Tomamos el tercer bus en menos de 24 horas. Somos toxicómanos de la carretera y nos vamos a cascar mil quinientos kilómetros en apenas dos días. A unos les pone el café, a otros el tabaco y a nosotros el ALSA (o subcontratas). ¡Cada uno, con sus cosas!.
En el primer vehículo pudimos cargar los móviles. En el segundo, no. Y en este tercero, solo uno y a través de lento USB. Regresar a Madrid resulta casi directo, porque solo paramos -como a la ida-, en un restaurante de carretera, ya al norte de Albacete. Tenemos contrariedades con los pasajeros de delante y detrás por el aire acondicionado de las salidas superiores. No consentimos, que los frioleros, siempre se traten de imponer con su mal carácter gélido. Llegamos a Madrid, con casi media hora de adelanto.
Más de la mitad de las lineas de Cercanías están suspendidas por obras, parcialmente, en agosto. ¡Un desastre!, al que ya estamos acostumbrados.
Pero la nuestra, a Colmenar Viejo -c4b- funciona perfectamente. Habría sido mejor, que estuviera estropeada y nos habríamos ahorrado fantasmas: que si casi no llegamos a tiempo; que si a lo mejor, el aforo está completo en la plaza de toros y nos quedamos fuera; que si no nos dejarán introducir alcohol; que si que hacer el resto de la noche hasta el tren de vuelta de las nueve de la mañana; que si estamos cansados...
Total, que lo de La La Love You y Colmenar Viejo quedará para otra vez.
Empezamos a valorar, que lo que debimos hacer fue, haber tomado un bus local desde Santa Pola, a Guardamar, hacer esa visita y haber regresado por la noche a la capital. Por suerte, encontramos el cápsula de Usera a 22€ la doble, pero el calor en la calle es infinito y mañana, no sabíamos muy bien, que hacer en Madrid.
Afortunadamente, hay plazas en el bus de las 11:30 de la noche para regresar a casa en este viaje alocado e insospechado, aunque correctamente resuelto, organizativamente, emocionalmente y económicamente.
Si no hay sorpresas, termina este ultimo viaje antes del fin de mi cristalino natural. Esperemos, que el nuevo, imbatible y artificial, me devuelva mi antigua visión y los viejos viajes.







