Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

sábado, 10 de enero de 2026

Nanjing, en Nochebuena


 

Nanjing , en Nochebuena y Navidad

   


       La mañana es de perros en Nanjing. Frío, aire y densa niebla. Es por eso, que cambiamos nuestros planes. Dejaremos el cercano lago para mañana y nos dirigiremos al centro en el barato metro ( ocho estaciones por la línea 1). Tardamos cuarto de hora en desembarcar en zhonghuamen y llega la primera sorpresa: la puerta de la muralla no está frente al metro, como parece en el mapa de la pésima Lonely de 2025. Preguntamos cien metros más allá a una tendera, que con el traductor nos dice, que vamos en dirección contraria. Volvemos y otro chico nos muestra el camino y un tercero nos lo confirma: recto primero y después a la izquierda. Caminamos, bajamos unas escaleras y no aparece nada a la vista y menos una muralla con su puerta. Desesperación, tras atravesar con miedo y peligro uno de los peores cruces del viaje.

          Cuando estamos a punto de rendirnos, vemos al fondo una pagoda. En total hemos andado más de tres kilómetros hasta el Gran Templo de Bao'en. Junto a él, unas ruinas y un museo por los que los sinvergüenzas piden 90 yuanes.

          Seguimos el camino y al fin vemos la maldita puerta y otra triple por la que cobran otro pastizal. Continuamos por otra calle, buscando el templo de Confucio y una peatonal, pero el camino se va poniendo peligroso porque desaparecen las aceras. Sin mapa, sin traductor,con una mala guía y con el tráfico rodeándonos por todos los lados, desistimos y nos damos la vuelta.

 


        Sin cruzar el río, nos ponemos a pasear por el borde de la muralla. Este camino sí es peatonal y mientras, vemos a los mayores jugar al Majong. Ahora, si y en una valla, contemplamos el mapa detallado de la zona y nos hacemos una idea de lo que podemos hacer, pero ya es demasiado tarde para retornar. Todavía nos quedaba un buen tramo para llegar a los objetivos pretendidos. La cosa nos sienta mal, porque no solemos rendirnos casi nunca. Volvemos en el metro, que aquí también se puede pagar en efectivo.

          La zona de nuestro hotel, el Hi Inn, es muy buena para alojarse, pero mala para hacer compras, porque con los edificios de la estación y de correos, anulan casi, la posibilidad de tiendas. Deberemos caminar bastante para hacernos con el kit de supervivencia del día.

          Seguimos dándole vueltas a si iremos el viernes a Suzhou o nos quedaremos un día más aquí.

   


      Dormimos genial y al pisar la calle vemos que el panorama es muy diferente: el sol luce  resplandeciente y no hay una sola nube. Será un plan estupendo rodear el bonito lago Xuanwu por su amplio trazado peatonal. Aparte del bello camino en si, con impresionantes panorámicas, dos son los atractivos fundamentales de esta ruta que va bordeando la muralla: las puertas Xuanwu y Jiefang. Al lado de esta última se encuentra el maravilloso templo budista de Jiming. Es un enorme complejo de santuarios sagrados en forma de edificios  con tejados chinos y unos cuantos Budas de diversa factura y tamaño. Y, como es un lugar de culto activo, solo te piden diez yuanes, como donativo para poder acceder . También tiene una pagoda chulísima.

     


    En el lago hay además varias islas, conectadas entre ellas y con el paseo principal por puentes. En las cuatro existen pagodas y templetes.

          En total, hemos tardado cuatro horas justas en llevar a cabo este recorrido, durante este día de Navidad tan especial. Hay mucha gente por aquí, pero solo hemos visto a una chica güiri con su pareja asiática (sándwich mixto).

 


        Tengo la total seguridad, de que si preguntáramos hoy a cien personas que festividad es en el mundo cristiano, noventa y nueve no sabrían responder.

Curiosidades chinas (parte II)

 


         Estamos empezando a sospechar -son solo indicios-, que los hoteles solo para chinos están subvencionados por el gobierno, porque si no, no se entendería, que tengas un alojamiento nivel tres estrellas de España, con muchos servicios complementarios, por tan solo 12€ la noche. La cuestión es, que en la mayoría de ellos nos han cogido sin problemas. ¿Flexibilidad de los gobernantes  o saltarse las normas?. No tenemos ni idea, pero estamos encantados. No es comprensible en un razonamiento normal, que estemos gastando la mitad de dinero en hospedarnos, que en 2009 y con mayor calidad..

          En China son siempre muy prácticos y todas las habitaciones son casi iguales. ¿Será por el fengsui?. Cama grande -mas barata, que dos camas-, baño al lado, escritorio y televisor de frente. Las cuidadas luces parecen haber sido diseñadas por un decorador de interiores.

          Los enchufes en los hoteles pueden ser de tres tipos. Los que hacen funcionar sus aparatos -hervidor, tele, secador...- son de tres clavijas planas. Los que usas tú, de dos de las mismas características. En las ciudades  más turísticas, los hay, como los nuestros.

 


        En veinte días, que llevamos por aquí, no hemos visto un solo wifi público en abierto, que funcione. Ni siquiera, el del aeropuerto de Shanghái . Hemos leído, que aquí, el número de la mala suerte es el 4 . Y, digo yo, que el de la buena es el 8, porque ya son tres los wifis, que tienen, como clave: 88888888.

          En China, apenas existen agencias de viajes físicas y las que hay están ubicadas en ciudades con atractivos turísticos cercanos, como Beijing. Nosotros en una de Guilin, además de hacer un crucero  por el río Li, hace diecisiete años, compramos un vuelo interno , a Xi'am. Hoy en día es imposible y te indican, que te lo solucionen en tu hotel.

          ¿Que aplicaciones usuales de Android funcionan en China?. Puedes usar Spotify, Trabber, Caixa Bank, Booking -a medias-, ALSA, todas las del tiempo, Flixbus, Renault Bank, seguimiento de pasos, Wizzair... Curiosamente, no funciona Ryanair,  ni Cuenta Factory ni  por supuesto, ninguna de  las de Google.

          En cuanto a aplicaciones chinas útiles para el viajero, a descargar antes del viaje, trip.com y 12306, está última con horarios y precios de trenes.

 


        En los supermercados del centro -no se en las afueras -, no esperéis encontrar tiendas modernas -salvo en Pingyao -, si no más bien, negocios de diversos tamaños parecidos a los de la España de los setenta. La novedad es, que ya no van detrás de ti, a ver si te llevas algo, como en 2009 (puede que tengas cámaras en el ordenador). En los lugares más turísticos son muy frecuentes las tiendas de 24 horas..

          Un producto, que se vende en puestos callejeros de la mayoría de lugares son las brochetas de frutas caramelizadas (fresas, uvas, ciruelas, arándanos...). 

          La Navidad en China es casi inexistente, aunque nos parezca raro. Vamos, que pasan de ella, como de la mierda. Muy de vez en cuando, te encuentras un arbolito raquítico con cuatro luces desacompasadas. Solo en los centros comerciales de propiedad y tiendas internacionales de Shanghái hay un ligero ambiente navideño.

 


        En China, casi nadie te juzga por lo que hagas con tu vida, a diferencia de occidente. Puedes tirarte al suelo a dormir o tomar una cerveza en la vía pública, que ninguna persona te va a llamar la atención. Nosotros tenemos una teoría poco documentada, pero no obstante, la vamos a exponer: la ausencia de religión y religiosidad de la mayoría de la población hace, que la gente tenga menos prejuicios. También creemos, que les importa un pito, lo que hagamos los extranjeros.

 


        Los precios de las entradas en  el gigante asiático son cada vez más caros, llegando en algunos casos al abuso (11€ por una pagoda solitaria en Nanjing, por ejemplo). Es de agradecer, sin embargo, que los nacionales pagan lo mismo,que los foráneos y no, como ocurre en India y otros países.

viernes, 9 de enero de 2026

Arribando a Nanjing en Nochebuena


           El lunes por la noche y el martes de madrugada llega la lluvia copiosa, que golpea en nuestro tejado -estamos en  la última planta-, transmitiéndonos tranquilidad. No había caído ni una gota desde la tremenda nevada del 12 de diciembre, en Pekín. 

          Apuramos el check out en nuestro fantástico hotel hasta las doce de la mañana. Hace algo de fresco y está muy nublado. Paseamos por las cuatro calles del centro y vamos comiendo todo, lo que pillamos en los locales, que se encuentran en nuestro camino (salchichas picantes, pollo, cerdo, helados...) El aburrimiento nos provoca hambre. 

          Finalmente y después de dar un largo paseo por el subterráneo, cogemos el bus número tres a la estación de trenes. Como los alrededores son deprimentes y tenemos las manos heladas, entramos -siguiendo los protocolos estrictos y habituales de las autoridades- sobre las cinco y media de la tarde, ya anocheciendo. Aún nos quedan seis horas y media para nuestro convoy, por lo que la espera va a ser larga.

 


        Es la terminal mas calurosa, en la que hemos estado y se agradece. Tiene dos plantas. La primera  es para los trenes de alta velocidad y la de arriba , para los ordinarios, como el nuestro. Huele a sopa por todas partes y es que hay hasta cuatro tiendas, que las venden, para que las hagas con el agua caliente, que se dispensa a la entrada de los baños. Este popular producto instantáneo te salva muchas comidas durante la estancia en China.

          Cada media hora paseamos y los siguientes treinta minutos nos sentamos. Y así, hasta la hora del embarque. Hablamos de casi todo lo imaginable, pero ya no queremos arreglar el mundo.

          Nuestro tren parte puntual, siendo ya Nochebuena. Es la tercera de nuestras vidas, que pasamos en el extranjero (Gabarone y Kuala Lumpur son las otras dos). Me duermo enseguida y me tiene, que despertar mi pareja, una vez, que llegamos a Nanjing. Me cuenta, que el viaje ha sido muy tranquilo hasta hace una hora. En la ciudad de Chuzhoubei, se ha subido un montón de gente y se ha montado un tremendo alboroto.

 


        Hace un día horrible. Al viento y el frío se ha sumado la niebla. Habíamos pensado alojarnos  en esta zona de la estación y hacer las visitas al centro en el barato metro. Y las de aquí, caminando.

          Tenemos mucha suerte y en el primer hotel, que preguntamos, nos quedamos. Nos piden 99 yuanes, que es más o menos, lo que venimos pagando por los alojamientos, desde que salimos de Beijing ya hace diez días. La habitación es algo más pequeña, que las anteriores, pero dispone de los servicios complementarios de siempre. En todos los hoteles, a los que hemos llegado pronto, no nos han puesto ninguna pega para hacer el check in bastante antes de las doce. Igualito, que en España o Europa, donde debes esperar a las dos o las tres de la tarde.

   


      Hoy no tenemos sueño, así que nos vamos directamente a ver la ciudad, después de desayunar.

           Estamos dándole vueltas a la cabeza, sobre si volver a Suzhou -donde ya estuvimos en 2009- o largarnos directamente a Shanghai de día ( tres horas y media de camino).

 


        Ya veremos, porque estamos muy agotados psicológicamente. ¡ Y eso, que hasta ahora, todo ha ido sobre ruedas!.

Curiosidades chinas (parte I)

 


         A diferencia de India -pais más agobiante, pero más bello del mundo-, en China nunca tienes  la sensación de estar en un país de mil cuatrocientos millones de habitantes. Pasas muchos ratos en semi soledad o sin nadie alrededor. Es posible casi siempre, comprar un billete de tren sin cola, comer en un restaurante con espacio o caminar sin obstáculos por los pasillos del metro. Nos resulta más estresante Madrid, que Beijing.

          Afortunadamente y desde el 2009, la situación ha mejorado algo en materia de comunicación, en China. Se habla -sin exagerar- un poquito más de inglés y los traductores de los móviles facilitan las cosas, aunque no todo el mundo los sabe usar.

          Otra cuestión relacionada con el tema es, cuando los chinos -más bien, las chinas- se empeñan en repetirte diez veces la misma frase en mandarín creyendo, que así vas a acabar entendiéndolas. Nos pasa cada día.


          También os voy a hablar de Alipay, que los nacionales utilizan para todo tipo de pagos con el móvil y en casi cualquier parte, a través de los malditos y omnipresentes QR. Nosotros lo pagamos todo en efectivo y excepcionalmente, con tarjeta. Si queréis usarla, procurad descargaros la aplicación antes de venir, porque como hemos contado ya, todo lo relacionado con Google está aquí bloqueado.

          No tenemos tan claro lo de webchat. Sabemos, que sirve para pagar y para descargarse el QR de visitas a lugares turísticos. Desconocemos si es útil para algo más. Hemos leído, que para que funcione, tiene que validar la app un chino. Es la única manera, por ejemplo, de entrar en la Plaza de Tianamen o en la Ciudad Prohibida.

          No hemos visto demasiadas oficinas de turismo en China. Operativa, solo la de Xi'am y cerrada, la de Datong. En Pingyao, unos cuantos restaurantes ofrecen planos gratuitos, con las calles y los monumentos en chino y señalando su negocio.

   


      En 2009, no me pareció, que la comida fuera picante y ahora tengo la opinión contraria. La razón de esa distorsión es, que yo amo el picante, pero desde hace un par de años mi cuerpo ya no lo tolera. En cualquier caso, se puede decir, que los sabores básicos de la comida china son cuatro: picante, calduverio infecto, no sabe a nada y no sabes a lo que sabe.

          ¿Funciona WhatsApp en China?. Malamente. Solo para mensajes escritos y no demasiados largos. Nada de adjuntar archivos, fotos, audios...

          Suguo -no es seguro- debe ser el buscador más potente en el país, porque cuando buscamos algo, siempre se nos redirige a él. En la práctica, no sirve para nada, porque solo te manda a páginas chinas y en mandarín.

 


        Creemos, en otro orden de cosas, que la electricidad aquí debe estar subvencionada, porque sino no podrías estar en tu habitación con veinte luces y la calefacción puesta. Es seguro, que el transporte público está bonificado, porque los precios son de risa (menos de un euro, desde el aeropuerto, a Shanghai y son casi treinta kilómetros).

          China es el país de los bolardos, las bolas y los resaltos, a veces por separado, otras juntos. Y , para nada sirve, porque las malditas motos eléctricas se meten por todos los lados. Los conductores de vehículos son bastante más educados.

 


        Teníamos previsto hablar en este post también, del gobierno chino, de las cosas buenas que hace, pero también de las horrorosas, pero esta entrada está quedando ya un poco larga, así, que lo dejamos para otro rato, a la vuelta del viaje, cuando pueda escribir con más calma, no vaya a ser, que me pillen el texto en el aeropuerto al salir y la liemos.

jueves, 8 de enero de 2026

Muere Jorge Sánchez, a los 71 años de edad

 


         Las pasadas navidades, antes de fin de año, ha fallecido el catalán, Jorge Sánchez, el viajero español más notable de largo, de los periplos modernos. He encontrado la información por casualidad, porque no ha sido muy difundida, salvo por algún medio especializado. Es curioso y triste, que ni siquiera tenga una entrada en wikipedia, donde si aparecen millones de frikis, con muchísimos menos méritos en la vida.

          Decía ser el tercer viajero más experimentado del mundo -tras un alemán y un francés - y conocer los 193 países de la ONU. No lo dudamos, aunque resulta algo extraordinariamente difícil.

          Según cuenta la inteligencia artificial -la IA , sí se acuerda de él - viajó durante más de treinta años netos y trabajó para su sostenimiento en todo el planeta en decenas de profesiones, incluidas buscador de oro, extra de cine en Taiwán y Santa Claus, en Hawaii.

          En una entrevista en la Vanguardia en 2011, comentó, que se había escapado de casa con 13 años, atraído por los mapas y había llegado hasta el Sáhara Occidental, donde le detuvo la policía. Entonces su padre le dijo: "para hacer esto tendrás, que esperarte a los 18 años y sobre todo, sacarte el pasaporte".

          También aseguró en ella, que se desenvolvía en seis idiomas, incluido el chino, el árabe y el ruso, lo que supone un hecho excepcional.

          No tuvimos la suerte de conocerlo en persona, pero si interactuamos varias veces por internet hace un par de décadas, cuando ya estaba pendiente de la salud de su madre y viajaba menos. Nos apoyo mucho cuando unos cuantos subnormales, envidiosos, aburridos y trolls, nos trataban de destrozar la vida en el extinto y descontrolado -como las guías de ahora- foro de viajes de Lonely Planet.

          Tuvo cierta admiración por mi cónyuge, a la que definió como la segunda mujer más viajera de la historia de España e Hispanoamérica, después de la esposa de Samaranch, María Teresa Sallsachs. La denominó, la viajera impenetrable.

          No le deseamos, que descanse en paz, porque donde quiera que haya ido Jorge, seguirá activo planificando estupendos viajes.

          Hasta siempre, Jorge y un abrazo para tus tres hijas (cada una de una mujer diferente)

Kaifeng

 


         Decidimos tomarnos una pequeña siesta matutina, antes de ir a explorar Kaifeng, donde estaremos tres días, para en la madrugada de Nochebuena marcharnos, a Nanjing. Hemos dormido bien en el tren, pero el transcurso del viaje ya nos va agotando, mentalmente. Decidimos, como en Xi'am, que hoy visitaremos los lugares más cercanos y dejaremos para mañana los más alejados.

          El centro de Kaifeng se articula en torno a las cuatro calles que parten de la Torre del Tambor y de un largo pasaje subterráneo, que cubre por el subsuelo un par de ellas. Supuestamente, dos están catalogadas, como peatonales, aunque sobre las aceras circulan más motos, que personas caminando. ¡Un desastre!.

 


        Una es la de nuestro hotel, de escaso interés. A su derecha, se encuentra la de mayor concentración de lugares de comidas diversas y de distinta categoría. Al frente nace otra donde se ubica un centro comercial y algunas callejuelas con puestos. Y a la izquierda, la peatonal principal llena de tiendas de ropa y calzado y todochinos. En su final y a la derecha se halla el bonito Templo del primer ministro.

          Otros molestos compañeros de acera aquí, iguales que en Xi'am, son una especie de tuck tucks cutres, distintos a los de Pingyao, que al menos, si no más, duplican la capacidad de pasajeros y resultan aún más desquiciantes.

          El ambiente en las calles es hoy extraordinario y la gente, come o bebe a sus anchas por este centro histórico, que es mucho menos elegante y más descuidado, que Xi'am. Pero a nosotros siempre nos ha gustado lo decadente. Hicimos bien en eliminar Chengdu y venir aquí. No solo por ahorrarnos más de 1500 kilómetros, sino porque Kaifeng resulta una joya por descubrir (ni un solo turista no chino).

 


        El autobús número 3 es esencial para la movilidad en Kaifeng. Lleva, tanto a la estación de tren desde el centro como a los atractivos lugares más alejados. Así, que es, el que cogemos en la mañana del lunes, tocándonos la misma conductora, que ayer. La última parada te deja delante del acceso a la Pagoda de Hierro. Pero, como sale cara, decidimos rodearla por un agradable camino. La contemplamos, durante más de media hora, desde distintas perspectivas, además del lago, que vamos bordeando y diversos canales.

          Volvemos y enfilamos, brevemente, por la calle principal y nos metemos por otra en peor estado, a la derecha. Tras un kilómetro, llegamos a la Pagoda del Dragón, un complejo de templos, torres, otras edificaciones, otro lago y más canales.

 


        A pesar, de que el autobús es muy barato, retornamos, andando. El cielo está nubladísimo y hace bastante más frío, que ayer. Encontramos un supermercado bastante grande, aunque de formato antiguo, donde comprar una cerveza de litro a medio euro.

          De las constantes duchas calientes, me ha debido engordar un tapón en el oído izquierdo y me duele ligeramente. He empezado a tomar antibióticos, aunque no parece una infección.

 


        Comemos salchichas y pollo empanado -además de los dos o tres helados de cada jornada- mientras deambulamos por las calles del casco histórico y el subterráneo. Esperamos hasta, que se hace de noche para ver la Torre del Tambor iluminada. Por debajo de ella pasa el tráfico, no como en Xi'am.

          Hoy lunes, hay menos ambiente, que ayer. Todavía nos queda un día en esta ciudad y no sabemos, que haremos. De momento, agotar el check out.

miércoles, 7 de enero de 2026

Chinada, todochino, modachina, caldochino y Chinirrush

 


         En el año 2009, cuando vinimos por primera vez a China, elaboramos una especie de términos, que pueden parecer algo incorrectos, pero que solo tenían la intención de entendernos entre nosotros, sin tener, que dar más explicaciones.

          Como han sido utilizados en alguno de los posts, los exponemos aquí, esperando, que no se ofenda nadie.

          - Chinada: cosa de escaso valor pero de aparente buena presencia, que puede dar el pego. También, se refiere a los objetos de marcado aspecto chino, aunque sean más valiosos.

 


        - Todochino: las tiendas donde se venden objetos chinos muy variados a precios bajos. En general, son como las de España, un revoltillo, aunque en ciudades como Xi'am, las podríamos denominar premiun.

          - Modachina: las chicas aquí tienen una forma bastante peculiar de vestir y llevar ropa con complementos bastante infantiloides, desorganizada, sin gusto y sin conjuntar. A eso nos referimos en este caso.

 


        - Caldochino/brochechina: guisos o brochetas, compuestos por elementos difícilmente identificables y que resultan arriesgados de comer. Esto, que ocurre aquí con mucha frecuencia, no sucede en países cercanos, como Corea del Sur, o Japón.

          - Chinirrush: es aplicable a cualquier cosa, que veas o que te ocurre en China y que no logres entender. Por ejemplo: Chinirrush es la Lonely Planet de China del 2025, que es la peor que hemos manejado en nuestras vidas y que ha quitado la información práctica, al completo. Tenemos un cabreo tremendo y eso, que no es comprada, sino de la biblioteca.


Pánico y placer en Xi'am

 


         Pues no. El día no ha terminado y va a dar todavía mucho de sí, a la espera, de que a las once de la noche, cojamos el tren para Kaifeng. De momento y ya de noche, nos cuestan nuestros nervios, hasta salir del barrio musulmán, donde las motos nos acorralan, constantemente.

          Hacemos las últimas compras, vemos y grabamos la iluminada Torre del Tambor y nos encaminamos a la línea 2 del metro. Según mi pareja y de forma directa son diez estaciones hasta la terminal de trenes de ayer. A mí me extraña, porque son solo cuatro kilómetros, pero no indago más.

          Tardamos 45 minutos, lo que es una barbaridad. Salimos a la calle y no nos suena nada. No hay muralla, ni la plaza desde donde bajamos ayer andando. El recinto es desconocido y el edificio resulta dos o tres veces más grande que  al que llegamos. De repente, nuestros ojos se fijan en una puntiaguda máquina de alta velocidad. Nuestras sospechas eran ciertas y nos hemos equivocado de estación.

 


        En China, las terminales de trenes rápidos, están, normalmente, muy a las afueras. ¡Momentos de pánico!

          Afortunadamente, aún tenemos margen de reacción. Cuesta entenderse con una empleada, para intuir, que podemos tomar la línea 4 y tras trece estaciones, llegar a nuestro destino. Ahora, tardamos media hora.

          Ya venidos arriba y como hay tiempo, decidimos ir hasta el mercado nocturno, que estaba sin montar, ayer por la mañana. Es chulísimo y con una iluminación espectacular, como corresponde a un buen decorado chino. De fondo, una torre Eiffel y en una amplia extensión , numerosos puestos de comida -nos atiborramos a salchichas picantes al comino-, ropa, artesanía, chinadas y carruseles diversos. Lástima, de que a pesar de ser sábado por la tarde, no hay mucho ambiente.  

 

    Regresamos a la estación y llevamos a cabo los rutinarios procesos de siempre. Primero, control de equipajes; después de billetes -pero solo enseñando el pasaporte,ya que a ellos les salen los boletos en la pantalla- y finalmente, el equivalente a un check in aéreo.

          El tren va casi vacío, sale de aquí  y parte con puntualidad, como es habitual. Ya estamos acostumbrados a estos básicos asientos, porque en litera dura cuesta el doble. Hasta, que me duermo, sobre la una de la madrugada, no hacemos ninguna parada.

          Descanso de un tirón y a las siete y media, mi pareja me despierta. Me cuenta que el tren se ha llenado en la estación anterior, llamada Zhengzhou. Tiene un templo chulo y quisimos hacer una parada en ella. Pero nos desanimamos, porque es una urbe enorme y en la Lonely Planet no viene plano, ni manera de llegar al santuario.

          Está nublado y hace algo de frío. Lo primero, que hacemos es, comprar los billetes desde aquí, hasta Nanjing, para la madrugada de Nochebuena. Será nuestro último destino, antes de volver, a Shanghái y nuestro último tren nocturno.

   


      Después, interactuamos con unas chicas y con cierta dificultad, conseguimos entender, que para ir al centro de la ciudad amurallada, debemos tomar el autobús número 3 -1 yuan- y bajarnos en diez minutos. Así lo hacemos y nos sale bien.

 


        Ahora toca, buscar hotel. Unos son caros, en otros no nos cogen y hasta hay uno completo (mentira y gorda). Finalmente y por cien yuanes, nos quedamos en el fantástico Mei Chen Qing Ya, uno de los mejores del viaje. ¡Eso sí, el check in, eterno!.

martes, 6 de enero de 2026

El feliz reencuentro con Xi'am


           La idea de dar un volantazo  y cambiar la segunda parte del viaje ha sido genial porque nos permitirá estar dos días en Xi'am y no uno, como estaba inicialmente previsto y además, nos ahorramos casi dos mil kilómetros de tren, que habrían sido una locura.

          Ya estuvimos aquí en 2009;y también visitamos los Soldados de Terracota, excursión, que no volveremos a repetir, porque aunque no están mal, al menos entonces, se ubicaban en un entorno inadecuado y horrible.

          Nuestra primera visita es a la Torre de la Campana, situada en mitad de una rotonda. Después, atravesamos el enorme pasaje subterráneo -no conocemos otro igual en el mundo -, que lleva hasta la zona, teóricamente, peatonal. Alberga un mercado de chinadas impresionante.

   


      Estamos ya de frente a la maravillosa Torre del Tambor, que contiene bastantes de estos elementos.

          Por una calle estrechísima nos introducimos en el barrio musulmán y llegamos a la mezquita de tejados chinos.

          Está zona tiene dos calles principales, que son perpendiculares entre si, estando una de ellas dedicada casi en exclusiva a la comida asiática y no precisamente a la árabe.

          Este barrio no ha cambiado nada desde 2009, siendo uno de los de más ambiente de China y con un encanto muy especial, solo roto por las innumerables motos eléctricas, que rompen la peatonalidad, campando a sus anchas, por donde les place y encima, te pitan. Es un problema terrible en todo el país.

 


        Algo sí ha cambiado y ha sido la irrupción de una cadena de venta de comida variada, que ofrece muchas degustaciones gratuitas -la gente aquí, prueba y compra y no como en España - así bien nos ponemos hasta arriba de pato asado, pollo, dulces y de cosas, que no sabemos lo que son.

          Damos vueltas y más vueltas y como estamos cansados, nos recogemos pronto. Dejamos las atracciones más alejadas para mañana.

          Dormimos tan bien, que no nos despertamos hasta las diez y media de la mañana. Empieza una jornada maratoniana y no queda otra, que poner a funcionar, la máquina de andar. Empezamos con un templo cercano, que no teníamos controlado y más alejado, visitamos el tibetano de Guangreen, uno de los más fantásticos de China -tampoco hay tantos- y lleno de personas fervorosas, que cumplen con tradiciones y rituales que observamos , pero, que no conseguimos descifrar. ¡Es gratis!, porque está activo para el culto.

   


      Retornamos por el mismo camino, hasta llegar a la Torre de la Campana y giramos a la derecha. Tras pasar un pasaje subterráneo se encuentra una area escénica de la muralla, junto a un museo. Ahora salimos por la puerta sur, mientras que por la mañana lo habíamos hecho por la oeste.

          Cuesta andar largo, para llegar a la Pagoda Pequeña del Ganso Salvaje, cercana a un enorme mercado de comidas. Mucho más lejos, está la Grande pero ni fuimos en 2009, ni iremos hoy.

          A la vuelta, nos perdemos por la abarrotada calle de la cultura, característica por sus lienzos, pinceles con tintas y letras chinas y otros objetos curiosos. Cuando regresamos al hotel, a recoger los bultos es ya casi de noche (las seis).

   


      Pero, ni mucho menos, el día había terminado.

          Xi'am es una de las ciudades de China con más "todo chinos" del país. Se puede comprar de casi todo, aunque la mayoría de las cosas están destinadas a las mujeres jóvenes. Se trata de tiendas mucho más elegantes y surtidas, que el promedio de las del resto del país.

          Xi'am es vibrante, monumental, cosmopolita, pero a la vez tradicional y por eso resulta ser, nuestra ciudad favorita, en China.