Durante el último mes hemos transitado por más de seis mil kilómetros de la geografía española, fundamentalmente en autobús, aunque también en tren. Nos ha dado por el producto nacional -volveremos a Asia más pronto, que tarde - y eso, que en este país ya solo se puede dormir en las playas o sobre un banco, si no queréis caer irremediablemente en la quiebra financiera.
Como sobre playas y noches al raso, ya he escrito mucho, últimamente, quiero centrarme en los buses nocturnos del ALSA y en la hijoputez de la policía. Por cierto: en un pasaje subterráneo de Valladolid lo pintorrojearon entero y lo único, que han borrado es, una referencia a ellos. ¡Viva el estado de derecho!
Yo no sé si es la crisis, la interminable inflación, el insoportable verano, las redes asociales..., pero últimamente, vivimos situaciones desconocidas antes.
En menos de dos meses hemos sufrido experiencias espeluznantes con conductores de ALSA nocturnos, de los que depende la vida de los pasajeros, a más de cien kilómetros por hora.
"Pónganse el cinturón, porque como son fiestas patronales en Valladolid, la policía va a subir y les a multar con 200€ y se van a joder. Pónganse los cascos, porque no voy a tolerar, que ustedes, estén viendo en alto esas gilipolleces de Instagram y Tik Tok. Repito: gilipolleces"
Y al llegar a Valladolid, el mismo individuo y sin motivo alguno espeta: " Espero, que ese imbecil, que ha estado con los putos vídeos -no nos consta ese hecho a bordo- se baje aquí, porque juro por Dios, que no llega vivo a Palencia" (destino final).
Camino de Benidorm, aún fue peor. Sin ser nada personal, la primera me la llevo yo, acusándome de borracho al subir las escaleras, porque me tropiezo ya que mi visión es reducida y después y de forma muy agresiva suelta la retahíla de prohibido comer, quitarse el calzado y los calcetines y la advertencia de la multa de 900€ por llevar bultos debajo del asiento. A lo que añade: "Si no se ponen el cinturón, espero, que se partan los dientes". No sabemos si con ironía o devoción, un chico sudamericano le dice :"Que Dios le bendiga", ante lo que su irá se convierte ya en incontrolable.