Y llegamos a la estación de autobuses de Torrevieja, mejor dotada de instalaciones y de personal, que la de Guardamar, pero con unos baños de y llenos de mierda.
Yo había estado aquí, fugazmente, en 1997, durante un curso de formación para director de emisora de radio. Me pareció un lugar horrible, inhóspito y lo peor es que hoy en día, me sigue resultando lo mismo o peor.
Casas de aluvión -incluidas las del paseo marítimo -, calles de aceras estrechísimas, ausencia casi total de plazas y parques... Todo pensado por las élites inmobiliarias desde hace décadas, para sacar rentabilidad del dinero de los imbeciles. Estar un día aquí, pase, pero hay, que ser suficientemente subnormal para proponerse una estancia más larga. Sin lugar a dudas y para nosotros, este es el lugar conocido más horrible de toda la Costa Blanca y si me apuráis , del propio Mediterráneo.
El paseo marítimo y la playa son muy irregulares. A ratos todo está bien y otros es un auténtico asco. Este lugar es claramente, el Benidorm de los muy pobres (o lo fue, porque hoy en día ya ningún sitio resulta barato).
Pero voy a dar más detalles: según bajas desde la estación por la estrecha e insulsa calle del mar -nombre muy original-, te topas con el paseo marítimo. Hacia la izquierda no está del todo mal, a pesar de playas estrechas y pedregosas, que se mezclan con las de arena fina. Al principio, está la zona de los bares, chiringuitos, heladerías, granicerias -no muy caras- y demás. Después continua el paseo, aunque por esta área hay menos turistas y más residentes, la mayoría de allende el Atlántico y de los países del Este, disfrutando de su tranquila vida cotidiana.
Siguiendo hacia la derecha es un horror y no porque el sol te machaque de frente, que también. Todo se convierte en una pesadilla al llegar a la playa del Acequión, estrecha, estancada, sin asfaltar hasta la misma puerta de los edificios de la desidia y con bastante mierda sobre la arena y el mar. No voy a definir a las personas, que pululan por aquí, porque me puedo equivocar y tampoco me gusta juzgar por las apariencias.
Después y pasado el duro trago, entonces sí, aparece la agradable playa de Los Náufragos.
Caminar por el paseo marítimo de Torrevieja entre las ocho y las diez de la noche, más que una aventura de riesgo, es de ponerse de muy mala leche. Aunque te queda como refugio un buen montado y enorme centro comercial, bien diseñado y de construcción relativamente reciente, plagado de una amplia gama de caros restaurantes.
Cae el crepúsculo y para variar, nosotros estamos sin hogar. Las noches al raso dan mucho de sí y en el próximo post, os lo vamos a contar. ¡Llega el territorio cotilleos!