Corría mayo de 2014. Todavía nadie hablaba de TACO -Trump always chicken out- Donald (no confundir con el patito del mismo nombre).
Tras un gravísimo conflicto familiar, comenzamos nuestro sexto viaje largo, que nos debía llevar por segunda vez a India. Pero antes y vía Zurich, volvimos a Tailandia.
Era el cuarto viaje al país, en un Bangkok arrasado por las obras, como nunca antes habíamos visto.
Fue un periplo muy interesante, porque conocidos ya los atractivos principales, nos centramos en esos pequeños destinos, a los que casi nadie va.
Al volver a Bangkok, para pasar los últimos días, antes de partir hacia Chennai -me gusta más Madras-, quedamos realmente impactados. Unas cuantas avenidas colindantes con la plaza de la Democracia, cercana a Khao San , se habían llenado de gente organizada en una enorme acampada festiva, social y colaborativa. Habían montado, además, pantallas gigantes desde donde se arengaba a los participantes, con mensajes contundentes, de contenido para nosotros desconocido, porque seguimos sin saber tailandés.
No entendíamos nada, ni tampoco lo investigamos, pero vivíamos tan felices de tanta hermandad y buen rollo. Y sobre todo, porque comíamos y cenábamos gratis las más ricas y variadas viandas, que hayamos degustado nunca en el país (ni siquiera, en los tradicionales mercados nocturnos).
Y así, jornada tras jornada, durante casi una semana, tan contentos.
En realidad, las protestas pacíficas venían de siete meses atrás, aunque se habían incrementado durante los últimos días. Iban contra un gobierno corrupto, represivo y que quería aprobar una ley de amnistía para beneficiar a alguno de sus miembros.
El 22 de mayo, día de nuestra partida desde Dong Muang, comenzamos a ver movimientos militares inquietantes.
Tenemos constancia, de que el golpe de estado se produjo estando nosotros aún en el país, en el aeropuerto, pero no se cerró hasta el día siguiente el tráfico aéreo, pudiendo escapar por los pelos y esquivando un atrapamiento muy incierto.






No hay comentarios:
Publicar un comentario