Es sábado y nos levantamos con preocupación absoluta. Circulan muchos menos buses, que de diario y los de Monbus -según su web, porque la app es un asco- van todos completos desde Muxia a Santiago.
Afortunadamente, tenemos otra opción, que son los buses XG+un número, protegidos y subvencionados por la Junta de Galicia, operados por diferentes compañías, como Arriva Galicia o Autos Carballo, entre otros. Hay uno a Fisterra a las 11;30 y desde allí, es más fácil buscarse la vida, a Compostela. Pero llega la hora, pasa media hora más y aquí no aparece vehículo alguno. ¡Menuda mierda!.
Nos acercamos a la oficina de turismo. La chica es muy amable, pero en materia de transporte está aún más perdida, que nosotros. Ni siquiera conoce el portal XG.bus. Al menos, nos da un plano de este lugar, que ya conocemos de memoria.
Seguimos desesperados. Enredando en la web de Monbus, ¡Oh suerte!, para el bus de las 17:30 han desbloqueado dos plazas, que adquirimos de inmediato. Alegría contenida, que nunca se sabe.
El día es muy ventoso y con el cielo nublado, habiendo bajado algo la temperatura. Se imponen -ya era hora- el otoño y el jersey.
Aprovechamos el tiempo para conocer playas y lugares más alejados del centro de Muxia, totalmente enriquecedores y muy agradables, mientras bebemos cerveza y posteriormente, almorzamos.
Y a las cinco de la tarde, la gran sorpresa, porque ya no quedan fuerzas para la indignación: el autocar de Monbus va casi vacío. ¡Desconcierto!. ¿Se llenará en las paradas intermedias?. No.
A lo largo del viaje, conseguimos entender un mecanismo incomprensible, diabólico e ilógico: comprar la plaza -sin numerar-, te da derecho preferente a viajar, pero se venden muy pocas por este sistema. La mayoría de la gente sube tan tranquila y paga al contado al conductor, sin problemas, porque nunca -en estos días- hemos visto ningún bus lleno. ¡porca miseria!, ahora, que en unos días, nos vamos a Italia.
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