Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

viernes, 25 de septiembre de 2026

jueves, 24 de septiembre de 2026

"Si no os ponéis el cinturón, espero, que os partais los dientes".(Parte II)

           La policía, normalmente, no te suele amenazar, con que te rompas los dientes -al menos, de momento -, pero si suelen ser unos abusones profesionales.

          Para controlar a cuatro jubilados cascados pidiendo sanidad o subida de las pensiones, no dudan en mandar seis furgonas totalmente equipadas (básicamente por hijos de puta).

          Pero en parejita -poli malo y poli peor, aunque alguna vez , se escape alguno pasivo, que no bueno-, se vienen completamente arriba. Y de noche, aún campan más a sus anchas (y largas).

          Tres son sus objetivos principales y lo celebran sin disimulo: gentes relativamente dependientes, cerveceros de los parques -les pirran más, si son jóvenes e indefensos- e inmigrantes -especialmente africanos-, aunque no estén haciendo nada y también les ponen las viejas de 87 años.

          Cabrían un millar de ejemplos, pero ilustramos con tres situaciones de los últimos días, para no aburrir.

          -. Cruzamos un paso de cebra en Betanzos, tan solo cincuenta centímetros por delante de las franjas blancas. Un policía uniformado nos grita, nos insulta y nos amenaza con ponernos 200€ de multa por atravesar mal la vía pública. ¿Adónde vamos a llegar?.

          -. Playa de Benidorm, de madrugada: dos jóvenes y una cerveza de medio litro. Interrogatorio severo, para ver, a quien le cuelgan el muerto. Y nosotros, con otra de la mano abierta, como Julia Roberts, a la fuga.

          -. Horas después y junto a la estación de autobuses, estamos desayunando antes de volver a Madrid. Enfrente, dos marroquíes, conversando y pasando la mañana, distraídamente. De repente, aparca un coche de policía y dos maderos salen corriendo hacia ellos, tal como actúa una fiera en la selva detrás de su presa. Desconocemos, como acabó la historia, pero como mínimo, en humillación severa y amenazas.

          ¡Cuanta razón tienen Platero y tú en su legendaria canción de las putas y el madero!

miércoles, 23 de septiembre de 2026

"Si no se ponen el cinturón, espero, que se partan los dientes".(Parte I)

           Durante el último mes hemos transitado por más de seis mil kilómetros de la geografía española, fundamentalmente en autobús, aunque también en tren. Nos ha dado por el producto nacional -volveremos a Asia más pronto, que tarde - y eso, que en este país ya solo se puede dormir en las playas o sobre un banco, si no queréis caer irremediablemente en la quiebra financiera.

          Como sobre playas y noches al raso, ya he escrito mucho, últimamente, quiero centrarme en los buses nocturnos del ALSA y en la hijoputez de la policía. Por cierto: en un pasaje subterráneo de Valladolid lo pintorrojearon entero y lo único, que han borrado es, una referencia a ellos. ¡Viva el estado de derecho!

          Yo no sé si es la crisis, la interminable inflación, el insoportable verano, las redes asociales..., pero últimamente, vivimos situaciones desconocidas antes.

          En menos de dos meses hemos sufrido experiencias espeluznantes con conductores de ALSA nocturnos, de los que depende la vida de los pasajeros, a más de cien kilómetros por hora.

          "Pónganse el cinturón, porque como son fiestas patronales en Valladolid, la policía va a subir y les van a multar con 200€ y se van a joder. Pónganse los cascos, porque no voy a tolerar, que ustedes, estén viendo en alto esas gilipolleces de Instagram y Tik Tok. Repito: gilipolleces"

          Y al llegar a Valladolid, el mismo individuo y sin motivo alguno espeta: " Espero, que ese imbecil, que ha estado con los putos vídeos -no nos consta ese hecho a bordo- se baje aquí, porque juro por Dios, que no llega vivo a Palencia" (destino final).

          Camino de Benidorm, aún fue peor. Sin ser nada personal, la primera me la llevo yo, acusándome de borracho al subir las escaleras, porque me tropiezo ya que mi visión es reducida y después y de forma muy agresiva suelta la retahíla de prohibido comer, quitarse el calzado y los calcetines y la advertencia de la multa de 900€ por llevar bultos debajo del asiento. A lo que añade: "Si no se ponen el cinturón, espero, que se partan los dientes". No sabemos si con ironía o devoción, un chico sudamericano le dice :"Que Dios le bendiga", ante lo que su irá se convierte ya en incontrolable.