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miércoles, 20 de mayo de 2026

¡Odio eterno a las paellas populares!

           Hablábamos en la entrada anterior de este blog de paellas por el mundo y en esta queremos arremeter de forma contundente y furibunda contra las versiones populares, que se reparten -con coste o no-, a lo largo de diversas celebraciones en fiestas de toda la geografía nacional.

         A ver. No hace falta ser Arguiñano para llegar a la conclusión, de que no es la paella el plato más indicado para repartir  en un evento de larga cola. Pero autoridades políticas y asociaciones ciudadanas siguen erre, que erre, sin cejar en el inadecuado y lamentable empeño. Todavía estamos por comer un arroz popular que llegue a 3 sobre 10.

          A diferencia de decenas de platos y guisos, la paella requiere de una preparación inmediatamente anterior y de un reparto rapidísimo, para que el arroz no se pase o enfríe. Se trata además de un preparado tan libre y creativo, que algunos se pasan mezclando cosas insólitas.

          ¿Pasaría algo, como si ocurre en otras partes, por valorar por ejemplo, la opción de la caldereta de carne?. Se puede guisar con tiempo, aguanta un buen rato caliente y admite menos inquietante trabajo de autor. Las hemos comido deliciosas por ahí.

          Una segunda razón, por la que odiamos las paellas populares es, por la constante degradación de las mismas, a lo largo de los últimos tiempos. Antes, las elaboraban con cariño asociaciones vecinales o "cocinillas" expertos y los ingredientes solían ser de una calidad aceptable. Ahora y en la mayoría de las ocasiones se hacen cargo empresas de catering externas y el resultado final del producto deja mucho, que desear, por decirlo de una manera suave.

          Y existe un último motivo por el cual, repudiamos estos festejos gastronómicos: el económico.

          Comenzaron siendo gratuitas para todo el mundo, dado que solían estar patrocinadas. Más adelante, se decidieron a pedir uno o dos eurillos para una causa benéfica, sin tener en cuenta que uno dona, cuando y a quien le de la gana y no, a quien le impongan.

          Y últimamente, se están solicitando entre cinco y diez euros por ración y ya no se dice para donde van. ¡Es una vergüenza!, porque por un poco más te comes en un bar -y no en la calle- un menú completo con postre y vino.

          En las fiestas de los barrios de Madrid, aún sigue habiendo muchas paellas populares gratuitas. En Valladolid, yo no conozco ninguna. Sin ir más lejos y el domingo pasado y en el barrio de los Pajarillos -de vecinos humildes e inmigrantes-, pedían ocho euros por un exiguo plato de arroz con dos tajadas de pollo y un par de minúsculas gambas.

martes, 19 de mayo de 2026

Sobre churros y paellas por el mundo

           No nos atreveríamos a decir -porque tampoco estamos seguros de ello-, que la cocina española sea la mejor del mundo, aunque sí la más variada y de eso, sí que podemos dar fe.

          Sin embargo y a nivel internacional, tradicionalmente no ha tenido mucha repercusión, al margen de un puñado de restaurantes esparcidos por el mundo y especializados, normalmente, en carísimas tapas.

          Los hispanos fuimos capaces de dejar América llena de iglesias y edificios de diferente fuste, además de dotar a la población de un nuevo idioma, pero por lo que fuera -no tenemos ni idea-, nuestra gastronomía no caló. Sin embargo, si que hay vestigios importantes de la cocina española en Filipinas, que resultan muy agradables al paladar, porque están mezclados con sabores asiáticos. 

          Te puedes recorrer el continente desde Patagonia a México y las numerosas tortillas, que encontrarás, no son precisamente de patata, huevo y cebolla.

          Los italianos han universalizado cosas tan vulgares -y a la vez, deliciosas-, como la pizza y la pasta. ¿ Y los españoles, qué?

          Bien. No todo es oscuridad. Sobre todo si nos referimos a los diez o ultimos quince años.

          Aunque a muchos les pueda sorprender, en la actualidad, el elemento más exportado de nuestra cocina son los churros, llamados así, en español -a veces, añadiendo la palabra spanish- en un montón de lenguas. Los hemos visto y probado en países de los cinco continentes tan separados entre sí, como Australia, Corea del Sur, Dinamarca -en Copenhague, con más variedad de rellenos, que en la propia Madrid- o en Marruecos. También, en nuestro aún reciente periplo por China. Y en la mayor parte de los lugares no decepcionan o resultan burdas imitaciones.

          Otro elemento nacional muy en auge son las paellas, elaboradas por residentes españoles en todo el mundo y casi exclusivamente de abundante -insisto en el término y más, que en España- marisco. Eso sí: a unos precios de vértigo. Especialmente se las devoran en los países asiáticos, Oceanía - donde hay mucha población de esa zona del planeta - o en los nórdicos.

          En el mercado de fin de semana de Melbourne conocimos a un catalán, que nos dijo, que casi se ganaba la vida, vendiendo generosos platos de este guiso ibérico.

          La más extraña la vimos -no lo probamos - en el mercado de Chatu Chack de Bangkok, aunque en este caso, el cocinero era autóctono. Predominaba el pimiento rojo sobre cualquier otro ingrediente.

          La mejor elaborada, la de Bergen, en Noruega, donde la cola de nórdicos para almorzar era casi infinita.

          No es una comida, pero está tomando auge por ahí, la sangría, aunque deben seguir mejorándola.

          La tortilla de patatas, la fabada, el cocido madrileño o el pulpo a feira, están aún por exportarse de manera relevante.

Sidonie en Valladolid


         Los organizadores de la II Feria del Vino+Tapas de Valladolid, montaron una carpa semicerrada con un escenario debajo, en el paseo lateral del Campo Grande, colindante con la Acera de Recoletos y cerca de las casetas de comida y bebida.

          Aunque no es un espacio muy habitual, en el que se celebren conciertos -alguna vez, sí se ha festejado aquí ascensos a primera del Pucela -, el lugar resulta bastante adecuado. Es grande y alargado, a modo de donde se celebran los eventos musicales de la pradera de San Isidro de Madrid, aunque con más escapatorias a los lados.

          Sobre las tablas concurrieron cuatro DJ'S, repartidos entre los tres días (dos el viernes). Y para el sábado a las diez de la noche y con una climatología agradable, quedó el concierto estelar de Sidonie, que la verdad es, se lo dejaron todo sobre el escenario.


          Ya quisimos ver a la banda catalana hace un par de meses en el Mahou Vibra Fest en Valladolid, pero las cosas se torcieron finalmente. Pero a nosotros, la vida siempre nos da segundas -y terceras- oportunidades.

          El evento comenzó puntual, con buena asistencia, aunque sin agobios. Gentes relativamente tranquilas en un margen entre los treinta y los cuarenta y pico (nosotros rompíamos la media para mal).

          Ya os hemos explicado alguna vez, la diferencia entre los conciertos de los jóvenes y los de los mayores. En los primeros, no paran de hablar y de inmortalizar escenas con el móvil, además de pegarse culazos. En los de los de más edad ocurre exactamente todo lo contrario. Eso sí: ambos se asemejan en que muchos fuman, como corachas y esto al margen de poco respetuoso -y suerte tienes si no te queman la ropa o el cuerpo- resulta altamente desagradable.


      El espectáculo comenzó fuerte con el temazo "El incendio". La banda estrenó, posteriormente y como novedad un tema de su próximo disco en catalán. Según dijeron se sienten bastante apegados a Valladolid, porque la mitad de su equipo técnico es de aquí.


        No faltó ni una sola de las melodías más esperadas. Ni tampoco el espectáculo de la conga Sidoniana, en la que el cantante se lució cabalgando a hombros de un compañero, mientras varios espectadores -generalmente parejas con la chica arriba- hacían lo mismo, siguiéndole (tenéis el vídeo en una entrada más abajo).

          A los cincuenta minutos hicieron un breve amago de irse, para terminar como un huracán con cuatro temas estelares, entre ellos "Fascinado", "Carreteras infinitas" y "No salgo", canción con la que concluyó la gala.

lunes, 18 de mayo de 2026

II Feria del Vino+ Tapas de Valladolid


           Pasaron sin pena ni gloria las abúlicas fiestas de San Pedro Regalado de Pucela -las segundas en importancia y presupuesto, después de las de la Virgen de San Lorenzo de septiembre-, aunque sin embargo, concluyeron con un destacadísimo colofón: La II Feria del Vino + Tapas de Valladolid.

          Acostumbramos a criticarlo casi todo y a veces, con saña. Pero cuando algo está muy bien hecho, es nuestra obligación destacarlo y en este caso, así lo haremos. ¡Un 9,99 para los organizadores!.

          Este certamen se desarrolló por primera vez el año pasado, con el concierto de La Bien Querida, como eje musical central. No podemos llevar a cabo una valoración de su transcurrir -en esas mismas fechas-, porque por entonces nos decantamos por sumergirnos en las coincidentes Fiestas de San Isidro de Madrid. En esta ocasión, tuvimos nuestras dudas, pero finalmente, nos quedamos en nuestra ciudad, al calor del espectacular concierto de Sidonie.


        El evento se desarrolló en el paseo lateral del Campo Grande, durante la tarde del viernes 15, el sábado a tiempo completo y el domingo por la mañana. En él han estado presentes un montón de bodegas de la zona, agrupadas en casetas por sus denominaciones de origen: Ribera del Duero, Rueda, Cigales, Toro y León.

          Por un imbatible precio de 15€ se tenía derecho a dos vinos, tres tapas y un guiso, lo que demuestra, que la Feria se ha montado más, como muestra promocional, que para hacer el agosto económico. Además el lote incluía la copa oficial y un porta copas.


          Como comparación y en un evento de barrio proletario al día siguiente, un triste plato de paella, con pocos tropezones y arroz pasado te costaba ocho pavos.

          Había otras modalidades, que incluían solo vinos, solo tapas o propuestas más creativas para todos los gustos, como las diversas catas y las excursiones a las bodegas. Y las tapas no fueron cualquier cosa, porque eran las ganadoras del ya legendario concurso del género, que se celebra en Valladolid a lo largo de unos días de otoño, en sus categorías de nacional e internacional y al que se presentan anualmente decenas de restaurantes de todo el planeta.


          Su presentación es en formato minimalista, aunque de carácter  muy sofisticado y apetitoso. Tengo la sensación desde hace tiempo, de que cuantos más ingredientes - y más raros- son ,te lo presentan en un soporte más pequeño y más caro 🫰 

          Aquí os dejamos los nombres de las tres presentadas en ambas categorías y si queréis saber su composición, no es difícil encontrarla en internet.

          Nacionales: Milpa, Tronko Porko y Perdiz, maíz y escabeche.

          Internacionales: Humo bajo la tapa, Esmeralda y La Reina del Mar.