Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

miércoles, 5 de agosto de 2026

L@s chic@s del tren (parte II)

           El viaje a Valladolid se reanuda y ya no acumulamos más retrasos, a pesar de transitar en semejante cacharro de época. Cae la noche y la temperatura asciende, vertiginosamente, a medida, que entramos , "como una lanza" en la meseta castellana.

          L@s chic@s , no dedican un solo minuto a hablar sobre política, los incendios o la crisis de Ceuta, lo cual, necesariamente no significa, que no les importen.

          Al margen de los socorridos y omnipresentes estudios, sobresalen los siguientes temas de conversación, siempre dominados por un elemento común: la constante consulta a Instagram, para ver cuantos contactos tienen en común y otras cosas varias y absurdas,-a veces-, que hacen a esa generación vulnerable, por su ultradependencia de la comparación con el prójimo, que facilitan las nuevas tecnologías. Solo vale tener más seguidores, que los demás, aunque algunos se defienden diciendo, que siguen a muchas más personas, que seguidores tienen.

          - Sobre el trabajo: no tienen ningún problema en currar y ponen pocas pegas. Nico -además de tener aprobada media oposición de agente de aduanas-, es habitual en el montaje y desmontaje de los conciertos de fiestas de la Plaza Mayor de Valladolid, trabajando hasta 16 horas seguidas. También ha formado parte de los eventos lúdicos y periódicos de Valla Noche.

          Ana y para septiembre ya se ha enrolado en la barra de una caseta de la Feria de Día de las próximas fiestas de la Virgen de San Lorenzo.

          - Sobre drogas: interés cero, resumiendo con la frase de Ana "los porros están muy sobrevalorados".

          - Sobre alcohol: la debilidad de todos, especialmente para relacionarse o tener sexo.

          La anécdota de Lorenzo es sustanciosa y estremecedora. Un día juntó todas las sobras de los cubatas de la gente, las mezcló y se las metió para adentro. 

          Y, aún peor, en esta larga y accidentada historia: se tomó ocho cubatas seguidos y después medio litro de vino de tetrabrick, que encontró por la calle. Acabo tumbado en un bordillo y con coma etílico.

          Al rato, le encontraron los amigos , algo menos borrachos, que él. Le golpearon para que se despertase y le hicieron recitar sin fin la alineación del Atlético de Madrid.

          Tomaron un taxi para ir a buscar su coche y mamados todos, condujeron hasta el hospital de Laredo, donde Lorenzo quedó ingresado por unas tres horas.

          Cuando le dieron el alta y aún sin haber mejorado de su etilismo, volvieron a por él en el vehículo. Por su estado, pretendían regresar por las carreteras comarcales, pero al ver un control de la Guardia Civil, viraron hacia la más peligrosa autovía. ¡Y luego, que pasan cosas!.

          - Sobre sexo: mucha naturalidad. Ana asegura haber tenido unas quince relaciones distintas y afirma acordarse del nombre y la fecha de nacimiento de todos. 

          Lorenzo cinco o seis, pero de la mitad no se acuerda, por motivos obvios.

          - Sobre amistad, traiciones, envidias...¡El mundo no cambiará nunca, aunque se sucedan mil generaciones!

L@s chic@s del tren (parte I)

           Toca volver de Santander y subimos al abarrotado tren playero, que parte puntual. Se trata de un regional más viejo y cochambroso, que los que tomábamos en 1986, cuando empezamos a estudiar la carrera en Madrid, residiendo hasta entonces en Valladolid. La maquina suena a rayos, culebras y demonios juntos, aunque vamos avanzando.

          Pronto, se confirman nuestras sospechas. El tren fue puesto en marcha en 1981 -45 años, teniendo yo 13- y hasta hace poco, cubría servicios de Cercanías. Ahora, nos lo han puesto para los viajeros del -como mínimo- destierro.

          Nico ha hecho un doble grado en Transportes y Comercio y se conoce a las mil maravillas las interioridades de Renfe y sus trenes y por eso nos ha sacado de dudas.

          Como sus otros cinco compañeros de viaje dominguero y playero,  ronda los 25. Lorenzo ha estudiado para agente forestal y es el más borracho de todos de largo. Ana estudia arquitectura, aunque no le va del todo bien y se la ve muy quemada y resentida por las supuestas injusticias universitarias y por la poca empatía del profesorado. Creo yo, que lo acabará dejando, aunque ella aun no lo sepa.

          Los tres coinciden, en que los frecuentes trabajos en grupo en sus estudios, más que beneficiarlos, ha lastrado su individualidad y proyección personal.

          Los otros tres componentes del grupo son Andrea, que habla mucho, pero opina poco, otra chica muy resabiada y pedante de nombre desconocido y un jovencito fantasma, que no se implica en ninguna conversación.

          Comienzan jugando al parchís y a las cartas, para los que dicen , que los jóvenes nunca sueltan el móvil. Luego llega el momento bocadillos y cervezas y el grupo se parte en dos, ganando protagonismo Nico, Lorenzo y Ana.

          La cosa tiene mala pinta. Algo antes de llegar a Reinosa, el tren se detiene por más de veinte minutos. No surgen, sin embargo nervios, porque Nico explica, que estamos en un tramo de vía única y que debemos dejar pasar a un Cercanías y un ALVIA. No hay cobertura aquí y eso nos pone a todos igual de intranquilos, independientemente de la edad.

martes, 4 de agosto de 2026

La ciudad de los túneles

           Aunque vayas mil veces a una ciudad -o lugar - acabas descubriendo casi siempre, caminos y sitios nuevos. Así es, porque incluso nos ocurre en el área geográfica de nuestro entorno de residencia.

          Y por eso, hoy hemos descubierto un trayecto nuevo para ir hasta el camping del Faro y de Mataleñas, mucho más corto, aunque algo anodino y sin tener casi siempre, el mar a la vista.

          El secreto reside en hacer un movimiento por calles interiores  y atravesar un recto -aunque algo incómodo - túnel de 700 metros, con estrecha acera a un lado y carril bici en el otro.

          Saliendo ya al Sardinero -donde disfrutamos de las atracciones y últimos ecos de la Feria de Santiago -, ya se toman los caminos de siempre (carretera ascendente o agradable paseo, junto al mar).

          Seis minutos exactos nos lleva montar nuestra ligera tienda de campaña, en una parcela llana, de hierba alta y bien verde (a diferencia de de los abandonados parques de la ciudad y de España en general).

          Tras el baño y el anochecer lento en la emblemática playa de Mataleñas, toca ponerse el jersey y pasar una noche de sábado arrebujados en el saco, mientras los trasnochadores y/o borrachos, van llegando a cuentagotas, porque a pesar de ser dos de agosto, falta mucho para el overbooking. En nuestra zona nadie folla, así, que ni molestias, ni envidias.

          Ayer estuvo todo el día nublado -que bien- y hasta pinteó a ratos. Hoy domingo, sin embargo, cae un sol de justicia. A nosotros nos sienta fatal, pero no se lo vamos a contar a los centenares de gentes, que abarrotan las dos playas del Sardinero y que en su mayoría, han llegado de provincias de Castilla. En el cercano Lupa y sorprendentemente, la Mahou de litro a 1,29€ y helada. ¡Para que queremos más!. Todo abierto hasta las tres, incluido el nuevo ALDI.

          El túnel de ayer, nos posibilita conocer otro cercano, en este caso de uso peatonal, ciudadano y turístico: el del mítico tren del Pombo, de unos trescientos metros.

          Toca pasar la tarde y regresar en el vetusto -que ni morlo, ni mola- regional de las 20:20.

          La abrupta costa de Santander hace de la ciudad, un severo entramado de túneles y menormente , de ascensores.

Nos encanta la Costa Quebrada

           31 de julio y a Santander, donde hemos estado mil veces en todas las etapas de nuestra vida, pero donde no recalábamos desde hace unos tres años. Iremos en el ALSA y retornaremos en un regional -el famoso y legendario tren playero-, gracias a que a nuestro abono único, aún le queda la mitad.

          Abandonamos, abruptamente y hacia el norte, la enésima ola de calor. En la capital de Cantabria, catorce grados menos y con delicioso gusto, hasta tirando de jersey. La sorpresa ha sido, que hemos llegado a destino una hora antes de lo previsto, porque el vehículo no ha parado en ninguna parte (incluido Torrelavega).

          Pero aún así, no llegamos a tiempo de esquivar el horario de cierre de la recepción del Camping del Faro y Mataleñas, por lo que nos toca dormir en sendos buses de ida y vuelta a Bilbao y en la Intermodal de esta última ciudad, donde los seguratas gilipollas campan a sus anchas.

       En realidad, nos hubiera gustado arribar aquí el fin de semana pasado, para exprimir  el fin de las Fiestas de Santiago, pero el transporte público estaba colapsado.

          Pretendemos pasar el sabado disfrutando de las bellísimas playas de la cercana Liencres -autobus urbano S8- y lo vamos a conseguir. Pero, no así, alojarnos en el Camping Playa de Arnia, porque está lleno, hasta para tiendas minúsculas y tipos delgados como nosotros . No nos había pasado algo así en la vida, pero cuánto más viejos, más primeras veces vamos teniendo: una atractiva paradoja de muchos filos.

          La Costa Quebrada tiene innumerables y estupendísimas playas, pero en un día y andando no se pueden hacer más de cuatro o cinco sin estresarte. La de Arnía, Portio, Cerrias y Somocuevas, además de las más grandes de Canallave y Valdearenas.

          La zona carece casi por completo de infraestructuras turísticas y está descuidada, debiendo compartir espacio entre caminantes y conductores. Según nos informaron en Turismo, existe una Senda Costera, de mejores vistas y que acorta el trazado, pero se halla tan escasamente mantenida, que resulta enigmática y peligrosa.

          Sin alojamiento aquí toca recular y volver a buscarnos la vida en Santander.