Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

lunes, 24 de agosto de 2026

De Béjar a Santa Pola, pasando por Colmenar Viejo (parte III)

           Tomamos el tercer bus en menos de 24 horas. Somos toxicómanos de la carretera y nos vamos a cascar mil quinientos kilómetros en apenas dos días. A unos les pone el café, a otros el tabaco y a nosotros el ALSA (o subcontratas). ¡Cada uno, con sus cosas!.

          En el primer vehículo pudimos cargar los móviles. En el segundo, no. Y en este tercero, solo uno y a través de lento USB. Regresar a Madrid resulta casi directo, porque solo paramos -como a la ida-, en un restaurante de carretera, ya al norte de Albacete. Tenemos contrariedades con los pasajeros de delante y detrás por el aire acondicionado de las salidas superiores. No consentimos, que los frioleros, siempre se traten de imponer con su mal carácter gélido. Llegamos a Madrid, con casi media hora de adelanto.

          Más de la mitad de las lineas de Cercanías están suspendidas por obras, parcialmente, en agosto. ¡Un desastre!, al que ya estamos acostumbrados.

          Pero la nuestra, a Colmenar Viejo -c4b- funciona perfectamente. Habría sido mejor, que estuviera estropeada y nos habríamos ahorrado fantasmas: que si casi no llegamos a tiempo; que si a lo mejor, el aforo está completo en la plaza de toros y nos quedamos fuera; que si no nos dejarán introducir alcohol; que si que hacer el resto de la noche hasta el tren de vuelta de las nueve de la mañana; que si estamos cansados...

          Total, que lo de La La Love You y Colmenar Viejo quedará para otra vez.

          Empezamos a valorar, que lo que debimos hacer fue, haber tomado un bus local desde Santa Pola, a Guardamar, hacer esa visita y haber regresado por la noche a la capital. Por suerte, encontramos el cápsula de Usera a 22€ la doble, pero el calor en la calle es infinito y mañana, no sabíamos muy bien, que hacer en Madrid.

          Afortunadamente, hay plazas en el bus de las 11:30 de la noche para regresar a casa en este viaje alocado e insospechado, aunque correctamente resuelto, organizativamente, emocionalmente y económicamente.

          Si no hay sorpresas, termina este ultimo viaje antes del fin de mi cristalino natural. Esperemos, que el nuevo, imbatible y artificial, me devuelva mi antigua visión y los viejos viajes.

De Béjar a Santa Pola, pasando por Colmenar Viejo (parte II)

           Y llegó el viernes y por la mañana, ni siquiera pensamos en el asunto. Nos vamos a la estación -que sigue en obras- y tomamos el ALSA a Madrid. Mi pareja, agotada por el trabajo, se duerme y yo empiezo a enredar con la aplicación de la compañía. No resulta fácil, porque la mayoría de los buses a la costa -y a casi todas partes- van completos.

          De repente, se abre la opción de Santa Pola, donde nunca hemos estado. Según la IA, resulta un destino interesante y no lo pienso más. Viajaremos está noche y regresaremos mañana a mediodía, teniendo ocho horas para la visita y pudiendo volver al concierto de La La Love You. ¡Una locura!.

          Cuando se despierta, mi pareja se lleva una soberana sorpresa, pero le gusta el plan.

          Pasamos la tarde merodeando por Madrid y a las 23:59 subimos a un abarrotado bus. El conductor es el tipo más peculiar y extraño, que nos haya transportado en años. Nos comunica una sarta de lindezas, entre las que destacan dos: no podemos comer a bordo, porque si nos atragantamos , no da tiempo , a qué llegue la ambulancia. Y que pondrá la radio bajita, porque si la quita del todo, se duerme y nos mata a todos.

          Si analizamos lo primero,casi nunca podríamos comer en ningún sitio y menos solos. Hay personas, que han muerto atragantadas en restaurantes llenos de gente y céntricos, cerca de hospitales. Pero la razón oculta es, que no le apetece limpiar el vehículo, subcontratado por ALSA.

          Llegamos al destino a las 05:25, con 26 grados de temperatura y un 90% de humedad, mientras un joven vomita con energía, todo lo que se ha metido para el cuerpo a lo largo de la noche.

          El cielo aún está oscuro y recorremos el puerto y el paseo marítimo hacia la izquierda, para ver amanecer sobre la arena de la playa con un precioso horizonte de nubes negrísimas.

          Para este lado están los arenales más bonitos: playas de Santa Pola, Santiago Bernabéu -algo más cutre- y Varadero, hasta donde nos cuesta llegar una hora.

          Hacia la derecha la avenida resulta más irregular, porque hay muchas casas viejas metidas en la arena. Recorremos las playas de Gran Playa, Lisa, Tamarit y Gola, para acabar en el precioso y agreste parque natural de las salinas.

          Volviendo a la estación, visitamos el bonito castillo. ¡el calor y la humedad nos están matando!

          Son las dos de la tarde y toca volver.

domingo, 23 de agosto de 2026

De Gredos a Santa Pola, pasando por Colmenar Viejo (parte I)

           Nos enfrentamos a uno de los fines de semana más extraño, incierto, convulso y a la vez, trepidante y delirante. Y no, por factores de incertidumbre externa, sino por mis constantes e imprevisibles cambios de planes.

          Desde hace un mes, teníamos comprados a coste cero con BUSCYL, billetes para Béjar para este finde. Pretendíamos llevar a cabo varias rutas senderistas allí y en la cercana Candelario, desde el viernes al domingo y dormir de camping.

          Pero hace una semana y enredando por ahí, descubrimos, que se celebraban las fiestas del municipio de Colmenar Viejo, en la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, sin paella popular, pero con los atractivos conciertos de Maldita Nerea, el viernes y La La Love You, el sábado, en la plaza de toros de la localidad de unos ochenta mil habitantes.

          Pensamos, que a Béjar podríamos volver en septiembre y en aprovechar esta oportunidad musical. Así, que adquirimos un nuevo abono único y nos preparamos para esta realidad.

          Dos días antes de partir, una llamada del hospital me anunciaba la nueva fecha para mi operación de cataratas, el próximo miércoles 26 de agosto, a las ocho de la mañana, sin ingreso previo, pero como ya era sabido, con anestesia general, debido a mis circunstancias médicas personales.

          Iba a ser mi último fin de semana con mi viejo y deteriorado cristalino.

          Tenía que darle una vuelta a las cosas, porque total, a ambos grupos del indie patrio, ya los habíamos visto hace años en la plaza Mayor de Valladolid. A La La Love You, con la tromba más bestial de agua, que hayamos contemplado nunca en Pucela.

          O tal vez, deberíamos buscar un plan mixto, para que mi lente natural viera por última vez el mar, en algún punto de la Costa Mediterránea y asistir a uno de los dos recitales.

          Aunque el jueves por la noche, aún nos fuimos a la cama dando prioridad a los conciertos.

Fotos de Santa Pola