¿Volver a casa deprimidos tras la denegación de embarque?. Absolutamente no, porque no va en nuestra genética.
Vamos por partes. Evidentemente toca dormir en el exterior de la T1, sobre un banco. Debemos descansar antes de tomar decisiones precipitadas. Afortunadamente, hemos llegado a la final del mundial sin sufrimiento, porque hubiera sido insoportable duplicar nuestra rabia actual.
Nuestro compromiso inicial era volar a Faro, pero nos vamos a quedar sin pasteles de bacalao, de nata y de recorrer el Algarve Oriental, para volver a España por Ayamonte y visitar diversos pueblos de la Sierra de Huelva y Niebla.
Nuestro único compromiso es un billete de AVE, de Sevilla, a Madrid, para el sábado.
Evidentemente, nos vamos a ceñir a esa provincia y si acaso, a la de Huelva.
Menos mal, que es día de diario y los billetes de la Alta Velocidad a la ciudad hispalense rondan los 15€. No lo dudamos, aunque haya, que pasar el día en Madrid, hasta la noche. Nos anima haber encontrado un hotel cápsula por 25€ en pleno centro de Sevilla.
No tenemos ni idea de dónde ir, pero la inteligencia artificial nos asesora. En Media Distancia -tenemos abono unico-, Osuna, Marchena y Niebla. En ALSA, Écija y Carmona, aunque para este destino solo hay un servicio al día por lo que queda descartado.
Como nos va a sobrar un día respecto a lo organizado, el domingo iremos de Madrid a Toledo, donde no recalamos desde hace casi cuatro décadas.
¡Nos jugaremos la final en la ciudad del Tajo!. Y nos da mala espina, porque es la primera vez, que en tres Eurocopas y dos Mundiales, no estamos fuera de España. Aún tendremos tiempo de ir a Cibeles, si llega el caso, en la tarde del lunes. Estamos deseando -como muchos compatriotas- que hoy pierda Argentina, tanto, como el día de Egipto y de Suiza.
Reclamaremos a Ryanair con tanta calma como nula esperanza.











