -no me voy a hacer del Barça solo por venganza-, porque tampoco me hace mucha gracia Luis de la Fuente, aunque este si, que tiene méritos suficientes.

          Le he preguntado a la inteligencia artificial, si puedo dejar de ser hincha de mi equipo de fútbol y me tranquiliza su respuesta: "Sí. Absolutamente puedes dejar de ser hincha de tu equipo de fútbol. El fútbol es una afición, no una obligación legal, ni un vínculo biológico indisoluble. Tú tienes el control total sobre tus gustos, tú tiempo y tus emociones".

          Y a continuación la IA pasa a detallar las razones:

          - Perdida de valores.

          - Falta de tiempo 

          - Desgaste emocional

          - Desconexión identitaria

          Impacto en la salud mental.

          Y finaliza la cosa , dando una serie de consejos, sobre como gestionar la transición.

          Creo, que menos el segundo -falta de tiempo -, en mi se cumplen todos los criterios para llevar a cabo la decisión, que he adoptado.

          ¡Y pensar ahora, que me quedé sin cenar y desolado en aquella extraña y oscura semifinal con el PSV de Eindhoven, en abril de 1988!.

          Pero, como en la vida y afortunadamente, casi todo es reversible, no descarto volver al redil en el futuro, aunque no desde luego, en el corto o medio plazo.

domingo, 14 de junio de 2026

Amarante, para acabar

           Es lunes y toca partir hacia Amarante, en lo que será la última escala de este trepidante viaje portugués de cinco días.

          Dos jornadas atrás y al llegar a Oporto, habíamos obtenido por 6€ billetes con Flixbus -nuestra salvadora compañía verde-, entre Aveiro y Amarante, con cambio en la estación de Campanha, lo que nos dió para descubrir, que aún está peor organizada y es más caótica, que la de Chamartín y eso es mucho decir.

          Los buses de Flix son muy irregulares. Los hay cómodos, tortuosos, con wifi, sin el, con enchufes, sin ellos, calurosos, heladores..., ¡Es una lotería, pero siempre a buen precio y eso engancha!.

          Llegamos a la modesta estación de Amarante, cayendo el sol de plano. Hemos dejado la línea de la costa, el viento ha desaparecido y acumulamos seis grados más, con diferencia de ayer.

          Nos hubiera gustado dormir aquí hoy, porque de vuelta a Valladolid partimos mañana a las 10:00 a. m. Pero los alojamientos son escasos y caros, costando el más económico 75€. Así, que, tocará pasar la noche en blanco, sin otra alternativa posible.

          Lamentablemente, ayer han finalizado las fiestas patronales de Amarante. De haber llegado un día antes, habríamos pasado una noche más entretenida y festiva, pero no va a ser posible, a pesar de que todas las infraestructuras siguen montadas y en pie, con un espectacular juego de luces desplegado por todas las calles y plazas.

          Amarante es una ciudad provinciana de libro, que tiene muy pocos servicios, incluidos restaurantes y supermercados. Debería ser algo más peatonal, porque los coches invaden y molestan en muchas calles estrechas. Pero sus numerosos dulces eclesiásticos pueden con todo. Especialmente, el falo de San Gonzalo.

          Este santo de hace siglos tiene significativa importancia en la localidad, dando nombre a su puente, a una de las numerosas y bellas iglesias, a las fiestas locales...

          Sin embargo y para nosotros, lo más destacado de Amarante es el largo paseo del serpenteante río Tamega con el Trilho de las Aceñas, un paisaje fluvial espectacular, vibrante, aunque algo peligroso, si se quiere disfrutar a tope.

          La noche se nos hizo larga,  aunque no pasamos el esperado frío. El viaje de vuelta, supuestamente directo a Valladolid, lo roncamos casi entero. Aunque en realidad, nos esperaba una abrupta parada en Braganza, que yo hubiera preferido en Calzoncillanzo (que gracioso soy).

Maravillosa Costa Nova

           El virulento aire es casi tan fuerte, como ayer y hace frío. Menuda diferencia con los días anteriores en España.

          Es domingo, pero aquí todos los supermercados abren con amplio horario, incluido el Mercadona, aunque los de Juan Roig no ofrezcan en su gama alimentaria los típicos pasteles de bacalao, que tanto nos gustan, como tentempié.

          Debemos tomar el bus 36 de Busway, para llegar a Costa Nova, aunque hoy son menos frecuentes y toca esperar. Se toma en la estación de autobuses, aunque también tiene paradas en el centro, cerca de los concurridos canales de Aveiro.

          En cerca de una hora y con abundante pasaje hemos llegado a nuestro destino, bajándonos en la última parada. Nos recibe un extenso mercadillo de segunda -tercera o cuarta- mano y uno interior de extraordinarios pescados y mariscos fresquísimos, a precios imposibles.

          Costa Nova es una península amplia. A un lado, se encuentra una costa poco atractiva y el centro del pueblo, con su paseo marítimo y las bellísimas casas de diferentes formas y colores con múltiples rayas, llamadas palheiros. ¡Son todo un espectáculo!, en un lugar, que no está nada masificado y que cuenta con los dedos sus restaurantes y negocios turísticos, al menos, en esta época.

          Cruzando una empinada calle, se llega al otro lado de la península, donde aparecen agrestes y salvajes dunas, un paisaje impresionante y unas playas arenosas extensas y de oleaje virulento, que son para quitar el hipo y donde los visitantes escasean y más, en una jornada tan absolutamente ventosa.

          A partir de aquí, comienza una casi interminable pasarela de madera, que a través de unos cinco kilómetros se extiende hasta la localidad de Barra, más dotada de servicios turísticos, pero mucho más concurrida y fea. Destaca su rayado faro de más de 60 metros, que lo convierten en el más alto de todo Portugal.

          A la vuelta, disfrutamos de las salinas cercanas a Aveiro y de esta bella ciudad de los "ovos moles", un pequeño y bello casco histórico casi peatonal y sus fantásticos canales sobre explotados por los moleceiros curvilíneos de pingüe negocio y plagados de despreocupados turistas. Habíamos estado aquí en enero pasado, pero la cosa estaba mucho más parada y diluida.

          Toca el mismo alojamiento, que ayer, sin limpiar siquiera la habitación, pero por ser domingo nos sale doce euros más barato.

Maymona, sonido andaluz en La Flecha 💘📲


 

Ultraligera y Sinestesia


 

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Sinestesia, en La Flecha 💘 💘 📲 📲 de Valladolid


 

India, en el Campo Grande de Valladolid



sábado, 13 de junio de 2026

Refugiados en Aveiro

           Para moverse por el transporte público de Oporto debes conseguir la tarjeta Andante, que nosotros ya teníamos de visitas anteriores. Si quieres transitar en cercanías, debes obtener otra verde, que ofrece precios muy razonables para distancias medias interurbanas. 

          Pues eso. Que con estos mecanismos públicos llegamos, a Aveiro, donde el potentísimo aire nos devolvió al jersey y a una pereza insuperable, que nos condujo directamente al hotel tras pasar por el Mercadona, situado  en las inhóspitas afueras.

          En realidad, se trató de una veterana casa particular repartida por habitaciones, correcta, aunque con el precio hinchado y donde el baño, más que tal, es una especie de swimming shower, que si eres niño, casi resulta un parque acuático.

          Y así, se acabó el día, entre bostezos soporíferos, investigaciones de como ir a Costa Nova la jornada siguiente y comprar unos pasajes para el lunes, con Flixbus y con escala en Oporto, para terminar el viaje en la prometedora Amarante.

          En realidad y en estas fechas, nosotros no deberíamos estar en Portugal, sino en Marruecos, en los alrededores de Tánger y de Tetuán, haciendo trekkings y recorriendo playas, pero los precios de  los vuelos, nuestra indecisión y una operación de cataratas, lo cambiaron todo.

jueves, 11 de junio de 2026

Por la desembocadura del Duero

           Llegamos a la estación siniestra de Campanha y eso, que ya ha amanecido. En Portugal y en general, deberían gastarse enormes cantidades de dinero en reformar sus terminales de autobuses -como en España-, pero no deja de ser un país pobre, como el nuestro. Pero, ¿acaso iríamos a la nación lusa, a Sicilia, Calabria o a Grecia, si fueran como Alemania?.

          Llueve y llueve, como solo sabe hacerlo en el norte, de esa forma tan sutil, pero persistente y agobiante. De los 33 grados de Madrid de ayer, hoy nos hemos quedado en 18 y nuestro casi transparente jersey, apenas nos protege.

          El camino hacia el puente de Don Luis es de unos cuatro, feos y atropellados kilómetros, de calles y rotondas, realmente deprimentes. No hemos dormido mal en el bus y guardamos energías para todo el día, a pesar de no encontrar casi locales o supermercados, donde tomar un tentempié. Apenas hay nadie en la vía pública en esta mañana de sábado.

          Llegamos al majestuoso Duero, en la zona habitual de visita, pero esta vez seguimos más allá, a través de agradables callejuelas ensortijadas. Tras un impas, volvemos a salir al río. El paisaje fluvial es placentero, pero el paseo resulta abrupto y algo descuidado, debiendo cruzar además una estrecha, larga y peligrosa pasarela metálica.

          Sigue lloviendo, mientras contemplamos la desembocadura del magnífico río, una zona de embarcaciones y un mirador de decenas de especies de aves. Lamentablemente, no somos muy entendidos en la materia. Aclara el cielo algo, cuando llegamos al mar. La avenida mejora notablemente su aspecto y anchura, mientras centenares de personas practican running, como si les fuera la vida en ello.

          Llegamos a playas absolutamente espectaculares y cabreadas -sin casi nadie sobre la arena-, como las de Las Pastoras, la Playa del Carneiro, la Playa de los Ingleses, la de Molhe o la del Hombre de Leme.

          Y para rematar y después de quince kilómetros de andadura, culminamos en la del Castillo del Queijo, con su impresionante fortaleza de tipo portugués. Hemos pasado por Foz de Duero y hemos llegado a Matosinhos, donde nos espera una ultra decepcionante anémona, que se la podían haber ahorrado.

          Toca tomar  el metro a la estación de Sao Bento y marcharse a Aveiro, donde el precio del alojamiento es menos criminal.

Otra vez a Portugal y las que queden

           Otra vez -y ya van cuatro en dieciséis meses-, viaje a Portugal y nuevamente, exitoso, reconfortante y pleno de esencias, al calor de una rica bifana, una francesinha o el omnipresente y nacional caldo verde, que hasta comercializan en el MacDonalds con motivo de su 35 aniversario en el país luso (col gallega, patatas y chorizo ahumado).

          Estuvimos demasiados años sin ocuparnos de nuestro país vecino e hicimos muy mal, pero uno no siempre puede estar a todo.

          El recorrido inicial fue variando en nuestra mente, hasta no parecerse mucho al previsto, pero ha resultado ampliamente placentero, a pesar de los mil quinientos kilómetros transitados, consistentes en siete trayectos de autobús, uno de tren y varios medios de transporte locales. En unos casos o en otros, Ryanair y Flixbus, siempre vienen a nuestro rescate.

          Partimos para Madrid poco después del mediodía, en un ALSA. Y allí llegamos, presenciando el inminente y espectacular dispositivo general relacionado con la visita del Papa León XIV. ¡Todo un reto!.

          Tuvimos lío en la estación sur, porque nuestro autobús no aparecía en las pantallas por ninguna parte, pero finalmente y no sin nervios, el asunto se terminó resolviendo, favorablemente.

          El Flixbus nos dejó en la inhóspita estación de Campanha en hora y ya habiendo amanecido. Aunque las condiciones climatológicas eran muy adversas, con fuerte viento y constante lluvia fina. Mes de junio, pero no nos sobraba el jersey, sino que más bien nos faltaba otro.

          Nuestro plan para hoy era ir andando hasta Foz de Duero y Matosinhos, en un recorrido de unos quince kilómetros. Para mañana, Costa Nova, cerca de Aveiro, donde dormiríamos dos noches, porque en otro lugar es imposible por el precio. Y el lunes, a Amarante, con su patrimonio histórico y la belleza del entorno del río Tamega.

          Después de una noche en blanco, tocaría retornar a Valladolid, supuestamente -que luego no-, en un servicio directo de la propia Flixbus.         

miércoles, 10 de junio de 2026

Mi próximo viaje ni requiere de pasaporte, ni visado

           Mi siguiente viaje -si no sale algo mejor los dos próximos findes-, va a ser a un quirófano, a operarme de una catarata madura, que me permita continuar viajando con menor riesgo y seguir disfrutando visualmente -o al menos en parte-, de lo que me rodea.

          El día de San Juan -aserrin, aserrán-, me pondré en las manos del doctor Corrales, que a mí me ha parecido un profesional fantástico.

          Mi operación conlleva dos complicaciones no comunes para una intervención tan absolutamente sencilla (eso dicen). Al padecer nistagmus, -no poder dejar el ojo quieto- la anestesia será general y no local. Y al tener la boca pequeña, la intubación será despierto y no dormido, lo que da cierto yuyu, a pesar de que para ello usen anestesia local y ansiolíticos.

          Me pasé un par de días obsesionado y consultando a la inteligencia artificial, mientras resolvía otras cosas, pero ya no estoy preocupado, más allá de lo que supone un postoperatorio veraniego y saber, si llegaré en forma y a tiempo, a nuestro próximo viaje de doce días, a mediados de julio.

          Recorrer los cinco continentes con incertidumbre máxima y escaso presupuesto es para mí muy sencillo y casi repetitivo.

          Llegar a las puertas de un quirófano resulta inédito y espero estar a la altura. El próximo 26 cumplo 59 años y mi expediente médico, afortunadamente, está limpio de manchas. Ni un dolor en toda la vida.

          Y me preguntan en la preanestesia -simple entrevista sin más pruebas diagnósticas- : "Y, ¿usted es alérgico a algo?". "Pues no lo sé, porque jamás tomé una sola pastilla".

          La vida sigue en los albores del verano -es un decir, porque ya casi no hay estaciones- y aquí estamos para seguir viajando, aunque sea ciego, lo que no es sinónimo de tener pocas luces.

Y, ¿Quién se acuerda de esto?

           Parece mentira o al menos, muy lejano. Después de una semana en la que tuvimos problemas laborales, perdimos un móvil, me diagnosticaron una catarata madura y operable y con pruebas de anestesia -24 de junio al quirófano- y viaje al norte de Portugal por cinco días, ¿quién se acuerda, de que hace diez jornadas estuvimos en Astorga y León?. Pues, así fue.

          Desde que el recientemente ultraderechista Mañueco aprobara la gratuidad del transporte en Castilla y León, nos resulta muy fácil salir a coste cero -o casi- por la región, durante los fines de semana. Eso sí: adaptándonos a horarios de transportes, que no dependan de alojamiento, porque los precios de estos están imposibles.

          El 30 de mayo planeamos ir a Bembibre, Astorga y León, en una jornada calurosísima y de soberbio madrugón.

          Por planes previos y cambiados, habíamos adquirido billetes a Ponferrada. No los modificamos, pensando, que de todas todas, el bus pararía en Bembibre de camino, pero como no bajó ni subió nadie -mientras dormitábamos- no lo hizo. Así, que nos quedamos sin el primer destino, con la jornada descuadrada y con estrés. Regresamos a Astorga, donde ya habíamos estado dos décadas atrás. El berciano lugar es un destino muy demandado y acogedor, protagonista destacado del Camino de Santiago y de ahí, que coincidiéramos con numerosos peregrinos, mayormente, de origen internacional.

          Astorga te deleita con el famoso Palacio Episcopal de Gaudí, su robusta y extraña catedral y un casco histórico colosal y casi peatonal, dominado por plazas e iglesias. Las visitas a los lugares de interés son más caras todavía, que el típico Cocido Maragato de sabrosas carnes, que se come al revés (empezando por estas y terminando por la sopa).

          Acabamos la jornada en la siempre recurrente León, donde el Barrio Húmedo lo eclipsa todo: la sed, el hambre y la mente, llegado el caso, mientras el calor nos derretía y el PSG ganaba la Champions por los pelos.

          Llegamos a casa, casi a las cinco de la mañana, como si tuviéramos veinte años. Si no fuera por lo de Bembibre, una vez más, el día habría salido perfecto.

domingo, 31 de mayo de 2026