Algun@s -nosotros también- os habréis preguntado en cierta ocasión: ¿ Para que sirven las embajadas españolas en el extranjero?
Desde luego, ya os anticipamos , que para asistir a los viajeros patrios, no. Evidentemente -y no siempre-, salvo que el caso se convierta en muy mediático.
Y os vamos a poner solo tres ejemplos para no aburrir. Aunque seguro, muchos de vosotros tendréis los vuestros propios.
En mayo de 2008 y en nuestro primer viaje largo por Hispanoamerica, escribimos en repetidas ocasiones a la embajada española en Cuba, para obtener ciertas recomendaciones y respuestas. Hasta el día de hoy no hemos obtenido respuesta y desde luego -es ironía- ya no la esperamos.
En 2012, durante nuestro quinto periplo dilatado, nos acercamos a preguntar en el Consulado de Nouadhibu, en Mauritania. Nos quedaban pocas hojas libres en el pasaporte y queríamos saber como obtener uno nuevo. Y allí, nos dijeron, que no podían ayudarnos. Pero se cuidaron muy bien de hacer fotocopias de nuestros documentos para simular,que habían hecho algo.
En ese mismo viaje y ya en Mali, intentamos hablar con la Embajada de Bamako, después de haberse producido un golpe de estado en el país. Como diría el otro: ¡"Ni puto caso"!.
En esas andaban también el gobierno español y el presidente canario, cuando hace días se conoció lo del MV Hondius. El primero y acertadamente rectificó, mientras Clavijo siguió beligerante hasta el final, poniendo todo tipo de palitos en las ruedas. Dicen, que si por interés electoral, al tener sus autonómicas ya cerca. Pero la realidad es, que este señor es una insensible, despiadada, inhumana y cruel persona.
¿Que habría dicho, si hubiera habido canarios en el barco? Y voy más lejos: ¿Que habría propuesto, si uno o varios de sus familiares hubieran estado a bordo?.
Consiguió fondear el trasatlántico, en vez de atracarlo, bajo la excusa, de que los ratones llegarían a tierra por las maromas de la embarcación. Sin lugar a dudas, Clavijo debió confundir un crucero moderno -y sin ratones, por cierto -, equipado con la última tecnología, con el barco pirata de Playmobil.
La última noche y a la a desesperada hizo una sencilla búsqueda en la inteligencia artificial, en la que demostraba, que las ratas son hábiles nadadoras. No cayó en la cuenta de que no se trata de estas, sino de ratones colilargos, que no tienen -ni quieren- contar con esa habilidad. Le deberemos la hipotética invención a Clavijo de por vida del sector tecnológico de la tontería artificial.
Al dirigente canario solo le ha faltado ponerse en la piel del malo de "El cabo del miedo" -Scorsese, 1991 y con Robert de Niro- y gritar a los cuatro vientos: "¿Estás ahí?. Sal, ratita, que quiero verte la colita".










