Tres cosas para terminar con el alojamiento, en esta serie de curiosidades chinas: las puertas de los baños son casi siempre translúcidas -y no opacas-, nunca existe armario en la habitación y las tarifas a través de Booking -sí que puedes reservar con tu número chino- resultan reembolsables hasta el mismo día de llegada. Nada, que ver con el abusivo modelo actual, en España y en Europa.
Para finiquitar con el capítulo de la comida y bebida, varias cosas: a diferencia, de lo que se pudiera pensar, los chinos no comen tanto arroz, como pudiera parecer, predominando más en su dieta, la carne y los vegetales. El arroz es más recurrente en el Sudeste Asiatico e India, países más pobres, que China.
No hemos visto tantos insectos y bichos exóticos fritos, como la otra vez, aunque los sigue habiendo. Buena culpa de ello, la tiene, la desaparición -temporal o permanente, no sabemos -, del mercado nocturno de Pekín.
El té de flores es uno de los protagonistas de casi todas las zonas turísticas de las ciudades chinas. No es nada barato -unos 150€ el kilo-, pero te puedes aburrir -y mear- a base de degustaciones gratuitas.
Son muy típicos, en Pingyao, el vino caliente o la soja fermentada, que guardan en grandes ánforas de barro y de las que también, dan probaturas.
No hemos comprado ni una sola botella de agua en este viaje y las razones son varias: el frío clima, el que te pongan todos los días un par de ellas en el hotel -550 centilitros cada una-, y los ricos tés industriales de sabores, -no confundir con los de flores-, cuyo litro cuesta medio euro o menos, en las tiendas .
Los chinos -los asiáticos en general -, se ríen mucho. Pero, cuando esto ocurre, es más un asunto de preocupación, que de celebración. Suele ser síntoma, de que se han enojado.
No veréis cruces más largos en ningún país del mundo, como aquí (especialmente, en la brutal Shanghái, que aglutina a más de treinta millones de seres humanos). Los hay de hasta 200 o 300 metros de longitud y los semáforos en rojo pueden durar hasta cuatro minutos.
Con las restricciones a Google, un buen truco para manejarse es pedir a alguien -mejor en un negocio, que están más tranquilos y quietos- que te enseñe un recorrido con la aplicación de Maps china y tú vas y le haces una foto con tu móvil. Mejor todavía sería, descargarse previamente Baidu Maps, filial del buscador más popular en el país. Es muy buena, pero solo cuenta con versiones en chino. ¡Que le vamos a hacer!. Parece ser, que Gaode Maps tiene versión en inglés.
En China, se debe diferenciar, muy bien, entre los templos abiertos para el culto y los que no lo están. Básicamente, porque los primeros suelen ser gratuitos o te piden pequeñas donaciones y los segundos, normalmente, salen bastante caros. Un ejemplo estupendo de un santuario sin coste es el complejo tibetano de Xi'am.










































