Para ingresar en Nepal es necesario visado, pudiéndose obtener, bien en el aeropuerto de Katmandú, bien en las fronteras terrestres (visa on arrival o VOA). El precio depende de la duración de la estancia, siendo de 30 dólares para 15 días, 50 para un mes y 100 para tres.
No pretendemos pasar demasiado tiempo allí, porque desde 2011, conocemos lo más importante a nivel turístico. Tal vez, una semana o diez días en Katmandú y sus alrededores, a ver, que ha cambiado por allí. Guardamos un gran recuerdo del país, aunque no de sus habitantes, dado que no conocemos un lugar en el mundo -ni siquiera Perú, que también se las trae-, donde nos hayan tratado de sacar el dinero de forma tan descarada.
En un principio, a Bután ingresaríamos por aire,, salvo que el vuelo fuera carísimo. No tenemos intención de volver a India en este viaje, porque después de seis periplos por el país no nos queda mucho, que ver allí.
Alguien podría pensar. "¿Y no es posible ir directamente desde Tíbet a Bután, dado que hacen frontera al norte y nordeste de este país?". Pues no. En la actualidad no existen accesos abiertos.
Es factible ingresar a Bután por tierra, pero solo a través de tres fronteras desde India, con quien limita al este, al sur y al oeste: Phuentsholing con Jaigaon, en Bengala Occidental -siendo la más habitual y sencilla -, Gelephu y Samdrup Jongkhar.
Se debe llevar la cartera bien llena para ingresar en Bután. Se necesita un pasaporte con validez mínima de seis meses, un visado preaprobado hecho on line o por agencia -40 dólares- y el pago de la tasa de desarrollo sostenible (SDF), que supone el abono de 100 dólares por cada noche y adulto -50 para menores entre 6 y 12 años-. Y mejor, no quejarse, porque ahora está reducida y antes eran 200.
No se puede viajar por libre, por lo que se hace necesario tratar con una agencia oficial para contratar guía, transporte y alojamientos de manera previa a la salida.
¿Algún pais más difícil y caro?. Me temo que no. La reducción de la tasa llega, de momento, hasta el 1 de enero de 2027. Si volviera a 200, nos lo pensaríamos, porque el mundo ni empieza, ni termina en Bután.
Tres son los atractivos fundamentales de Bután: la espiritualidad budista, sus fortalezas históricas y los innumerables paisajes naturales (algunos de ellos, vírgenes).
En cuanto a los iconos espirituales y monasterios, destacamos el "Nido del tigre" - situado a más de tres mil metros, en un acantilado- y el Templo de la Fertilidad.
Las fortalezas más significativas son las de Punakha, la Trongsa, la Rimpung de Paro y la Tashichho.
Y en cuanto al apartado de la naturaleza, el valle de Phobjikha, el de Hae y el paso de Dochala.
Para quien no lo sepa, la capital de Bután es Timbu. El idioma se llama dzongkha, no se puede fumar en público en todo el país, que por otra parte es el de mayor felicidad mundial, según estudios.
En un principio, nuestro siguiente destino sería Pakistán, pero la decisión sería tomada "on the road", dependiendo de las condiciones de seguridad de ese momento. No vamos a arriesgar más de la cuenta.






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