Este es el blog de algunos de nuestros últimos viajes (principalmente, de los largos). Es la versión de bolsillo de los extensos relatos, que se encuentran en la web, que se enlaza a la derecha. Cualquier consulta o denuncia de contenidos inadecuados, ofensivos o ilegales, que encontréis en los comentarios publicados en los posts, se ruega sean enviadas, a losviajesdeeva@gmail.com.

viernes, 27 de febrero de 2026

Preparativos del viaje gigante -duodécimo largo- para 2027 (parte VIII)

           Arabia Saudí es, como cuatro veces España -algo más de dos millones de kilómetros cuadrados- y cuenta con fronteras a ocho países diferentes. De ellos conocemos seis y nos faltarían Irak y Yemen. Al primero no tenemos previsto ir por el momento y al segundo ya veremos.

          Solo conocemos a una persona, que haya estado en Yemen y eso ocurrió hace casi dos décadas, por lo que su experiencia ya no es valiosa hoy, evidentemente. Pero si nos sirve para dudar de las informaciones oficiales y buscar otras, sobre todo en los países fronterizos.

          Cuándo ella fue -sola además- en 2007 estaba recomendado en letras negras y mayúsculas no acceder al país  bajo ningún concepto o situación. Sin embargo, lo que allí encontró fue muy diferente: tranquilidad y una población enormemente hospitalaria y colaborativa. Por eso,  mantendremos el destino en la agenda hasta el final. Harina de otro costal son Somalia, Somalilandia y Yibuti, que vemos algo más complicados.

          Evidentemente, la inteligencia artificial nos indica, que todas las zonas del país  son extremadamente peligrosas y la situación resulta muy volátil. Existen un conflicto armado activo, atentados terroristas, secuestros -serán a sus propios ciudadanos, porque no creo, que haya  muchos extranjeros- y una grave crisis  humanitaria. La referida guerra comenzó el 16 de septiembre de 2014, aunque ya hubo muchos conflictos internos anteriores ( cuatro en poco más de cincuenta años). No dudamos, de que todo esto sea verdad, pero queremos una información menos general y repetitiva y más detallada.

          En cuanto al visado, para poder gestionarlo  no debe haber un solo sello de Israel en el pasaporte, aunque cuando estuvimos allí en 2014 ya no los ponían y te daban un papel aparte. Es recomendable gestionar la visa a través de un operador turístico autorizado. Recientemente se ha puesto en marcha un visado electrónico (e-visa). Cuesta 150 dólares y vale para un mes. También puede ser obligatorio presentar una prueba negativa de VIH y hepatitis B y C.

          Deberíamos conocer también como están  los medios de transporte colectivo,  aunque no tendríamos ningún problema en gastar más y contratar un conductor experto o sumarnos a un tour organizado, que parece, que los hay, al menos a la isla de Sokotra. Como ya se ha dicho , el dinero no va a ser un problema en este viaje gigante.

          Las zonas de visita resultan meramente orientativas y se ofrecen, como recopilación, más, que como deseo o realidad.

          Sokotra es un lugar bastante exótico, conocido como "las Galápagos del Océano Indico" y donde ver los árboles de sangre del Dragón, la playa de Shoab, la laguna de Detwah, la cueva de Hoq y la reserva marina de Dihamri

          Después está la región de Hadramaut y su arquitectura histórica, situada al este, con Shibam -la Manhattan del desierto -, el Wadi Do'on -valle con acantilados - y la ciudad portuaria de Al Mukalla.

           Quedaría  el Patrimonio de la Humanidad en tierras altas: Ciudad vieja de Saná -un museo vivo con casas torre decoradas con intrincados frisos y ventanas de cristal coloreado-, Dar Al-Hajar -un palacio real construido sobre una formación rocosa- y Bab Al-Yaman, que es la puerta que da acceso a los antiguos zocos de Saná.

No hay comentarios: