Villafranca del Bierzo es nuestro principal destino de este ultimo fin de semana de junio. Pero antes y dejándolo para mañana, asistimos al concierto de Café Quijano, en la Explanada de los Pendones Leoneses.
No es una banda, que nos enamore, ni ahora, ni antes, pero despertó nuestra curiosidad el viernes anterior, al verlos, fugazmente, en el Escenario Dial.
El lugar abarrotado, porque está gente sí, que son profetas en su tierra y el concierto muy currado. A nosotros nos gustan más sus temas rockeros, que cuando coquetean con la música latina. No sabemos porqué, a su cantante Manuel, le encanta tanto decir y repetir, que las letras de sus canciones en su mayoría, no son experiencias propias, pero que les hubiera gustado, que lo fueran.¡Ese toque insistente de misterio no viene nada mal!.
La canción de esta banda que más nos gusta es "La taberna del Buda".¿Existió realmente este lugar tan emblemático?. La respuesta es algo compleja. No, físicamente, pero si el pub La Lola -calle Ruiz Salazar 22-, que aún opera hoy en día y que es propiedad del padre de los hermanos Quijano.
Vamos por partes: La Lola no es una chica, como tampoco lo era Mescalina, sino un bar de las características expresadas en La taberna del Buda: un supuesto antro -con perdón- alternativo, donde se reunía toda la gente diferente, inquieta y creativa leonesa de los años 90. ¡No sé, si me he explicado bien!.
¡Que buenos momentos con esta banda, pero ahora toca hacer una carambola. Habíamos pensado pasar la noche en una habitación de hotel por 50 euros, pero han desaparecido vertiginosamente en pocas horas y la siguiente cuesta 80 y no los vamos a pagar.
¿Y cómo dormiremos?. Sencillo. En dos ALSAS gratuitos, camino de Valladolid y vuelta a León.
Es triste y estando, como estamos , forrados, usar estás tácticas de guerrilla, pero no vamos a consentir, ni siendo viejos, que nos toreen los de los alojamientos.
Y ahora sí, ¡a Villafranca, que hay ganas!







