El viaje a Valladolid se reanuda y ya no acumulamos más retrasos, a pesar de transitar en semejante cacharro de época. Cae la noche y la temperatura asciende, vertiginosamente, a medida, que entramos , "como una lanza" en la meseta castellana.
L@s chic@s , no dedican un solo minuto a hablar sobre política, los incendios o la crisis de Ceuta, lo cual, necesariamente no significa, que no les importen.
Al margen de los socorridos y omnipresentes estudios, sobresalen los siguientes temas de conversación, siempre dominados por un elemento común: la constante consulta a Instagram, para ver cuantos contactos tienen en común y otras cosas varias y absurdas,-a veces-, que hacen a esa generación vulnerable, por su ultradependencia de la comparación con el prójimo, que facilitan las nuevas tecnologías. Solo vale tener más seguidores, que los demás, aunque algunos se defienden diciendo, que siguen a muchas más personas, que seguidores tienen.
- Sobre el trabajo: no tienen ningún problema en currar y ponen pocas pegas. Nico -además de tener aprobada media oposición de agente de aduanas-, es habitual en el montaje y desmontaje de los conciertos de fiestas de la Plaza Mayor de Valladolid, trabajando hasta 16 horas seguidas. También ha formado parte de los eventos lúdicos y periódicos de Valla Noche.
Ana y para septiembre ya se ha enrolado en la barra de una caseta de la Feria de Día de las próximas fiestas de la Virgen de San Lorenzo.
- Sobre drogas: interés cero, resumiendo con la frase de Ana "los porros están muy sobrevalorados".
- Sobre alcohol: la debilidad de todos, especialmente para relacionarse o tener sexo.
La anécdota de Lorenzo es sustanciosa y estremecedora. Un día juntó todas las sobras de los cubatas de la gente, las mezcló y se las metió para adentro.
Y, aún peor, en esta larga y accidentada historia: se tomó ocho cubatas seguidos y después medio litro de vino de tetrabrick, que encontró por la calle. Acabo tumbado en un bordillo y con coma etílico.
Al rato, le encontraron los amigos , algo menos borrachos, que él. Le golpearon para que se despertase y le hicieron recitar sin fin la alineación del Atlético de Madrid.
Tomaron un taxi para ir a buscar su coche y mamados todos, condujeron hasta el hospital de Laredo, donde Lorenzo quedó ingresado por unas tres horas.
Cuando le dieron el alta y aún sin haber mejorado de su etilismo, volvieron a por él en el vehículo. Por su estado, pretendían regresar por las carreteras comarcales, pero al ver un control de la Guardia Civil, viraron hacia la más peligrosa autovía. ¡Y luego, que pasan cosas!.
- Sobre sexo: mucha naturalidad. Ana asegura haber tenido unas quince relaciones distintas y afirma acordarse del nombre y la fecha de nacimiento de todos.
Lorenzo cinco o seis, pero de la mitad no se acuerda, por motivos obvios.
- Sobre amistad, traiciones, envidias...¡El mundo no cambiará nunca, aunque se sucedan mil generaciones!