Cuando hace un par de semanas fuimos a nuestro ayuntamiento, para recoger las gafas gratuitas del eclipse, me vino a la mente el día de Reyes de 1984, cuando tenía 16 años.
Aquellas Navidades -aparte del anuncio de Freixenet-, habían sido las de las gafas anaglifas. Eran de cartón y con lentes de celofán azules y rojas. Por 125 pesetas te daban tres unidades y se vendieron más de millón y medio.
Y es, que TVE, había anunciado a bombo y platillo para el día 6 de enero, la emisión de la primera película en tres dimensiones. Concretamente, "Fort Ti", del género del oeste.
Aquello fue un auténtico fiasco. Los menos damnificados -mi caso- no vimos nada anormal, visualmente, salvo,que el film de 1953 era una mierda. Hubo gente, que sufrió mareos, vómitos, malestar general y borrosidad.
Las gafas del eclipse me recordaron a este momento, porque parecían tan endebles y vulnerables, como aquellas, a pesar de que su código alfanumérico estaba perfectamente homologado.
En realidad y a toro pasado, las gafas del eclipse sirven para bien poco, porque los momentos impactantes del mismo , se ven sin ellas.
Y..., llegó el día, como vais a comprobar, en nuestro siguiente post.