Hacia ya un par de semanas, que habíamos adquirido nuestros billetes de ALSA, a Gijón, gracias al abono único y para el finde del 7 al 9 de agosto. Somos muy fans de las fiestas de esta ciudad asturiana y tratamos de no perdérnoslas.
Partimos en el bus de las cuatro de la tarde. Nos estamos empezando a cansar de que las ventanas de ALSA, ya no tengan cortinas, supongo, que es por ahorrar. Es verdad, que los cristales están algo tintados , pero no protegen del machaque del incansable sol veraniego y cuatro horas y media así es un tremendo fastidio.
Nuestros planes iniciales pasan por disfrutar del concierto de Echo &The Bunnymen en la playa de Poniente. Nos encantaban, pero les perdimos la pista a finales de los 80, como a otros tantos grupos británicos. Llegaron a estar a la altura de U2, pero se desvanecieron , misteriosamente.
El resto de los planes pasan por ir mañana de dia y en Cercanías a Puente de los Fierros y Cudillero.
Y el sábado a la noche, el concierto de Amaia. La conocemos poco y tuvimos dudas, pero es que la canción "Tengo un pensamiento", nos vuelve locos. Os adelanto, que va a resultar, de largo, lo mejor del viaje.
Llegamos a la lamentable estación gijonesa, un cuarto de hora tarde, así, que solo nos da tiempo a hacer compras en un cercano Mercadona para el alpiste y la intendencia nocturna. Este año, han cambiado de ubicación el escenario de la Playa de Poniente. Nuestras felicitaciones , porque está mucho mejor.
Echo & The Bunnymen sacaron cuatro discos geniales entre el 80 y el 84 y nada más supimos. Se reconcentró la creatividad en un lustro y luego...
El concierto -con asistencia discreta- comienza puntual y empiezan a sonar, uno tras otro, todos los temas clásicos. Pero algo nos desconcierta, porque el escenario está lleno de nieblas y humos artificiales. Ambas, tapan parcialmente a todos los músicos y totalmente a Ian McCulloch. Al menos, el vocalista , sabe decir hola y gracias, aunque cuando habla en inglés lo hace tan bajo, que no se le entiende.
La IA habla de tres razones de lo del humo y la niebla: el efecto misterio y digo yo, que eso puede funcionar las primeras veces, pero no eternamente.
La segunda es, que con las luces se hacen las sombras más alargadas .
Y la tercera y más creíble es que el cantante de Liverpool no quiere exponer su intimidad y miopía. Lo vimos brevemente, con sus gafas de sol y su gabardina negra, que parecía sacada de la basura.
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