Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Miriam y las gallinas

           Salimos desde Torrevieja a Madrid en hora y en un vehículo confortable y bien refrigerado. Hemos prometido firmemente, que no volveremos a este lugar en nuestras vidas, pero me temo, que no tardaremos mucho tiempo en incumplir nuestro compromiso, como os explicaré en otro artículo posterior.

          Queremos dormir, pero Miriam, Miriam y Miriam no nos deja y resulta, que Miriam ni siquiera está en el autobús porque lo ha perdido, según sus tres amigas, por ser un poco golfilla, diciendo las cosas suavemente.

          Recompongamos la historia, aunque obviamente, nos faltan datos. Las cuatro vivían días playeros y de discoteca en casa de una tal Candela. Está noche y al buscar a su novio, sobre la pista, se lo encontró anclado a su ex. Y claro, la chavala se cogió un cabreo del quince y se amarró sentimentalmente -no sabemos si hubo sexo-, al primero que pasó por allí.

          Miriam, Miriam, Miriam. Llamadas multidireccionales, WhatsApps, grupos diversos, Facebook, Instagram y otros formatos para nosotros desconocidos.

          Ten amig@s para que te juzguen con esa ligereza y contundencia. Una de las tres calla o trata de amainar. Elsa azuza y pide responsabilidades , como si hubiera visto al ogro negro. Y la tercera se deja llevar como ha hecho con su peso, dado que con poco más de veinte años, ronda los cien kilos.

          El tema Miriam continua durante todo el viaje, pero nosotros caemos rendidos, camino de Madrid y por una vez en la vida, sin darnos el sol en la ventanilla.

          En el bus urbano de vuelta a casa, otra nueva historia de dos amigas. A una, la podríamos llamar, "por favor, por favor, por favor; que fuerte, que fuerte, que fuerte". Dentro de la imperatividad juvenil por tres conceptos: en plan, literal y obviamente.

          Lo que narra efusivamente la otra es que no entiende a su madre, aunque en una ocasión si le dió la razón. Iban a un evento familiar y se puso un vestido amarillo estilo vintage con una medias blancas. Su progenitora se asustó:"si pareces la chica de la curva". Pero ahí no terminan sus aventuras. Ahora vive en la antigua casa de sus abuelos, que tiene un terrenito, que le habría venido bien para pasear y relajarse durante la ya lejana pandemia . Tiene un pastor alemán y varias gallinas, a las que pone nombre, pero es incapaz de distinguir.

          Lo curioso y lo narra con total normalidad, es que se fue de vacaciones y el perro se zampó a tres de ellas, dejando solo las plumas.

          Viajar cerca o lejos, corto o largo, sigue siendo maravilloso.

Una noche en Torrevieja

           Caminamos por el desigual paseo marítimo de Torrevieja. Contemplamos un castillo arenoso perfectamente construido y muy imaginativo. Casi parece de cuento o de los propios templarios (tipo Crac de Los Caballeros, en Siria). Su constructor nos saluda a nuestro paso, pidiéndonos implícitamente algunas monedas. Tiene dos piernas ortopédicas, que se quita por la noche y sin ellas, duerme sobre un banco de madera. Junto a su magnífica construcción han erigido una especie de tienda de campaña montada con varias sombrillas, donde otras dos personas tratan de conciliar el sueño. A escasos 20 metros, gilipollas de todas las nacionalidades previsibles, pagan 200€ por dormir en apartamentos de aluvión, eso sí, en primera linea de playa y con el bañador y la toalla colgando de la barandilla de la terraza.

          La luna está llena al completo. La noche no se nos hace larga a pesar de pasar varias horas sentados/tumbados sobre la fina y escurridiza arena, que se cuela por todas las partes de nuestra ropa.

          Consecutivamente, contemplamos escenas de todo tipo. Un enorme grupo fiestero y junto a la orilla, se lo pasa en grande con las técnicas tradicionales de toda la vida: alcohol, gritos, risas.

          En un banco cercano se aposentan seis jóvenes, que están bastante perjudicados por la bebida y por jugar al "yo nunca". Solo dos son chicas, pero están agriamente enfrentadas y muy agresivas por un conflicto, que les pone al borde de la pelea, sin que el resto del grupo masculino haga absolutamente nada.

          Salvo está juventud y alguna otra, la mayor parte de transeúntes nocturnos, que se baten en retirada, son adultos de mediana edad o más. Pero nos preguntamos de dónde vienen, porque desde las dos de la madrugada, la mayoría de los garitos de todo tipo han cerrado. Tal vez -y no digo ninguna tontería- de botellones en las playas o de casas o apartamentos de conocidos o amigos.

          Prácticamente, no hay olas y caemos rendidos sobre la arena alrededor de las cuatro de la madrugada con una ligera brisa y el jersey puesto.

          Hemos programado la alarma, porque a las ocho de la mañana nos toca tomar el autobús de vuelta a Madrid.

          Amanece, arrancamos y queremos dormir en el fresco vehículo, pero nos toca enfrentarnos a la cruenta historia de Miriam.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Torrevieja, no gracias

           Y llegamos a la estación de autobuses de Torrevieja, mejor dotada de instalaciones y de personal, que la de Guardamar, pero con unos baños de y llenos de mierda.

          Yo había estado aquí, fugazmente, en 1997, durante un curso de formación para director de emisora de radio. Me pareció un lugar horrible, inhóspito y lo peor es que hoy en día, me sigue resultando lo mismo o peor.

          Casas de aluvión -incluidas las del paseo marítimo -, calles de aceras estrechísimas, ausencia casi total de plazas y parques... Todo pensado por las élites inmobiliarias desde hace décadas, para sacar rentabilidad del dinero de los imbeciles. Estar un día aquí, pase, pero hay, que ser suficientemente subnormal para proponerse una estancia más larga. Sin lugar a dudas y para nosotros, este es el lugar  conocido más horrible de toda la Costa Blanca y si me apuráis , del propio Mediterráneo.

          El paseo marítimo y la playa son muy irregulares. A ratos todo está bien y otros es un auténtico asco. Este lugar es claramente, el Benidorm de los muy pobres (o lo fue, porque hoy en día ya ningún sitio resulta barato).

          Pero voy a dar más detalles: según bajas desde la estación por la estrecha e insulsa calle del mar -nombre muy original-, te topas con el paseo marítimo. Hacia la izquierda no está del todo mal, a pesar de playas estrechas y pedregosas, que se mezclan con las de arena fina. Al principio, está la zona de los bares, chiringuitos, heladerías, granicerias -no muy caras- y demás. Después continua el paseo, aunque por esta área hay menos turistas y más residentes, la mayoría de allende el Atlántico y de los países del Este, disfrutando de su tranquila vida cotidiana. 

          Siguiendo hacia la derecha es un horror y no porque el sol te machaque de frente, que también. Todo se convierte en una pesadilla al llegar a la playa del Acequión, estrecha, estancada, sin asfaltar hasta la misma puerta de los edificios de la desidia y con bastante mierda sobre la arena y el mar. No voy a definir a las personas, que pululan por aquí, porque me puedo equivocar y tampoco me gusta juzgar por las apariencias.

          Después y pasado el duro trago, entonces sí, aparece la agradable playa de Los Náufragos.

          Caminar por el paseo marítimo de Torrevieja entre las ocho y las diez de la noche, más que una aventura de riesgo, es de ponerse de muy mala leche. Aunque te queda como refugio un buen montado y enorme centro comercial, bien diseñado y de construcción relativamente reciente, plagado de una amplia gama de caros restaurantes.

          Cae el crepúsculo y para variar, nosotros estamos sin hogar. Las noches al raso dan mucho de sí y en el próximo post, os lo vamos a contar. ¡Llega el territorio cotilleos!

Arreón imprevisto de pasión ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥 mediterránea

           Aún nos quedan dos 🕑 entradas para acabar de contar nuestro fin de semana pasado. Una, sobre la detestable Torrevieja y otra, sobre cotilleos diversos del viaje, relacionados fundamentalmente con personas jóvenes 

          Lo que han cambiado son, los planes para el próximo finde. Adiós 🫂 a las fiestas de la Melonera y sus conciertos ochenteros. Seguiremos con nuestra pasión mediterránea de los últimos tiempos y visitaremos Pilar de la Horadada, el Mojón y San Pedro del Pinatar.

          Y finalmente, os contaremos el entramado de mí fallida operación de cataratas y porqué nos hemos cansado 😩 de ir a Asia, aunque nos siga tirando mucho.        

          Quiero agradecer a mi oftalmólogo el doctor Corrales, la profesionalidad y paciencia, que ha tenido conmigo. Vaya diferencia entre los médicos de los hospitales y el cuerpo funcionarial administrativo 

martes, 1 de septiembre de 2026

Playas salvajes y ruinas en Guardamar del Segura

           El sol comienza a elevarse sobre la playa de La Babilonia, el calor empieza a apretar -fuera jersey- y van apareciendo las primeras sombrillas y sillas de camping. Toca sacudirse la fina y dorada arena del culo -no hemos traído ni toalla- y empezar a caminar.

          Nuestro objetivo es el parque de Alfonso XIII -no os imaginéis el Retiro-, de una extensión de más de ochocientas hectáreas, que aquí es conocido popularmente como "La Pinada".

          Se trata de un lugar natural espectacular y sin apenas visitantes, a pesar de estar en agosto. Alterna zonas iniciales de pinos con otras menos frondosas de palmeras y llega hasta el puerto de Marina de las Dunas y hasta la desembocadura del río Segura.

          Pero nosotros no vamos a llegar tan lejos, seguimos el sendero asfaltado paralelo al mar. Salimos a las derecha por hasta cinco pasarelas de madera, desde donde observar vacías y excelentes playas salvajes llenas de dunas. ¡Un paisaje increíble!. Tal vez, haya más pasarelas, pero venimos con las horas justas y no lo comprobamos.

          Torcemos hacia la izquierda para acercarnos a La Fonteta y a la Rabita Califal. Para nuestra inmensa alegría, la entrada es gratuita..

          De la primera quedan escasos restos y es normal, porque fue una ciudad-puerto fenicia construida entre los siglos VIII y VI antes de Cristo. Contó con una de las murallas más modernas de la arquitectura de la época.

          Los restos arqueológicos de la segunda sí están muy bien conservados y datados en el siglo X después de Cristo. Fue un complejo monacal islámico, dedicado fundamentalmente al retiro y la oración.

          Salimos del parque y nos vamos a contemplar el castillo, también gratis. Solo queda en pie la torre de la Pólvora y algunos restos, pero las vistas desde aquí resultan bastante agradables.

          Buscamos el mercado de abastos, pero Google Maps debe actualizarse, porque desapareció en 2021 y hoy es una biblioteca pública. Callejeamos por las estrechas y poco interesantes vías públicas hasta llegar a la Playa Centro, más normal. Desde ahí, se abre una larguísima senda de arenales, que no recorremos.

          Resulta alucinante la cantidad ingente de inmobiliarias, que hay en este lugar y también en Santa Pola.

          En estas zonas, los viernes y sábados las habitaciones están por las nubes. Entre 150 y 200 euros la noche. ¡No sé, que imbecil pagará eso!, pero nosotros, a dormir a la playa de Torrevieja y listo.

          Es sábado y en la estación de autobuses de Guardamar no atiende nadie. Al caos tranquilo, se suman los descontrolados nervios de seis pasajeros, a los que ALSA ha dejado tirados.

          Costa Azul -Avanza- nos deposita en la estación de Torrevieja sobre las tres de la tarde.

lunes, 31 de agosto de 2026

Guardamar tiene muy buena pinta

           Afortunadamente, agosto y el calor extremo a todas horas, van llegando a su principio del fin, pero nosotros seguimos saliendo de viernes a domingo -gracias a la jornada reducida de mi esposa en estos meses-, sin faltar a una sola cita y sin que pareciera que no hubiera un mañana.

          Nuestra tarjeta de visita sigue siendo el bono único personal, que es, como una llave inglesa, que vale un poco para todo (viaje largo, en cercanías, dormir...).

          Este finde toca seguir explorando parte de la Costa Sur de la provincia de Alicante, centrándonos en Guardamar y Torrevieja y descartando Orihuela y Elche -interiores-, donde ya estuvimos en 2010, aunque no descartamos volver, en breve.

          A las seis de la tarde del viernes ya estamos en Moncloa, en Madrid y comienzan nuestros paseos rutinarios por el centro, a la espera de que lleguen las 23:30 y poner rumbo a Guardamar en un bus abarrotado y con un conductor algo más normal -aunque no mucho-, que el de la semana pasada.

          Los Cercanías en Madrid siguen la mitad en obras hasta mañana y desde hace cuatro semanas, así, que a Méndez Álvaro nos toca ir caminando, evitando el estrés de los secuaces de las lineas de proximidad del polémico Óscar Puente.

          El viaje se pasa en un plis plas, durmiendo a fondo y a las seis menos cuarto de la mañana ya estamos en el destino, con bastante menos calor, que el sábado pasado en la cercana Santa Pola.

          Está todavía oscuro y nuestra primera visión es de una feria de casetas, calles de aceras muy estrechas y pinares intermitentes con grillos y/o ansiosas chicharras. Los orondos patos y los gatos han tomado las cercanías de la playa de La Babilonia. ¿Vendrá alguien a estas horas a traerles comida?

          Nos sentamos en la playa de La Babilonia, famosa por sus casas de colores, que más bien son bastante básicas y están metidas en la arena. El amanecer llega diez minutos después, entre perrunos, gaviotas y pescadores de escasa fortuna. Es, el más espectacular, que hayamos vivido desde el anterior verano, aunque la verdad sea dicha, no somos mucho de madrugar, cuando estamos de viaje 

          Desayunamos alegremente sobre la arena, con el riesgo de masticarla.