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domingo, 22 de marzo de 2026

Atrapados (parte XIII) La pesadilla de los SMS para confirmar vuelos

          En 2017 regresamos a las andadas y volvimos a tener problemas con las tarjetas, como en 2008, en Malasia continental. En esta ocasión y para añadirle más dificultad y reto, no fue solo con las bancarias, sino además con la SIM de los teléfonos.
         
           Hagamos un poco de historia. En 2008 no había, que confirmar la compra del vuelo con tu banco. A partir de la segunda década del XXI, Bankia o ING -no se el resto de bancos-, te mandaban un SMS con un código, que debías confirmar en la web. Este era telefónico, no por correo, ni en su página. Conclusión: si no tenías cobertura, fuera por lo que fuera, no te llegaba.

          En la actualidad ese problema ha desaparecido, porque se confirma en la propia app deslizando en la pantalla. Basta un wifi cualquiera y ya está y no necesitas una linea telefónica.

          Vayamos por partes. Llevábamos una semana en Bangkok, cuando una mañana apareció mi móvil absolutamente quemado -y la SIM también-, por una brutal subida de la tensión eléctrica. Quisimos comprar otra y un nuevo teléfono en varios centros comerciales, pero las cosas no eran como ahora. Pensamos, en tirar con la SIM de mi pareja y no nos preocupamos más. Pero a las dos semanas también quedó bloqueada, por causas desconocidas.

          Bajamos por Tailandia y hacia el norte de Malasia, cuando en Hat Yai y de milagro, encontramos una agencia física de Air Asia. Compramos  un vuelo de ida a Miri y otro de vuelta desde Kuching, ambos en Borneo. Así, conseguimos ganar un tiempo valioso. 

          Empezamos a darle vueltas, sobre como salir de allí, rumbo a India. Nuestras tarjetas bancarias no estaban bloqueadas para compras físicas, pero si, para las virtuales (especialmente, billetes de avión). El problema fue, que no encontramos en todo Borneo y Brunéi una sede salvadora de ninguna compañía.

          Al final, tuvimos una idea arriesgada, que no hubiera sido posible -ni ahora, ni entonces -, sino lleváramos décadas con los mismos empleados de Bankia (antes Caja Madrid). La protección de datos suele ser inquebrantable.

          Mandamos a mi padre a la oficina, para que en lugar de mi número de teléfono en la cuenta, pusiera el suyo. De esta forma, le llegaban a él los SMS'S y él  me los mandaba por WhatsApp, pudiendo confirmar el código.

          Dos fueron los problemas iniciales. Los recelos al principio de mi progenitor, ya mayor por entonces y que solo había un margen pequeño de minutos para validar la operación y debíamos coordinarnos.

          Finalmente, todo salió bien al tercer intento y pudimos viajar a Chennai, vía Kuala Lumpur.

          Fue la maravillosa vez, en que llegamos a Leh por carretera y volvimos por Srinagar, zona cargada de conflictos políticos y militares.

          Evidentemente, para volver desde Delhi a Madrid, utilizamos la misma fórmula, ya perfeccionada.

          Decir, que en nada ayudó, que nuestra operadora fuera Simyo. Es una compañía buena y barata, pero entonces tenía muchos problemas de asociación con estados exóticos y lejanos. Por ejemplo, Borneo -no Malasia continental - y Taiwán. Y por eso, al año siguiente, volvimos a sufrir, como ya veréis.

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