El proyecto de viaje gigante/duodécimo periplo largo para 2027 -aunque con proyectos más modestos para este año, incluido uno de casi cuarenta días para diciembre-, no es nada nuevo. Ya lo planificamos en 2010, para llevarlo a cabo el ejercicio siguiente, aunque al final y por circunstancias, que no vienen al caso, terminamos haciendo otra cosa, igualmente reconfortante.
Aquella aventura incluso, fue planificada con mimo y contamos con la colaboración por escrito de algunos viajeros, cosa, que por el momento, ahora no está ocurriendo. Creamos también, un blog específico, enlazado a nuestra por entonces página web "Los viajes de Eva", pero Google y sin previo aviso se encargó de destruir ambas obras, a mediados de 2023. Los relatos allí colgados los conservamos íntegros, pero del blog de preparativos no archivamos nada.
Así, que vuelta a empezar. Lógicamente, este viaje es algo diferente al de entonces. Incluso, menos ambicioso, porque en estos quince años hemos descubierto ampliamente muchos de los destinos allí planeados. Pero, como pretendíamos entonces, comenzará por Rusia, si Putin no se pone más gilipollas de lo que es, en cuyo caso, le daríamos la vuelta y lo iniciaríamos por Canadá y Estados Unidos (esto último también tiene su miga, porque seguiríamos en mandato de Trump, si es que Dios y desafortunadamente, aún no ha tenido a bien llevárselo a su gloria o las próximas elecciones de medio mandato del próximo noviembre lo ha atado de pies y manos)
Si Google -blogspot- no se opone y paulatinamente, os iremos contando nuestros planes para mediados de 2027, contando con la inestimable ayuda de la inteligencia artificial, que no existía en 2010 y con las opiniones de otros viajeros, que sí recibimos entonces y que llegado el caso, publicaremos. Lo primero, que tocará, será gestionar el visado de Rusia. No sabemos, si in person, por internet o más cómodamente, a través de un agencia. Aún, queda mucho tiempo para llegar a esa engorrosa pantalla, que tantísima pereza nos da.
Tras miles de kilómetros por territorio ruso, llegaríamos a Mongolia, a través de Ulán Ude y posteriormente a China. A día de hoy afortunadamente, no se necesita visa para ingresar en estas dos naciones. Aunque ambos especifican, que de momento, la normativa está solo vigente hasta finales de 2026, por lo que seguiremos expectantes y rezando, para que las cosas en el futuro no se compliquen.
Luego llegaría la hora de los disuasorios y poco fascinantes trámites de los permisos del Tíbet, que todavía no se muy bien, donde los haríamos, porque no he explorado aun nada de la travesía por el este de China, hasta llegar hasta allí.
Lo que si pretendemos, para Mongolia y Tíbet es consolidar un pequeño grupo de viajeros, porque ambos destinos resultan caros si no se comparten gastos, dado que se deben llevar a cabo muchos itinerarios organizados. En Mongolia por necesidad, al no haber muchas más alternativas. Y en el Tíbet, por obligación administrativa de los ocupantes chinos.
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