Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Pagar por ingresar en Bali.

           Nos cuenta nuestro amigo Martín, el argentino, recién llegado a Bali y después de recorrer ampliamente Java, que ahora cobran  por acceder a la isla y nos hemos quedado estupefactos.

          A ver, ya tiramos a mayores y estamos de vuelta de casi todo. Sabemos, que hay ciudades en las que se cobra por entrar -Venecia es un ejemplo-, pero es que los indonesios han dado un paso más, solicitando una tasa por el acceso a una isla entera, aunque no vayas a ver nada y solo quieras estar tirado siete días en la piscina del hotel.

          La primera vez, que nos quisieron hacer pagar por transitar por una ciudad entera fue en 2011, en la maravillosa Bhaktapur, en el valle de Katmandú. El gobierno nepalí era -no sé, si es- bastante estafador y los ciudadanos en general, también. Pero no consiguieron su objetivo, porque a diferencia de los chinos, los nepalíes son algo tontos y encontramos un resquicio sin demasiada dificultad para colarnos. Eran 10-12€ de entonces.

          También, evitamos pagar en Patán, la estupa Boudhanath y la plaza Durbar de Katmandú con la misma fórmula.

          Pero, volvamos a lo de Bali. Miro en internet y efectivamente, se deben abonar 150.000 rupias, unos 7,60 euros, al cambio actual de 19.800 por unidad europea. No es una gran cantidad -aunque da para una noche en una habitación doble de hotel-, porque además la IDR se deprecia  casi cada día, pero el hecho resulta muy grave y siembra malvada "jurisprudencia".

          Eso sí y es un detalle: los indonesios lo han hecho todo  con mucho amor. La web donde se gestiona el QR se llama Love Bali y la tasa la pusieron el 14 de febrero de 2024 -día de los enamorados-, apenas dos meses, después de nuestra última y cuarta visita a la isla en las navidades de 2023. En aquel momento y sobre todo en Ubud, ya cobraban  por muchas cosas, que antes habían sido gratuitas.

          Y las razones de la tasa son las de siempre. Para ellos, no se trata de recaudar a lo salvaje -lo que es-, sino de fomentar el turismo sostenible, los valores culturales y bla, bla, bla.

          No habíamos caído en la cuenta, pero nos adherimos a la teoría de Martín, de que lo que quiere el gobierno indonesios es garantizarse 100 dólares por cada turista extranjero, venga de donde sea.

          Estas son las cuentas: 500.000 rupias del visado. Martín habla de sumarle cargas de servicio -service charge- y de uso de tarjeta de crédito y sus comisiones. Suponemos, que hizo la visa  por internet, porque nosotros en el aeropuerto no pagamos nada de eso. 

          Sumamos: 455.000 de la entrada a Borobudur y 400.000 de la de Pranbanan, templos hinduista y budista cercanos a Yogyakarta.

          Y, para finalizar, las 150.000 del acceso a Bali. En realidad, se trata de una tasa duplicada, porque ya estás pagando el visado.

          Total: 1.505.000 IDR. O lo que es lo mismo y ya hemos hecho el cambio: 89,60 dólares por viajero.

          Seguimos con más números: A Indonesia acceden  cada año unos dieciséis millones de turistas extranjeros, por lo que una sencilla multiplicación nos lleva a un total de ingresos by the face y sin mover un dedo de 1.433.600.000 dólares, sin casi gastos, porque todo se gestiona por internet.

          ¡No está nada mal!

martes, 24 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo-para 2027 (parte VI)

 


         Lo de la felicidad en Bután no es ninguna chorrada u ocurrencia. Por encima del PIB -se trata de una nación muy pobre-, ellos tienen en cuenta el llamado índice  de la Felicidad Nacional Bruta, que la mide a través de nueve variables distintas. Los últimos datos resaltan , que el 48% de la población es absolutamente o muy feliz.

          Desconocemos -y tampoco nos preocupa por el momento -, como llegaremos de Bután a Pakistán. Si en avión o a través de India. Las ultimas noticias indican, que la frontera terrestre entre Wagah y Attari está abierta, aunque de forma limitada, pero si pueden pasar extranjeros con visado. Se trata del famoso lugar, donde cada tarde se celebra "la ceremonia de la retirada de banderas", que atrae a miles de turistas. Une las ciudades de Amritsar, en India y Lahore, en Pakistán.


        Cuando tratamos  de ir sin éxito a este país en 2011, solo se podía conseguir el visado en la embajada de tu país y a nosotros el intento nos pilló en Delhi. Hoy, eso ha cambiado y se puede lograr desde cualquier parte del mundo, afortunadamente, de manera on line (e-visa).

          La visa puede ser  de una o múltiples entradas y suele ser válida para tres meses. Se debe presentar el pasaporte escaneado, una foto y en ocasiones, una reserva de hotel o carta de invitación. Parece ser, que no tiene coste o este es simbólico, según la inteligencia artificial (a nosotros nos extraña). Suelen tardar unos siete días hábiles en tramitarlo.


        En cuanto a la seguridad del país, se habla de atentados terroristas, secuestros y delincuencia en general hacia extranjeros de forma muy genérica y vaga. Parece, que las zonas más seguras se ubican en el norte y la más insegura es, la que limita con Afganistán.

          Nosotros esperaremos a estar en los países limítrofes para investigar las condiciones reales con los lugareños, si es que antes alguien, que haya viajado por allí recientemente nos cuenta la realidad actual.


        Aún recuerdo, cuando queríamos viajar entre Ecuador y Colombia por tierra, en 2008. Las guías y el MAE lo desaconsejaban, pero la gente nos animaba. Finalmente, la atravesamos con toda tranquilidad y sin incidente alguno.

          Usaremos y más adelante los mismos mecanismos, en el caso de la dudosa cita con Yemen.

          ¿Y que visitaríamos en Pakistán?: Básicamente, ciudades, patrimonio cultural y naturaleza. ¡Vamos, como en casi todas partes!.


        En cuanto a las primeras, destacan Lahore -corazón cultural del país -, Islamabad -la mezquita Faisal y las vistas desde las colinas cercanas- o Taxiila, además de algún sitio arqueológico, como puede ser Mohenjo-Daro.

          En cuanto a lo natural, elegiríamos entre el valle de Hunza -picos nevados-, Skardu -puerta de entrada a Karakorum- o Fairy Meadows.


        Dos experiencias únicas deben ser la carretera de Karakorum -a través del Himalaya y hasta China- y las minas de sal de Khewra, ubicadas entre Lahore e Islamabad.

          Desde Pakistán, retrocederemos para visitar Arabia Saudí y tal vez, Yemen, Somalia y Somalilandia. No sabemos si antes podría caer Irán, pero ya sabemos, que por allí las cosas andan convulsas.

lunes, 23 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte V)

 


         Para ingresar en Nepal es necesario visado, pudiéndose obtener, bien en el aeropuerto de Katmandú, bien en las fronteras terrestres (visa on arrival o VOA). El precio depende de la duración de la estancia, siendo de 30 dólares para 15 días, 50 para un mes y 100 para tres.

          No pretendemos pasar demasiado tiempo allí, porque desde 2011, conocemos lo más importante a nivel turístico. Tal vez, una semana o diez días en Katmandú y sus alrededores, a ver, que ha cambiado por allí. Guardamos  un gran recuerdo del país,  aunque no de sus habitantes, dado que no conocemos un lugar en el mundo -ni siquiera Perú, que también se las trae-, donde nos hayan tratado de sacar el dinero de forma tan descarada.

 


        En un principio, a Bután ingresaríamos por aire,, salvo que el vuelo fuera carísimo. No tenemos intención de volver a India en este viaje, porque después de seis periplos por el país  no nos queda mucho, que ver allí.

          Alguien podría pensar. "¿Y no es posible ir directamente desde Tíbet a Bután, dado que hacen frontera al norte y nordeste de este país?". Pues no. En la actualidad no existen accesos abiertos.

          Es factible ingresar a Bután por tierra, pero solo a través de tres fronteras desde India, con quien limita al este, al sur y al oeste: Phuentsholing con Jaigaon, en Bengala Occidental -siendo la más habitual y sencilla -, Gelephu y Samdrup Jongkhar.

 


        Se debe llevar la cartera bien llena para ingresar en Bután. Se necesita un pasaporte con validez mínima de seis meses, un visado preaprobado hecho on line o por agencia -40 dólares- y el pago de la tasa de desarrollo sostenible (SDF), que supone  el abono de 100 dólares por cada noche y adulto -50 para menores entre 6 y 12 años-. Y mejor, no quejarse, porque ahora está reducida y antes eran 200.

          No se puede viajar por libre, por lo que se hace necesario tratar con una agencia oficial para contratar guía, transporte y alojamientos de manera previa a la salida.


        ¿Algún pais más difícil y caro?. Me temo que no. La reducción de la tasa llega, de momento, hasta el 1 de enero de 2027. Si volviera a 200, nos lo pensaríamos, porque el mundo ni empieza, ni termina en Bután.

          Tres son los atractivos fundamentales de Bután: la espiritualidad budista, sus fortalezas históricas y los innumerables paisajes naturales (algunos de ellos, vírgenes).

          En cuanto a los iconos espirituales y monasterios, destacamos el "Nido del tigre" - situado a más de tres mil metros, en un acantilado- y el Templo de la Fertilidad.


        Las fortalezas más significativas son las de Punakha, la Trongsa, la Rimpung de Paro y la Tashichho.

          Y en cuanto al apartado de la naturaleza, el valle de Phobjikha, el de Hae y el paso de Dochala.

          Para quien no lo sepa, la capital de Bután es Timbu. El idioma se llama dzongkha, no se puede fumar en público en todo el país, que por otra parte es el de mayor felicidad mundial, según estudios.


        En un principio, nuestro siguiente destino sería Pakistán, pero la decisión sería tomada "on the road", dependiendo de las condiciones de seguridad de ese momento. No vamos a arriesgar más de la cuenta.

sábado, 21 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte IV)

 

         Como se ha podido deducir de los tres artículos anteriores, este -aproximadamente- primer mes y medio de viaje será arduo, trepidante, plagado de gestiones y trámites administrativos y de otro tipo muy poco gratificantes o excitantes y caro, porque al no bajo coste de la vida en Rusia, deberemos añadir los onerosos tours organizados a lo largo de Mongolia y el Tíbet. Y ya hablaremos más adelante de nuestra siguiente parada en Bután, que también tiene lo suyo. Es comprensible el por qué de no haber visitado estos destinos hasta ahora.


        A continuación se muestran cuatro agencias autorizadas en el Tíbet, que te organizan tanto el tour, como los permisos: Tíbet Discovery -enfocado en paquetes personalizados, grupos pequeños y con guías tibetanos-, Great Tíbet Tours - con más de 20 años de experiencia-, Tíbet Vista -considerada una de las más reputadas - y Tíbet Travellers -más recomendada en plataformas por su supuesta autenticidad, aunque no hemos visto, que tenga sitio web-.


        Si se prefiere organizarlo todo desde España con guías, que hablen español nativo se puede optar por Youlan Tours o Mundo Tíbet -especializada en la "ruta de la amistad";  entre Lhasa y Katmandú y festivales religiosos como el Saga Dawa-,  Taranna Viajes con Sentido -turismo responsable y cultural - y Viajes Tuareg -especializada en aventura y montaña a lo largo de los Himalayas-.

          La verdad es, que no pensamos, que había tantas operando, lo que seguro ofrece una mayor competencia y unos precios más ajustados. Probaremos primero, a organizarlo desde aquí e iremos viendo.


         Toca ahora hablar de agencias, que organizan circuitos por Mongolia. Ya consultamos con alguna por correo electrónico en 2010 y quedamos tan maravillados por los recorridos, como horrorizados por los precios.

          Pero parece, que hoy en día existe una mayor oferta, que entonces. Vamos con ello: Tour Mongolia -viajes familiares y tours culturales, como el "Golden  Eagle"-, Sunpath  Mongolia -famosa por su autenticidad-, Mongolia Ways -para grupos pequeños, ofrece viajes responsable y funciona bajo el lema, "no dejar rastro"-, Serena Travellers -mas enfocada al lujo y de larga trayectoria - y Goyo Travellers -orientada al conocimiento de la vida local y actividades deportivas-.


          No será nuestro caso , pero existen otras agencias, que te integran en un grupo organizado, partiendo desde España y con guías en español. Es el caso de Ámbar Viajes -dicen abarcar zonas inéditas-, Black Peeper -recorridos a la carta-, Catai -operador clásico por todos conocido- y Azul Marino Viajes -estepas y desiertos del país asiático-.

          Como ya se ha dicho, saldríamos del Tíbet hacia Nepal, lugar, que ya visitamos  en 2011, antes del gran terremoto. 


        El siguiente país será, al que dedicaremos la próxima entrada. Esta nación es ya para nota, a pesar de hacerse todo de forma organizada. Sin duda, va a suponer, el destino con más gasto diario por persona y de muy largo, de los más de 150, que hemos visitado en nuestras vidas. Procuraremos pasar solo el tiempo imprescindible allí.

jueves, 19 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte III)


           A la mayoría de los viajeros recalcitrantes -incluidisimos nosotros, por supuesto -, nos encantaría disponer a nuestro nombre de un pasaporte de Singapur, que es el más poderoso del mundo y que permite transitar sin apenas cortapisas por unos 193 países del mundo. Luego, vendrían el de Japón y el de Corea del Sur, con cerca de 190 y en un cercano tercer escalón, los de España, Dinamarca, Luxemburgo, Suecia y Suiza, con unos 188. ¡No está tampoco nada mal!.

          Sin embargo, poseer un pasaporte patrio, por bueno, que sea,  no exime de tener que gestionar un visado para ingresar a la Federación Rusa.

 


        Es demasiado pronto para entrar en la web de trámites de visas para este inmenso país, pero sí hemos averiguado algunas cosas sobre el tema y no ha sido precisamente, gracias a la información digital del MAE, que resulta un auténtico desastre, con datos escasos y confusos. Puede resultar sorprendente, pero la mayor parte de ios ciudadanos hispanoamericanos pueden acceder a Rusia, como Pedro por su casa, sin trámite alguno previo y sin ni siquiera VOA (visa on arrival). En el caso de los argentinos, necesitan visa para India, pero sin coste y eso nos pone los dientes largos, porque tenemos unos cuantos amigos viajeros de esta nacionalidad. ¡El sentimiento se llama envidia!. 

 


        Pero, vamos a lo que vamos y no nos perdamos por las ramas. Desde agosto de 2023, los españoles podemos arribar a Rusia sin ese visado farragoso, caro y lento del pasado, que tanta pereza nos daba  y que ha retrasado , casi eternamente la visita a esta nación.


        Ya no es necesaria una carta de invitación - mejor, porque Booking ha eliminado de su plataforma todos los alojamientos, debido a la invasión de Ucrania-, sino que basta con rellenar el formulario por internet de la e-visa, pagar  y esperar la respuesta en un plazo de cuatro días. Además de un seguro médico obligatorio y válido para Rusia. Lo que no tenemos tan claro es el coste exacto -hemos encontrado informaciones contradictorias, aunque debe rondar los 45€- y la duración de la estancia, que en unos sitios indican ser de 16 días y en otros de 30. ¡Ya miraremos en las instrucciones del sitio oficial, cuando llegue el momento!. Lo que si parece cierto es, que se trata de un documento de entrada única. 


           La distancia entre Ulán Bator y la frontera norte del Tíbet es de unos dos mil kilómetros -a Lhasa son quinientos más-,  atravesando buena parte de Mongolia y el noroeste de China. Ahora mismo no sabemos, que lugares vamos a encontrar de por medio en este último país y donde y como podremos gestionar los permisos para ingresar en esta region autónoma y ocupada. ¡Seguiremos investigando con paciencia y esmero!.



        Lo que os podemos contar es, que se necesita el llamado "permiso de viaje al Tíbet (TTP)" , gestionado por una agencia de turismo autóctona, después de contratar un tour organizado por la zona. No se puede viajar de manera independiente, necesitando conductor, guia y vehículo.


        El itinerario debe estar cerrado, resultando muy recomendable iniciar todos los trámites con un mes de antelación. Para zonas remotas se requieren más permisos militares.

          A Lhasa se puede llegar en tren o en avión y para salir por Nepal, suponemos, habrá, que fijar está condición en el itinerario.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte II)


          Todo comenzará con la emisión de un nuevo pasaporte, que será el octavo de nuestras vidas. No tendríamos margen con el actual, porque aunque todavía quedarían cuatro años para su caducidad, apenas nos restan  cuatro o cinco páginas libres de sellos.

 


        Deberemos buscarnos la vida para llegar hasta Estonia en avión, de forma directa o indirecta, según estén las circunstancias y los precios entonces. No prevemos, que la cosa vaya a ser complicada, ni demasiado costosa.

 


        En Tallin, abordaremos los 364 kilómetros, que separan está ciudad de San Petersburgo. En la actualidad y según me chiva la inteligencia artificial, no se puede hacer de forma directa, porque existe un puente fronterizo con Rusia cortado al tráfico (creo, que por obras). Querer ir de un tirón supondría un buen rodeo por otra frontera algo incierta, porque está limitada por razones de seguridad desde 2024.

 


        El plan actual consiste en tomar un autobús hasta el paso fronterizo de Narva, todavía en Estonia. Cruzar el puente andando -es posible -, hasta la localidad rusa de Ivangorod y proseguir en bus hacia San Petersburgo (hay al menos dos empresas, que ofrecen el servicio completo cambiando de vehículo en la frontera).

          Desde San Petersburgo, a Moscú, existen muchas opciones y optaríamos por la más eñconómica, aunque sea lenta.


        Tocaría entonces y después de la visita de la capital del país, llevar a cabo la distancia de 5627 kilómetros, que desde el mismísimo Kremlin, nos dejaría en Ulán Ude, desde donde poder enlazar con Ulán Bator, ya en Mongolia.

          Nada de Transiberiano o tren Rosiya, sino interurbanos de distinta clase y precios, con paradas intermedias en Kazan -destaca por su impresionante mezquita y convivencia entre musulmanes y cristianos -, Ekaterimburgo -frontera entre Europa y Asia con la iglesia de la Sangre Derramada -, Krasnoyarsk -paisajes siberianos y volcánicos - e Irskuk y el magnífico Lago Baikal, que es conocido como el "ojo azul" de Siberia.

 


        Esperamos ampliaros información sobre Mongolia, aunque estamos muy lejos de poder ofrecer un itinerario, cosa evidentemente, que a estas alturas no nos preocupa. En 2010, ya contactamos por correo electrónico con agencias locales, dado que buena parte del país se debe hacer de esta forma por no haber otra y los precios, ya quitaban el hipo y algo más. Como posibles lugares a visitar y además de la exótica Ulán Bator -nos tememos un país con similitudes con la ya conocida Kazajistán -, destacan varios monasterios de mucho calado, el desierto del Gobi en el sur -compartido con el norte de China -, Olggi -al oeste-, paisajes de todo tipo, senderismo -con alojamiento en yurtas-, excursiones a caballo, el despampanante lago alpino Khovsgol y la suerte de poder coincidir con el Naadam con sus torneos de lucha mongola, carreras de caballos y competiciones de tiro con arco (se celebra a mediados de julio).

 


       Tiene pinta, que en este gigante duodécimo viaje largo, Mongolia va a ser el país de recorrido más volátil y uno de los de mayor presupuesto, sobre todo, si no podemos compartir gastos -y experiencias- con otros viajeros .

martes, 17 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte I)

 


         El proyecto de viaje gigante/duodécimo periplo largo para 2027 -aunque con planes más modestos para este año, incluido uno de casi cuarenta días para diciembre-, no es nada nuevo. Ya lo planificamos en 2010, para llevarlo a cabo el ejercicio siguiente, aunque al final y por circunstancias, que no vienen al caso, terminamos haciendo otra cosa, igualmente reconfortante.

          Aquella aventura incluso, fue planificada con mimo y contamos con la colaboración por escrito de algunos viajeros, cosa, que por el momento, ahora no está ocurriendo. Creamos también, un blog específico, enlazado a nuestra por entonces página web "Los viajes de Eva", pero Google y sin previo aviso se encargó de destruir ambas obras, a mediados de 2023. Los relatos allí colgados los conservamos íntegros, pero del blog de preparativos no archivamos nada.

 


        Así, que vuelta a empezar. Lógicamente, este viaje es algo diferente al de entonces. Incluso, menos ambicioso, porque en estos quince años hemos descubierto ampliamente muchos de los destinos allí planeados. Pero, como pretendíamos entonces, comenzará por Rusia, si Putin no se pone más gilipollas de lo que es, en cuyo caso, le daríamos la vuelta y lo iniciaríamos por Canadá y Estados Unidos (esto último también tiene su miga, porque seguiríamos en mandato de Trump, si es que Dios y desafortunadamente, aún no ha tenido a bien llevárselo a su gloria o las próximas elecciones de medio mandato del próximo noviembre lo ha atado de pies y manos) 

 


        Si Google -blogspot- no se opone y paulatinamente, os iremos contando nuestros planes para mediados de 2027, contando con la inestimable ayuda de la inteligencia artificial, que no existía en 2010 y con las opiniones de otros viajeros, que sí recibimos entonces y que llegado el caso, publicaremos. Lo primero, que tocará, será gestionar el visado de Rusia. No sabemos, si in person, por internet o más cómodamente, a través de una agencia. Aún, queda mucho tiempo para llegar a esa engorrosa pantalla, que tantísima pereza nos da.

 


        Tras miles de kilómetros por territorio ruso, llegaríamos a Mongolia, a través de Ulán Ude y posteriormente a China. A día de hoy afortunadamente, no se necesita visa para ingresar en estas dos naciones. Aunque ambas especifican, que de momento, la normativa está solo vigente hasta finales de 2026, por lo que seguiremos expectantes y rezando, para que las cosas en el futuro no se compliquen.

          Luego llegaría la hora de los disuasorios y poco fascinantes trámites de los permisos del Tíbet, que todavía no se muy bien, donde los haríamos, porque no he explorado aun nada de la travesía por el este de China, hasta llegar hasta allí.

 


        Lo que si pretendemos, para Mongolia y Tíbet es consolidar un pequeño grupo de viajeros, porque ambos destinos resultan caros si no se comparten gastos, dado que se deben llevar a cabo muchos itinerarios organizados. En Mongolia por necesidad, al no haber muchas más alternativas. Y en el Tíbet, por obligación administrativa de los ocupantes chinos.

sábado, 7 de febrero de 2026

Nuestra forma de viajar (parte II)


           Tampoco somos de viajes, casi infinitos. Siempre necesitamos volver a casa, aunque nos vayamos otra vez, a los quince días o al mes, como ya ocurrió en el pasado y más de una vez.

          Entre 2008 y 2024 llevamos a cabo once viajes largos. El más duradero  nos llevó seis meses, allá por el 2011 y el más corto rondó los tres. Conocemos países de los cinco continentes, aunque solo dos de Oceanía.

 


        Empezamos nuestros periplos allá por finales de los 80, a través de diversos interrailes. El primero nos costó veintiséis mil pesetas y no nos obligaron a reservar asiento en ningún país europeo, de los que visitamos. Paulatinamente, las condiciones fueron empeorando y los precios subiendo, súbitamente.

          Fueron unos tiempos increíbles, porque coincidieron con la caída del Muro de Berlín y transitamos por la por entonces salvaje Europa del Este, más peligrosa, que África hoy en día. 

 


        En aquellos momentos, viajábamos más lento, que ahora. Hoy, ni de coña, pasaríamos una semana en Paris o Londres, cuatro días en Praga o Budapest o tres en Viena. Dormíamos de camping y bebíamos tanta o más cerveza, que en la actualidad.

          Comenzamos a trabajar  y ya solo disponíamos de vacaciones, como todo el mundo y a Europa, fuimos añadiendo países del norte de África -típicos, como Marruecos y Egipto-, Turquía y resto de Oriente Medio.

          Fue a través de una excedencia de casi un año en 2008, cuando dimos el salto a toda América, Sudeste Asiatico, Extremo Oriente y China.


          Nuestros viajes globales a África fueron en 2010 y 2012, una vez, que los dos nos quedamos en paro y el primero a India -de los seis, que llevamos-, ocurrió en otoño de 2011, iniciándose con el casi final del monzón.

          En 2023 denominamos "interair", como un viaje  por Europa de dos o tres semanas, solo -o casi- volando low cost, con poco -o nulo- transporte terrestre y combinando para dormir hoteles y aeropuertos. Nuestros objetivos básicos eran tres: gastar muy poco en un continente caro, conocer ciudades sueltas y sobre todo, descubrir Noruega sin arruinarnos.


        Una de las controversias en el mundillo viajero es -o era, no estoy seguro, que siga ocurriendo-, la velocidad de los viajes. Los hay, que necesitan un mes para recorrer una baldosa -ironía- y quién transita como alma , que lleva el diablo. No vemos ninguna controversia, en que cada uno se mueva al ritmo, que le da la real gana.

          Del uno al diez, nuestra velocidad rondaría el 6/6,5 en la media de la mayor parte de los trotamundos, porque hemos compartido periplos con mucha gente y no hemos debido adaptarnos, casi nunca.

 

      Aunque iniciamos nuestra andadura predominando las ciudades, no somos urbanos, de montaña o de playa, sino una mezcla de todo ello, predominando el viaje cultural, de tradiciones y el contacto con los nacionales del país en cuestión. No aguantamos mucho tiempo con un mismo plan, por lo que debemos ir mezclando. Vamos, que diez días seguidos en la montaña o playa, ni de coña.

 

      En realidad, lo que mayormente y hoy en día, mueve nuestros pies, es la búsqueda de experiencia tras experiencia, más que conocer monumentos. De hecho, por ejemplo, hemos estado cuatro veces en Agra y todavía no hemos visitado el Taj Mahal, porque no nos apetece pagar lo que cuesta, con lo que podemos vivir dos o tres días en India.

viernes, 6 de febrero de 2026

Nuestra forma de viajar (parte I)

   


       Existen dos cosas, que a la vez, quitan, pero también devuelven el sueño a muchos viajeros: el acumular vueltas al mundo -al menos una en la vida- y el visitar, cuantos más países, como si fueran muescas en la espada o cabezas cortadas en la batalla. 

          Debo decir, que a nosotros no nos llama la atención ninguno de estos dos aspectos.

          Llevamos casi cuatro décadas viajando y nunca hemos completado un círculo al globo, ni necesidad, que tenemos, aunque tal vez y solo por exigencias del guión, lo hagamos el año, que viene. Nunca hemos atravesado el Océano Pacífico en su totalidad. Lo más al norte donde hemos llegado es Tromso, en Noruega. Al sur, la Patagonia chilena y argentina. Al este, la isla sur de Nueva Zelanda y al oeste, la basta California.

 


        En cuanto a lo de coleccionar países, tampoco va mucho con nuestro estilo. Llevaremos en torno a 150, pero no sabría precisar con exactitud, porque hace muchísimo tiempo, que no recapitulemos.

          On the road, hemos encontrado a bastantes entusiastas de este género, que establecen hasta normas, de cuándo y cuándo no te debes anotar un país en tu casillero. Uno de ellos nos decía, que al menos, se debe dormir una noche en esa nación y así, otro extenso articulado. ¿Y que pasa, si estás allí un par de días de fiesta sin abrazar la cama?.

 


        Hay otras muchas razones para desmontar está ilusión tan peregrina -y nunca mejor dicho-, pero la fundamental está relacionada con el tiempo y el número de destinos abarcados. ¿Puede apuntarse, por ejemplo, India igual, alguien, que solo estuvo dos días en Bombay, que nosotros, que hemos pasado un año, a través de seis viajes y más de cien destinos?. Por tanto, ¡para que seguir con semejante estupidez!

          Tampoco estamos obsesionados -como otros-, en conocer todos los países del planeta. Hay lugares, donde por motivos  de seguridad y apetencia, no iremos nunca. Hablo de Afganistán y de unos cuantos de la panza de África occidental.

 


        Evidentemente, nuestra nación favorita y muy por encima del resto, es India y las cuatro siguientes podrían ser Etiopía, Tailandia, Marruecos e Indonesia. Pero, es todo tan subjetivo, que si me preguntáis mañana os podría decir otra cosa.

          Si recomendaría ir a todos los lugares, que conocemos, salvo a uno, en el que nunca debimos recalar: Bangladés. No conocemos estado más aburrido y anodino, que no nos aportó nada y donde además, tuvimos problemas de seguridad.

 


        En fin: que me he quedado con remordimientos por poner solo cinco países y voy a completar hasta diez, pero ya no en orden: México, Vietnam, Sri Lanka, Turquía e Italia (excluyo España, al que pondría a la altura de este último).

          Existen muchos viajeros, que a toda costa, tratan de evitar lo más posible los aviones. Tampoco estamos en ese gremio. Nos encanta el transporte terrestre y marítimo y el contacto con los lugareños, pero existen distancias largas o paisajes sin interés, que conviene sobrevolar.

 


        Tenemos, como norma, no alquilar coches o motos fuera de Europa. Y bicis, tampoco. En este caso, porque mi pareja no sabe montar en ellas. 

          Completamos la docenita con Japón y China.