A la una menos cuarto de la madrugada termina el agridulce concierto de Echo & The Bunnymen. Esta tarde, el alojamiento más barato costaba 253€ , así, que a pasar la noche paseando y en la playa, hasta que abran Cercanías y poder dormir en los trenes. ¡Es lo que toca!. No hay demasiado ambiente festivo y nos sorprende. Los precios de las escasas casetas son prohibitivos y no sirven pincho de ferias. Me río yo de las tarifas de los de Valladolid.
A las 6:11 tomamos un tren para Puente los Fierros. Dormir es nuestro objetivo y visitar esta localidad interior, que tiene un puente, una iglesia, una casona y varios senderos.
Pero al llegar está lloviendo y todo se encuentra más lejos de lo esperado. La estación está cerrada, permanentemente, pero hay bancos fuera y nos tiramos a dormir con algo de frío. No hay otro tren hasta dentro de tres horas. Nosotros estamos acostumbrados a los Cercanías de Madrid, Cataluña y País Vasco, pero esto es otro planeta.
Regresamos y seguimos roncando . También se va a caer para mañana el plan Cudillero, por la poca frecuencia y porque la primera salida es a las 8:23 lo que nos obligaría a pasar toda la noche por ahí, porque el hotel más barato ronda los 300€.
Esperamos disfrutar con Amaia, porqué si no, no nos perdonaríamos tantísimo esfuerzo.
El día , en un principio rutinario y de dar paseos , se va a poner entretenido, porque se alternan varias tormentas y cielos despejados, que terminan con con una bestial irrupción, que casi nos ahoga y nos hace necesario un abrigo, debido al frío viento. Menos mal, que existe una larguísima calle de soportales.
Empieza el concierto de Amaia puntual, con bastante más gente, que ayer, aunque no hay, quien llene está extraordinaria explanada. ¡Esto promete!
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