Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

martes, 31 de marzo de 2026

Viajes inminentes con abono único

           Como dijimos, lo del abono único tiene lo suyo. Nosotros lo compramos en la app de ALSA, te dan un código y un pin y más o menos, la cosa funciona bien.

          Para operar con los Media Distancia y regionales de Renfe hemos tenido, que conseguir otra clave en una oficina física y vincularla a la aplicación. Todo correcto. Supongo, que la gestión también se podrá hacer por teléfono.

          En Valladolid, lo más parecido a un Cercanías, que han visto, es una olla express, así, que no nos han sabido explicar, que debemos hacer para usar el bono único en estaciones con torniquetes. ¡Seguiremos investigando!.

          Se acerca la Semana Santa, que pasaremos, mayormente, en Castro Urdiales, donde ya estuvimos fugazmente, en 2010. Aunque también, pasaremos por Bilbao, Santander y Gijón.

          En Castro, además del patrimonio histórico, existen numerosos senderos para llevar a cabo, unos son costeros y de acantilados: Cala de Catolino, a playa de Dicido o acantilados de Cérdigo a Islares (parece algo peligroso). Además, Castro Urdiales - Playa de Ostende o Zunco.

          Existen también tres Vías Verdes o senderos mineros: la del Piquillo, Traslaviña y la del cargadero de Dicido.

          Igualmente, se pueden acometer un par de ascensiones a picos y caminatas más largas, como la etapa 8 del Camino de Santiago del Norte, entre Muskiz y Castro Urdiales, que ya hicimos en 2020.

          Lo más complicado de este viaje va a ser el alojamiento, que todavía no tenemos gestionado. Los precios hace tiempo, que abandonaron las nubes para ascender a la estratosfera.

          A finales de abril, nos iremos seis días a Nador y alrededores, en Marruecos, con motivo de la festividad autonómica de Castilla y León. No sabemos, si volveremos a Melilla, donde ya estuvimos en 2012. Lagunas, playas vírgenes -como la de los Boquerones -, el cabo Tres Forcas y el Monre Gurugu nos aguardan expectantes.

          Y a no mucho tardar, llegará el puente de mayo, que probablemente, dejemos transcurrir en Asturias.

          Y a finales de ese mismo mes, vuelta a Oporto, donde todavía nos quedan muchas cosas en los alrededores: Amarante, Costa Nova, Valle del Duero, pasadizos de Parva...

          Aún nos restarán dice días de vacaciones en julio y treinta y siete en diciembre -enero.

lunes, 30 de marzo de 2026

Muchas dudas para el abono único de transporte del gobierno

           Y, ¿Que decir sobre el abono único de transporte del gobierno?. Hasta ahora, no le habíamos prestado mucha atención, porque llevamos dos meses sin viajar, pero ayer nos hemos comprado el nuestro, dado, que nos esperan tres periplos en un mes: Semana Santa en Cantabria, puente de Villalar -fiesta de Castilla y León - en Marruecos y el de mayo, previsiblemente, en Asturias.

          Pues eso. Y, ¿Qué decir?. Que para los jóvenes está bastante bien -menores de 26 años-, porque los 30€ mensuales -30 días naturales desde el inicio- se amortizan bien, a poco que hagas un viajecito de vez en cuando y sobre todo, si vives en un núcleo de Cercanías de Renfe, como el de las grandes ciudades.

          En el caso de los 60€, que pagamos los adultos, se debe hilar mucho más fino y no emocionarnos antes de la cuenta, porque existen algunos territorios grises, que resultan necesario conocer y vamos a ello.

          No existe ninguna duda, de que el abono único se puede utilizar en todos los nucleos de cercanías del país y en los trenes regionales y de Media Distancia. Otra cosa es, que de estos dos últimos, cada vez hay menos.

          El asunto mollar llega, cuando hablamos sobre el mundo de los autobuses. Según la norma, el abono es válido para todos los estatales. Y, ¿Qué es un autobús estatal?. Creedme, si os digo, que no lo saben ni ellos y que nosotros, seguimos desbrozando el tema con nuestras tijeras de podar y demás herramientas de jardinería, con mucho esfuerzo y cariño. Cada compañía de autobuses es un mundo y un asunto a investigar y no siempre de forma sencilla.

          Nosotros nos vamos a referir a ALSA, que es la entidad nacional, que tiene mayor implantación y que más utilizamos. Dicho sea de paso, que recomendamos a la empresa asturiana, que mejore su app, que resulta bastante deficiente, aunque la de la Renfe tampoco está para dar mucho ejemplo.

          Realmente, es un batiburrillo, que no ayuda nada y deprime, saber para que buses de ALSA sirve el abono. Conocemos, que para los de categoría superior -supra y demás -, no vale.

          También hemos descubierto, que para los de la misma región o comunidad autónoma, tampoco. Por ejemplo, si quieres ir desde Santander a Castro Urdiales, pagas, aunque tengas el bono.

          Y ya, entre viajes interregionales, pues la mayoría están incluidos, aunque hay otros, que no y no se adivina el criterio.

          No se debe escatimar, siendo creativos, usar el bono, como alojamiento, dado el precio, que están adquiriendo estos. Me explico: te tiras toda la noche en buses entre Santander y Bilbao y viceversa y duermes a pierna suelta, que las normas no lo impiden.

          En definitiva, se debe estudiar muy minuciosamente la situación personal de cada uno, pero el abono único no supone un cariñoso regalo de Navidad de Óscar Puente.

          Si no vives en ciudades muy grandes, probablemente, no te compensará ni por precio, ni por servicio, ni por todo, lo que deberás investigar.

sábado, 28 de marzo de 2026

Atrapados (parte XIX) Popurrí indio

 


       Hemos llevado a lo largo de más de una década seis dilatados viajes por India. En total y sumados, más de un año. Para ser tanto tiempo, no es uno de esos lugares, donde nos hayamos visto especialmente atrapados, porque el país resulta muy versátil y generador de alternativas.

          Pero en algunas ocasiones sí nos hemos sentido así. He aquí una relación de situaciones, descritas sin orden cronológico, tal, como se nos van ocurriendo:


        -. En Jalgaon, cercano a las preciosas cuevas de Ajanta, nos vimos atrapados de forma múltiple, por una habitación sin apenas electricidad, la diarrea de mi pareja y un autobús a Surat, donde unos sinvergüenzas me propinaron varios golpes en la cara sin motivo, empapándome de sangre (viaje 1°).

          -. En la tranquila Khajuraho, debimos pasar dos días a mayores de los planeados, por ir todos los trenes a Varanasi completos. Finalmente, viajamos en asientos separados (viaje 1°).


        -. Queríamos ir de Dhera Dun a Shimla de forma directa. Pero una festividad religiosa y una avería de trenes nos dejaron atrapados en el primer lugar. Al final, debimos dividir el recorrido en tres partes y al llegar a Shimla, un vehículo volcado en el puente de acceso nos dejó clavados en el mismo sitio y con un interminable atasco, debiendo bajar y llevar a cabo los últimos kilómetros caminando (viaje 3°).

          -. Una semana atrapados en Delhi, buscando un vuelo de precio razonable para regresar a casa. Los hoteles de la capital de categoría económica no son el mejor lugar para estar por largo tiempo (viaje 3°).


       - .El cuarto periplo fue el único, que desde el inicio, tenía fecha de fin, dado que se trató de vacaciones de casi un mes en un periodo laboral. Creedme, si os digo, que es horrible y estresante viajar con tan escasa flexibilidad, en India.

          -. Más de siete horas atrapados en Kholapur, buscando un transporte para Bijapur y nadie nos sabia decir más, que no había ninguno directo. Cuando ya estábamos desesperados y barajabamos otros planes, una amable chica nos colocó en un incómodo microbús, aunque efectivo, que nos llevó de forma directa y menos mal porque Bijapur es una de las ciudades más bonitas de India (viaje 4°).


        -. Uno de los atrapamientos más inquietantes nos ocurrió en Matheran, al final del quinto viaje largo. Estábamos sentados en la terraza exterior del hotel y de repente, empezaron a llegar monos por todas partes. Al menos, eran diez. Nos metimos para adentro de la habitación deprisa cerrándolo todo y dejando fuera parte del equipaje. Allí estuvieron tomando el lugar y merodeando por la puerta, hasta que se nos ocurrió abrir un instante y lanzarles un buen cubo de agua.


        -. Como no teníamos reserva, nos colocamos de pie en un vagón de tercera, en un tren de Bangalore a Hassan. En India es muy peligroso beber alcohol por la calle y aún más, en el transporte público. Por hacer un giro inverosímil con un vehículo en la calzada te caen cien rupias, mientras por tomar una cerveza en un banco te aseguras una multa de más de cinco mil, además de riesgos penales. El caso es, que íbamos tomando algo despreocupadamente. Nos pareció, que gente de nuestro alrededor hablaba de nosotros y de estar consumiendo bebidas espirituosas. No le dimos más importancia, hasta que en Mysore, se subieron dos policías y se sentaron enfrente de nosotros.


        Todavía tenía la botella de la mano, pero no se percataron. La conseguí esconder sin que la vieran, porque estaban más pendientes de un móvil con archivos de procedimientos administrativos, que daban pánico. De momento, ni nos hablaron. Y nosotros tratando de hacerles ver, que estábamos más frescos que una lechuga y que no llevábamos encima ni una sola gota de alcohol. Llegaron las preguntas y finjimos no hablar demasiado inglés.

          La espera fue larga y tratamos de hacerles entender de todas las formas posibles e imaginables que la denuncia era falsa. Llegando a Hassan, finalmente, nos dejaron en paz y sin registrarnos. Y menos mal, porque en India no solo es delito beber alcohol en un tren, sino que basta con transportarlo (viaje 3°).


        La parte XX de esta serie de artículos será la última, sobre atrapados por la familia, después de Semana Santa.

viernes, 27 de marzo de 2026

Atrapados (parte XVIII) Gorakpur


          Queríamos ir en tren, desde Lucknow y de un tirón, hasta New Japalguri. Imposible. Solo billetes para dos días después y en la clase más cara con aire acondicionado. En los cinco primeros no, pero en el sexto viaje a India, tuvimos muchas complicaciones con unos cuantos trenes sin plazas, durante días, permaneciendo atrapados varias veces.

          Al final, decidimos ir avanzando a tramos y no sin esfuerzo logramos unos boletos para Gorakpur, en una clase -la D-, que nunca antes habíamos utilizado y después tampoco. Está bien para lo que pagas. Se trata de vagones de segunda clase con reserva de las plazas, colocadas por hileras.
 

        Llegamos a Gorakpur con el monzón apretando a fondo y con las calles -algunas sin asfaltar- anegadas por el pastoso  barro. Eran las diez y media de la noche y la ciudad estaba escasamente iluminada.

          En frente de la estación había decenas de hoteles. Preguntamos en más de veinticinco de ellos y en la mayoría, las mismas cantinelas y mentiras de otras veces: "no rooms", "Is full".

          Tan solo nos aceptaban en tres, de precios muy desorbitados. También eran caras las habitaciones de la propia estación de ferrocarril.

          Nos empezamos a temer, que por primera vez en India y en seis periplos, nos iba a tocar dormir en la calle. ¡Atrapados sin un alojamiento!.


        De repente, un policía llamó nuestra atención. Nos comentó, que un señor allí presente nos quería ofrecer alcoba y nos fuimos los cuatro para las habitaciones de la estación. La oferta nos pareció muy rara, porque antes nos habían solicitado diez veces más: ahora solo 150 rupias por dormir los dos. Una vez en el mostrador el amable poli se despidió de nosotros y la encerrona estaba al caer.
     
          Primero, nos pidieron la misma cifra a cada uno y ya estando en el cuarto y con los pasaportes retenidos nos requirieron quinientas y poco después mil, con la probable intención de seguir subiendo.
   

      Montamos un escándalo tremendo, recuperamos  la documentación y la totalidad del dinero entregado y salimos de allí por piernas. Caímos en la cuenta, de que esa persona nos había ido siguiendo, cuando habíamos ido preguntando por los hoteles.

          Seguía lloviendo. Nos fuimos a la no muy lejana estación de autobuses, en busca de algún medio de transporte o de comprobar, que fuera buen sitio para tumbarse y dormir. Pero, al poco tiempo, debimos huir después de ser acorralados por tres perros muy agresivos.
   

      Volvimos a la terminal de trenes y tras cenar unos bocadillos de tortilla francesa y siendo las cuatro de la mañana, nos tumbamos en el suelo, como muchos mendigos o centenares de peregrinos vestidos de naranja. Fue la primera y única vez, que nos hemos quedado en India sin alojamiento por causas ajenas.

          La mañana tampoco empezó muy bien, porque en la confusión, mi pareja perdió su mochila. Volvimos sobre nuestros pasos y un amable chico nos dijo que la habían entregado a la policía, que nos la devolvió después de hacernos un par de fotos conjuntas.
  

      Gorakpur es un sitio caótico y horrible. Tiene un enorme e insulso lago. En sus alrededores, encontramos amenazantes hombres con serpientes de la mano o colgadas del cuello.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Atrapados (parte XVII) El siniestro aeropuerto de Kuwait (II)

 


         A la ida del noveno viaje largo habíamos ido por Kuwait, para conocer el país. A la vuelta del décimo pasamos por allí, por ser la opción más barata, coincidiendo con los altos precios de la Semana Santa.

          Era algo arriesgado, pero nosotros -sobre todo yo-, somos así. Desde Delhi, volaríamos a Kuwait City con Etihad y 32 horas después, con la nefasta Anadolu, filial de Turkish Airlines y el peor avión de nuestras vidas, a Estambul. En realidad, si salíamos de la zona de tránsito y volvíamos a entrar al día siguiente, no deberíamos tener más problemas, que los gastos del visado (9€).


        Llegamos a Kuwait, desde Delhi a las ocho de la tarde de un día de finales de marzo de 2024. Todo normal, nadie nos pidió abandonar la terminal, porque si en la zona de embarque la vigilancia es intensa, en la de tránsito no parece haber ninguna. Nos tiramos a dormir en las mismas espartanas tumbonas de seis meses antes y padecimos idéntico frío.

          Sobre las ocho de la mañana quisimos salir, gestionando el visado y en realidad, solo para asegurarnos no tener problemas con el vuelo de conexión, porque no íbamos, ni a bajar al centro. Pero nos tocó la ogro de inmigración y nos denegó la visa por no tener contratado un hotel. Le explicamos, que nos íbamos a la madrugada siguiente, que podíamos reservar uno -y anularlo, sin que ella lo supiera, en diez minutos-, pero que no, que no y que no. ¡Otra vez, atrapados!


          La cosa se ponía muy fea. Íbamos a superar por ocho horas, las 24 consentidas en tránsito, por lo que nos podrían denegar fácilmente la tarjeta de embarque del vuelo, a Estambul, deportarnos a nuestro origen -India- o detenernos y encarcelarnos en el país y vete a saber, que más.

          Pasamos el día muy nerviosos, sin comida propia y aprovechándonos de esa cantidad de alimentos enteros, que dejan esos viajeros deshambriados o comistrajas.


        De lo poco bueno, que cuenta el aeropuerto de Kuwait es, que tienes un mostrador dentro para gestionar tarjetas de embarque. No hace falta salir, si llegas con una compañía y partes con otra, que allí te lo arreglan. Pero te suelen pedir la tarjeta de embarque del vuelo anterior y así lo estaban haciendo con el vuelo previo al nuestro, de Turkish.


        Igual, que por la mañana nos  había tocado la hija de puta del aeropuerto, ahora nos atendió una persona muy amable, que nos gestiono todo sin pedirnos nada. Al fin, nos íbamos de allí.

          Hace años, que la palabra "nunca" ha desaparecido de nuestro diccionario, pero nos cuidaremos mucho en el futuro, de volver a volar a Kuwait. Eso, sí los iraníes no han llenado el aeropuerto de minas. O misiles balísticos.


martes, 24 de marzo de 2026

Atrapados (parte XVII) El siniestro aeropuerto de Kuwait (I)

 


         Nuestra inquietante experiencia con el aeropuerto de Kuwait -el más hostil de nuestro mundo conocido - fue doble. A la ida del noveno viaje largo, los problemas los tuvimos en el exterior (zona de embarque). A la vuelta del décimo, aunque salvamos el "match ball", ocurrieron en el interior (espacio de tránsito).

          Llegamos a Kuwait sobre las siete de la tarde de un día de finales de octubre de 2023, con Wiiz Air. Teníamos un vuelo a Mascate, para 36 horas después y con otra compañía (Salam Air). En estas condiciones y en cualquier aeropuerto del mundo , te obligan a salir de la zona de tránsito, al exterior y suele haber dos colas: los que se quedan y los que se van, pero allí nada de nada. 


        Todo empezaba bien, porque aunque queríamos visitar la ciudad, no nos apetecía abandonar la terminal a esas horas. Nos tiramos a dormir en unas incómodas tumbonas de madera. No hemos estado nunca en la Antártida, por tanto, no sabemos si allí hace más frío, que en el aeropuerto de Kuwait City, con sus enormes máquinas de expandir a borbotones aire glacial.

          Nos despertamos a las tres de la madrugada y decidimos, que era hora de salir. Había bastante cola para gestionar el visado y la cosa fue muy lenta, pero no hubo problemas.

          Ya en la zona de embarque nos empezó a perseguir un ambiente hostil y de acorralamiento -peticiones constantes de irnos de allí-, contemplando el siniestro panorama de un hall vacío con todos los negocios abiertos.


        Evidentemente, nos largarnos, tomando todavía de noche el bus a la ciudad. Kuwait es un lugar raro, porque por cada cien indios -ya trabajando en la construcción desde las cuatro de la mañana-, ves un kuwaití. No obstante, el día salió bien y volvimos al aeropuerto, antes de que se hiciera de noche. El wifi funcionaba tan mal, como de madrugada, así, que no pudimos comprar los billetes entre Bangkok y Hanoi para días después.

          Y comenzaron otra vez las persecuciones y los agobios: que no podíamos estar allí, que faltaba mucho tiempo para nuestro vuelo, que nos buscáramos un hotel...Nos sentimos absolutamente vigilados, tanto dentro, como fuera de este pequeño aeropuerto.


        No nos costó descubrir, que en frente había -hoy quien sabe, con la guerra,si seguirá -, otra terminal aún más diminuta, de la compañía Jazeera, de bandera kuwaití y que opera vuelos de bajo coste. El ambiente era algo menos brutal -no amable- y funcionaba el wifi. No obstante, nos advirtieron, de que no teniendo vuelo con ellos, no podíamos estar mucho tiempo allí. Sacamos el vuelo, a Vietnam. 


      Fueron pasando las horas, a ratos dentro y otros fuera, sin dejar de sentirnos acosados. En la terminal general, solo había un sitio cómodo para dormir, consistente en un banco redondo forrado con un cómodo mullido. Allí y en forma de círculo, nos pusimos a dormir con dos japonesas. Pero no había pasado ni una hora, cuando nos expulsaron abruptamente.

          Con la compañía Salam Air, genial, a pesar de no poder hacer el check in on line.


        Lo sabemos, porque finalmente, nos dió tiempo a coger el vuelo a Omán, después de que en la puerta de embarque nos pasarán el equipaje siete veces por la misma máquina de control.