Al margen de fines de semana sueltos, con el de Gijón y alrededores hemos completado nuestro cuarto viaje importante del año. Y previsiblemente, aún quedarían al menos otros tantos, incluido uno de casi cuarenta días para diciembre y enero venideros. Como los tres anteriores, ha estado marcado por la intensa y persistente lluvia y eso supone un desagradable agobio. De seguir así, nos tememos, que nos terminarán saliendo champiñones por todo el cuerpo.
A lo largo de los últimos nueve meses hemos llevado a cabo tres viajes a Asturias y no nos cansamos de este destino, sin faltarnos cosas por hacer, aunque algunas puedan ser repetidas, después de varios años.
Aprovechamos el final de nuestro bono único de abril, para que el periplo nos saliera gratis, después de haber rentabilizado el pase en un 600% de su valor de 60€.¡ Siempre vamos arrasando!.
Partimos para Gijón en un vehículo casi nuevo de ALSA. Han cambiado las pantallas multifunción por otras dedicadas exclusivamente a juegos, con más de mil.
Llegamos ya bien pasada la medianoche y descubrimos que el cercano Camping del Rinconín está todavía cerrado hasta el verano. Era una de nuestras opciones de alojamiento, que quedaba descartada.
Aún teníamos otras dos posibilidades, siempre tirando de tienda de campaña, porque el precio de los hoteles no bajaba de los 80€.
El Camping de Deva está a unos cinco kilómetros -vale el irregular bus 26- y es bastante familiar y no caro. Pero terminamos optando por volver al de Candás -donde ya estuvimos en agosto pasado-, en el concejo de Carreño, por razones más logisticas que de preferencia. Eso sí: la primera noche la pasamos tirados encima de un banco, por no haber transporte a esas horas.
Nos encanta Candás, por su empinado casco histórico, sus museos -el de la conserva y el de Antón -, sus alrededores marineros y la deteriorada y cercana Perlora, que también da nombre al camping (20€ la noche, trato amable y buenas instalaciones).
En Candás, también se come bien, a precios razonables: muy recomendables la ensaladilla de pulpo -sustituye al bonito - y el cachopo de merluza, relleno de jamón y queso o mejor, de gambas, otros mariscos o salmón ahumado.
En esta ocasión, volvimos a llevar a cabo la Vía Verde del Tranqueru, que el verano pasado estaba cerrada. El paisaje costero es impresionante y atraviesas tres túneles y un puente, antes de llegar a la fantástica playa de Xivares.
Aprovechamos también, para acercarnos al Mirador de la Providencia de Gijón y su cercana ermita con su virgen negra. Geniales vistas sobre la costa y el paseo del Cervigón, desde lo alto de un barco, varado en el prado. No habíamos estado antes allí.
El viernes no llovió, pero el sábado y el domingo padecimos el diluvio universal. Más de cuatro horas de tremenda lluvia, cada día.






