Nuestra semana de Pasión -dejémoslo en Santa, porque de lo otro cada vez nos va quedando menos- ha resultado bastante distinta a la planificada. Eso en si, no es ni bueno, ni malo, siempre, que tengas capacidad de reacción y no te desmorones y nosotros ambas cosas las llevamos bien y con mucha naturalidad.
La música del viaje suena muy bien: más de 2259 kilómetros recorridos en cinco días, seis comunidades autónomas y doce provincias transitadas, 138€ de gasto total para los días en transporte público y alojamiento...
Pero la letra ya es otra cosa y debimos de trabajar mucho la introducción, la estrofa, el preestibillo, el estribillo, el puente y la salida de esta canción de primavera.
Y esta composición ha estado marcada por una serie de palabras, que iremos enumerando y posteriormente, desgranando: Abono Único, refuerzo -y no precisamente en forma de snack-, precios abusivos, masificación, retenciones -y no fiscales- y climatología incontrolable.
Contemos la canción:
-. Abono Único: ha sido el indestructible gran aliado de este viaje. Pagamos por él 60€ y ya llevamos gastados 165 reales y aún, con 25 días de uso. Nos ha servido, por supuesto, para desplazarnos -diez autobuses y un tren de Media Distancia-, pero también, como modo de alojamiento cogiendo recorridos nocturnos para dormir a coste cero, aunque fueran innecesarios para el itinerario. Y es, ¡que el precio de los alojamientos en épocas clave resulta ser una estafa!
ALSA, compañías regionales de autobuses, Media Distancia y Cercanías -el abono se vincula en las máquinas de esta categoría de RENFE con la tarjeta física - han sido nuestras grandes fortalezas. El Abono Único cuenta además con otra ventaja crucial: puedes reservar cuantos recorridos quieras, incluso simultáneos, para barajar varias alternativas en ruta, porque todos los trayectos se pueden anular sin coste hasta dos horas antes de la salida. Hemos llegado a tener reserva para tres lugares diferentes a casi la misma hora, decidiendo justo al límite.
-. Refuerzo: nosotros no somos mucho -mas bien nada - de planificar con antelación o de reservar transporte o alojamiento semanas o meses antes. No va con nuestro estilo de vida y lo consideramos poco práctico, porque solo ofrece la ventaja de garantizarte algo con tiempo, que lo mismo luego, no puedes cancelar o tiene costes, cuando ya no lo necesitas.
Naturalmente, en fechas puntuales, como Semana Santa, la mayoría de los ALSAS van petados desde el principio. Pero la compañía dispone de los llamados buses de refuerzo. Los ponen con poco margen de tiempo para los recorridos habituales. Cuestan lo mismo y mantienen los horarios. La desventaja es, que no son propios, sino subcontratados y suelen ser peores en materia de espacio, wifi y enchufes para cargar, pero a nosotros el modelo nos compensa.
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