Destino desconocido
domingo, 2 de agosto de 2026
miércoles, 29 de julio de 2026
Se acabó el Mundial, nuestros viajes siguen
Poco a poco, se van apagando los resonantes ecos del Mundial, pero el legado queda: España es de largo, con tres Eurocopas y dos Campeonatos del Mundo, el mejor equipo del siglo XXI y con humildad y buen rollo..
Los que no terminan, son nuestros viajes veraniegos, al amparo del abono único y del BUSCYL y así, seguiremos hasta finales de septiembre, si la inminente operación de cataratas no lo impide.
Este fin de semana pasado, tocó volver a la capital y al hotel cápsula de nuestra gloria futbolística. ¡Y encima, el calor nos dió un respiro, lo que fue muy de agradecer!.
Queríamos, contemplar la exposición de "Arte urbano. De los orígenes a Bansky" en la Fundación Canal, pero al final, nos pasamos el día comiendo y bebiendo. ¡Que se le va a hacer!.
Sí cumplimos el otro objetivo, consistente en acudir a las Fiestas de Villaverde Bajo y al soberbio concierto de Coti (ya lo habíamos visto un par de veces, anteriormente).
Y el domingo y casi al lado, una paella popular, que es peor o mejor, pero en Madrid, siempre son gratis, de lo que deberían aprender en Valladolid, donde te cobran con excusas de todo tipo. ¡Tacatá!.
El próximo finde toca Santander de camping y un punto de playa.
Al siguiente, las atractivas fiestas de Gijón -nos encanta Asturias y su gente- y la asistencia al concierto de Echo & The Bunnymen, a los que perdimos la pista a finales de los 80 y pensábamos -mal hecho- que estaban retirados o tal vez, muertos.
Para el del 14 y el 15, retornaremos a las Fiestas de la Virgen de la Paloma de Madrid, a las que no vamos desde hace unos tres años.
Y el fin de semana posterior, volveremos a la Sierra de Béjar, donde tenemos muchos planes pendientes.
Por cierto y como somos, como los del Cuéntame, que siempre estamos donde toca, fuimos espectadores privilegiados de los incendios de Ávila y Madrid. Entre El Escorial y Villalba, el cielo estaba oscuro, humeante, el sol convertido en una intensa minúscula bola roja y el olor a chamusquina era más palpable y persistente, que cuando te acercas a las míticas hogueras de Varanasi.
En Villaverde Bajo y con menos intensidad, asistimos a la luna de sangre, que no malogró el concierto de Coti.
martes, 28 de julio de 2026
¡La Final!
Dijo el gran sabio Luis Aragonés: "Las finales no se juegan, sino que se ganan" y nosotros estamos muy de acuerdo. La verdad, que para perder el último día, mejor caer en las previas y a otra cosa. Que lo otro acumula mucho sufrimiento sin premio alguno.
En ese caso, partíamos con clara ventaja . El Madrid no pierde una final importante desde 1983 -tenia yo quince años y fue en la Recopa con el Aberdeen escocés - y España, desde la Euro de Francia de un año después y del fallo de Arconada, que había sido el mejor del torneo.
Mi esposa se roncó el partido entero y la prórroga y ese sufrimiento, que se ahorró, porque la noche anterior habíamos dormido muy poco.
Y yo, cobarde de mierda, acurrucado en la cápsula de Usera, subiendo al blog vídeos de los días anteriores del viaje y tomando Amareto, como si no hubiera un mañana.
Casi al descanso, me atreví, a mirar el resultado, esperando ansioso los gritos de la calle, que no llegaban de ninguna de las maneras. Al menos, las estadísticas españolas eran muy buenas.
La segunda parte y la prórroga fueron más angustiosas, porque no era capaz de dejar de mirar el móvil más de un minuto hasta, que estalló el estruendo. Y entonces, me acordé del gol de Iniesta de 2010, cuando en Marruecos conseguí ver el partido entero, pero también, huí del gentío y de las pantallas en la prórroga. Dormi tan feliz, como aquel día, aunque con más calor.
Y llegó el glorioso lunes, cuando en una promoción de Hellmann's, en Callao, me grabaron en mi camiseta la segunda estrella.
Y poco después, recibí en mi móvil un mensaje con la reactivación de mi operación de cataratas.
Y llegó la tarde y nos fuimos a disfrutar a Cibeles, como enanos y como todo hijo de vecino.
Y Martín, apesadumbrado, no reaccionó hasta el viernes, aunque de forma muy correcta. Para entonces, yo ya había leído en la inteligencia artificial, que el duelo futbolístico, dura entre cinco y siete días.
Pero, pibe, no preocupás. Si vos tenés, más estrellas, que nadie y ahora que habés conseguido la doble nacionalidad. Veamos: tres de Argentina -dando por bueno el partido con Perú del 78, que me cuesta-: dos Mundiales españoles y no nos olvidemos del de las chicas hispanas, que vale lo mismo. ¡En total, seis!. Más, que el propio Brasil.