Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

lunes, 23 de marzo de 2026

Atrapados (parte XV) El confinamiento

           Transitaba alegremente enero de 2020, cuando aquí, despreocupadamente, nos partíamos el culo de un virus, que les había entrado a los chinos. Hacíamos todo tipo de gracietas, como saludarnos con las puntas de los pies, con los codos o esquivarnos intencionadamente, a carcajadas.

          Aunque ya estaba el Hitler demente en el poder -o sea, Trump-, nosotros nos decidimos a volver a Estados Unidos -donde habíamos estado en 2009- a su mitad este y a la misma zona de Canadá.

          Teníamos ganas -y seguimos teniéndolas, aunque hoy en día es imposible- de hacer este viaje desde hacía tiempo y la cosa se nos puso a huevo al encontrar un vuelo Madrid -Toronto-Madrid, con escala en Nueva York, por tan solo 150€. Estábamos dispuestos a comernos todo el frío de marzo de la zona y a resbalarnos por los inmensos lagos helados.

          Los preparativos fueron fluyendo con normalidad y diligencia. Tramitamos la ESTA de Estados Unidos y la ETA de Canadá sin mayores contratiempos, mientras todos nos empezábamos a tomar algo mas en serio -tampoco mucho-, lo del exótico virus chino.

          Y llegó un sábado de marzo, un día antes de nuestra partida y ya con todo el equipaje preparado, cuando el país entero nos pusimos delante de la televisión, para escuchar al presidente, Pedro Sánchez: España quedaba confinada -algunos no habían oído esa palabra en sus vidas- sine die, aunque en general, aquello seguía sonando un poco a chufla.

          Sin dar nuestro brazo a torcer, aún nos pasamos todo el domingo buscando recovecos para hacer el viaje, aunque nos teníamos, que los vuelos de Air Canadá iban a ser cancelados. Incluso, llegamos a sacar los billetes del ALSA, desde Valladolid, hasta el aeropuerto de Barajas, mientras mi madre me repetía: "no os van a dejar, no os van a dejar". Y si. Por la tarde, todo se desmoronó, como un castillo de naipes.

          Nuevamente, estábamos atrapados en casa el día de empezar un viaje y está vez -como todos sufrimos- por larguísimo tiempo.

          Yo aproveché la pandemia para escribir un libro, tomar más cerveza de la cuenta, engordar unos kilos y tratar de recuperar el dinero de los pasajes aéreos.

          Los habíamos comprado con Budgetair, una agencia digital, que habíamos utilizado decenas de veces antes y que hasta entonces, no nos había dado ningún problema.

          En esta ocasión, sin embargo, nos trataron bastante mal. Empezaron  mintiéndonos descaradamente diciendo, que los vuelos si habían salido y que habíamos llevado a cabo un "no show" -no presentarnos al embarque -, cuando en nuestro perfil de usuario de Budgetair ponía claramente, que habían sido cancelados.

          Y así, anduvimos durante meses, con tiras y aflojas, sin que nos hicieran demasiado caso.

          Finalmente y después de más de medio año, recibimos un correo de Air Canadá, directamente, en el que nos pedían disculpas y nos reintegraban el dinero a la tarjeta. Curiosamente, todo, menos la comisión de la maldita e insensible Budgetair.

          Y como somos gilipollas, posteriormente hemos vuelto a comprarles billetes.

No hay comentarios: