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miércoles, 5 de agosto de 2026

L@s chic@s del tren (parte I)

           Toca volver de Santander y subimos al abarrotado tren playero, que parte puntual. Se trata de un regional más viejo y cochambroso, que los que tomábamos en 1986, cuando empezamos a estudiar la carrera en Madrid, residiendo hasta entonces en Valladolid. La maquina suena a rayos, culebras y demonios juntos, aunque vamos avanzando.

          Pronto, se confirman nuestras sospechas. El tren fue puesto en marcha en 1981 -45 años, teniendo yo 13- y hasta hace poco, cubría servicios de Cercanías. Ahora, nos lo han puesto para los viajeros del -como mínimo- destierro.

          Nico ha hecho un doble grado en Transportes y Comercio y se conoce a las mil maravillas las interioridades de Renfe y sus trenes y por eso nos ha sacado de dudas.

          Como sus otros cinco compañeros de viaje dominguero y playero,  ronda los 25. Lorenzo ha estudiado para agente forestal y es el más borracho de todos de largo. Ana estudia arquitectura, aunque no le va del todo bien y se la ve muy quemada y resentida por las supuestas injusticias universitarias y por la poca empatía del profesorado. Creo yo, que lo acabará dejando, aunque ella aun no lo sepa.

          Los tres coinciden, en que los frecuentes trabajos en grupo en sus estudios, más que beneficiarlos, ha lastrado su individualidad y proyección personal.

          Los otros tres componentes del grupo son Andrea, que habla mucho, pero opina poco, otra chica muy resabiada y pedante de nombre desconocido y un jovencito fantasma, que no se implica en ninguna conversación.

          Comienzan jugando al parchís y a las cartas, para los que dicen , que los jóvenes nunca sueltan el móvil. Luego llega el momento bocadillos y cervezas y el grupo se parte en dos, ganando protagonismo Nico, Lorenzo y Ana.

          La cosa tiene mala pinta. Algo antes de llegar a Reinosa, el tren se detiene por más de veinte minutos. No surgen, sin embargo nervios, porque Nico explica, que estamos en un tramo de vía única y que debemos dejar pasar a un Cercanías y un ALVIA. No hay cobertura aquí y eso nos pone a todos igual de intranquilos, independientemente de la edad.

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