Buscamos destinos para un periplo de doce días, que previsiblemente, transcurrirá entre el 10 y el 21 de julio.
Nuestra primera intención era ir a Argelia, a pesar de las altas temperaturas de la época. Los vuelos cuentan con un precio razonable, bien desde Madrid, bien desde Alicante, a Argel y Oran. Sin embargo, hemos tardado poco en descartar el país tras ver, que las exigencias legales son excesivas y el alto coste del visado (95€ para 90 días).
También hemos descartado Cabo Verde -país de moda-, Madeira y Azores por el elevado importe de los billetes aéreos. El mismo caso para la siempre pendiente Islandia o para destinos más alejados, como la inquietante Cuba, Republica Dominicana y Haití o el este de Estados Unidos.
Igualmente, valoramos volver a Túnez -donde ya estuvimos en 2008- o a Turquía -donde hemos estado mil veces -, pero tampoco nos ha convencido el plan, porque en el primer sitio nos queda poco por ver y en el segundo los precios y la inflación están disparados. Y ¿qué nos queda?. Mucho desde luego, a pesar de que los vuelos y casi a todas partes están carísimos para este ansiado verano venidero.
Un recorrido por Austria podría ser bien recibido, a pesar de los precios del alojamiento, porque, solo conocemos Viena. Salsburgo, Insbruk, Graz, Valle de Wachau..., parecen lugares apetecibles con una climatología fresca.
Serbia -donde solo hemos estado en Belgrado hace un par de décadas -resulta un destino barato y con frontera a ocho países, sin incluir a la autoproclamada República de Kosovo, donde arribamos en 2012. Hay vuelo directo a Belgrado desde Madrid, que no sale demasiado caro con Wizzair.
Otro posible escenario por explorar son las tres Repúblicas Balticas, dado que solo hemos visitado sus capitales y Kaunas y ya hace más de veinte años. Partu, Tartu, Narva, en Estonia; Jurmara y varios parques nacionales, en Letonia o ciertas joyas históricas y naturales de Lituania podrían ser lugares a considerar.
Por supuesto, no descartamos un destino sorpresa, que se imponga a última hora.
Lo que si se muestra muy difícil es llevar a cabo nuestro cuarto "interair" -varias ciudades salteadas a golpe de vuelos por Europa-, debido a la carestía de los trayectos aéreos continentales para este estío.




