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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Torrevieja, no gracias

           Y llegamos a la estación de autobuses de Torrevieja, mejor dotada de instalaciones y de personal, que la de Guardamar, pero con unos baños de y llenos de mierda.

          Yo había estado aquí, fugazmente, en 1997, durante un curso de formación para director de emisora de radio. Me pareció un lugar horrible, inhóspito y lo peor es que hoy en día, me sigue resultando lo mismo o peor.

          Casas de aluvión -incluidas las del paseo marítimo -, calles de aceras estrechísimas, ausencia casi total de plazas y parques... Todo pensado por las élites inmobiliarias desde hace décadas, para sacar rentabilidad del dinero de los imbeciles. Estar un día aquí, pase, pero hay, que ser suficientemente subnormal para proponerse una estancia más larga. Sin lugar a dudas y para nosotros, este es el lugar  conocido más horrible de toda la Costa Blanca y si me apuráis , del propio Mediterráneo.

          El paseo marítimo y la playa son muy irregulares. A ratos todo está bien y otros es un auténtico asco. Este lugar es claramente, el Benidorm de los muy pobres (o lo fue, porque hoy en día ya ningún sitio resulta barato).

          Pero voy a dar más detalles: según bajas desde la estación por la estrecha e insulsa calle del mar -nombre muy original-, te topas con el paseo marítimo. Hacia la izquierda no está del todo mal, a pesar de playas estrechas y pedregosas, que se mezclan con las de arena fina. Al principio, está la zona de los bares, chiringuitos, heladerías, granicerias -no muy caras- y demás. Después continua el paseo, aunque por esta área hay menos turistas y más residentes, la mayoría de allende el Atlántico y de los países del Este, disfrutando de su tranquila vida cotidiana. 

          Siguiendo hacia la derecha es un horror y no porque el sol te machaque de frente, que también. Todo se convierte en una pesadilla al llegar a la playa del Acequión, estrecha, estancada, sin asfaltar hasta la misma puerta de los edificios de la desidia y con bastante mierda sobre la arena y el mar. No voy a definir a las personas, que pululan por aquí, porque me puedo equivocar y tampoco me gusta juzgar por las apariencias.

          Después y pasado el duro trago, entonces sí, aparece la agradable playa de Los Náufragos.

          Caminar por el paseo marítimo de Torrevieja entre las ocho y las diez de la noche, más que una aventura de riesgo, es de ponerse de muy mala leche. Aunque te queda como refugio un buen montado y enorme centro comercial, bien diseñado y de construcción relativamente reciente, plagado de una amplia gama de caros restaurantes.

          Cae el crepúsculo y para variar, nosotros estamos sin hogar. Las noches al raso dan mucho de sí y en el próximo post, os lo vamos a contar. ¡Llega el territorio cotilleos!

Arreón imprevisto de pasión ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥 mediterránea

           Aún nos quedan dos 🕑 entradas para acabar de contar nuestro fin de semana pasado. Una, sobre la detestable Torrevieja y otra, sobre cotilleos diversos del viaje, relacionados fundamentalmente con personas jóvenes 

          Lo que han cambiado son, los planes para el próximo finde. Adiós 🫂 a las fiestas de la Melonera y sus conciertos ochenteros. Seguiremos con nuestra pasión mediterránea de los últimos tiempos y visitaremos Pilar de la Horadada, el Mojón y San Pedro del Pinatar.

          Y finalmente, os contaremos el entramado de mí fallida operación de cataratas y porqué nos hemos cansado 😩 de ir a Asia, aunque nos siga tirando mucho.        

          Quiero agradecer a mi oftalmólogo el doctor Corrales, la profesionalidad y paciencia, que ha tenido conmigo. Vaya diferencia entre los médicos de los hospitales y el cuerpo funcionarial administrativo 

martes, 1 de septiembre de 2026

Playas salvajes y ruinas en Guardamar del Segura

           El sol comienza a elevarse sobre la playa de La Babilonia, el calor empieza a apretar -fuera jersey- y van apareciendo las primeras sombrillas y sillas de camping. Toca sacudirse la fina y dorada arena del culo -no hemos traído ni toalla- y empezar a caminar.

          Nuestro objetivo es el parque de Alfonso XIII -no os imaginéis el Retiro-, de una extensión de más de ochocientas hectáreas, que aquí es conocido popularmente como "La Pinada".

          Se trata de un lugar natural espectacular y sin apenas visitantes, a pesar de estar en agosto. Alterna zonas iniciales de pinos con otras menos frondosas de palmeras y llega hasta el puerto de Marina de las Dunas y hasta la desembocadura del río Segura.

          Pero nosotros no vamos a llegar tan lejos, seguimos el sendero asfaltado paralelo al mar. Salimos a las derecha por hasta cinco pasarelas de madera, desde donde observar vacías y excelentes playas salvajes llenas de dunas. ¡Un paisaje increíble!. Tal vez, haya más pasarelas, pero venimos con las horas justas y no lo comprobamos.

          Torcemos hacia la izquierda para acercarnos a La Fonteta y a la Rabita Califal. Para nuestra inmensa alegría, la entrada es gratuita..

          De la primera quedan escasos restos y es normal, porque fue una ciudad-puerto fenicia construida entre los siglos VIII y VI antes de Cristo. Contó con una de las murallas más modernas de la arquitectura de la época.

          Los restos arqueológicos de la segunda sí están muy bien conservados y datados en el siglo X después de Cristo. Fue un complejo monacal islámico, dedicado fundamentalmente al retiro y la oración.

          Salimos del parque y nos vamos a contemplar el castillo, también gratis. Solo queda en pie la torre de la Pólvora y algunos restos, pero las vistas desde aquí resultan bastante agradables.

          Buscamos el mercado de abastos, pero Google Maps debe actualizarse, porque desapareció en 2021 y hoy es una biblioteca pública. Callejeamos por las estrechas y poco interesantes vías públicas hasta llegar a la Playa Centro, más normal. Desde ahí, se abre una larguísima senda de arenales, que no recorremos.

          Resulta alucinante la cantidad ingente de inmobiliarias, que hay en este lugar y también en Santa Pola.

          En estas zonas, los viernes y sábados las habitaciones están por las nubes. Entre 150 y 200 euros la noche. ¡No sé, que imbecil pagará eso!, pero nosotros, a dormir a la playa de Torrevieja y listo.

          Es sábado y en la estación de autobuses de Guardamar no atiende nadie. Al caos tranquilo, se suman los descontrolados nervios de seis pasajeros, a los que ALSA ha dejado tirados.

          Costa Azul -Avanza- nos deposita en la estación de Torrevieja sobre las tres de la tarde.